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El USMCA arranca su revisión el 1 de julio: lo que está en juego para el hispano en EE.UU.

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El USMCA arranca su revisión el 1 de julio: lo que está en juego para el hispano en EE.UU.

§ Las 6W

  • Qué: Primera reunión formal del Consejo del USMCA para iniciar la revisión del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
  • Quién: Gobiernos de los tres países; del lado mexicano, presidenta Claudia Sheinbaum y secretario de Economía Marcelo Ebrard; del lado estadounidense, presidente Donald Trump y representante comercial Jamieson Greer; del lado canadiense, primer ministro Mark Carney.
  • Cuándo: 1 de julio de 2026, a seis semanas del cierre de esta edición.
  • Dónde: Mesa formal entre los tres países, con consultas públicas ya iniciadas desde septiembre de 2025.
  • Por qué: El comercio bilateral entre los tres países supera los 800.000 millones de dólares anuales. Su reescritura define empleo, precios y manufactura para los hispanos en EE.UU.
  • Cómo: A través de mesas formales del Consejo del USMCA, con posibilidad de extensión del tratado hasta 2042 si los tres países lo aprueban, o de revisiones anuales si no hay acuerdo de extensión.

La primera reunión formal del Consejo del USMCA para iniciar la revisión del tratado está fijada para el 1 de julio de 2026. La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum quiere «revisión, no renegociación». El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, dice que los aranceles «llegaron para quedarse». Entre esas dos frases, el comercio bilateral más grande del hemisferio se prepara para reescribirse. La pregunta para el hispano en Estados Unidos no es si va a cambiar el tratado, sino qué tan caras serán las consecuencias del cambio.

El artículo 34.7 del USMCA estableció que la primera evaluación formal del tratado se haría en julio de 2026. Desde septiembre de 2025, los tres países —México, Estados Unidos y Canadá— iniciaron consultas públicas para recoger evidencia, posiciones empresariales y sugerencias técnicas. Esas consultas, por sí solas, ya ordenaron el debate. En seis semanas, el debate pasa a la mesa formal.

Dos frases para entender el momento

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha repetido una fórmula en sus mañaneras: «revisión, no renegociación». Su tesis: el tratado no termina, solo se revisa. El 19 de diciembre de 2025 dijo: «Vamos por buen camino. La economía mexicana va a estar bien en 2026». La fórmula busca contener la incertidumbre y proteger los flujos de inversión.

Del otro lado de la frontera, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, advirtió que los aranceles de Trump «llegaron para quedarse». La frase no es retórica: es declaración pública de que el escenario sin aranceles —el que rigió desde 1994 con el TLCAN y se mantuvo hasta el regreso de Trump en enero de 2025— ya no está en la mesa.

Entre las dos frases caben las próximas seis semanas.

Infografía · El USMCA arranca su revisión el 1 de julio: lo que está en juego para el hispano en EE.UU.
Infografía: Incisos

Lo que está en juego: el cuadro de cifras

El comercio bilateral entre los tres países del USMCA supera los 800.000 millones de dólares anuales. El 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos. La economía mexicana cerró el primer trimestre de 2026 en recesión técnica: -0.8% del PIB, según El Economista. Las exportaciones no petroleras mexicanas a Estados Unidos crecieron alrededor de 6% anual en lo que va del año, pese a los aranceles. Pero la palabra que define el horizonte económico mexicano es «incertidumbre»: la moneda se mantiene volátil, la inversión externa duda, y el crecimiento del consumo interno mexicano depende en gran parte del flujo de remesas, que también está bajo presión.

Del lado estadounidense, los aranceles ya en vigor incluyen tasas específicas sobre aluminio, automóviles, cobre y acero, además de un arancel general del 10% activado bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, vigente desde el 24 de febrero de 2026 y prorrogable hasta el 24 de julio.

Las tres posiciones de la mesa

Sheinbaum: priorizar la continuidad del tratado, aceptar revisiones técnicas, ceder en algunos sectores específicos —como agua, fentanilo y migración, donde ya cedió en 2025— para preservar el marco general.

Trump: usar la incertidumbre como herramienta de negociación. Cada amenaza arancelaria gradúa la presión. El objetivo declarado: rebalancear la relación comercial a favor de Estados Unidos, atraer manufactura a territorio estadounidense, y reducir el déficit comercial que la administración considera estructural.

Carney: el primer ministro canadiense ha sido el más confrontacional de los tres. Canadá impuso aranceles de represalia. Sheinbaum se ha resistido a esa estrategia. Esa divergencia entre las dos contrapartes de Washington es una variable que la mesa del 1 de julio va a tener que ordenar.

