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Economía

Las redadas dejaron 3,16 millones en pérdidas a negocios latinos

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Las redadas dejaron 3,16 millones en pérdidas a negocios latinos

El Instituto de Política y Asuntos Latinos de UCLA midió lo que ningún balance oficial contabiliza: cuánto pierde un corredor comercial hispano cuando pasa un operativo migratorio. La respuesta, en nueve puntos y dos semanas, es 46.000 clientes menos y 3,16 millones de dólares.

Las 6W

Qué Un estudio cuantificó el impacto económico inmediato de los operativos migratorios sobre negocios de zonas latinas.
Quién El Instituto de Política y Asuntos Latinos de UCLA junto a la organización Inclusive Action for the City.
Cuándo Publicado el miércoles 22 de julio de 2026, sobre operativos ocurridos en junio de 2025.
Dónde Nueve corredores comerciales de mayoría latina en el condado de Los Ángeles, California.
Por qué El costo económico de la aplicación migratoria no aparece en ninguna contabilidad pública.
Cómo Midiendo flujo de clientes por geolocalización en los nueve puntos y entrevistando a los dueños un año después.

La cifra y su método

El informe estimó que ocho de las nueve zonas estudiadas experimentaron una disminución del flujo de clientes, con los descensos más pronunciados en las inmediaciones de cada punto de operativo. Los negocios formales en los nueve puntos registraron 46.000 visitas menos y pérdidas acumuladas estimadas en 3,16 millones de dólares durante las dos semanas posteriores.

Los autores advierten que el impacto real podría ser considerablemente mayor, porque el análisis abarca solo nueve sitios y un periodo limitado. Si una disminución similar se mantuviera en todo el condado, las pérdidas económicas alcanzarían 52 millones de dólares en dos semanas y hasta 114 millones en un mes de aplicación continua.

El dato que cambia la lectura

Lo relevante no es el monto. Es el mecanismo.

Un operativo migratorio arresta a un número determinado de personas en un punto determinado. Ese es el efecto que se contabiliza. Lo que el estudio mide es el segundo efecto: durante las dos semanas siguientes, miles de personas que no fueron arrestadas y que en muchos casos tienen situación migratoria regular dejan de salir a comprar en ese corredor.

Es decir, el costo económico no lo pagan principalmente los detenidos. Lo pagan los negocios que se quedan, sus empleados y sus proveedores. La aplicación migratoria funciona, en términos económicos, como una contracción de demanda localizada e inducida.

El año después

La parte cualitativa del informe es la más dura. El 100% de los empresarios entrevistados reportó disminución de clientes e ingresos. El 59% afirmó que sus ventas cayeron más de 50%. El 68% redujo horarios o cerró temporalmente. El 51% indicó que parte de su personal dejó de acudir por temor a los operativos.

Un año después, el 95% de los participantes continúa reportando estrés financiero. Más de la mitad asegura que sus ingresos ya no cubren de manera constante los costos de operación, y otro 43% apenas logra mantenerse sin obtener ganancias.

Eso significa que el golpe no fue un bache de dos semanas con recuperación posterior. Fue un desplazamiento permanente del punto de equilibrio.

Por qué importa fuera de California

El corredor comercial hispano tiene una estructura común en todo el país: negocios de servicio con margen estrecho, alta dependencia del tránsito peatonal del barrio, poco colchón de capital de trabajo y clientela que vive a pocas cuadras. Esa estructura reacciona igual en Houston, en Chicago o en Miami.

Con la tasa de arrestos del ICE en máximos —más de 1.300 diarios en junio y 1.474 en los primeros once días de julio, según registros de la Universidad de Syracuse citados por La Jornada—, la pregunta ya no es si el fenómeno se repite, sino en qué corredores.

