Política
La UCV pelea por seguir votando
La Universidad Central de Venezuela elige autoridades el 26 de junio. Al cierre, la disputa sigue abierta.
La UCV pelea por seguir votando
La única universidad autónoma que logró renovar autoridades enfrenta hoy una disputa interna por sus elecciones del 26 de junio. El conflicto no llega de un tribunal: nace dentro del campus.
- Qué
- Una disputa interna sobre la reprogramación de las elecciones estudiantiles y profesorales pautadas para el 26 de junio.
- Quién
- La Federación de Centros Universitarios, la Comisión Electoral, el Consejo Universitario y el rector Víctor Rago.
- Cuándo
- La tensión estalló el 5 de junio de 2026, tras la derogación del reglamento transitorio el 27 de mayo.
- Dónde
- La Ciudad Universitaria de Caracas, Patrimonio de la Humanidad, sede de la casa de estudios más antigua del país.
- Por qué
- La UCV es la única universidad autónoma que renovó autoridades; cualquier traba a su voto resuena en todo el sistema.
- Cómo
- El Consejo derogó el reglamento de 2023, la Comisión reprogramó y los estudiantes salieron a exigir que se respete la fecha.
Hay una imagen que resume el momento de la educación venezolana: estudiantes concentrados frente a un rectorado, no para pedir que se suspendan unas elecciones, sino para exigir que se realicen. Ocurrió el viernes 5 de junio en la Universidad Central de Venezuela, y dice más sobre el país que cualquier discurso. En la casa de estudios más antigua de Venezuela, votar se ha vuelto un acto que hay que defender.
La UCV no es una universidad cualquiera en esta historia. Es la única universidad autónoma del país que logró renovar a todas sus autoridades en 2023, después de quince años de parálisis. Mientras la Universidad de Carabobo y la Universidad de los Andes vieron sus comicios suspendidos por el Tribunal Supremo de Justicia, la UCV votó. Por eso lo que está en juego con sus elecciones del 26 de junio trasciende el campus: es la prueba de si la democracia universitaria todavía respira en Venezuela.
El detonante: un reglamento derogado
El origen del conflicto es técnico, pero sus consecuencias son políticas. El 11 de marzo de 2026, el Consejo Universitario había aprobado el cronograma que fijaba para el 26 de junio la elección de los representantes estudiantiles ante el cogobierno —período 2026-2027— y de los representantes profesorales ante los consejos de facultad y de escuela —período 2026-2028—. Eran cargos con mandatos vencidos, que la comunidad reclamaba renovar desde hacía tiempo.
El problema llegó después. El 27 de mayo, ratificado el 2 de junio, el mismo Consejo Universitario derogó el Reglamento Transitorio de Elecciones que se había aprobado en 2023. Sin esa norma, la Comisión Electoral anunció una reprogramación parcial del cronograma, que incluía migrar los datos de auxiliares docentes y de investigación al registro electoral estudiantil. Para una parte de la comunidad, el ajuste era de forma. Para otra, era la antesala de una suspensión.
La denuncia: adversarios que votan contra el voto
La voz más firme contra la reprogramación fue la de Rosa Cucunubá, vicepresidenta de la Federación de Centros Universitarios y candidata a presidirla. Su acusación apuntó directamente al corazón del cogobierno: sostuvo que la maniobra buscaba fragmentar al sector estudiantil y que, contra todo discurso, quienes decían defender la democracia estaban frenando el proceso.
Su señalamiento fue concreto y verificable, según mostró ante los medios: dos miembros del Consejo Universitario que se habían inscrito en la plancha rival a la suya votaron en contra de las elecciones. La paradoja quedó planteada: aspirantes a cargos que solo existen si hay comicios, votando para que esos comicios no ocurran en la fecha prevista.
Ellos dicen defender este proceso, pero son ellos los que están tratando de impedir el proceso electoral.
Rosa Cucunubá · vicepresidenta de la FCU-UCV · 5 de junio de 2026
El cuadro, sin embargo, no es de un solo color. En las facultades de Ciencias Jurídicas y Políticas y en escuelas como Comunicación Social, Estudios Internacionales y Trabajo Social, otro sector del movimiento estudiantil recogió firmas avalando precisamente la reprogramación. La disputa, entonces, no es solo entre estudiantes y autoridades: es también entre dos visiones del propio estudiantado sobre cómo y cuándo votar. INCÍSOS no toma partido en esa pugna interna; la registra.
