Política
La tregua de Ormuz duró tres días y el crudo ardió
El memorando EE.UU.-Irán se firmó el 17 de junio; el 20, Irán volvió a cerrar Hormuz. El crudo se disparó otra vez. Qué implica para la apuesta petrolera venezolana.
Irán anunció el cierre del estrecho de Hormuz apenas tres días después de firmar el memorando con Estados Unidos, y el petróleo saltó más de 7%. Qué significa esta recaída para el mundo, y por qué le importa, y mucho, a una Venezuela que apuesta su recuperación al crudo.
§ Las seis preguntas
| Qué | El nuevo cierre del estrecho de Hormuz tras un acuerdo efímero. |
| Quién | Irán, Estados Unidos, Israel y, de rebote, los países petroleros. |
| Cuándo | El 20 de junio de 2026, tres días después de firmar el memorando. |
| Dónde | En el estrecho de Hormuz, paso del 25% del petróleo marítimo mundial. |
| Por qué | Irán alega la violación de la cláusula sobre el Líbano del acuerdo. |
| Cómo | Mediante el anuncio de cierre y la advertencia a los buques comerciales. |
# La tregua de Ormuz duró tres días y el crudo ardió
Apenas habíamos cubierto, días atrás, el alivio del petróleo barato gracias a la distensión entre Estados Unidos e Irán. La realidad se encargó de desmentirlo a una velocidad brutal: el acuerdo que prometía reabrir el estrecho de Hormuz duró tres días. Esta recaída no es solo una noticia de Medio Oriente; tiene consecuencias directas sobre la apuesta económica de Venezuela, y por eso merece un análisis detenido.
La cronología de una tregua fugaz
Los hechos se precipitaron. El 17 de junio, los presidentes de Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento a 60 días, pensado para poner fin formal al conflicto y, entre otras cosas, garantizar el paso por el estrecho de Hormuz. Los mercados respiraron: el crudo, que había estado disparado durante meses de guerra, cayó a su nivel más bajo desde marzo. Parecía el principio del fin de la crisis.
Duró tres días. El sábado 20 de junio, el alto comando militar conjunto de Irán anunció que volvía a cerrar el estrecho de Hormuz, acusando a Israel y a Estados Unidos de violar la primera cláusula del memorando: la que ordenaba el cese de hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano. Israel había atacado posiciones de Hezbolá en territorio libanés horas después de firmado el acuerdo. La Guardia Revolucionaria iraní advirtió a los buques comerciales que no se acercaran al estrecho. Y el petróleo, previsiblemente, volvió a arder: los precios saltaron más de 7% tras el anuncio.
Por qué Hormuz lo es todo
Conviene recordar por qué este estrecho concentra tanto poder de perturbación. Por el paso de Hormuz —un canal estrecho entre Irán y la península arábiga— circula aproximadamente el 25% del petróleo marítimo del mundo y cerca del 20% del gas natural licuado. No hay ruta alternativa de capacidad comparable. Cuando Irán amenaza con cerrarlo, no hace un gesto simbólico: pone la mano sobre la válvula de una cuarta parte del crudo que se mueve por mar en el planeta.
De ahí que cada anuncio iraní sobre el estrecho se traduzca, casi instantáneamente, en saltos del precio del petróleo. El mercado sabe que una interrupción real de Hormuz dispararía los precios a niveles capaces de sacudir la economía mundial. Y sabe, también, algo más inquietante que han señalado los analistas: con o sin acuerdo, Irán ha demostrado que controla de hecho el estrecho. Como resumió un veterano asesor energético estadounidense, los iraníes controlarán Hormuz en el futuro previsible, no importa lo que diga el papel firmado.
La consecuencia para Venezuela
Aquí está el ángulo que más nos concierne. Como ha analizado esta cobertura, la apuesta de recuperación económica de Venezuela descansa, en buena medida, sobre el petróleo: producir más y venderlo para financiar la reconstrucción. El precio internacional del crudo es, por tanto, una variable decisiva para esa apuesta. Y ese precio acaba de dar otro vuelco.
La ironía es notable. Hace pocos días, el problema para Venezuela era el petróleo barato: la distensión había hundido los precios, complicando la ecuación de su recuperación. Ahora, con Hormuz cerrándose de nuevo, el problema se invierte: el crudo vuelve a subir. Para un país que vende petróleo, un precio más alto suena, en principio, a buena noticia. Pero la realidad es más compleja, y conviene no celebrar antes de tiempo.
