Aquí en Columbus
Agenda de la semana · Columbus, 23 al 31 de julio
Lo que viene esta semana y la próxima en Columbus: fechas límite, recursos disponibles y lo que conviene preparar con tiempo.
Las fechas que conviene tener marcadas en Columbus entre el 23 y el 31 de julio, y lo que vale la pena ir preparando para agosto.
Esta semana
Hasta el sábado 25 de julio · Operativo en la I-270. Continúa la operación reforzada de seguridad vial en la Interestatal 270. Presencia policial visible en los tramos de mayor siniestralidad. Conviene respetar los límites de velocidad y circular con documentación en regla.
Mientras dure la advertencia · Calidad del aire. Sigue vigente la alerta estatal por humo de incendios canadienses. Conviene consultar el índice de calidad del aire antes de planificar actividades al aire libre, especialmente con niños o personas mayores.
Todos los días · Prevención de ciclosporiasis. Lavar bien frutas y verduras. El brote sigue activo en Ohio y Franklin County acumula casos.
Lo que viene
Martes 28 de julio · Segundo aniversario del 28-J venezolano. Fecha significativa para la comunidad venezolana de Columbus. Las organizaciones comunitarias suelen convocar actividades conmemorativas; conviene consultar los canales de cada organización.
Comienzos de octubre · Entra en vigor la ley HB 492. Aunque falten semanas, conviene prepararse desde ahora: revisar que la licencia esté vigente, que el vehículo tenga placas y seguro al día, y tener claro qué hacer en una parada de tránsito.
Agosto · Preparación para el regreso a clases. Las inscripciones y los trámites escolares se concentran en las próximas semanas. Columbus City Schools: 614-365-5000. Conviene verificar requisitos de vacunación, comprobantes de domicilio y transporte escolar con anticipación, sobre todo si es el primer año de un niño en el distrito.
Recursos permanentes disponibles
| Área | Organización | Contacto |
|---|---|---|
| Alimentos | Mid-Ohio Food Collective | 614-274-3663 |
| Ayuda legal gratuita | Legal Aid Society of Columbus | 614-241-2001 |
| Ayuda legal gratuita | Legal Aid de Ohio Central y Sudeste | 1-888-246-4420 |
| Apoyo en español | Ohio Hispanic Coalition | 614-840-9934 |
| Apoyo en español (mujeres) | Soy Latina (violencia doméstica) | 614-641-6739 |
| Servicios comunitarios | CRIS | 614-235-5747 |
| Línea detención | CRIS · Línea FAMILIA | 614-583-8739 |
| Servicios comunitarios | Catholic Social Services Guadalupe | 614-340-7061 |
| Empleo | OhioMeansJobs Franklin County | 614-559-5052 |
| Reclamos salariales | Bureau of Wage and Hour | 614-644-2239 |
| Reportes de código | Columbus 311 | 311 |
Esta agenda se actualiza cada semana. Si tu organización tiene una actividad que la comunidad debería conocer, escríbenos.
Alfredo Yánez
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El salario no alcanza: la brecha entre el alquiler y los ingresos se dispara en Ohio
La crisis de vivienda en Ohio se agudiza. En los últimos seis años, la brecha entre lo que ganan los trabajadores y lo que cuesta un alquiler básico ha crecido un 169%.
La aritmética imposible del alquiler
La promesa de que un trabajo a tiempo completo garantiza un techo se está desvaneciendo en Ohio. Según el informe anual «Out of Reach» publicado por la Coalición sobre Personas sin Hogar y Vivienda en Ohio (COHHIO), los inquilinos del estado enfrentan una desconexión cada vez mayor entre sus ingresos y el costo de vida.
Para poder pagar un apartamento básico de dos habitaciones sin destinar más del 30% de sus ingresos (el umbral recomendado de salud financiera), un trabajador a tiempo completo en Ohio necesita ganar un promedio de 23,82 dólares por hora. Esto representa un incremento de casi el 6% en el último año.
El problema radica en que el salario promedio por hora en el estado es de apenas 19,59 dólares, dejando un déficit de 4,23 dólares por cada hora trabajada.
«Si lo comparamos con 2020, la brecha ese año entre el salario del inquilino y el salario necesario para la vivienda era de solo 1,57 dólares. Así que en solo seis años, esa brecha ha crecido un 169%», advirtió Amy Riegel, directora ejecutiva de COHHIO.
Un millón de trabajadores al límite
Esta crisis de asequibilidad no afecta únicamente a los sectores de ingresos mínimos, sino que golpea a la fuerza laboral esencial: empleados de fábricas, comercio minorista, hospitales, hoteles y oficinas.
