Economía
Las remesas que sostienen a Venezuela dependen de un fallo en EE.UU.
Si la diáspora venezolana pierde su estatus y su empleo en EE.UU., las remesas que sostienen a miles de familias podrían resentirse. Una vulnerabilidad poco discutida.
| 6W | |
|---|---|
| Qué | El riesgo que la incertidumbre migratoria representa para las remesas. |
| Quién | La diáspora venezolana en EE.UU. y las familias que reciben en Venezuela. |
| Cuándo | En el contexto de la decisión pendiente sobre el TPS. |
| Dónde | En el corredor de remesas entre EE.UU. y Venezuela. |
| Por qué | La pérdida de estatus y empleo afectaría la capacidad de envío. |
| Cómo | A través de la conexión entre estabilidad migratoria y flujo de remesas. |
Hay una conexión que suele pasar inadvertida y que vale la pena poner sobre la mesa: la que une el estatus migratorio de los venezolanos en Estados Unidos con la economía de los hogares en Venezuela. El hilo que las conecta son las remesas, y hoy ese hilo está sometido a una tensión particular por la incertidumbre sobre el TPS. Entender esta cadena es entender una vulnerabilidad real.
Las remesas como pilar
Para millones de familias venezolanas, el dinero que envían los parientes en el exterior no es un complemento: es la base de su sustento. Las remesas pagan comida, medicinas, servicios, educación. En una economía golpeada por años de crisis y por una inflación que devora los salarios locales, los dólares que llegan del exterior son, muchas veces, la diferencia entre la subsistencia y la carencia.
Esa dependencia hace que la economía familiar venezolana esté, en buena medida, atada a la situación de su diáspora. Lo que les pase a los venezolanos en el exterior —su empleo, su estabilidad, su capacidad de ahorro— se transmite, casi en tiempo real, a los hogares que dependen de sus envíos.
El eslabón frágil: el estatus migratorio
Y aquí aparece la vulnerabilidad. Una parte importante de la diáspora venezolana en Estados Unidos depende, para trabajar legalmente, de protecciones como el TPS. Como esta cobertura ha detallado, ese estatus pende de una decisión inminente de la Corte Suprema, con cientos de miles de personas en el limbo.
La conexión es directa: si esos venezolanos pierden su estatus y, con él, su autorización de trabajo, su capacidad de generar ingresos —y por tanto de enviar remesas— se vería comprometida. Una persona que pierde su empleo legal difícilmente puede seguir sosteniendo a su familia en el país de origen con la misma regularidad. La incertidumbre migratoria en Estados Unidos se traduciría, así, en menos dólares llegando a los hogares venezolanos.
Una cadena de transmisión poco visible
Lo notable de esta conexión es que rara vez se discute junta. El debate sobre el TPS se centra, con razón, en el drama humano de los afectados en Estados Unidos. El debate sobre la economía venezolana se centra en el petróleo, la inflación, la deuda. Pero ambos están unidos por el corredor de remesas, y un golpe en un extremo se siente en el otro.
Es una cadena de transmisión silenciosa: una decisión judicial en Washington puede afectar el plato de comida de una familia en Maracaibo o en Barquisimeto. Esa interdependencia, propia de un país con una diáspora tan grande, es una de las realidades estructurales de la Venezuela de hoy.
La lectura para el lector
Para el venezolano de la diáspora, esta conexión es un recordatorio del peso que carga: no solo de su propia estabilidad, sino de la de quienes dependen de sus envíos. Para quien recibe remesas en Venezuela, es una advertencia sobre una vulnerabilidad que conviene tener presente al planificar.
¿Qué se puede hacer? Para quien envía, mantenerse informado sobre su situación migratoria y explorar todas las vías legales disponibles es lo prudente. Para quien recibe, conviene no asumir que el flujo es indefinidamente estable y, en lo posible, no depender de una sola fuente. Y para todos, entender esta cadena ayuda a dimensionar por qué la suerte de la diáspora y la del país están, hoy más que nunca, entrelazadas. Las remesas son el cordón que une a la Venezuela de afuera con la de adentro, y conviene cuidar de qué depende ese cordón.