Por qué la inestabilidad no le conviene
El matiz es importante. A Venezuela podría convenirle, en lo inmediato, un crudo más caro. Pero lo que de verdad necesita para su reconstrucción no es un precio alto puntual, sino estabilidad y previsibilidad. Las grandes inversiones petroleras —las que el país busca atraer, como cubrimos a propósito del regreso de las transnacionales— se planifican a años vista, y huyen de la volatilidad extrema. Un mercado que salta del desplome al rebote en cuestión de días, al ritmo de los comunicados de Teherán, no es el entorno en que florecen las inversiones de largo plazo.
Además, la inestabilidad global encarece todo: el transporte, los seguros, el financiamiento. Y un mundo en crisis energética y geopolítica tiende a ser un mundo más cauto, menos dispuesto a apostar por destinos de riesgo como la Venezuela en transición. El país necesita capital paciente; la montaña rusa de Hormuz ahuyenta precisamente esa paciencia. Le conviene más un mercado estable con precios razonables que un mercado caótico con precios altos pero impredecibles.
La lección de la volatilidad
Hay, en todo esto, una lección de fondo que esta cobertura ha insistido. La dependencia venezolana del petróleo expone al país a fuerzas que no controla en absoluto: un ataque en el Líbano, un comunicado en Teherán, una decisión en Washington pueden cambiar de un día para otro el precio del que depende su recuperación. Esa vulnerabilidad estructural —la economía de un país entero atada al vaivén de un estrecho a miles de kilómetros— es el viejo problema rentista venezolano, ahora expuesto en tiempo real.
La conclusión no es nueva, pero el episodio la subraya: una economía sana no puede depender de una sola variable tan volátil. La diversificación, tantas veces postergada, vuelve a aparecer como la asignatura pendiente. Mientras Venezuela siga atada al precio del crudo, su destino económico se decidirá, en parte, en lugares como el estrecho de Hormuz, donde no tiene voz ni voto.
La lectura de fondo
El acuerdo de Ormuz duró tres días, y su colapso recuerda que la crisis entre Estados Unidos e Irán está lejos de resolverse. Para el mundo, significa más incertidumbre energética. Para Venezuela, significa que la variable de la que depende su recuperación —el precio del petróleo— seguirá sujeta a sobresaltos imprevisibles, lo que complica la planificación de la reconstrucción más de lo que un precio alto puntual pudiera ayudar.
Para el lector venezolano, la recomendación es seguir este conflicto lejano con la conciencia de que no es tan lejano: lo que pasa en Hormuz se siente en la economía del país y, eventualmente, en su bolsillo. Y para quienes piensan el futuro de Venezuela, el episodio es un argumento más a favor de construir una economía menos dependiente de un recurso cuyo precio se decide, demasiadas veces, en guerras ajenas. La estabilidad, no el rebote, es lo que la reconstrucción necesita. Y la estabilidad, por ahora, no asoma.
Esta nota tiene carácter informativo y de análisis, y no constituye asesoría financiera ni de inversión. La situación en el estrecho de Hormuz es altamente cambiante.
Fuentes principales: Cobertura de CBS News, The Hill, CNBC y Britannica sobre el cierre del estrecho de Hormuz (20 de junio de 2026) y el memorando EE.UU.-Irán del 17 de junio; declaraciones del comando Khatam al-Anbiya recogidas por IRIB; análisis sobre el control de facto del estrecho.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
Alfredo Yánez
9 libros que te cambian la perspectiva
Finanzas, emprendimiento, migración y más — disponibles en Amazon
VER LIBROS →Política
Terror al baremo
Bellorín reclama que los criterios de evaluación del TSJ sean públicos antes de abrir las postulaciones y cuestiona la opacidad de las designaciones anteriores.
Sin el necesario baremo hecho público en forma previa al llamado para que el 28 de octubre de 2026 se dé inicio al proceso de postulaciones para el TSJ, ya anunciado por el diputado chavista presidente del siempre írrito Comité de Postulaciones Judiciales, la señal de un nuevo fraude a la Constitución es demasiado evidente y hay que dejar constancia previa.
Sin baremo público, el método a utilizar para la evaluación de credenciales seguirá siendo un misterio y un cheque en blanco para los «ungidos» por el régimen para encargarse de un proceso ya viciado de origen.
