Especiales
El mapa de los centros que ningún anuncio mencionó
El nombre que todos conocen es uno solo. La estructura que la ONU documentó tiene muchos más, cada uno con su organismo, su ubicación y su patrón.
El mapa de los centros que ningún anuncio mencionó
El nombre que todos conocen es uno solo. La estructura que la ONU documentó tiene muchos más, cada uno con su organismo, su ubicación y su patrón.
El nombre que todos conocen es uno solo. La estructura que la ONU documentó tiene muchos más, cada uno con su organismo, su ubicación y su patrón. Este es el mapa que ningún decreto mencionó.
La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU publicó, el 20 de septiembre de 2022, un inventario de los centros de detención utilizados por los organismos de inteligencia venezolanos. El inventario no es exhaustivo —la Misión reconoció limitaciones de acceso— pero es el más sistemático disponible.
Los centros nombrados
En Caracas, los recintos principales son tres: El Helicoide (sede del SEBIN, el más conocido), La Tumba (nombre informal del centro de detención del SEBIN en Plaza Venezuela, subterráneo, sin luz natural) y el centro de la DGCIM en Boleíta. Estos tres concentran la mayoría de los casos documentados por la Misión.
Pero el inventario no termina ahí. Solo en el área metropolitana de Caracas, la Misión identificó al menos 17 casas de seguridad o centros clandestinos operados por la DGCIM. Son inmuebles sin identificación oficial, sin registro público, sin acceso para observadores. La Misión los documentó a través de testimonios de víctimas y familiares.
La red en el interior del país
Foro Penal, que lleva el registro más detallado de presos políticos en Venezuela, contabiliza más de 90 centros de detención en todo el país donde se han registrado casos de detención política. La distribución abarca todos los estados, con concentraciones en Caracas, Carabobo, Zulia y Táchira.
La cifra no implica que todos operen simultáneamente ni con la misma intensidad. Implica que la arquitectura de detención tiene una escala que el cierre de un edificio —por simbólico que sea— no toca.
Por qué nombrarlos importa
Nombrar cada sitio cumple una función documental y política. Impide que el cierre de uno se lea como desmantelamiento de la estructura. Establece un inventario contra el que medir compromisos futuros. Y sitúa la responsabilidad en organismos —SEBIN, DGCIM— que siguen existiendo con sus estructuras de mando.
El anuncio del 30 de enero de 2026 no mencionó ninguno de estos centros. No hay decreto que los nombre, ni cronograma para su apertura a observadores independientes, ni mecanismo de verificación que permita saber qué ocurre dentro hoy.
Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, informe A/HRC/51/43, 20 de septiembre de 2022 (OHCHR). Foro Penal. Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Alfredo Yánez
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Especiales
El patrono de los enfermos de cáncer fue canonizado en octubre
Misionero en Filipinas, obispo de Pasto, enfermo de cáncer y santo desde un 11 de octubre. La historia de San Ezequiel Moreno, OAR.
OCTUBRE ROSA · FE
San Ezequiel Moreno, agustino recoleto, misionero en Filipinas y obispo de Pasto, murió de un cáncer de paladar en 1906. Los dos milagros que lo llevaron a los altares fueron curaciones de cáncer, y Juan Pablo II lo canonizó un 11 de octubre. En el mes rosa, miles de enfermos lo invocan como su patrono.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Perfil de San Ezequiel Moreno, invocado como patrono de los enfermos de cáncer. |
|---|---|
| Quién | Ezequiel Moreno y Díaz, OAR (Alfaro, 1848 – Monteagudo, 1906), agustino recoleto y obispo de Pasto. |
| Cuándo | Beatificado en 1975; canonizado el 11 de octubre de 1992; su fiesta es el 19 de agosto. |
| Dónde | Filipinas, Colombia y España; canonizado en Santo Domingo. |
| Por qué | Murió de cáncer, y los dos milagros aprobados para su beatificación y canonización fueron curaciones de cáncer. |
| Cómo | Por devoción popular, reconocida por la Iglesia y por su orden. |
Ezequiel Moreno y Díaz nació en Alfaro, La Rioja, España, el 9 de abril de 1848, en una familia humilde y devota. A los 16 años entró en los Agustinos Recoletos, la orden que vive bajo la regla que San Agustín escribió hace dieciséis siglos y a la que INCÍSOS dedicó un especial. Profesó en el convento de Monteagudo, en Navarra, el 22 de septiembre de 1865.
Contexto: un misionero de dos continentes
Pasó unos 15 años como misionero en Filipinas, donde contrajo la malaria, y unos 18 en Colombia. Recorrió la región de Casanare, entonces casi inexplorada, cruzando ríos y soportando el clima tropical para llevar los sacramentos. En 1894 fue nombrado vicario apostólico de Casanare y obispo titular de Pinara; después, obispo de Pasto, donde le tocó la Guerra de los Mil Días.
Su figura no fue solo la del pastor manso. Fue un obispo combativo en la política de su tiempo, un adversario férreo del liberalismo colombiano, y eso también forma parte de su historia.