Qué se juega el hispano en EE.UU.

Tres frentes concretos.

Primero: el empleo industrial. Las plantas automotrices, manufactureras y agroindustriales que emplean a millones de hispanos en Estados Unidos —Texas, California, Illinois, Ohio, Indiana, Michigan— operan en cadenas de valor integradas con México. Cualquier reescritura de las reglas de origen del USMCA afecta esas líneas de producción. La amenaza del cierre o relocalización de plantas no es teórica: ya se materializó en sectores específicos en 2025.

Segundo: los precios. Dos tercios de las importaciones de vegetales de Estados Unidos provienen de México, según el Peterson Institute for International Economics. Cualquier endurecimiento arancelario sobre alimentos mexicanos se traduce en cesta básica más cara para el consumidor hispano y para el consumidor estadounidense en general.

Tercero: la migración económica indirecta. El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, dijo recientemente: «No hay que estar en la nostalgia de cuando no había ningún arancel, sino que ahora vamos a estar en un sistema donde hay aranceles, y no en todo, pero hay aranceles y también hay reglas de origen». La frase reconoce el fin de una era. Cuando una economía exportadora regional pierde márgenes de competitividad, los flujos laborales tienden a desplazarse: hacia adentro de Estados Unidos cuando hay puentes legales, o hacia la informalidad cuando los puentes legales se cierran.

El calendario inmediato

Antes del 1 de julio hay dos hitos a observar. El primero: si Sheinbaum logra agendar una reunión bilateral con Trump antes de la mesa formal. Esa reunión, si ocurre, definirá la temperatura de inicio de la revisión. El segundo: la posición del Congreso estadounidense sobre las cláusulas de comercio del USMCA. Si el Congreso fija marcadores específicos en mayo o junio, la mesa del 1 de julio entra con menos margen de maniobra.

Lo que sí es seguro es que el 1 de julio no será un trámite. Será la primera prueba operativa de si la fórmula «revisión, no renegociación» de Sheinbaum y la frase «llegaron para quedarse» de Greer pueden convivir en un mismo texto bilateral.

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La reconstrucción se perfila como la cuarta fase

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§ Las 6W

  • Qué: María Corina Machado reúne a la PUD y partidos opositores en Panamá; agenda con el presidente Mulino el lunes 25 de mayo.
  • Quién: María Corina Machado; Edmundo González Urrutia (videollamada desde España); dirigencia de la PUD (COPEI, Encuentro Ciudadano, Primero Justicia, Convergencia, AD-resistencia, Voluntad Popular, Causa R, Vente Venezuela); presidente José Raúl Mulino.
  • Cuándo: Llegada de Machado el jueves 21 de mayo; reuniones el viernes 22 y sábado 23; encuentro con Mulino el lunes 25 de mayo de 2026.
  • Dónde: Ciudad de Panamá; reunión presidencial en el Palacio de las Garzas.
  • Por qué: La diáspora venezolana en Estados Unidos —especialmente en Texas, Florida y Nueva York— observa esta reunión como la primera articulación opositora con peso real desde el exilio de González Urrutia en diciembre de 2025.
  • Cómo: Reuniones a puerta cerrada con la PUD, asamblea ciudadana abierta convocada por Vente Venezuela el sábado por la tarde, rueda de prensa de Machado y reunión bilateral oficial con el Ejecutivo panameño.

Tres días en Ciudad de Panamá. María Corina Machado convocó a la Plataforma Unitaria Democrática a puerta cerrada el viernes 22 y el sábado 23 de mayo. Edmundo González Urrutia participó por videollamada desde España. Leopoldo López, Magalli Meda, Juan Pablo Guanipa, Delsa Solórzano, Roberto Enríquez, Biagio Pilieri, Piero Maroun, Deyalitza Aray y Andrea Tavares estuvieron en la mesa. El lunes 25 la delegación se reúne con el presidente José Raúl Mulino en el Palacio de las Garzas. Es la pieza que el exilio venezolano llevaba año y medio armando.

María Corina Machado llegó a Ciudad de Panamá la noche del jueves 21 de mayo. El viernes 22 cerró la primera reunión a puerta cerrada con la Plataforma Unitaria Democrática. El sábado 23, antes de la asamblea ciudadana convocada por Vente Venezuela en la Avenida Cuba con calle 32, dejó una frase que funcionó como hilo conductor de toda la jornada: «Tenemos un mandato, una ruta, una estrategia y una sociedad cohesionada para ser libres». No fue una declaración aislada. Fue el resumen de tres días que la oposición venezolana llevaba año y medio sin poder armar dentro de Venezuela.