Un estudio reciente de Policy Matters Ohio arrojó un dato revelador: de los 5,6 millones de empleos en el estado, cuatro de las diez ocupaciones más comunes pagan tan poco que el trabajador promedio calificaría para recibir asistencia alimentaria (food stamps). Esto equivale a más de un millón de habitantes de Ohio, o casi el 20% de la fuerza laboral total del estado.
El déficit de construcción
Desde el sector empresarial, el diagnóstico apunta a la oferta. Tony Long, asesor legal de la Cámara de Comercio de Ohio, señaló que el problema fundamental es la falta de inventario habitacional.
«Simplemente sabemos que no se están construyendo suficientes viviendas», indicó Long, estimando que Ohio tiene un déficit de al menos 100.000 unidades residenciales. A nivel nacional, el déficit supera los 4,7 millones de viviendas.
Mientras los desarrolladores culpan a las regulaciones gubernamentales y los altos costos de construcción por el freno en los proyectos, organizaciones sociales advierten que el problema requiere soluciones integrales que incluyan tanto el estímulo a la construcción de vivienda asequible como políticas de protección salarial para los trabajadores.
Aquí en Columbus
Dos parejas de Honduras, entre los cinco ahogados en el río Scioto
Lo que comenzó como una excursión de pesca el domingo terminó en tragedia. El caudal del río arrastró a cinco adultos, dejando a dos niños huérfanos que ahora están bajo custodia del estado.
La excursión de pesca que terminó en tragedia
El alivio por el fin de una intensa ola de calor en Ohio motivó a un grupo de inmigrantes a buscar refugio en las riberas del río Scioto el domingo 19 de julio. José Mario Pineda Días, de 33 años, y su esposa Marina Suyapa Regalado, de 28, acudieron junto a sus dos hijos, otra pareja y un quinto amigo adulto para una jornada de pesca.
Según los registros del Servicio Geológico de Estados Unidos, aunque la superficie del agua en el embalse O’Shaughnessy parecía tranquila, el río llevaba un caudal alto y corría con rapidez.
El jefe policial del condado de Delaware, Jeffrey Balzer, explicó la dinámica del suceso: uno de los adultos comenzó a tener dificultades para mantenerse a flote. En un intento desesperado por ayudarlo, los otros miembros del grupo ingresaron al agua. Los cinco fueron arrastrados por la corriente y quedaron sumergidos.
Los cuerpos de las dos mujeres fueron recuperados el mismo domingo, mientras que los equipos de rescate localizaron a los tres hombres el lunes.
El impacto humano y la repatriación
El martes, la Cancillería de Honduras confirmó que al menos cuatro de las cinco víctimas eran ciudadanos de ese país. Flabia Zamora, directora de asuntos consulares, informó que el gobierno hondureño ya coordina con las autoridades estadounidenses el proceso de repatriación de los cuerpos, un trámite que podría demorar al menos un mes debido a los protocolos de identificación.
El aspecto más desgarrador del incidente involucra a los dos hijos de Pineda y Regalado, quienes presenciaron la tragedia desde la orilla. Testigos relataron al 911 que uno de los niños corrió presa del pánico hacia la carretera pidiendo ayuda. Actualmente, los menores se encuentran bajo la custodia de los servicios de protección infantil del estado de Ohio, mientras las autoridades consulares gestionan los arreglos para reunirlos con sus familiares en Honduras.
Advertencias de seguridad ignoradas
El embalse O’Shaughnessy, propiedad de la ciudad de Columbus, abarca 29 kilómetros de costa. El Departamento de Recreación y Parques mantiene una prohibición estricta sobre la natación, el uso de flotadores y motos acuáticas en todos los embalses municipales, regulaciones que frecuentemente son desafiadas durante los meses de verano.
Autoridades del Departamento de Recursos Naturales de Ohio reiteraron que los ríos locales son engañosos. Las corrientes submarinas, los desniveles abruptos del lecho del río y los obstáculos sumergidos como rocas y ramas representan un peligro mortal, incluso para nadadores experimentados que ingresan a zonas que aparentan ser poco profundas.
Aquí en Columbus
Los que avisan
El miedo produce rumores, y los rumores producen más miedo. En medio de esa rueda hay quienes hacen el trabajo que nadie ve: avisar, traducir, acompañar.
El mensaje llega a las siete de la mañana, reenviado catorce veces. Una captura de pantalla de otra captura de pantalla. Dice que hay redadas en tal esquina, que no salgas, que avises a los tuyos. Nadie sabe quién lo escribió primero. Y sin embargo lo reenvías, porque ¿y si es verdad? Porque el costo de reenviarlo parece cero y el costo de no hacerlo parece la libertad de un vecino.