No debe causar sorpresa que ninguno de los involucrados, algunos pocos con algo de credibilidad, se atreva a mencionar la ausencia de dicho baremo.
Alguien podrá atreverse a afirmar que el baremo existe, pero será confidencial y solo manejado por ellos. Ese cuento es viejo y se debe recordar su utilización en boca de antiguos diputados chavistas, anteriores presidentes del secuestrado Comité de Postulaciones Judiciales, como Pedro Carreño y Saúl Ortega.
Sus declaraciones sobre la existencia de algún supuesto baremo que nunca mostraron están en las noticias de la época.
La revolución siempre le ha tenido pavor al mérito diferenciador. En cualquier nombramiento, jamás ha permitido concursos transparentes, necesarios para el escrutinio ciudadano. Por tal razón, la mediocridad acabó con Venezuela.
En lo que respecta a los anteriores nombramientos de magistrados al TSJ, es notorio que siempre ha brillado por su ausencia alguna escala valorativa de los únicos requisitos técnicos y académicos previstos a partir de los mínimos exigidos por el numeral 3 del artículo 263 constitucional.
Sin ese «baremo público», la posibilidad de títulos chimbos, de requisitos fraudulentos y de tantas «barbaridades» cometidas en nombramientos anteriores, como muchas denunciadas a lo largo de los años, es inminente. Sin baremo no hay esperanza de rectificación.
Este párrafo que aquí comparto ha sido el último ejemplo publicado en un reciente artículo sobre las confesiones públicas de una exmagistrada. Cito:
Aun con todas las concesiones anteriores a su favor, sería bueno entender cómo la abogada Bárbara César Siero (no sé si doctora), siendo jueza penal, se postuló a la Sala Político Administrativa y no a la Sala Penal, como lo ordena la Constitución.
¿Será que para esas designaciones poco importan el conocimiento y la necesaria experiencia de más de 15 años en la especialidad, como lo ordena la Constitución?
La culpa nunca será del ciego, sino de quien le da el garrote.
Fin de la cita. Artículo citado: «De barbaridades y lecciones».
Caracas, 25 de octubre de 2026.
Dr. Ángel Alberto Bellorín. Abogado, especialista, magíster y doctor en Derecho Constitucional.
Política
El país salió a recibir a María Corina
El recibimiento en su recorrido desde Lara agrega una dimensión pública al regreso: su capacidad de movilización entra en el escenario de una negociación que no encabeza.
María Corina Machado regresó a Venezuela el domingo 25 de octubre y reapareció en el santuario de la Divina Pastora, en Santa Rosa, Lara. Desde allí emprendió un recorrido por carretera hacia Caracas y fue recibida por seguidores en Chivacoa, Yaracuy, y en Morón, Carabobo, según imágenes difundidas por Vente Venezuela y reportes recopilados por CNN en Español. El mensaje «Estoy aquí. Con ustedes» acompañó un regreso que pasó a ser, de inmediato, un reencuentro público con quienes sostienen su liderazgo.
Las imágenes y reportes disponibles documentan recibimientos en Lara, Yaracuy y Carabobo. Vente Venezuela informó además paradas previstas en Guacara y Palo Negro y convocó a sus simpatizantes a Valle-Coche. Esas convocatorias describen la ruta prevista; a la hora de cierre de esta edición no prueban por sí mismas una llegada ni una intervención en Caracas.
Ese recibimiento importa por el momento político en que se produce. El gobierno encargado de Delcy Rodríguez y la representación de la Asamblea Nacional elegida en 2015 participan en un diálogo respaldado por Washington. Machado conserva un liderazgo propio y ha reclamado una fecha electoral, pero no conduce esa mesa. Su presencia dentro del país introduce una capacidad de intervención que no se mide solamente por el acceso a las reuniones.
La calle ofrece una expresión visible de respaldo. No permite contar automáticamente a todo el electorado ni anticipar una elección, pero sí muestra organización, disposición a movilizarse y expectativas dirigidas a una persona concreta. Esas expectativas tendrán que encontrarse con los tiempos y resultados de la negociación.
El siguiente dato sustantivo será el mensaje que Machado dirija al país desde esta nueva posición: qué prioridades fija, cómo se relaciona con el diálogo y qué propone para canalizar el respaldo que la recibe. El regreso es un hecho; sus efectos sobre el proceso se construyen a partir de las decisiones que siguen.
El especial de INCÍSOS «Vuelta a la patria» reúne los antecedentes del retorno, el recibimiento y la escena institucional que rodea su regreso.