Lo que se reunió en Panamá

La fotografía de la mesa importa, porque no se había visto así de completa desde antes del exilio de Edmundo González Urrutia en diciembre de 2025. Por Voluntad Popular asistieron Leopoldo López y Adriana Pichardo. Por Primero Justicia, Juan Pablo Guanipa. Por Encuentro Ciudadano, Delsa Solórzano. Por COPEI, Roberto Enríquez, coordinador de la PUD. Por Convergencia, Biagio Pilieri. Por AD-resistencia, Piero Maroun. Por Causa R, Deyalitza Aray. Por Vente Venezuela, además de Machado, Magalli Meda. Juan Carlos Caldera, Francisco García y Andrea Tavares completaron una mesa que reunió ocho partidos y dos referencias de peso fuera de partido. Edmundo González Urrutia participó por videollamada desde España, donde está exiliado.

Esa nómina es importante por dos razones. La primera, porque agrupa, en una misma sala, a casi toda la dirigencia opositora que sigue articulada en torno al mandato del 28 de julio de 2024 y al liderazgo de Machado. La segunda, porque ratifica quién está dentro y quién está fuera de la PUD después de la ruptura formal de abril de 2025. Un Nuevo Tiempo de Manuel Rosales, Movimiento Por Venezuela de Simón Calzadilla y Henrique Capriles no estuvieron en la mesa: están fuera de la coalición desde hace un año, cuando la PUD los expulsó por haber desconocido la línea de abstención en las regionales y parlamentarias de mayo de 2025. Ese contexto es factual, no editorial, y conviene tenerlo claro al leer la fotografía panameña: la coalición que se reúne con Mulino el lunes 25 es la PUD post-ruptura, no la PUD histórica.

El sentido de la ciudad anfitriona

Que la reunión sea en Ciudad de Panamá tampoco es accidente. El gobierno de José Raúl Mulino ha sido, desde el 28 de julio de 2024, una de las pocas presidencias latinoamericanas que sostuvo sin ambigüedad el reconocimiento a González Urrutia como ganador de la elección presidencial y mantuvo abiertas las puertas del territorio panameño tanto al equipo de Machado como a la dirigencia política venezolana. Esa postura no fue retórica: en distintos momentos del último año, Panamá facilitó tránsito, asilo informal y reuniones diplomáticas para dirigentes opositores cuando otros países de la región dudaban o miraban hacia otro lado.

Infografía · PUBLICAR · 03-cabecera-terciaria-mcm-pud-panama
Infografía: Incisos

La reunión bilateral del lunes 25 en el Palacio de las Garzas, con Mulino y el canciller Javier Martínez-Acha, no es entonces una cortesía protocolar. Es la formalización de una alianza que el oficialismo panameño y la oposición venezolana en el exilio han venido construyendo en silencio desde finales de 2025. Lo que en su momento fue gestión diplomática discreta queda ahora vestido de acto público, con fotografía oficial, comunicado conjunto previsible y posicionamiento de Panamá como sede formal de futuros encuentros opositores.

A esa lectura se suma otro detalle que tampoco es accidental: Machado también sostuvo en Panamá una reunión con Andrei Roman, CEO de Atlas Intel, la encuestadora brasileña que se ha convertido en una de las pocas referencias confiables para medir el peso real del chavismo y la oposición tanto dentro de Venezuela como en la diáspora. Atlas Intel ha sostenido medición en el período más opaco de la política venezolana, cuando las encuestadoras tradicionales o se retiraron o quedaron capturadas por la línea editorial del régimen. Que Machado reciba a Roman en Panamá significa que la oposición se mueve con sociología propia, no con la que le ofrece el sistema oficial venezolano. La sociología electoral, la diplomacia regional y la articulación partidista entraron en agenda en los mismos tres días.

Lo que dijo Machado el sábado

El acto del sábado por la tarde en la Avenida Cuba fue la cara pública de las reuniones cerradas del viernes y la mañana del sábado. Machado lo encuadró como una asamblea ciudadana, con un guion sobrio: ninguna promesa de fecha de transición, ninguna invocación a salidas extraordinarias, ningún anuncio de movilizaciones inmediatas dentro de Venezuela. El énfasis estuvo en el mandato del 28 de julio, en la cohesión de los partidos presentes y en el reconocimiento internacional como herramienta estratégica.