Lo que no mide el estudio

Quedan fuera dos cosas que conviene nombrar. La primera, la economía informal: vendedores ambulantes, servicios a domicilio, trabajo por jornal. La segunda, el efecto sobre el lado del ingreso: cuánto deja de ganar una familia cuyo miembro empleado no acude al trabajo por miedo.

Ambas magnitudes son con toda probabilidad mayores que las medidas, y ninguna aparece en las estadísticas de empleo ni en los indicadores de consumo.

Infografía sugerida para el cuerpo: barra comparativa de las tres cifras de proyección —3,16 millones en nueve puntos, 52 millones en dos semanas en el condado, 114 millones en un mes— con el dato clave en terracota y el resto en negro y gris.

Fuentes principales: UCLA Latino Policy & Politics Institute e Inclusive Action for the City, informe publicado el 22 de julio de 2026; EFE, recogida por Infobae, El Diario NY y La Opinión; La Jornada y datos de la Universidad de Syracuse sobre volumen de arrestos.

Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →

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Economía

La gasolina subió mientras se prometía que iba a bajar

El crudo pesa la mitad del precio y los impuestos una cuarta parte. Un acuerdo firmado hace dos semanas no mueve ninguna de las dos cosas.

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una estación de servicio en Columbus

Es el precio que una familia comprueba cada semana, y el único que puede contrastar sin ayuda de nadie contra lo que le prometieron.

Qué El precio promedio de la gasolina regular en Estados Unidos aumentó respecto del mes anterior y se mantiene muy por encima del nivel de hace un año.
Quién Conductores y hogares en todo el país.
Cuándo Primeros días de septiembre de 2026.
Dónde Estados Unidos, con diferencias marcadas entre estados.
Por qué El precio depende del crudo, del refino, de la distribución y de los impuestos, en proporciones conocidas.
Cómo Mediante la medición diaria de promedios estatales y nacionales por parte de organizaciones del sector.

El promedio nacional de la gasolina regular se situó a comienzos de septiembre de 2026 alrededor de 4,15 dólares por galón.

Es cerca de un 1,6% más que a comienzos de agosto, cuando promediaba 4,08. Y sigue estando muy por encima del nivel de hace un año: las mediciones de precios al consumidor sitúan el combustible alrededor de un 25% más caro que hace doce meses.

La diferencia entre estados es enorme. California encabeza con cerca de 5,81 dólares por galón e Indiana está en el otro extremo, alrededor de 3,45.

Lo que esto contrasta

El 28 de agosto, el anuncio del acuerdo petrolero con Venezuela sostuvo que la operación reduciría sustancialmente el precio de la gasolina para los estadounidenses. La hoja informativa oficial del 2 de septiembre repitió el argumento de la presión a la baja sobre los precios.

En ese mismo período, el promedio nacional subió.

Esto no significa que el anuncio fuera falso. Significa algo que esta casa viene explicando desde el primer día: entre una reserva bajo tierra y un galón en el surtidor hay perforación, infraestructura, refinación y transporte, y eso se mide en años.

Un acuerdo firmado hace dos semanas no puede mover el precio de esta semana. Y quien lo prometió sabe cuánto tarda.

De qué está hecho el precio

Conviene tenerlo claro, porque explica qué puede cambiarlo y qué no.

El crudo, alrededor de la mitad. Es el componente que responde al mercado internacional, y por tanto a conflictos, interrupciones de suministro y decisiones de los grandes productores.

El refino, alrededor del 15%. Depende de la capacidad disponible, de las paradas de mantenimiento y del tipo de mezcla exigida por temporada.

La distribución y comercialización, alrededor del 10%.

Los impuestos, alrededor de una cuarta parte. Aquí está buena parte de la diferencia entre estados. Ohio aplica un impuesto estatal de 38,5 centavos por galón, por encima de la mediana nacional pero lejos de los estados más gravados.

Sobre esos cuatro componentes, un acuerdo de suministro futuro actúa sobre el primero y en un plazo largo.