La cronología de una semana tensa
Por qué la UCV es distinta
Para entender la magnitud del pulso hay que mirar el mapa de las universidades autónomas. En 2023, tras quince años sin renovar autoridades, la UCV eligió rector: el antropólogo Víctor Rago ganó la segunda vuelta del 30 de junio con 52,20% de los votos, frente a Humberto Rojas. Fue un hito celebrado como el regreso de la democracia universitaria.
Pero ese hito quedó solo. La Universidad de Carabobo intentó renovar autoridades y, en noviembre de 2023, el Tribunal Supremo de Justicia suspendió sus elecciones por un recurso introducido por trabajadores. La Universidad de los Andes corrió igual suerte en marzo de 2024. En ambos casos, el argumento giró en torno al peso del voto de los distintos sectores universitarios. A la fecha, ninguna de las dos ha podido completar su proceso. La UCV fue, y sigue siendo, la excepción.
Lo que está realmente en juego
La diferencia con Carabobo y Los Andes es reveladora: allí el freno vino de afuera, de un tribunal. En la UCV, la traba —si la hay— nace adentro, de la propia dinámica del cogobierno. Eso la hace, en cierto modo, más delicada: una universidad puede defenderse de una intervención externa apelando a su autonomía, pero un conflicto interno sobre las reglas del juego pone a prueba la madurez de esa misma autonomía.
Por eso el desenlace de la sesión extraordinaria convocada por Rago importa más allá de Caracas. Si la UCV sostiene su calendario, ratifica que la democracia universitaria venezolana conserva un espacio propio de decisión. Si lo posterga, alimentará la sospecha de que los mecanismos para frenar el voto ya no necesitan venir de un tribunal: pueden activarse desde dentro. En un país donde votar se volvió excepcional, la pregunta que dejan los estudiantes frente al rectorado es la misma que atraviesa a toda Venezuela: ¿quién le teme a una elección?
En Carabobo y Los Andes el freno vino de un tribunal. En la UCV, la disputa nace dentro del campus. Esa es la diferencia, y también la advertencia.
Reportaje de contexto. Hechos y declaraciones verificados con fuentes independientes (Efecto Cocuyo, TalCual, El Nacional) y con los boletines y el cronograma oficial de la Comisión Electoral de la UCV. Conflicto en desarrollo al 7 de junio de 2026; el desenlace de la sesión extraordinaria del Consejo Universitario no se conocía al cierre. · Contexto, análisis y criterio para entender lo que pasa.
Alfredo Yánez
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La aprobación de Delcy Rodríguez cae sin freno a cinco meses
AtlasIntel y Bloomberg registran a Delcy Rodríguez en 25,2% de aprobación y 58,7% de desaprobación. La caída sostenida revela el desgaste de la transición venezolana.
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|---|---|
| Qué | La aprobación de Delcy Rodríguez cae de forma sostenida y llega a 25,2% a cinco meses de asumir. |
| Quién | La presidenta encargada Delcy Rodríguez y la población venezolana que evalúa su gestión. |
| Cuándo | La última medición de AtlasIntel y Bloomberg corresponde a mayo de 2026. |
| Dónde | Venezuela, con eco en la diáspora que sigue la transición. |
| Por qué | La distancia entre las expectativas de la transición y la vida cotidiana se ensancha. |
| Cómo | A través de una serie de encuestas mensuales que no registran ningún mes de rebote. |
El activo más valioso de un gobierno de transición es el optimismo de su gente. Cinco meses después de asumir, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, está viendo cómo ese activo se agota mes a mes, sin un solo período de recuperación.
Una caída en línea recta

La última encuesta de AtlasIntel y Bloomberg sitúa la aprobación de Rodríguez en 25,2% frente a 58,7% de desaprobación. El dato cobra fuerza al mirar la serie completa: cuando asumió, las primeras mediciones le daban un margen razonable, con 37% de aprobación. Desde entonces, la curva solo ha bajado, sin un mes de rebote.
Que la caída sea constante descarta que responda a un episodio puntual y apunta a algo estructural: la brecha entre lo que la transición prometió y lo que la mayoría de los venezolanos experimenta cada día. El 79% considera que la economía va mal, y ese juicio se traslada directamente a la evaluación del gobierno.
