Política
El reloj del 24 de agosto: tres calendarios convergen en la misma ventana
Tres relojes corren al mismo tiempo y nadie los ha leído juntos. La reingeniería del rodrigato termina el 24 de agosto. Las audiencias federales de Saab y Maduro caen entre el 24 y el 30 de junio. Los nueve meses desde la captura cierran el 3 de octubre. Una sola ventana para entender el segundo semestre. |
Tres relojes corren al mismo tiempo en el expediente venezolano y nadie los ha leído juntos. La reingeniería del rodrigato anunciada por Delcy Rodríguez el martes 26 de mayo tiene plazo de noventa días, lo que la lleva al lunes 24 de agosto. Las audiencias federales de Alex Saab en Miami y de Nicolás Maduro en Nueva York caen el miércoles 24 de junio y el martes 30 de junio respectivamente, dentro del mismo trimestre. Y los nueve meses desde la captura del sábado 3 de enero se cumplen el sábado 3 de octubre. Tres calendarios distintos, tres lógicas distintas, una sola ventana de aproximadamente cien días en la que se va a definir el segundo semestre. Para el lector hispano, la lectura útil no es ninguno de los relojes por separado. Es cómo convergen.
Las claves
| Qué | Tres calendarios distintos —administrativo en Caracas, judicial federal en Estados Unidos y geopolítico desde Washington— convergen en una sola ventana entre junio y octubre de 2026. |
| Quién | Delcy Rodríguez y la comisión presidencial encabezada por Héctor Rodríguez en Caracas. El fiscal Michael Berger, la jueza Marty Fulgueira Elfenbein y el detenido Alex Saab en Miami. El juez Alvin Hellerstein y los detenidos Nicolás Maduro y Cilia Flores en Nueva York. El secretario de Estado Marco Rubio y el Plan Rubio como marco geopolítico. |
| Cuándo | Audiencia de Saab el miércoles 24 de junio en Miami. Audiencia de Maduro y Flores el martes 30 de junio a mediodía en Manhattan. Cierre del plazo de la comisión de reingeniería el lunes 24 de agosto. Nueve meses de la captura el sábado 3 de octubre. |
| Dónde | Distrito Sur de Florida (Miami), Distrito Sur de Nueva York (Manhattan/Brooklyn), Palacio de Miraflores (Caracas) y Departamento de Estado (Washington). |
| Por qué | Porque los tres procesos llegan al cierre de sus respectivos plazos en una misma ventana de cien días. Lo que ocurra en cada uno modifica los otros. |
| Cómo | A través de audiencias judiciales que pueden producir colaboración de Saab, decisiones de fondo en el caso Maduro, entrega del informe de la comisión chavista y movimientos correlativos del Departamento de Estado. |
Tres relojes, una ventana
El expediente venezolano entró esta semana en una fase poco discutida: tres calendarios institucionales empezaron a correr al mismo tiempo, cada uno por su cuenta, y nadie los ha leído juntos. El primero es administrativo y caraqueño: la comisión presidencial encabezada por Héctor Rodríguez para «la reestructuración y reingeniería del Gobierno» tiene plazo de noventa días desde el anuncio del martes 26 de mayo. Eso lleva al lunes 24 de agosto. El segundo es judicial federal y estadounidense: Alex Saab comparece el miércoles 24 de junio en el Distrito Sur de Florida y Nicolás Maduro junto a Cilia Flores comparecen el martes 30 de junio al mediodía en el Distrito Sur de Nueva York. El tercero es geopolítico y simbólico: el sábado 3 de octubre se cumplen nueve meses desde la captura de Maduro en Caracas el 3 de enero de 2026, la marca temporal que el Plan Rubio formulado por el secretario Marco Rubio ante el Congreso el 7 de enero asociaba con el tránsito de la fase de estabilización a la fase de recuperación.