Esta nota tiene carácter informativo y no constituye asesoría financiera ni migratoria.
Fuentes principales: Análisis de INCÍSOS sobre la situación del TPS venezolano; contexto general sobre el peso de las remesas en la economía familiar venezolana.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
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Las obras que Venezuela pagó y nunca recibió
Fechas prometidas, avances reales y millones comprometidos. El inventario de las obras que el chavismo anunció, cobró y no terminó.
ECONOMÍA · VENEZUELA · OBRAS PÚBLICAS
Puentes, trenes, túneles y un río que iba a ser balneario: cada promesa llegó con su partida de dinero, y casi ninguna con su obra. Son deudas sin dueño. Una transición que quiere reconstruir el país tendrá que saber primero cuánto se pagó por lo que nunca existió.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Inventario documentado de las grandes obras públicas anunciadas, financiadas y no terminadas desde 2005. |
|---|---|
| Quién | Los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, sus ministerios y contratistas como Odebrecht. |
| Cuándo | Obras iniciadas entre 2005 y 2013; la mayoría debió terminar entre 2006 y 2019. |
| Dónde | Caracas, Miranda, La Guaira, Zulia, Bolívar, Guárico, Cojedes, Anzoátegui y Lara. |
| Por qué | Las fallas de servicios que hoy sufre el país, de la luz al transporte, tienen detrás obras pagadas y no entregadas. |
| Cómo | Con los registros de Transparencia Venezuela, informes de la Asamblea Nacional de 2015 e investigaciones periodísticas. |
Venezuela tiene un registro de promesas que se puede medir en kilómetros de puente que no existe. Transparencia Venezuela contabilizó en 2022 246 obras inconclusas en 21 estados. En 153 de ellas pudo reconstruir el dinero comprometido: unos 316.000 millones de dólares, según la organización. Ninguna de las grandes tiene un responsable condenado por su abandono.
La lista volvió a la conversación el 30 de septiembre de 2026, en un programa del canal de Nitu Pérez Osuna en el que participó el editor de INCÍSOS, cuando la audiencia empezó a enviar sus propias obras pendientes. Aquí están las que se pueden documentar.
Contexto: ocho obras, ocho fechas vencidas
| Obra | Inicio | Prometida para | Estado conocido | Dinero |
|---|---|---|---|---|
| Metro Caracas–Guarenas–Guatire | 2006 | 2012 | Paralizado; tuvo al menos cuatro fechas de inauguración | Odebrecht. La AN de 2015 estimó unos 5.000 millones de dólares invertidos |
| Segundo puente sobre el Lago de Maracaibo (Nigale) | 2008 | 2014; luego 2018 | 16,7 % de avance; paralizado desde marzo de 2017 | USD 3.187 millones (valor total) |
| Tercer puente sobre el Orinoco | 2006 | 2010; luego 2017 | 70,3 % de avance; paralizado | USD 2.525 millones (valor total); USD 828 millones comprometidos |
| Ferrocarril Tinaco–Anaco | 2009 | 2013; luego 2019 | Paralizado desde finales de 2013 | Obra con China; el Estado no pudo pagar la deuda ferroviaria |
| Túnel Baralt y prolongación de la Cota Mil | 2012 | 2016–2017 | 30 % de avance; paralizado | USD 1.475 millones (valor total) |
| Estación Central Simón Bolívar, Barquisimeto | 2005 | 2006; luego 2009 | 50 % de avance | USD 597 millones (valor total); USD 300 millones comprometidos |
| Modernización del aeropuerto de Maiquetía | 2013 | 2015; luego 2019 | 34 % de avance; paralizada | USD 305 millones (valor total) |
| Saneamiento del río Guaire | 2005 | 2014 | Ejecución no superior al 26 % en 2016 | Préstamo del BID de USD 300 millones (2012) |
Algunas fechas cuentan su propia historia. En 2006, Hugo Chávez anunció que el tercer puente sobre el Orinoco llevaba 30 % de avance y estaría listo en 2011. Odebrecht, la contratista, admitió en 2016 ante la justicia de EE.UU. haber pagado 98 millones de dólares en sobornos en Venezuela. La obra quedó a medio cruzar el río.