Por qué un conflicto lejano se siente aquí

Alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo pasa por un solo estrecho, entre Irán y Omán.

Cuando el tránsito por ese paso se ve amenazado, los operadores incorporan el riesgo al precio de inmediato, antes incluso de que exista una escasez física. Y como el crudo se cotiza en un mercado global, una interrupción en cualquier punto se refleja en todos.

Eso explica por qué el surtidor de una avenida de Columbus responde a una noticia del otro lado del mundo.

Qué se puede hacer

Poco sobre el precio y bastante sobre la factura.

Comparar antes de llenar. Existen aplicaciones y mapas que muestran los precios de las estaciones cercanas en tiempo real. La diferencia entre dos estaciones separadas por dos kilómetros puede ser de veinte o treinta centavos por galón.

Los clubes de membresía suelen tener el precio más bajo de su zona, aunque exigen la membresía. Conviene hacer la cuenta: si el ahorro anual no cubre la cuota, no compensa.

No pague octanaje que no necesita. El combustible premium cuesta entre treinta y sesenta centavos más por galón, y la mayoría de los vehículos está diseñada para funcionar con regular. El manual del carro lo dice; si lo perdió, la información suele estar en la tapa del tanque.

Revise si su tarjeta devuelve algo en gasolina. Algunas ofrecen recompensas específicas para esta categoría, y eso reduce el costo efectivo por galón.

Y revise las llantas. Es la recomendación menos glamorosa y una de las que más rinde: la presión baja aumenta el consumo, y corregirla es gratis en casi cualquier estación.

La comparación que conviene tener en cuenta

Para quien esté evaluando cambiar de vehículo, hay un dato de referencia: cargar un vehículo eléctrico en casa, con tarifa residencial, suele costar entre dos y tres veces menos por milla que llenar un tanque. Los cargadores rápidos públicos son bastante más caros que la carga doméstica.

No es un consejo de compra. Es la magnitud de la diferencia, que mucha gente desconoce.

Lo que hay que vigilar

El promedio semanal de Ohio, que se publica y permite comparar con el nacional.

Si el diferencial con el precio nacional se amplía, que suele indicar un problema de refinación regional.

Y si, dentro de un año, la promesa de reducción se cumple. Es la única forma honesta de evaluarla: contra el surtidor, no contra el anuncio.

Una aclaratoria sobre las cifras de esta nota

Los números que aquí aparecen son promedios nacionales. No incluimos el promedio de Ohio ni el del área metropolitana de Columbus porque no pudimos verificarlos al cierre de esta edición, y preferimos decirlo antes que publicar una cifra aproximada.

El promedio estatal se actualiza a diario y es de consulta pública: lo publica la asociación automovilística nacional en su sección de precios por estado, junto con el promedio de cada condado.

Le pedimos algo concreto. Si usted llena el tanque esta semana en Columbus o en el área, escríbanos el precio y el nombre de la avenida o el vecindario. Con eso podemos construir algo que ninguna cifra estatal ofrece: la diferencia real entre zonas de la ciudad.

Esa comparación es la que de verdad sirve, porque nadie maneja hasta el otro extremo del condado por dos centavos, pero sí cruza el vecindario por veinte.


Fuentes principales: Promedios de precios de combustible publicados por la Asociación Americana del Automóvil y recopilaciones de datos de la Administración de Información Energética, correspondientes a los primeros días de septiembre de 2026. Datos de composición del precio minorista y de impuestos estatales. Anuncio del acuerdo petrolero del 28 de agosto de 2026 y hoja informativa del Departamento de Estado del 2 de septiembre de 2026.

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Economía

Un exviceministro sostiene que catorce campos nunca han producido

Sostiene además que las reservas venezolanas nunca fueron certificadas como recuperables por una empresa internacional, sino estimadas como petróleo en sitio.