Los tres relojes funcionan con lógicas distintas. El primero responde a la voluntad del rodrigato. El segundo responde a la jueza Marty Fulgueira Elfenbein en Miami y al juez Alvin Hellerstein en Nueva York, ninguno de los cuales rinde cuentas a la política. El tercero responde a Washington. Que los tres lleguen a su cierre en la misma ventana de aproximadamente cien días no es coincidencia ordenada. Es la coyuntura del segundo semestre.
El reloj judicial federal
Saab y Maduro no comparten causa pero sí ventana. Saab, deportado el sábado 16 de mayo desde Caracas a Miami por orden de Delcy Rodríguez, está detenido sin fianza por orden de la jueza Fulgueira Elfenbein. Enfrenta un cargo de conspiración para cometer blanqueo de capitales por el manejo de los contratos del programa CLAP, con una pena máxima de veinte años. La acusación cubre desde 2019 hasta enero de 2026. Su próxima comparecencia es el miércoles 24 de junio en Miami. Los fiscales federales trabajan con la hipótesis de que Saab puede convertirse en colaborador. Si lo hace, el escenario del segundo semestre cambia: aparecen nombres, redes, transferencias.
Maduro y Flores, detenidos desde el 3 de enero en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, comparecen el martes 30 de junio al mediodía ante el juez Hellerstein en el Distrito Sur de Nueva York. Es la tercera audiencia, después de la lectura inicial de cargos del 5 de enero y la audiencia del 26 de marzo. La defensa, encabezada por Barry Pollack, plantea conflictos sobre el financiamiento legal y las sanciones. La fiscalía sostiene los cuatro cargos: conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de armas y conspiración para poseer armas. El juez Hellerstein ya dijo en marzo que no va a desestimar el caso. No hay fecha de juicio aún.
La asimetría es clara: en seis días, dos jurisdicciones federales distintas con dos jueces distintos van a tener sobre la mesa al financista del régimen y al exgobernante venezolano. Que los dos procesos avancen en paralelo, con apenas seis días de distancia, le da al Departamento de Justicia un escenario operativo poco común. El 24 de junio define si Saab habla. El 30 de junio define el ritmo del caso de fondo. Y la fecha del 24 de agosto, en Caracas, depende en parte de lo que se decida en esas dos audiencias.
El reloj administrativo de Miraflores
La comisión presidencial chavista encabezada por Héctor Rodríguez —acompañado por Ricardo Menéndez, vicepresidente sectorial de Planificación, y por Anabel Pereira, ministra de Economía y comisionada para la «gestión eficiente»— debe entregar un informe sobre rediseño del aparato estatal antes del 24 de agosto. Ese informe llega después de las dos audiencias federales y dentro de la ventana que Washington proyecta para transitar de la fase uno a la fase dos del Plan Rubio.
La pregunta operativa es directa. Si el 24 de junio Saab decide colaborar y el 30 de junio Hellerstein fija un calendario que extiende el caso de Maduro hacia el otoño, la comisión de Héctor Rodríguez entrega su informe en agosto bajo dos presiones simultáneas: un proceso judicial estadounidense activo sobre la cúpula económica del régimen y una ventana política que se estrecha. Si por el contrario los procesos judiciales se ralentizan, la comisión gana margen. La asimetría judicial federal del 24 y 30 de junio determina, en parte, la asimetría política venezolana del 24 de agosto.
El reloj geopolítico de Washington
El 3 de octubre se cumplen nueve meses desde la captura de Maduro. El Plan Rubio asociaba esa ventana con el cierre de la fase uno —estabilización— y el arranque de la fase dos —recuperación. La fase cuatro, declarada por María Corina Machado desde Panamá el sábado 23 de mayo, es la reconstrucción. Entre el 24 de agosto y el 3 de octubre hay seis semanas en las que confluyen, hipotéticamente, tres cosas: un informe administrativo entregado por una comisión que el rodrigato controla, un par de procesos judiciales federales en marcha sobre dos figuras centrales del chavismo, y la presión republicana en Florida que esta semana ya se hizo audible con el congresista Carlos Giménez llamando «dictadora interina» a Delcy Rodríguez.