El detalle revelador
Lo más significativo no es el rechazo ideológico, sino su naturaleza. La franja que califica la gestión como «regular» se mantuvo estable, cerca del 38%, durante todo el período. El movimiento no viene de una oposición que se endurece, sino de personas que antes esperaban resultados y ya no los ven: quienes consideraban el gobierno aceptable están migrando hacia la evaluación negativa.
Es el desgaste de la expectativa, no el de la confrontación. La gente no se radicaliza en contra; simplemente deja de creer que la mejora llegará. Y para un gobierno que se sostiene sobre la promesa de estabilización y recuperación, esa pérdida silenciosa de fe es la más peligrosa.
Lo que está en juego en el segundo semestre
La conclusión que se desprende de los números es clara. Si la segunda mitad del año no trae mejoras concretas y perceptibles en salarios y costo de vida, el optimismo que aún sostiene al gobierno seguirá erosionándose, y con él, el margen político de Rodríguez para conducir la transición en sus propios términos.
Para la diáspora venezolana en Estados Unidos, que evalúa cada paso del proceso con una mezcla de esperanza y escepticismo, la tendencia confirma una intuición: la legitimidad de la transición no se mide en acuerdos diplomáticos ni en barriles de petróleo, sino en si una familia llega o no a fin de mes. Ahí, por ahora, los números no acompañan.
Esta nota tiene carácter informativo. Las cifras de encuestas reflejan mediciones de opinión con su propio margen de error.
Fuentes principales: Encuesta Venezuela Latam Pulse de AtlasIntel y Bloomberg (mayo de 2026); serie histórica de aprobación de la gestión de Delcy Rodríguez desde febrero de 2026.
Política
La OEA pone a Venezuela en el centro de su próxima Asamblea General
Ramdin recibió a Machado y declaró que Venezuela es prioridad de su gestión. El dialoguista que llegó conciliando con el chavismo ahora respalda la transición.
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|---|---|
| Qué | La OEA anticipa que Venezuela será un punto clave de su próxima Asamblea General. |
| Quién | El secretario general Albert Ramdin y la líder opositora María Corina Machado. |
| Cuándo | La reunión se produjo el 12 de junio de 2026; la Asamblea se celebrará en Panamá. |
| Dónde | El encuentro fue en la OEA; la 56ª Asamblea General tendrá lugar en Panamá. |
| Por qué | El organismo busca definir cómo apoyar la transición venezolana en su fase crítica. |
| Cómo | Mediante cooperación electoral, reformas de justicia e iniciativas de reconciliación. |
Hay reuniones cuyo peso está menos en lo que se dice que en quién lo dice. El encuentro del 12 de junio entre el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Albert Ramdin, y la líder opositora María Corina Machado es una de ellas, porque marca la distancia entre el Ramdin que llegó al cargo y el que hoy coloca a Venezuela en el centro de la agenda hemisférica.
El anuncio
Ramdin fue explícito sobre la prioridad. «Venezuela es una prioridad para la región y para mi gestión», declaró tras la reunión, y anticipó que la próxima 56ª Asamblea General de la OEA, que se celebrará en Panamá, será el espacio donde los Estados miembros evalúen cómo apoyar mejor al país en lo que describió como una coyuntura crítica.
El secretario general detalló el menú de herramientas que la organización pone sobre la mesa: cooperación y observación electoral, iniciativas de reconciliación, reformas de justicia y apoyo en materia de seguridad. En sus palabras, son áreas donde la OEA cuenta con ventajas comparativas, y el objetivo declarado es que cualquier esfuerzo priorice el bienestar de todos los venezolanos.
El giro que da peso a la escena

Aquí está el ángulo que no debe pasarse por alto. Cuando Ramdin asumió en 2025, sucediendo al uruguayo Luis Almagro, llegó con una etiqueta precisa: la del dialoguista. Frente al estilo frontal y confrontativo de Almagro, que durante una década fue uno de los críticos más duros del chavismo, Ramdin prometió un enfoque conciliador y abogó abiertamente por el diálogo con el entonces gobierno de Nicolás Maduro, llegando a criticar las sanciones.
Ese contraste vuelve significativo el momento actual. El secretario general que apostaba por entenderse con el chavismo es ahora quien recibe a la líder de la oposición y eleva la transición al primer punto de la agenda regional. El cambio de circunstancias —la captura de Maduro, el gobierno de transición, la presión por un cronograma— reordenó las prioridades, y la OEA acompaña ese reordenamiento.