La rueda de prensa que dio ese mismo sábado tuvo el mismo tono. Sin promesas de calendarios. Con la insistencia, en cambio, en que la oposición venezolana cuenta con una ruta común y con una mesa articulada. Para la diáspora venezolana en Estados Unidos, que viene oyendo desde hace año y medio mensajes mucho más improvisados y desordenados por parte de actores aislados, esa disciplina del lenguaje es en sí una señal.

La reacción del régimen

Diosdado Cabello dedicó parte de su programa semanal en televisión venezolana a atacar la visita de Machado a Panamá y, especialmente, a cuestionar la legitimidad de la reunión prevista para el lunes 25 con Mulino. Es la línea esperable. Lo que conviene anotar es que ese ataque no inhibió la agenda panameña. Machado siguió con el cronograma, los partidos sostuvieron sus comparecencias, Mulino mantuvo la cita en el Palacio de las Garzas. La reacción del rodrigato funcionó, en la práctica, como confirmación del peso del encuentro.

Lo que sigue

La pregunta que queda planteada es operativa: qué se traduce de esta reunión de Panamá en términos concretos. Mulino tiene la cita del lunes 25, donde es previsible un comunicado conjunto que reitere el reconocimiento panameño al mandato del 28 de julio y posicione a Panamá como sede formal de futuros encuentros opositores. La PUD reunida sale de Panamá con una declaración pública de cohesión que llevaba meses en discusión y que ahora queda escrita. Edmundo González Urrutia mantiene la legitimidad simbólica del exilio, sostenida ahora por una mesa partidista articulada que ya no se sostiene solo en su nombre, sino en una coalición visible.

Para la diáspora venezolana —en particular la que reside en estados con alta densidad de la comunidad, como Texas, Florida, Nueva York e Illinois— la reunión de Panamá representa la primera articulación opositora con peso real desde el 3 de enero de 2026. Es el momento en que la oposición venezolana se reorganiza fuera del país para responder a una transición que se decide, simultáneamente, dentro del país y en Washington. Quienes mandan remesas, quienes esperan reunificación familiar, quienes solicitan TPS o estatus de asilo y quienes están construyendo vida adulta en Estados Unidos llevan año y medio buscando una referencia política propia. Esa referencia, durante meses, fue solo Machado. Lo que cambia en Panamá es que ahora también es una mesa.

La pieza editorial pendiente, en este cuadro, no es la del régimen ni la de Washington. Es la del exilio organizado. Esa pieza, faltante desde diciembre de 2025, se acaba de armar en Panamá.

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Donovan vuelve a Caracas con dos Ospreys y la conversación venezolana se rompe en cuatro registros

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Donovan vuelve a Caracas con dos Ospreys y la conversación venezolana se rompe en cuatro registros

§ Las 6W

  • Qué: Segunda visita oficial del general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, a Caracas, con dos MV-22B Ospreys del Cuerpo de Marines y un ejercicio de respuesta militar conjunta como parte de la fase de estabilización del Plan Rubio.
  • Quién: Donovan, comandante del SOUTHCOM desde el 5 de febrero; John M. Barrett, encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas desde el 23 de abril; contingente del USMC; autoridades del gobierno encargado de Delcy Rodríguez.
  • Cuándo: Sábado 23 de mayo de 2026, a poco más de tres meses de la primera visita oficial de Donovan a Caracas, el 18 de febrero.
  • Dónde: Caracas, con presencia de tropas en instalaciones diplomáticas estadounidenses.
  • Por qué: La visita formaliza la fase de estabilización del Plan Rubio como presencia operativa visible, no como concepto en un informe.
  • Cómo: Reuniones bilaterales con autoridades del gobierno encargado, encuentro con personal de la embajada y observación del ejercicio militar conjunto ejecutado por el contingente del USMC.

El comandante del Comando Sur de Estados Unidos volvió a Caracas el sábado 23 de mayo. Es su segunda visita oficial. Llegó con dos Ospreys del Cuerpo de Marines y un ejercicio de respuesta militar conjunta. Cuatro horas después, mientras el comunicado del SOUTHCOM —replicado en español por la Embajada de Estados Unidos en Caracas— circulaba en redes, la conversación venezolana se rompía en registros simultáneos: el politólogo, la periodista militar, la diáspora indignada, el sarcasmo dirigido a los normalizadores. Y un quinto registro, el del propio chavismo: el que autorizó el ejercicio, lo borró de sus canales y luego calló.