Para el hispano en Estados Unidos, la lectura útil de los tres relojes es esta: el segundo semestre no se va a definir por lo que diga Caracas ni por lo que diga Washington ni por lo que diga la oposición. Se va a definir por la coreografía entre las tres lógicas y el calendario que las acompasa. La fecha clave no es ninguna. Son todas juntas.
Lo que cambia si uno de los relojes se atrasa
Tres escenarios merecen anticiparse. Primero, si Saab no colabora el 24 de junio: la comisión chavista entrega su informe del 24 de agosto sin presión judicial federal nueva sobre el flanco financiero, y la fase dos del Plan Rubio pierde tracción. Segundo, si Hellerstein fija el 30 de junio un calendario lento para el caso Maduro: el rodrigato gana tiempo, pero también pierde la presión externa que justifica internamente la propia reingeniería. Tercero, si el informe del 24 de agosto resulta ser puramente administrativo y no abre componentes del calendario electoral que la oposición pide: la presión republicana en Florida pasa de retórica congresional a movimiento legislativo, y la ventana política se estrecha más rápido de lo que el rodrigato anticipa.
Cualquiera de los tres escenarios redefine lo que viene después. Por eso vale la pena empezar a leer juntos los tres relojes ahora, no en agosto.
Alfredo Yánez
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Las auditorías que estaban previstas y no se hicieron
Dieciséis auditorías previstas. Ninguna posterior a la elección se completó.
*El cronograma electoral venezolano de 2024 no era improvisado. Se publicó en 101 pasos e incluía un plan de dieciséis auditorías al sistema. La parte que importaba —la que se hace después de votar— no se completó.*
ESPECIAL INCÍSOS · DOS AÑOS DEL 28-J · 3 DE 6
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| Qué | De las dieciséis auditorías previstas en el cronograma, ninguna posterior a la elección llegó a completarse. |
| Quién | El Consejo Nacional Electoral y su vicepresidente Carlos Quintero, que presentó el plan de auditorías. |
| Cuándo | El cronograma se anunció el 5 de marzo de 2024. Las auditorías poselectorales estaban fijadas para el 29 de julio y el 2 de agosto. |
| Dónde | Venezuela, en el 1% de las mesas electorales sorteadas el propio día de la elección. |
| Por qué | La verificación ciudadana es el procedimiento diseñado precisamente para confirmar que el conteo coincide con los votos. |
| Cómo | Contrastando actas, cuadernos de votantes con firmas y huellas, papeletas físicas y datos de transmisión. |
### El plan que sí existía
El 5 de marzo de 2024, el organismo electoral convocó la elección presidencial para el 28 de julio y publicó el cronograma en 101 pasos. El vicepresidente del organismo, Carlos Quintero, presentó un plan de dieciséis auditorías a lo largo del proceso.
Conviene subrayarlo porque desmonta un argumento habitual: el sistema venezolano no carecía de mecanismos de verificación. Los tenía, estaban diseñados, tenían fecha y procedimiento escrito.
### Las dos que quedaron sin hacer
**29 de julio de 2024 · fase 1 de auditoría de telecomunicaciones.**
**2 de agosto de 2024 · fase 2 de auditoría de verificación ciudadana.**
La segunda es la decisiva, y merece que se explique en detalle porque casi nadie la conoce.
El procedimiento funciona así: el día de la elección se sortea el 1% de las mesas electorales. Sobre esas mesas sorteadas se realizan cuatro comprobaciones. Se verifican las actas. Se contrasta el número de electores contra los cuadernos de votación, con firmas y huellas dactilares. Se cuentan físicamente las papeletas dentro de las cajas y se compara ese número con el de votantes registrados. Y se verifica la transmisión de los datos.
Es decir: se comprueba que el papel, la firma, la huella, la boleta física y el dato transmitido cuenten la misma historia.