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Instalación petrolera venezolana
Qué Un exviceministro de Energía y Minas sostiene que la mayoría de los campos comprometidos en el acuerdo están en un área que nunca ha producido.
Quién Evanán Romero, exviceministro de Energía y Minas, cofundador del instituto de investigación petrolera y exmiembro de la junta directiva de la estatal durante la apertura.
Cuándo Entrevista difundida el 3 de septiembre de 2026.
Dónde Faja petrolífera del Orinoco y lago de Maracaibo.
Por qué El volumen anunciado de 65.000 millones de barriles depende de que esas áreas contengan reservas recuperables.
Cómo Mediante el contraste entre las áreas anunciadas y las que registran producción histórica.

Las objeciones al acuerdo petrolero han sido hasta ahora jurídicas, políticas y fiscales. Esta es técnica, y por eso merece atención propia.

Evanán Romero fue viceministro de Energía y Minas, participó en la fundación del instituto de investigación de la industria petrolera venezolana e integró la junta directiva de la estatal durante la apertura petrolera de los años noventa. Lleva más de seis décadas en el sector.

En una entrevista difundida el 3 de septiembre de 2026 planteó tres objeciones sobre la base física del acuerdo.

Primera. Campos no es lo mismo que pozos

Señala que en la comunicación oficial se emplean como sinónimos dos términos que no lo son.

Un pozo es una perforación. Un campo es un área geológica que puede contener decenas o cientos de pozos. Las reservas se atribuyen a campos, no a pozos, porque un pozo drena únicamente el área inmediata que lo rodea.

La confusión no es semántica. Si se anuncian reservas por pozo, la cifra resultante no significa nada.

Segunda. Solo tres estarían activos

Sostiene que, de los diecisiete campos comprendidos, los únicos que están en producción son tres ubicados en el lago de Maracaibo, otorgados originalmente en 1955 y transferidos en 2012 bajo otra figura societaria que después cambió de denominación.

Los catorce restantes, según su lectura de los anuncios, están en la faja del Orinoco.

Y ahí formula la objeción central: la faja produce alrededor de 750.000 barriles diarios, pero esa producción proviene de regiones determinadas. Las áreas que él ubica en los anuncios no son esas.

Afirma que en esas zonas no existe producción y que nunca la ha habido.

Tercera. La certificación de las reservas

Es la afirmación de mayor alcance y también la más verificable.

Sostiene que la empresa internacional contratada en 2004 para evaluar la faja certificó el petróleo en sitio, es decir, el volumen existente en el subsuelo, y no las reservas recuperables, que es el volumen que puede extraerse en condiciones técnicas y económicas conocidas.

Según su relato, esa empresa se abstuvo de certificar reservas porque sin un plan de desarrollo definido no es posible determinar cuánto se recupera.

Y añade que la cifra de 303.000 millones de barriles que Venezuela reporta desde entonces se construyó a partir de trabajos encargados a compañías de varios países, con un número reducido de sondeos y sin certificación de una firma internacional de referencia.

Por qué esa distinción decide todo

Petróleo en sitio y reservas recuperables son magnitudes distintas, y la diferencia entre ambas puede ser enorme.

En crudos extrapesados, el factor de recuperación con tecnología convencional ronda el seis o siete por ciento. Aplicado a un volumen en sitio, ese porcentaje reduce drásticamente lo que efectivamente puede extraerse.

Si el volumen de 65.000 millones de barriles anunciado corresponde a petróleo en sitio y no a reservas recuperables, la cifra describe lo que hay bajo tierra, no lo que puede venderse.

El costo ambiental que advierte

Romero sostiene que producir en esas áreas exigiría minería a cielo abierto, en un esquema comparable al de las arenas bituminosas canadienses, y advierte que una de esas zonas coincide con un área bajo protección ambiental.

Su conclusión es que ninguna empresa se ha instalado allí no por falta de voluntad, sino porque el crudo no fluye y la extracción exigiría remover el terreno.