En 1905 le diagnosticaron un cáncer de paladar. Ante la insistencia de sus hermanos, regresó a España para operarse. Murió el 19 de agosto de 1906 en el convento de Monteagudo, el mismo donde había profesado, después de soportar la enfermedad con una serenidad que sus contemporáneos recordaron. Una frase suya de esos meses se repite todavía: «Dios mío, dame valor para sufrir por ti».
Por qué es el patrono de los enfermos de cáncer
La respuesta está en su enfermedad y en sus milagros. El milagro de su beatificación, aprobada por Pablo VI en 1975, fue la curación de Carmela Jurado, de Pasto, que en 1947 agonizaba por un tumor maligno del paladar, el mismo mal que mató al obispo. El de su canonización fue el de la colombiana María de Jesús Náñez, que en 1986 se curó de un cáncer en la pierna que había hecho metástasis en el pecho.
Juan Pablo II lo canonizó el 11 de octubre de 1992 en Santo Domingo, durante la IV Conferencia del Episcopado Latinoamericano. Fue el mismo mes en que el lazo rosado se volvió símbolo mundial contra el cáncer de mama. Desde entonces, la devoción popular, recogida por su orden y por la Iglesia, lo invoca como patrono y protector de los enfermos de cáncer. Su sepulcro en Monteagudo recibe cada semana a decenas de peregrinos de España, Filipinas y Colombia.
Lo que dice su historia hoy
Para quien cree, San Ezequiel es compañía en la enfermedad. Para quien no, su vida es la de alguien que enfrentó el cáncer en una época sin quimioterapia ni radioterapia. En ambos casos, su devoción y la medicina no compiten: la fe acompaña, y el diagnóstico a tiempo cura. El 11 de octubre se cumplen 34 años de su canonización.
Fiesta litúrgica: 19 de agosto. Sepulcro: convento de los Agustinos Recoletos de Monteagudo, Navarra.
Esta pieza forma parte de Octubre rosa, el especial de INCÍSOS sobre el cáncer de mama.
Fuentes principales: Agustinos Recoletos (agustinosrecoletos.com), 11 de octubre de 2017; ACI Prensa, 19 de agosto; Religión en Libertad; Religión Digital; Santa Mónica OAR (México); Wikipedia, «Ezequiel Moreno Díaz».
Especiales
El lazo rosado nació de una cinta color durazno que dijo no
De la cinta durazno de Charlotte Haley al lazo rosado de Self y Estée Lauder. La historia del símbolo y la discusión que trae cada octubre.
OCTUBRE ROSA · HISTORIA
Antes del lazo rosado hubo uno color durazno, hecho a mano por una mujer que pedía más dinero para prevención y que se negó a cederlo a una campaña comercial. Su negativa es parte del símbolo, y explica por qué cada octubre vuelve la discusión sobre el «lavado rosa».
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | El origen del Mes de Concienciación sobre el Cáncer de Mama y del lazo rosado. |
|---|---|
| Quién | La American Cancer Society y la farmacéutica de Imperial Chemical Industries (1985); Charlotte Haley; Alexandra Penney, de la revista Self, y Evelyn Lauder, de Estée Lauder (1992). |
| Cuándo | El mes nació en 1985; la cinta durazno circuló en 1991; el lazo rosado se masificó en octubre de 1992. |
| Dónde | Estados Unidos. |
| Por qué | Para promover la detección temprana del cáncer de mama. |
| Cómo | Con campañas anuales y la distribución masiva de lazos en tiendas. |
El Mes de Concienciación sobre el Cáncer de Mama nació en 1985, de una alianza entre la American Cancer Society y la división farmacéutica de la británica Imperial Chemical Industries, que fabricaba el tamoxifeno, un medicamento contra el cáncer de mama. El lazo rosado llegó siete años después.
Contexto: la cinta que vino antes
En 1991, Charlotte Haley, una mujer de Estados Unidos con varias familiares que habían tenido cáncer de mama, empezó a repartir lazos hechos en casa. No eran rosados: eran color durazno. Cada paquete de cinco iba con una tarjeta que pedía al Instituto Nacional del Cáncer destinar más dinero a la prevención; según las crónicas de la época, Haley decía que solo el 5 % de su presupuesto anual iba a ese fin.
La campaña llamó la atención de Alexandra Penney, editora de la revista Self, y de Evelyn Lauder, vicepresidenta de Estée Lauder y sobreviviente de cáncer de mama. Le propusieron a Haley usar su lazo en el número de octubre dedicado a la enfermedad. Haley se negó: le pareció un proyecto demasiado comercial.
Penney y Lauder cambiaron entonces de color. En octubre de 1992, Estée Lauder distribuyó cerca de un millón y medio de lazos rosados en sus tiendas, y el símbolo se volvió mundial.