Ninguna de las auditorías posteriores al 28 de julio se realizó.
### Por qué esta ausencia pesa tanto
Porque una auditoría de verificación ciudadana no depende de que alguien crea en el resultado. Es un procedimiento mecánico, con muestra sorteada al azar y con testigos de todas las organizaciones políticas presentes.
Si el conteo anunciado fuera correcto, esa auditoría lo habría demostrado en dos días y habría cerrado la discusión. No requería concesiones políticas ni negociación: solo ejecutar un paso que ya estaba en el cronograma oficial.
Que el paso no se ejecutara es, en sí mismo, información. No prueba qué ocurrió con los votos —esta pieza no afirma eso—, pero sí establece que existió un mecanismo disponible para despejar la duda y que no se usó.
### El estado del asunto
A más de cincuenta días de la elección, el periodista Eugenio Martínez señalaba que el organismo tampoco había definido cómo realizar las auditorías poselectorales suspendidas.
Dos años después, no hay registro público de que esas auditorías se hayan reprogramado ni completado.
### La lección para lo que viene
La mesa que se instala el 1 de agosto de 2026 discutirá la renovación del árbitro electoral. Buena parte de la conversación pública sobre ese punto se centra en los nombres de los futuros rectores.
Los nombres importan menos de lo que parece. Lo que decide la credibilidad de una elección es si los procedimientos de verificación se ejecutan, quién puede exigir su ejecución y qué consecuencia tiene no ejecutarlos.
En 2024 los procedimientos existían y no se cumplieron. Un diseño institucional que no prevé consecuencia para ese incumplimiento produce el mismo resultado con rectores nuevos.
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**Fuentes principales:** Wikipedia en español, entrada sobre las elecciones presidenciales de Venezuela de 2024, con el cronograma de 101 pasos y el plan de dieciséis auditorías presentado por Carlos Quintero; Efecto Cocuyo (declaraciones de Eugenio Martínez sobre las auditorías poselectorales suspendidas).
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ESPECIAL INCÍSOS · DOS AÑOS DEL 28-J · 3 DE 6
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Política
El documento que nunca se publicó
Qué es un acta de escrutinio y por qué su ausencia, y no el resultado anunciado, es el hecho central de estos dos años.
*El sistema electoral venezolano genera, al cierre de cada mesa, un comprobante impreso con el conteo de esa mesa. Hubo 30.206 de esos comprobantes el 28 de julio de 2024. El organismo electoral no publicó ninguno.*
ESPECIAL INCÍSOS · DOS AÑOS DEL 28-J · 1 DE 6
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| Qué | Las 30.206 actas de escrutinio automatizado de la elección presidencial nunca fueron publicadas. |
| Quién | El Consejo Nacional Electoral y su entonces presidente Elvis Amoroso; los testigos de mesa de ambas candidaturas. |
| Cuándo | Desde el 28 de julio de 2024 hasta la fecha, dos años después. |
| Dónde | Venezuela. La Gaceta Electoral y el portal del organismo, que permaneció caído. |
| Por qué | Sin el desagregado por mesa, ningún resultado anunciado puede verificarse de forma independiente. |
| Cómo | Se difundieron dos boletines con totales agregados en lugar del desglose por centro, mesa y región. |
### Qué es un acta de escrutinio
Al cerrar la votación, cada máquina imprime un comprobante con el conteo de esa mesa: cuántos votos obtuvo cada candidato en ese punto concreto. Ese papel se firma, se entrega a los testigos acreditados de las organizaciones políticas y constituye el registro primario del resultado.
La suma de todas las actas es el resultado nacional. No hay otro camino aritmético.
Conviene subrayar un punto que suele perderse en la discusión: esas actas son documentos oficiales. Las emite la máquina del organismo electoral, no un partido. Quien las recoge es un testigo acreditado por el propio sistema.
El 28 de julio de 2024 se produjeron 30.206 actas de escrutinio automatizado.