Lo que propone en cambio

Su planteamiento alternativo es concreto y no se opone a la inversión estadounidense.

Propone concentrar el esfuerzo en la recuperación del lago de Maracaibo mediante técnicas de recuperación secundaria y terciaria: restituir las plantas compresoras de gas, la inyección de agua, el transporte por tubería y la infraestructura lacustre desmantelada.

Sostiene que las empresas estadounidenses de equipamiento pesado están en capacidad de hacerlo y que allí el riesgo técnico es bajo. Lo que hace falta, dice, es conocimiento, capital, transparencia, seguridad jurídica y un gobierno legítimo.

Lo que corresponde

Estas son afirmaciones de una fuente, no conclusiones de esta casa. Y son verificables.

La ubicación de los bloques puede contrastarse con los mapas oficiales de la faja y con los registros de asignación de áreas.

La producción histórica de cada área consta en las estadísticas del sector.

El alcance de la certificación de 2004 puede confirmarse con la propia empresa evaluadora, que opera en Estados Unidos.

Las tres comprobaciones están en curso. Y corresponde solicitar respuesta a las autoridades venezolanas y a la empresa operadora antes de dar por establecida cualquiera de estas afirmaciones.


Fuentes principales: Entrevista a Evanán Romero difundida el 3 de septiembre de 2026 en el canal de la periodista Nitu Pérez Osuna. Datos públicos sobre producción de la faja petrolífera del Orinoco. Declaraciones de Humberto Calderón Berti del 31 de agosto de 2026.

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Economía

Sectores de Caracas acumulan ocho días sin servicio eléctrico

Ocho días en La Candelaria, cinco en Las Delicias, San Bernardino sin servicio. El costo de un apagón largo no lo paga solo quien lo vive: lo paga también quien manda la remesa.

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Edificios residenciales en Caracas, Venezuela
Qué Vecinos del municipio Libertador protestaron por cortes eléctricos prolongados que en algunos sectores alcanzaron ocho días continuos.
Quién La convocatoria fue encabezada por Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente Norte de Caracas.
Cuándo Martes 8 de septiembre de 2026.
Dónde La Candelaria, la parroquia El Recreo y San Bernardino, en Caracas.
Por qué Sin electricidad se detienen las bombas hidráulicas y se pierde la refrigeración de alimentos.
Cómo Según el dirigente, trabajadores de Corpoelec informan a los vecinos que no cuentan con repuestos ni herramientas para las reparaciones.

Lo denunciado

Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente Norte de Caracas, encabezó el 8 de septiembre de 2026 una convocatoria vecinal para denunciar la situación del servicio eléctrico en el municipio Libertador.

Según su relato, en la esquina de Miguelacho a Tracabordo, en La Candelaria, los vecinos pasaron ocho días sin luz. En el sector Las Delicias, de la parroquia El Recreo, el corte duró cinco días. Y San Bernardino se encontraba sin servicio al momento de la denuncia.

Rojas sostuvo que los apagones en la capital ya no se miden en horas sino en días, y describió dos consecuencias inmediatas: la comida que se pudre en las neveras y las bombas hidráulicas que dejan de funcionar, con lo cual los edificios se quedan también sin agua.

Añadió que trabajadores de Corpoelec les han dicho a los vecinos que no cuentan con los repuestos ni las herramientas necesarias para hacer las reparaciones, y se refirió además a los salarios del personal de la estatal.

Al cierre de esta nota no consta pronunciamiento de Corpoelec ni del Ministerio de Energía Eléctrica sobre estos casos concretos.

Por qué esto es una nota de economía

Porque un apagón de ocho días no es una molestia. Es una destrucción de patrimonio doméstico, y se puede describir con precisión.

Se pierde el contenido de la nevera. En un país donde alimentar a una familia cuesta más de 700 dólares mensuales, el contenido de un refrigerador representa una fracción significativa del presupuesto del mes. Se pierde entero y hay que reponerlo.