En marzo de 2005, Chávez invitó a los caraqueños a bañarse en el Guaire. Su ministra del Ambiente, Jacqueline Faría, prometió el río saneado. En 2016, la Asamblea Nacional denunció que se habían gastado 77 millones de dólares con una ejecución que no pasaba del 26 %. Faría dirige hoy la Misión Venezuela Renace, encargada de reconstruir La Guaira tras los terremotos del 24 de junio.
Lo que la memoria colectiva recuerda distinto
No todo lo que se recuerda como abandonado lo está, y la precisión importa. El hotel del aeropuerto de Maiquetía sí abrió: Nicolás Maduro lo inauguró en septiembre de 2025, unos 25 años después de anunciado. Según Armando.Info, en 2013 la empresa de Alex Saab y Álvaro Pulido había recibido 42 millones de dólares para terminarlo en un año. Lo que sigue paralizada es la modernización del aeropuerto encargada a Odebrecht.
El sistema de buses Transbarca, en Barquisimeto, funciona desde septiembre de 2013. Lo que no se terminó es su Estación Central, el nuevo terminal de la ciudad, por el que en 2008 se aprobaron 340 millones de dólares con la promesa de inaugurarlo en 2009.
Y la promesa eléctrica tiene fecha: en 2001, tras un apagón, Chávez ofreció que en diez años Venezuela tendría el mejor sistema eléctrico del continente. Quince años después de ese plazo, el país arrastra un déficit de más de 1.500 megavatios.
Análisis: deudas huérfanas
Cada promesa llegaba con su asignación presupuestaria. Por eso estas obras no son solo infraestructura que falta: son deudas sin dueño. Se pagaron con petróleo, con préstamos del Fondo Chino o del BID, con fondos como el Fonden, y nadie ha rendido cuentas por ellas.
El patrón importa ahora por dos razones. La primera es la reconstrucción tras los terremotos, que vuelve a mover grandes contratos públicos. La segunda es la electricidad: el ministro Rolando Alcalá anunció 1.300 megavatios nuevos para el último trimestre de 2026, y el plan del gobierno encargado habla de hasta 4.800. Son promesas con cifra y con fecha, como lo eran las de 2001, 2005 y 2006. La diferencia la hará su verificación.
Criterio: tres pruebas
- Una auditoría con nombres. Si la mesa de Caracas o la nueva Asamblea incluyen una revisión pública de las obras inconclusas: cuánto se pagó, a quién y quién lo autorizó.
- Contratos a la vista. Si los contratos de la reconstrucción de La Guaira y de la Misión Venezuela Renace se publican con montos, contratistas y plazos.
- Megavatios verificables. Si el 31 de diciembre se pueden contar, con datos del sistema eléctrico, los megavatios prometidos para el último trimestre.
Las preguntas sobre el destino del dinero público forman parte del especial En voz alta.
Fuentes principales: Transparencia Venezuela, base de datos de obras inconclusas e informe de 2022; Transparencia Venezuela, presentación sobre obras del Ministerio de Transporte (2016); Asamblea Nacional (2016), informe sobre obras inconclusas; Armando.Info (vía La Patilla), 28 de septiembre de 2025; Voz de América, 2024 (río Guaire); BID, proyecto VE-L1037; NTN24 (Jacqueline Faría y la Misión Venezuela Renace); teleSUR, 29 de septiembre de 2026 (anuncio de 1.300 MW); La Patilla, 17 de diciembre de 2021 (promesa eléctrica de 2001); Departamento de Justicia de EE.UU., acuerdo con Odebrecht (2016); El Diario, 11 de mayo de 2025 (túnel Baralt).
Economía
Qué falta para que las petroleras pasen del foro al pozo
Licencias renovadas, memorandos sin contrato y una red eléctrica que no alcanza. Lo que dejó la cumbre petrolera de Caracas.