Fuentes y documentos
Política
Desde Panamá, la agenda que Machado llevó de vuelta a Venezuela
En sus entrevistas de octubre desde Panamá, María Corina Machado articuló una agenda de elecciones, institucionalidad, seguridad y energía. El regreso ya consumado transforma esas definiciones en un programa que ahora deberá contrastarse con su acción política dentro del país.
Machado concedió desde Panamá entrevistas a medios nacionales e internacionales durante octubre y allí habló de elecciones, transición institucional, seguridad fronteriza y recuperación energética. La conversación más extensa disponible, publicada por el Grupo de Diarios América en El Nacional el 19 de octubre, permite seguir los contornos de esa agenda y distinguir entre lo que propuso y lo que ya tiene forma institucional.
Panamá no apareció solo como escenario de entrevistas. En el diálogo con el GDA, Machado dijo que el país alberga las actas electorales de 2024 y agradeció al presidente José Raúl Mulino, a la Asamblea y a las instituciones panameñas por acoger a la oposición venezolana. Esa referencia sitúa su exposición pública fuera de Venezuela dentro de una disputa política que seguía reclamando presencia y representación en el país.
Entonces presentó el retorno como parte de un esfuerzo para completar el mandato que atribuye a la elección del 28 de julio de 2024. No ofreció una fecha concreta: dijo que las condiciones cambiaban diariamente y que trabajaba para volver junto con los venezolanos. El 25 de octubre, su aparición pública en Barquisimeto convirtió esa promesa en un hecho. La agenda expuesta desde Panamá queda ahora como un conjunto de prioridades que deberá trasladar al terreno político venezolano.
En esas intervenciones, el retorno no se planteaba como un hecho aislado ni como un desenlace suficiente. Machado lo vinculaba con una elección presidencial, instituciones independientes, reglas para la inversión y una redefinición de la seguridad. Reúne compromisos de campaña, exigencias a otros actores y una visión de transición; ninguna de esas piezas es, por ahora, un acuerdo institucional adoptado.
Una fecha electoral como punto de partida
El eje más reiterado de Machado es la convocatoria de elecciones presidenciales. En la entrevista con el GDA sostuvo que “la fecha electoral es la fecha de la liberación” y pidió que se fijara un calendario. También afirmó que no había una fecha concreta acordada en las conversaciones. Las dos ideas importan por igual: la dirigente establece la elección como prioridad, pero el planteamiento no documenta que exista un cronograma definido.
Machado mencionó como propuesta del senador Bernie Moreno el 24 de julio de 2027, aniversario del natalicio de Simón Bolívar. Esa mención permite registrar que la fecha fue parte de la conversación, no que tenga respaldo institucional o esté incorporada a una negociación. En otra entrevista, el Financial Times —resumido por Reuters el 9 de octubre— reportó que Machado pidió elecciones en 2027 y sostuvo que había tiempo suficiente para prepararlas antes de julio.
La entrevista audiovisual que EL TIEMPO fechó el 18 de octubre también giró en torno a la urgencia de convocar elecciones y a su disposición a ser candidata en un escenario de comicios limpios y libres. La formulación se presenta aquí como parte de la agenda política atribuida a Machado, no como una decisión electoral vigente.
Instituciones, participación y límites de la transición
La agenda de Machado no se limita a un día de votación. Ante el GDA reclamó un Consejo Nacional Electoral constitucional, independiente y sin reparto de cuotas, y un Tribunal Supremo de Justicia con características similares. Propuso además participación ciudadana mediante asambleas en escuelas, fábricas y comunidades, con herramientas tecnológicas e inteligencia artificial para sistematizar propuestas.
Son definiciones programáticas. No equivalen a crear esos organismos, convenir cómo designarlos ni aprobar una ruta de participación. El regreso cambia el lugar desde el que Machado puede defender esas propuestas, pero no resuelve por sí solo la representación institucional, el calendario electoral ni la composición de los organismos.
En materia de justicia, Machado rechazó una amnistía para crímenes de lesa humanidad y sostuvo que no habría “revancha”. La posición fija un límite político frente a la impunidad, sin describir un diseño judicial pactado. Las afirmaciones sobre liberaciones o cambios en la represión requieren documentos y registros independientes para poder evaluarse caso por caso.