Se pierde el agua. Los edificios de Caracas dependen de bombas eléctricas para subir el agua a los tanques. Sin luz no hay bombeo, y a las pocas horas la falta de electricidad se convierte en falta de agua. Reponerla implica comprar cisternas o botellones, que es gasto en efectivo y a precio de emergencia.

Se detiene el ingreso. Un comercio pequeño sin electricidad no vende. Una peluquería, una panadería, un taller, un cibercafé: ocho días cerrados es un mes malo.

Se dañan los equipos. Las fluctuaciones de voltaje al restablecerse el servicio queman electrodomésticos. Reponer una nevera cuesta varios meses de salario formal.

Ninguno de esos cuatro costos aparece en las estadísticas de inflación. Todos aparecen en el presupuesto de una casa.

Quién termina pagando

Aquí está la parte que le toca directamente al lector de este medio.

Cuando una familia en Caracas pierde la comida del mes, no hay seguro, no hay reclamo y no hay compensación. La reposición sale de donde salga. Y con enorme frecuencia sale de una transferencia enviada desde Estados Unidos.

Eso significa que un apagón prolongado en Libertador se convierte, con un retraso de días, en una remesa extraordinaria enviada desde Houston, Miami, Dallas o Chicago. El costo no se queda en Caracas: se traslada al bolsillo de quien manda.

Es un mecanismo silencioso y no aparece en ninguna serie estadística. Las remesas se miden como flujo agregado, no por causa. Pero cualquier venezolano que sostenga un hogar allá reconoce el patrón: la llamada que avisa que se dañó la nevera llega siempre después de un corte largo.

Por eso la infraestructura eléctrica venezolana es, para efectos prácticos, una variable del presupuesto familiar de miles de hogares hispanos en Estados Unidos.

El contraste que ordena todo

El 2 de septiembre de 2026 se firmaron en el Palacio de Miraflores los acuerdos energéticos con Chevron, ENI y GE Vernova. El de GE Vernova es específicamente de recuperación de infraestructura eléctrica.

Seis días después, hay sectores de la capital que acumulan ocho días sin servicio.

No hay contradicción lógica entre las dos cosas: un contrato firmado el 2 de septiembre no podía producir efectos el 8. Pero sí hay una lección sobre plazos, y conviene fijarla ahora, antes de que empiecen los anuncios.

El petróleo se verifica en años. La meta de Chevron de 600.000 barriles diarios está a cinco años.

La luz se verifica en semanas. Si el acuerdo de recuperación eléctrica funciona, la duración de los cortes en Caracas y en el resto del país tiene que bajar de forma medible en un plazo corto. Y si no baja, también se sabrá pronto.

De todos los documentos firmados ese día, el eléctrico es el único que rendirá cuentas a corto plazo. Ocho días sin luz en La Candelaria es la línea base contra la cual se va a medir.

Lo que falta saber

El monto y el cronograma del acuerdo con GE Vernova no son públicos.

No hay diagnóstico público del estado del sistema, sin el cual no existe una referencia contra la cual medir mejora.

No se publican datos operativos de disponibilidad de generación con regularidad.

Y no consta respuesta oficial sobre los cortes de Libertador.

Lo que hay que vigilar

Los registros de organizaciones civiles que documentan cortes por estado, que son la única serie continua disponible.

Si se publica un cronograma de intervención con metas por zona.

Y si el próximo corte largo en Caracas dura más o menos que ocho días. Ese es el indicador, y no requiere ninguna cifra oficial para leerse.

Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera.


Fuentes principales: Declaraciones de Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente Norte de Caracas, del 8 de septiembre de 2026, reseñadas por El Nacional y La Patilla. Cobertura de la ceremonia de firma de acuerdos energéticos del 2 de septiembre de 2026 en el Palacio de Miraflores. Registro del costo de la canasta alimentaria difundido el 17 de agosto de 2026.

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