ECONOMÍA · VENEZUELA · PETRÓLEO
La cumbre petrolera de Caracas cerró con cientos de ejecutivos dispuestos a entrar y casi ningún contrato definitivo. Los permisos de Washington ya están; lo que falta es lo que ningún permiso resuelve: contratos firmes, reglas estables y electricidad suficiente para producir.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Cerró la Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela (VIOGS 2026), con el Caracas Gas Forum integrado. |
|---|---|
| Quién | Más de 600 delegados de unas 250 empresas y más de 30 países, según los organizadores; entre ellas Repsol, Siemens, Hunt Oil, Maurel & Prom y la catarí UCC Oil and Gas Holding. |
| Cuándo | Del 28 al 30 de septiembre de 2026. |
| Dónde | IESA y hotel JW Marriott, Caracas. |
| Por qué | Es la primera gran conferencia energética desde que Washington lanzó un plan de reconstrucción petrolera de 100.000 millones de dólares, según Reuters. |
| Cómo | Paneles, mesas y reuniones bilaterales para convertir recursos en proyectos, bajo licencias de la OFAC renovadas el 28 de septiembre. |
La Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela terminó el 30 de septiembre de 2026 en Caracas con un mensaje repetido desde el escenario: las empresas quieren entrar. «Toda Venezuela es una tremenda oportunidad para nosotros», dijo Erik Keskula, de la catarí UCC Oil and Gas Holding. Lo que no salió de la cumbre fue una lista de contratos definitivos.
Contexto: la puerta legal ya está abierta
El obstáculo de los últimos años eran las sanciones. Ya no es el principal. El 28 de septiembre, en vísperas de la cumbre, la OFAC renovó la licencia 46E y las licencias 48D y 49B, que permiten a petroleras estadounidenses operar e invertir en Venezuela. El jefe adjunto de misión de la embajada de EE.UU., Michael García, dijo en la cumbre que Washington trabajó con el gobierno encargado para reabrir las puertas a empresas de renombre.
Los acuerdos de septiembre son, sin embargo, preliminares. Continental Resources, de Harold Hamm, firmó el 16 de septiembre un memorando de entendimiento con PDVSA para el bloque Ayacucho 2 y dijo que esperaba cerrar un acuerdo de largo plazo en semanas. TotalEnergies firmó otro memorando el 20 de septiembre. Y la empresa del acuerdo que la Casa Blanca llamó el mayor de la historia, North American Blue Energy Partners, con 17 campos, no participó en el encuentro, según Infobae.
La producción ronda 1,2 millones de barriles diarios, frente a los más de tres millones de hace dos décadas.
Análisis: lo que ningún permiso resuelve
Con las licencias en regla, la conversación de los paneles se desplazó hacia lo que ninguna licencia arregla. Según Reuters, el país arrastra un déficit eléctrico de más de 1.500 megavatios, con apagones de hasta 10 horas diarias en algunas regiones. Una norma aprobada en enero exige a los nuevos proyectos energéticos generar su propia electricidad, pero muchos ejecutivos no ven viable ampliar operaciones si no se repara la red. Varias empresas presentaron proyectos para producir electricidad con el gas que hoy se quema o se ventea; ninguno ha arrancado.
Hunter Hunt, de Hunt Energy, admitió no tener la respuesta, aunque recordó que la demanda máxima del país, unos 16.000 megavatios, no es tan alta como para hacer imposible la solución. Pidió identificar primero las debilidades institucionales y luego las de infraestructura. El orden no es casual: sin reglas estables, nadie construye una planta eléctrica para alimentar un pozo.
El gobierno encargado respondió con cifras. El ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, anunció avances con Eurobras, IMPSA, GE Vernova y Siemens Energy, y el plan de Delcy Rodríguez promete restituir hasta 4.800 megavatios antes de fin de año. Reuters recogió las dudas de analistas tras años de promesas incumplidas.
La propia cumbre sufrió dos cortes de luz el 29 de septiembre. Es el detalle que más circuló, pero no es la noticia. La noticia es que la pregunta cambió: ya no es si Washington deja invertir, sino si Venezuela puede sostener la inversión.