Análisis: un símbolo que lleva su propia discusión
El origen del lazo explica por qué cada octubre regresa la palabra pinkwashing, o «lavado rosa»: el uso del lazo como herramienta de mercadeo para vender productos, a veces sin que la compra se traduzca en investigación, prevención o atención. La pregunta de Haley en 1991 —cuánto dinero llega de verdad a la prevención— sigue siendo la pregunta correcta.
Eso no le quita mérito al símbolo. El lazo convirtió en conversación pública una enfermedad de la que antes se hablaba en voz baja, y desde 1989 la mortalidad por cáncer de mama en Estados Unidos ha bajado 44 %, gracias sobre todo a mejores tratamientos y, en una cuarta parte, a la detección temprana, según la American Cancer Society.
Criterio: tres preguntas antes de comprar algo rosado
- ¿Cuánto llega? Si el producto dice qué porcentaje o qué monto se dona por cada compra.
- ¿A quién? Si nombra la organización que recibe el dinero y qué hace con él.
- ¿Hay tope? Si la donación tiene un límite que ya se alcanzó, aunque el producto siga en el estante.
Esta pieza forma parte de Octubre rosa, el especial de INCÍSOS sobre el cáncer de mama.
Fuentes principales: Forbes Argentina, 8 de octubre de 2024; El Sol (Mendoza); Última Hora (Paraguay), 6 de septiembre de 2026; La República (Perú), 4 de octubre de 2022; American Cancer Society, Cancer Statistics 2026 (vía DocWire News).
Especiales
Octubre se viste de rosa y la cita sigue sin agendarse
El lazo en la solapa, la torta rosada y la cadena de WhatsApp. Crónica de un mes que se viste de rosa, y de la cita que siempre queda para después.
OCTUBRE ROSA · CRÓNICA
Llega octubre y todo se pone rosado: el lazo en la solapa, la torta de la oficina, el edificio iluminado, la cadena de WhatsApp que dice «tócate». Es una costumbre linda. Pero de todas las costumbres del mes, la única que salva vidas es la menos vistosa: pedir la cita.
El primero de octubre amanece igual que cualquier día, salvo por un detalle: alguien en la oficina ya llegó con el lazo rosado prendido en la solapa. Para el mediodía aparece la torta con betún rosado. Al caer la tarde, algún edificio de la ciudad se ilumina de rosa, y por la noche llega la primera cadena de WhatsApp del mes: una tía, un grupo de excompañeras, una vecina, todas recordando lo mismo con un emoji de lazo. «Tócate».
Es una costumbre bonita. Tiene algo de fiesta y algo de rezo. Y tiene su historia: el mes de concienciación sobre el cáncer de mama nació en 1985, y el lazo rosado se volvió símbolo en octubre de 1992.
El rosado como paisaje
En la diáspora, el rosado se mezcla con todo lo demás que trae octubre: el Mes de la Herencia Hispana que todavía no termina, la ropa de entretiempo, la calabaza en la puerta. En el supermercado aparecen las tazas rosadas, las cajas de cereal con lazo, el yogur con una cinta en la tapa. En la televisión, alguien del noticiero lleva el lazo; en la iglesia, el padre lo menciona en las intenciones del domingo.
En la familia venezolana el mes tiene sus propias frases. La mamá que dice «eso no duele nada» de un examen que nunca se hizo. La abuela que «nunca tuvo nada» porque nunca fue al médico. La prima que se hizo la mamografía y desde entonces es la que llama a todas las demás. Y la amiga que, cuando una dice que le salió algo raro, responde lo que en Venezuela significa amor: «¿Y ya pediste la cita?».
Lo que el lazo no hace
El lazo no detecta nada. La torta tampoco. El edificio iluminado no le hace una mamografía a nadie. Lo que salva vidas en esta historia es aburrido: una llamada, una cita, una sala de espera, quince minutos incómodos y un resultado que casi siempre sale bien.
Las cifras lo dicen sin adornos. En Estados Unidos, el cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer entre las mujeres hispanas, y a ellas se les diagnostica con menos frecuencia en la etapa más temprana, que es la que se cura. En Venezuela, según la Sociedad Anticancerosa, la enfermedad mata a diez mujeres cada día. Cuando se encuentra a tiempo, la supervivencia a cinco años supera el 80 %.
La costumbre que vale
No hace falta dejar de lado el rosado. Que siga el lazo, que siga la torta y que siga la cadena de WhatsApp, que al menos recuerda. Pero si este octubre hay que adoptar una sola costumbre, que sea la menos vistosa: la mujer de 40 años o más que no se ha hecho la mamografía, que la pida. Y la que ya se la hizo, que llame a otra.
Es la única tradición del mes que no se ve. Y es la única que cuenta.
Esta pieza forma parte de Octubre rosa, el especial de INCÍSOS sobre el cáncer de mama.
Fuentes principales: American Cancer Society, Cancer Facts & Figures 2026; Susan G. Komen, estadísticas sobre mujeres hispanas; Sociedad Anticancerosa de Venezuela, Boletín General y Boletín de Salud Femenina 2024; Forbes Argentina, 8 de octubre de 2024 (origen del mes en 1985).
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