### Lo que se difundió en su lugar
La madrugada del lunes 29 de julio de 2024, el entonces presidente del organismo electoral, Elvis Amoroso, comunicó un primer boletín con 80% de los votos escrutados y declaró una tendencia irreversible.
El viernes 2 de agosto, cinco días después, se presentó un segundo boletín con cerca de 97% de las actas transmitidas.
Ambos boletines contienen totales agregados. Ninguno contiene el desglose por centro, por mesa y por región que permitiría contrastarlos.
### Lo que quedó pendiente y sigue pendiente
El periodista Eugenio Martínez, especializado en asuntos electorales, resumió el estado del asunto a más de cincuenta días de la elección: el organismo no había publicado la Gaceta Electoral, no había oficializado el resultado de las 30.206 actas de escrutinio automatizado y no había definido cómo realizar las auditorías poselectorales suspendidas.
Añadió un detalle que ilustra la dimensión práctica del problema. El presidente de la Asamblea Nacional sostuvo que el organismo sí había publicado los resultados en la Gaceta Electoral. Esa publicación no se pudo verificar porque el portal del organismo permanecía caído.
Un resultado que solo existe en un sitio web inaccesible no es un resultado publicado.
### El argumento oficial
La explicación ofrecida desde el oficialismo fue que el sistema electoral sufrió un ataque cibernético originado en Macedonia del Norte.
Corresponde registrarla como lo que es: una explicación sobre por qué no se publicó el desagregado. No sustituye al desagregado. Un ataque informático puede afectar la transmisión de datos, pero las actas son documentos físicos impresos en cada mesa y firmados por testigos. Su existencia material no depende de ninguna red.
### El pronunciamiento de la observación internacional
El Centro Carter, con sede en Estados Unidos, participó como observador acreditado en la elección. Su conclusión fue que no pudo verificar ni corroborar la autenticidad de los resultados declarados, que la elección no se ajustó a parámetros y estándares internacionales de integridad electoral, y que no puede considerarse democrática.
Un informe de panel internacional estableció, en la misma línea, que los resultados anunciados no pudieron verificarse de forma independiente conforme a lo previsto en el Acuerdo de Barbados.
Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y gobiernos de varios países —incluidos Brasil, México y Chile— reclamaron públicamente la publicación de las actas.
### Por qué esto sigue importando dos años después
Porque la mesa que se instala el 1 de agosto de 2026 tiene entre sus objetos declarados la renovación del árbitro electoral. Y un árbitro nuevo hereda una deuda documental del anterior.
Mientras las 30.206 actas no se publiquen, cualquier elección futura arrancará con la misma pregunta sin responder: qué pasa si el organismo anuncia un resultado y no muestra el respaldo.
La respuesta a esa pregunta no es un asunto del pasado. Es la condición de credibilidad de lo que venga.
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**Fuentes principales:** Efecto Cocuyo (declaraciones de Eugenio Martínez y estado de la publicación de resultados); Misión de Observación Electoral de Colombia, informe del 2 y 3 de agosto de 2024; Maldita.es y Chequeado (cronología de los boletines); Centro Carter (comunicado sobre la elección presidencial de 2024); coberturas de CNN en Español sobre los reclamos de organismos internacionales.
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ESPECIAL INCÍSOS · DOS AÑOS DEL 28-J · 1 DE 6
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Política
Dos años del 28-J: el especial
Un especial de seis piezas sobre una elección cuyos resultados desagregados siguen sin publicarse.
ESPECIAL INCÍSOS · DOS AÑOS DEL 28-J
Dos años del 28-J
El 28 de julio de 2024 votaron los venezolanos. El Consejo Nacional Electoral anunció un resultado en dos boletines agregados y nunca publicó las 30.206 actas de escrutinio que permitirían verificarlo. Dos años después, ese documento sigue sin aparecer.
Un especial de seis piezas sobre una elección cuyos resultados desagregados siguen sin publicarse.
ÍNDICE DEL ESPECIAL
Las siete piezas
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