Criterio: tres pruebas antes de fin de año
- El contrato de Continental. Si el memorando de Ayacucho 2 se convierte en un acuerdo de largo plazo en las semanas prometidas.
- Los 4.800 megavatios. Cuánta de esa generación está operando el 31 de diciembre, con cifras verificables del sistema eléctrico.
- El primer proyecto de gas a electricidad. Si alguno de los proyectos para aprovechar el gas venteado recibe aprobación y arranca.
INCÍSOS publicó al inicio de la cumbre el balance de expectativas y compromisos.
Fuentes principales: Reuters (Deisy Buitrago y Vivian Sequera), 30 de septiembre de 2026; Infobae (con EFE), 30 de septiembre de 2026; El Nacional, 30 de septiembre de 2026; Inspenet, 29 de septiembre de 2026; Diario Las Américas, 28 y 30 de septiembre de 2026; CNBC y Bloomberg, 16 de septiembre de 2026 (acuerdo de Continental Resources).
Economía
El riesgo país cayó a la mitad y Venezuela sigue en default
De 12.671 a 6.037 puntos básicos. Una caída que refleja apuestas sobre la recuperación de los bonos, no la capacidad de pago del país.
ECONOMÍA · DEUDA · MERCADOS
El índice de riesgo de JPMorgan para Venezuela bajó 52% en 2026. No significa que el país pueda financiarse: sigue en cesación de pagos desde 2017 y su deuda duplicaría el tamaño de la economía. El mercado compra expectativa, no solvencia.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | El EMBI de Venezuela cayó 52% en 2026, de 12.671 a 6.037 puntos básicos. |
|---|---|
| Quién | Tenedores de bonos venezolanos y de PDVSA, JPMorgan y el gobierno encargado. |
| Cuándo | Entre el 2 de enero y el 3 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Mercados internacionales de deuda. |
| Por qué | Las licencias petroleras y los acuerdos de inversión mejoraron las expectativas de recuperación. |
| Cómo | Por la subida de precio de bonos en default en el mercado secundario. |
El índice de riesgo país que calcula JPMorgan para Venezuela pasó de 12.671 puntos básicos el 2 de enero de 2026 a 6.037 el 3 de septiembre: una caída de 52%. Solo entre el 27 de agosto y el 3 de septiembre bajó 556 puntos, impulsado por anuncios como el de Chevron.
Contexto: un indicador distinto al de otros países
En la mayoría de los países, un riesgo país más bajo significa que el Estado puede endeudarse más barato. En Venezuela no. El país está en cesación de pagos desde 2017, no ha completado la reestructuración de su deuda y no tiene acceso normal a los mercados. Como advirtió Jonathan Fortun, economista del Institute of International Finance, el indicador refleja el valor que el mercado asigna a los bonos existentes y lo que espera recuperar, no el costo al que Venezuela podría financiarse.
Análisis: cuánto se debe
La cifra que decidirá todo es la de la deuda. Reportes financieros citados por El Nacional hablan de unos 240.000 millones de dólares que Caracas se prepararía a reconocer, equivalentes a más del doble de un PIB estimado en 111.300 millones para 2026. Aun con una cifra menor, la carga seguiría siendo desproporcionada para una economía con infraestructura deteriorada y servicios precarios.
Criterio: expectativa no es solvencia
La caída del riesgo país es una apuesta sobre la reestructuración futura, alimentada por el petróleo y por la tutela de Washington. Para quien tiene bonos venezolanos o piensa comprarlos, la pregunta no es cuánto bajó el índice, sino en qué términos se negociará la deuda: qué quita se aplicará, qué acreedores tendrán prioridad y con qué ingresos se pagará. Mientras esos términos no existan, el precio de los bonos refleja optimismo, no garantías.
Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni recomendación de inversión.
Fuentes principales: Bloomberg Línea, septiembre de 2026; Globovisión, septiembre de 2026; El Nacional, columna «Vitrina», septiembre de 2026.
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