El sábado 23 de mayo, dos MV-22B Ospreys del Cuerpo de Marines aterrizaron en Caracas con el general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, y un contingente de servicio. Era la segunda visita oficial de Donovan a la capital venezolana, la primera con John M. Barrett ya instalado como encargado de negocios de la embajada estadounidense. Donovan se reunió con autoridades del gobierno encargado, con el equipo de la embajada y observó al joint force ejecutar un ejercicio de respuesta militar. El comunicado oficial del SOUTHCOM, replicado en español por la cuenta de la Embajada de Estados Unidos en Caracas el mismo sábado, enmarcó la visita, literalmente, dentro de «la fase de estabilización» del plan de tres fases del presidente. La difusión coordinada por canal militar y por canal diplomático es lectura en sí: lo que ocurrió no fue una operación táctica desvinculada de la representación civil de Washington en Venezuela; fue la presencia operativa del Comando Sur respaldada y publicitada por la embajada estadounidense en suelo venezolano.

Esa cita no es retórica. Es la fase del Plan Rubio. La que el entonces senador y actual secretario de Estado formuló ante el Congreso el 7 de enero de 2026, cuatro días después de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas, y desarrolló ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado el 28 de enero. La fase de estabilización siempre fue la primera. La pregunta abierta de los últimos cuatro meses y medio era cómo se vería en el terreno. La respuesta llegó con dos Ospreys en el cielo de Caracas.

Donovan no es un visitante cualquiera. Es general de cuatro estrellas, Marine, ex vice comandante del U.S. Special Operations Command, asumió el mando del SOUTHCOM el 5 de febrero, treinta y tres días después de la captura. Su primera visita a Caracas fue el 18 de febrero, con Laura Dogu como encargada de negocios y Joseph Humire como acting assistant secretary of war. Barrett llegó a Caracas el 23 de abril, viene de la encargaduría en Guatemala y habla español y portugués. La línea de continuidad es clara: cada paso de la fase de estabilización tiene un nombre propio y un cargo institucional que la sostiene.

Cuatro registros, una sola imagen

A las pocas horas de circular las primeras imágenes oficiales, la conversación venezolana se rompió en cuatro registros simultáneos.

Infografía · Donovan vuelve a Caracas con dos Ospreys y la conversación venezolana se rompe en cuatro registros
Infografía: Incisos

El politólogo Ricardo Sucre Heredia lo nombró en clave geopolítica. La maniobra militar, escribió, es la evidencia de que Venezuela es parte importante de la geopolítica estadounidense. «Ya no somos Venezuela. Ya no es local», sostuvo. Su frase más jugada: «somos el estado 51 en ese sentido». No anexión: subordinación. Y de ahí su exigencia a la oposición: si quiere ser gobierno tiene que pensar en otro nivel, con perspectivas que aún no tiene. Sucre no está describiendo el hecho. Está describiendo lo que el hecho revela sobre la posición venezolana en el orden hemisférico.

La periodista Sebastiana Barráez, que cubre el sector defensa venezolano desde hace décadas, lo nombró en clave militar y de soberanía. Una potencia extranjera en el espacio aéreo venezolano, en Caracas, en el centro del poder. Y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, dijo, jugando. Esa lectura no es retórica: es una observación operativa sobre la inacción de la FANB frente a aeronaves militares extranjeras maniobrando sobre la capital. Donde Sucre ve subordinación geopolítica, Barráez ve un vacío de soberanía militar concreto y verificable.

En las redes, dos registros más, distintos entre sí. Una voz de la diáspora venezolana, activa en X, escribió el lamento histórico: Venezuela no supo defender ni su soberanía ni su libertad ni su democracia, el chavismo sigue ahí, la misma oposición sigue ahí, y ahora aviones estadounidenses surcan los cielos venezolanos mientras un sector relevante de la población anhela ser el estado 51. La frase «estado 51» reaparece, esta vez no como diagnóstico de un analista sino como reporte de un estado de ánimo de calle. Y en paralelo, otra voz en la misma red eligió el sarcasmo dirigido a los normalizadores: no tenía suficientes cotufas, escribió, para el episodio en el que los analistas y «guerreros» que venían minimizando tienen que digerir el despliegue norteamericano surcando el espacio aéreo caraqueño en pleno día.

Los cuatro registros nombran ángulos distintos. Geopolítica, soberanía, lamento, sarcasmo. Pero comparten una pieza: el hecho del 23 de mayo desactiva una conversación que estaba pendiente. La conversación sobre si lo que pasó el 3 de enero fue un episodio puntual o una nueva arquitectura. Dos Ospreys aterrizando en Caracas el sábado responden esa pregunta.