Por qué importa para la diáspora
Para los venezolanos en el exterior, el dato tiene una lectura concreta. La Asamblea General no es un trámite protocolar: es el foro donde los países del hemisferio fijan posición conjunta, y que Venezuela ocupe allí un lugar central significa presión internacional formal sobre el proceso. La cooperación electoral que ofrece la OEA, en particular, es una de las garantías que la oposición viene reclamando para cualquier futura votación.
La cautela, sin embargo, es necesaria. Una declaración de prioridad no es todavía una acción, y la capacidad real de la OEA para incidir en el terreno venezolano ha sido históricamente limitada. Lo que la reunión confirma es que el caso venezolano dejó de ser un asunto que se evita y pasó a ocupar el centro del debate hemisférico. Falta ver si ese centro produce resultados o se queda, como tantas veces, en la declaración.
Fuentes principales: Declaraciones del secretario general de la OEA, Albert Ramdin, tras su reunión con María Corina Machado (12 de junio de 2026); antecedentes sobre su elección en 2025 y su postura inicial de diálogo con el gobierno de Maduro; agenda de la 56ª Asamblea General de la OEA en Panamá.
Política
El voto del exterior dio vuelta el balotaje peruano a favor de Fujimori
Keiko Fujimori lidera por unos 1.030 votos gracias al sufragio del exterior, donde obtuvo el 63%. La proclamación oficial del balotaje no llegará hasta julio.
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|---|---|
| Qué | El voto del exterior permitió a Keiko Fujimori remontar y ponerse al frente del balotaje por un margen mínimo. |
| Quién | Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), la ONPE y el JNE. |
| Cuándo | El balotaje fue el 7 de junio; el conteo seguía abierto al 12 de junio de 2026. |
| Dónde | Perú y el voto en el exterior, decisivo en una elección sin margen. |
| Por qué | Fujimori obtuvo cerca del 63% del sufragio exterior, lo que revirtió su segundo lugar. |
| Cómo | A través de la incorporación de las actas del exterior al cómputo nacional de la ONPE. |
Hay elecciones que se deciden lejos de donde se cuentan. El balotaje peruano del 7 de junio es una de ellas: lo que hasta esta semana parecía una ligera ventaja del candidato de izquierda se transformó en un liderazgo de la derecha gracias a un factor preciso, el voto de los peruanos que viven fuera del país.
La remontada

Durante buena parte del escrutinio, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se mantuvo levemente al frente. Pero a medida que la ONPE incorporó las actas del exterior, la balanza se movió. Al cierre de esta cobertura, Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, superaba a Sánchez por poco más de mil votos: 50,002% frente a 49,998%, una de las diferencias más estrechas que se recuerden en la región.
La clave está en el desagregado. En el sufragio del exterior, Fujimori obtuvo cerca del 63% frente al 37% de Sánchez. Ese bloque, que en una elección holgada habría sido un complemento, en una definida por centenares de votos resultó determinante. Fue el voto de fuera el que permitió a Fujimori pasar del segundo al primer lugar.
Una definición que se estira
Pese al avance del conteo por encima del 98%, el sistema electoral peruano no proclamará un ganador de inmediato. Quedan por resolver cientos de actas observadas en manos de los jurados electorales especiales, que ya iniciaron audiencias públicas. La vocería del Jurado Nacional de Elecciones anticipó que la proclamación oficial llegará recién a mediados de julio.
En el ínterin, la tensión sube. Sánchez pidió respeto a la voluntad de las urnas y cuestionó lo que llamó «cosas extrañas» en el proceso, tras señalar movimientos en torno a las proyecciones de las encuestadoras. Fujimori, por su parte, llamó a la prudencia a la espera del resultado final.
El peso de los que se fueron
La elección deja una lección que trasciende a Perú. La diáspora latinoamericana, a menudo vista como un actor marginal en la política de sus países de origen, demostró tener capacidad de inclinar un resultado nacional. Para los millones de peruanos en Estados Unidos, España y otros destinos, su papeleta dejó de ser simbólica: fue, esta vez, la que movió la aguja. Esa constatación cambia la forma en que los partidos mirarán, de aquí en adelante, a sus comunidades en el exterior.
Fuentes principales: Reportes oficiales de la ONPE sobre el escrutinio de la segunda vuelta y el voto en el exterior; declaraciones del Jurado Nacional de Elecciones sobre el calendario de proclamación; cobertura de prensa peruana del balotaje del 7 de junio de 2026.
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