Así funciona el miedo. No como una emoción, sino como una infraestructura. Una red de mensajes que se mueve más rápido que cualquier verificación y que, a fuerza de repetirse, construye un mapa mental del barrio donde cada esquina es un riesgo y cada camioneta blanca es una amenaza.
He pasado semanas viendo circular estas alertas y quiero decir algo que no se dice lo suficiente: casi todas nacen del amor. Nadie reenvía un aviso de redada para hacer daño. Lo reenvía porque tiene una prima en ese barrio, porque su compadre trabaja en esa calle, porque prefiere equivocarse por exceso que quedarse callado y después enterarse. Esa es una forma de solidaridad, torpe pero solidaridad al fin. Quien la ridiculiza no ha vivido con ese miedo.
Y aun así hay que decir la otra parte, porque callarla sería complacencia. El bulo tiene un costo, y no lo paga quien lo escribe: lo paga quien lo cree. Lo paga la señora que no llevó a su hijo al médico. El hombre que perdió un día de trabajo, y con él la mitad del pago de la luz. La familia que no fue a la despensa de alimentos porque alguien dijo que había agentes cerca. El niño que faltó a la escuela por una alerta que resultó ser de otra ciudad, de otro mes, de otro año.
El miedo, cuando se administra mal, hace parte del trabajo que quisiera hacer quien nos persigue. No hace falta detener a nadie si se consigue que la gente se encierre sola.
Hay algo más, y es lo que más me preocupa. Cada alerta que resulta falsa gasta un poco de la credibilidad que tenemos entre nosotros. Y esa credibilidad es lo único que nos queda cuando llegue el aviso que sí sea cierto. El día que de verdad haya que avisar, necesitamos que la gente crea. Cuidar la palabra no es tibieza: es municiones para cuando hagan falta.
Pero no quiero que este inciso sea sobre los rumores. Quiero que sea sobre los otros.
Porque mientras el bulo corre, hay gente en Columbus haciendo un trabajo que nadie aplaude. La muchacha que traduce un formulario a las once de la noche porque una vecina no entiende qué le llegó por correo. El señor que presta su carro para llevar a alguien a una cita legal. La que aprendió de memoria los teléfonos de ayuda gratuita y los recita como quien reza. Los que recogen a los niños de la escuela cuando la mamá no puede. Los abogados que atienden sin cobrar. Las iglesias que abren el salón para una charla de derechos. Los que verifican antes de reenviar, y avisan cuando algo es falso, aunque eso les gane un regaño en el grupo de WhatsApp.
Ninguno de ellos sale en las noticias. No tienen cuenta verificada ni miles de seguidores. Hacen el trabajo callado que sostiene a una comunidad cuando el ruido amenaza con romperla. Y son, con mucho, la mejor noticia que tiene la comunidad hispana de esta ciudad.
Ese trabajo tiene una virtud que el bulo no tiene: es verificable. La señora que tradujo el formulario puede decirte qué decía. El que llevó a alguien a la cita legal sabe el nombre del abogado. Los teléfonos que se recitan de memoria funcionan cuando se marcan. Es ayuda concreta, comprobable, con nombre y apellido, en un ecosistema saturado de capturas anónimas.
Así que si me permiten una recomendación, va en dos direcciones.
A quien recibe una alerta: antes de reenviar, treinta segundos. ¿Quién lo dice? ¿De cuándo es? ¿Qué parte es un hecho y qué parte es lo que alguien supone que ese hecho significa? Si no sabes, no reenvíes: pregunta. Preguntar también es cuidar.
A quien ya está avisando y ayudando: sigan. Pero pongan fecha, pongan fuente, digan de dónde salió. Una alerta con procedencia vale diez veces más que una sin ella, y protege a quien la difunde tanto como a quien la recibe.
Nos han enseñado, a los que venimos de países rotos, que el rumor es la moneda de las sociedades donde no se puede confiar en la información oficial. Aprendimos a sobrevivir así, y no fue culpa nuestra. Pero también aprendimos el precio: veinte años de creer cualquier cosa nos dejaron sin capacidad de distinguir nada. No repitamos aquí lo que allá nos costó tanto.
El miedo es real. La amenaza, en muchos casos, también. Precisamente por eso merece una respuesta a su altura: información verificada, redes reales, teléfonos que funcionan, gente que aparece cuando hace falta. No menos alerta. Mejor alerta.
Y a los que avisan de verdad, a los que traducen, acompañan y no cobran: gracias. Esta ciudad no sabe todavía cuánto les debe.
Alfredo Yánez Mondragón
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