El registro del fin de semana: lo que el chavismo dijo, lo que borró y lo que calló

La reacción del oficialismo venezolano al ejercicio del sábado se mueve en tres planos simultáneos: una autorización pública, un borrado posterior y una serie de silencios institucionales con nombre propio.

Lo que sí se dijo. El jueves 21 de mayo, en transmisión de televisión estatal, el canciller Yván Gil leyó un comunicado oficial autorizando el ejercicio en nombre de la presidenta encargada Delcy Rodríguez. El texto enmarcó la actividad como «protocolos regulares de seguridad y protección diplomática», detalló los sobrevuelos controlados, los aterrizajes en la sede diplomática y aclaró que las maniobras se coordinarían con autoridades aeronáuticas nacionales y con la Cruz Roja Venezolana. Globovisión transmitió la lectura. La autorización fue, en términos formales, completa.

Lo que se borró. Horas después de la lectura del jueves, el video de Gil y varias publicaciones oficiales que replicaban el comunicado desaparecieron de la cuenta de Telegram del régimen y de canales gubernamentales asociados. El texto no fue desmentido. Simplemente se retiró de los canales oficiales mientras seguía circulando en grabaciones de terceros. El borrado no es accidente: es lectura editorial del propio régimen sobre cómo el comunicado se vería ante su base, frente a una autorización que difícilmente cabía en el viejo libreto antiimperialista.

Lo que se reformuló durante el simulacro. El sábado 23 al mediodía, mientras los Ospreys sobrevolaban Caracas, el portal mazo4f.com —vinculado al programa «Con el mazo dando» de Diosdado Cabello— registró el hecho con una sola línea, en lenguaje técnico: «Embajada de Estados Unidos en Caracas activa protocolo estándar de simulacro de evacuación». Sin condena, sin invocación de soberanía, sin nombre propio. En la misma franja horaria publicó otra entrada: «Presidenta encargada Rodríguez exhorta a funcionarios de seguridad a transformar sus vínculo con la ciudadanía». La grafía oficial chavista, conviene notarlo, sigue siendo «presidenta encargada». La de algunos medios venezolanos ya no.

Lo que se intentó protestar. Dos concentraciones pequeñas a mediodía del sábado, una en Plaza Venezuela y otra en Chacaíto, sumaron alrededor de medio centenar de personas entre las dos. Banderas escasas, pancartas pintadas a mano sobre cartulinas y telas con consignas como «Yankee go home» y «Fuera Trump de Venezuela». Las imágenes circularon por usuarios de X y por La Patilla, que las registró con sorna. La distancia con las movilizaciones masivas tradicionales del chavismo es la noticia: protesta nominal contra el ejercicio que el propio gobierno había autorizado tres días antes.

Los silencios con nombre propio. Aquí está el registro más significativo. Al cierre del sábado 23 y la mañana del domingo 24, no hay declaración pública rastreable de:

– El general Gustavo González López, ministro de Defensa en funciones desde el 18 de marzo de 2026, designado por la presidenta encargada en reemplazo de Vladimir Padrino López. Su silencio es el del jefe militar mientras el ejército estadounidense ejecuta operaciones en territorio venezolano.
– Vladimir Padrino López, actualmente ministro de Agricultura y Tierras desde el 13 de abril. El mismo que el 3 de enero denunció «agresión militar de extrema gravedad» con la FANB en «despliegue total», al cierre del sábado 23 no se había pronunciado.
– Diosdado Cabello, ministro del Interior. La última emisión documentada de «Con el mazo dando» fue la del miércoles 20 de mayo —emisión 571—, donde, sin referirse aún al simulacro autorizado el jueves, dejó caer una frase que el ecosistema chavista ha venido descifrando toda la semana: «Todo tiene su final».
– El Comando Estratégico Operacional de la FANB. Ni comunicado institucional sobre el ingreso de aeronaves militares extranjeras en espacio aéreo nacional, ni doctrina, ni siquiera la fórmula protocolar.
– Nicolás Maduro Guerra, Jorge Rodríguez y Tarek William Saab, sin pronunciamiento rastreable sobre el ejercicio.

Cada uno de estos silencios pesa distinto. El del ministro de Defensa, instalado por Washington vía Delcy, pesa más que el de un diputado. El del Comando Estratégico Operacional pesa más que el de un programa de televisión. Y el de Padrino López pesa, en perspectiva, porque marca la diferencia exacta entre la doctrina militar venezolana del 3 de enero y la del 23 de mayo: cinco meses para pasar de la denuncia de «agresión» a la administración de cultivos.