Seguridad fronteriza y cooperación internacional
La relación con Estados Unidos y los países vecinos aparece como otro componente de la agenda. En la entrevista con el GDA, Machado planteó que una futura Fuerza Armada venezolana debería servir a la Constitución y coordinarse con Colombia para que la frontera sea un espacio de legalidad y desarrollo. Añadió que militares y policías involucrados en narcotráfico, extorsión o violaciones de derechos humanos deberían salir de las instituciones.
Se trata de una propuesta de reforma y depuración institucional. La cooperación que describe es, por ahora, una orientación política; no hay en las entrevistas un acuerdo de seguridad suscrito con Colombia ni un plan operativo anunciado.
En la conversación con Rachel Campos-Duffy, difundida el 17 de octubre, Machado reafirmó en X su intención de volver a Venezuela para acompañar al pueblo y trabajar por una transición democrática “exitosa e irreversible”. La promesa se cumplió el 25 de octubre con su presencia pública en Barquisimeto. Las metas políticas que la acompañaban —elecciones libres, instituciones independientes y garantías— siguen siendo propuestas por concretar.
Petróleo, inversión y reglas
La dimensión económica de la agenda se concentra en la recuperación de Venezuela como potencia energética y en condiciones para atraer capital. Reuters reportó, al resumir una entrevista del Financial Times, que Machado pidió transparencia en la administración de los ingresos procedentes de ventas petroleras supervisadas por Washington. La agencia reprodujo su planteamiento de que una democracia estable es necesaria para que el proceso sea sostenible.
En materiales secundarios sobre la conversación con Fox News, se atribuye a Machado la promesa de respetar los acuerdos petroleros firmados conforme a la ley y la propuesta de captar inversión estadounidense con mercados abiertos, estabilidad fiscal y arbitraje internacional. Newsroom Panama también reseñó que respetaría contratos que cumplieran la legislación venezolana. Estas expresiones describen una posición de la dirigente; todavía no explican qué autoridad determinaría el cumplimiento de los contratos ni cómo se aplicaría una revisión.
El criterio que atraviesa esas intervenciones es político y jurídico: continuidad para los contratos que, según Machado, se ajusten a la ley venezolana, junto con reglas que den previsibilidad a la inversión. El regreso permite que esa agenda sea defendida desde el país, pero no sustituye las decisiones institucionales que tendrían que convertirla en política pública.
Esta nota se integra al especial Vuelta a la patria desde un ángulo específico: no vuelve a narrar la aparición en Barquisimeto ni a medir el respaldo de calle. Identifica las prioridades que Machado llevó desde Panamá y las preguntas que siguen abiertas ahora que su retorno ya ocurrió.
Qué sigue abierto
- El calendario electoral, la autoridad que lo fijaría y las garantías para unas elecciones libres y competitivas.
- La forma de integración de un CNE y un TSJ independientes, más allá de la propuesta de la dirigente.
- Los mecanismos verificables de cooperación con Colombia, Estados Unidos y otros países en seguridad y transición.
- El alcance de la revisión de contratos petroleros y las reglas que regirían una estrategia de inversión.
- La manera en que Machado articulará esa agenda con su presencia pública, la coordinación opositora y las conversaciones en curso dentro del país.
Fuentes y documentos
- Entrevista de María Corina Machado con el GDA, publicada por El Nacional el 19 de octubre de 2026.
- Entrevista exclusiva de EL TIEMPO con María Corina Machado, 18 de octubre de 2026.
- Publicación de María Corina Machado sobre la entrevista con Rachel Campos-Duffy.
- Reuters: Venezuela’s Machado calls for elections by July, FT reports, 9 de octubre de 2026.
- Newsroom Panama: entrevista y extracto de audio de Machado, 16 de octubre de 2026.
- CNN en Español: cobertura del regreso y de la aparición pública en Barquisimeto.
-
Entrevistas5 meses agoZair Mundaray: «Enfrenté al poder con ciencia»
-
Política4 meses agoDelcy Rodríguez enfrenta a la prensa internacional: la rueda de prensa que no cerró la brecha
-
Política5 meses agoEl economista, los bonos y Citgo
-
Política4 meses agoEl semáforo de las estructuras: qué significa cada color tras el terremoto
-
Política5 meses agoRoberto Smith Perera: «La reconstrucción no puede esperar a la elección»
-
Especiales5 meses agoMedia vuelta… mar.
-
Inciso2 meses agoMárquez sabe qué pasó el 28 de julio
-
Inciso6 meses agoLa paciencia de Washington