El cierre del cuadro

La conversación opositora tampoco había procesado el hecho con una posición formal articulada en las primeras horas del sábado. Esa demora también es lectura: el hecho llegó antes que la respuesta de los actores que tradicionalmente disputaban su narrativa. La fase de estabilización del Plan Rubio sigue su curso. Marco Rubio dijo desde el principio que las fases podían solaparse. El problema no es de improvisación: el plan tiene fases nombradas, una fecha de inicio precisa y una sucesión de visitas oficiales documentadas. El problema sigue siendo la ausencia de fechas de cierre por fase. Cuándo termina la estabilización y comienza la recuperación, no se ha dicho en voz alta. Tampoco se ha dicho cuántas más veces aterrizará un Osprey del USMC en Caracas antes de que esa pregunta tenga respuesta.

Lo que sí se sabe, al cierre del sábado 23 de mayo, es que la conversación venezolana sobre lo que pasa en Venezuela ya no cabe en un solo registro. Y que el silencio del chavismo, por una vez, es tan elocuente como cualquier declaración.

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Elvia Paz: «La transición ya comenzó»

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  • Qué: Entrevista exclusiva de INCÍSOS con Elvia Paz, empresaria del rubro hotelero y artista plástica venezolana, sobre su lectura de la transición política en Venezuela a poco más de cuatro meses de la captura de Nicolás Maduro.
  • Quién: Elvia Paz, hija de un dirigente del sindicalismo petrolero venezolano y de una militante histórica del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR); opera un hotel de ochenta habitaciones en El Tigre y trabaja en la remodelación de espacios entre Boca de Uchire y El Tigre.
  • Cuándo: Conversación grabada en la semana del 18 al 22 de mayo de 2026, a cuatro meses y medio del 3 de enero.
  • Dónde: El Tigre y Boca de Uchire, oriente venezolano; territorio petrolero al que vuelven contratistas y prospectos de inversión extranjera.
  • Por qué: La voz desde el terreno —no desde la diáspora ni desde Caracas— ofrece una lectura distinta del momento que la cobertura predominante en medios hispanos no está recogiendo.
  • Cómo: Conversación de una hora grabada por Alfredo Yánez Mondragón, editada para legibilidad sin alterar la voz, las posiciones ni los matices de la entrevistada.

La empresaria, artista plástica y descendiente directa del sindicalismo petrolero venezolano vive estos meses entre Boca de Uchire y El Tigre, donde trabaja en la ampliación de espacios de un hotel testigo del movimiento de piezas en la Venezuela actual. Desde ahí lee la transición sin guiones de diáspora. Sostiene que algo se movió después del 3 de enero, defiende a quienes desandan sus pasos, pide justicia sin venganza y nombra con apellido a los dirigentes opositores que, dice, no aprendieron nada.

Elvia Paz no es una analista política de formación académica. Es empresaria del rubro hotelero, artista plástica y constructora —su frase, no la nuestra—. Vive entre Boca de Uchire y El Tigre, en oriente venezolano, donde además de estar con la familia, actualmente trabaja en la reconstrucción de espacios de un hotel de ochenta habitaciones que pasó casi una década con ocupaciones de tres a cinco por ciento y que esta semana cerró el lunes al 98%. Su lectura de la transición venezolana no viene de los analistas ni de los voceros opositores: viene de las llamadas que recibe el almacén de un amigo del rubro petrolero, de los camiones que pasan frente al hotel con equipos de laboratorio para pozos. Y también de los cortes de electricidad que duran horas, o de las colas por gasolina, que una vez más se han vuelto cotidianas.

Es también, sin que esa sea la conversación principal, hija de un sindicalista petrolero —su padre fue jefe de reclamos del sindicato, llegado del Zulia a El Tigre— y de una militante histórica del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Su biografía la sitúa en una tradición política que hoy casi no tiene representación pública. Por eso, cuando habla, lo que dice no encaja en los moldes habituales de la conversación venezolana típicas en las redes sociales o en la diáspora.

Esta conversación se grabó por videollamada en la tarde, en medio de los preparativos de la remodelación del restaurante que la trajo a El Tigre desde Boca de Uchire. Lo que sigue es la entrevista editada para legibilidad y organizada por núcleos temáticos. Las pausas, los saludos a quienes entraban a la oficina y un par de fragmentos personales fueron retirados. La voz, los modismos y las posiciones de la entrevistada se preservan.

El movimiento que llegó después del 3 de enero

En tus mensajes recientes hablas de movimiento en El Tigre. ¿Qué es exactamente lo que se está moviendo?

Infografía · Elvia Paz: «La transición ya comenzó. A lo mejor no como nos guste»
Infografía: Incisos

El Tigre era un pueblo desolado. Parecía a aquellas películas del lejano oeste donde se veía una bola de paja. Seguían existiendo algunas empresas en el mundo del petróleo, pero con muy poco trabajo, no pagaban, muchísimas quebraron. Después del 3 de enero comenzó un movimiento que yo llamo interesante porque es un movimiento de preparación. Los empresarios del sector petrolero me dicen que es de preparación. Hoy almorcé con un amigo que tiene una empresa petrolera que fundó su padre, llevan setenta u ochenta años, y me dice que los están llamando empresas alemanas. Buscan empresas locales, empresas serias, que no hayan tenido problemas fiscales con el régimen.

¿Por qué locales? ¿Por qué buscan socios venezolanos y no llegan solos?

Para conocer cómo se maneja el tema. No quieren venir solos. Quieren empresas que sean de acá. Hoy venía de una ferretería y vi camiones inmensos con plantas eléctricas y un trailer que decía «laboratorio para pozos». Eso son los laboratorios para sacar muestras. Hay movimiento. Lo veo, lo noto en la ocupación del hotel. Nosotros el lunes estábamos a 98% de ocupación. Tenía años que no pasaba. Yo siempre digo que esta gente del Eurobuilding son unos héroes por mantener un hotel de ochenta habitaciones durante casi diez años con 3% y 5% de ocupación. Aquí se sobrevive como bombero.

¿Y la gente del día a día? El que no está en la negociación con la empresa alemana. ¿Ese movimiento le llega?

Llega poco a poco, lentamente. Hace dos semanas hablé con un muchacho y me atreví a preguntarle cuánto está ganando. Me dijo que le están pagando, en su caso, en dólares. A los obreros y a los supervisores les pagan en bolívares todavía, pero a él en dólares. No es lo común, pero está empezando a pasar. Algo se mueve. Algo bueno está pasando.

La tesis: la transición ya comenzó

Sostienes que la transición ya empezó. Es una afirmación a contracorriente de lo que se dice en redes.

Yo me atrevo a decir algo en contra de todo: Creo que la transición ya comenzó. A lo mejor no como nos gusta, no como la queremos. Pero las transiciones son así. La transición no es gustosa. Hay que ir al detalle, no solo a lo macro. En lo micro es donde uno consigue los detalles que van hablando, los que dicen «aquí esto sí va». Y me atrevo a decir que va por buen camino. A mí no me gustaría que llegara María Corina Machado en este momento al país. No me gustaría que llegara Edmundo González. No me gustarían los agitadores cortoplacistas, los inmediatistas. Yo no me fijo en lo que dicen, sino en lo que hacen. Incluso a Trump lo miro por lo que hace, no por lo que dice. Ahorita estamos en una etapa de cuidado.

Usaste una imagen. La del carro al que le falta el aceite.

Es eso. Estamos en el cambio de cauchos, en el aceite que falta, en darle al chofer la botella de agua. Si no se echa el aceite completo, el carro se queda a mitad de camino. Por eso hay que ser cuidadoso. Por eso a mí en este momento no me sirve que llegue María Corina a instar, a provocar. Todavía tenemos un país en riesgo. Todavía hay armas ilegales en la calle que controla el Estado, sin que oficialmente sea el Estado. Esto no está estabilizado. Aquí hay muchos comecandela todavía.

Los normalizadores son una mala palabra en la conversación opositora.

Cuando hablo de normalización no hablo de querer vivir una vida normal cualquiera. Hablo de la coyuntura, del proceso. Yo sí quiero que esto sea normal. Pero entiendo que no se llega tocando un interruptor. La oposición correría un peligro grave si las elecciones llegaran ya. Imagínate a María Corina anunciando un aumento de 200 dólares —que ni siquiera serían sueldo— y eso no dura treinta y seis horas. ¿De dónde sale ese dinero? Las cosas se hacen en orden o no se hacen.

Justicia sí, venganza no

Hablas con frecuencia de justicia. Y separas justicia de venganza.

Una cosa que me contenta mucho es que la mayoría del venezolano no quiere venganza, quiere justicia. Sin justicia, esto no se puede. Han hecho mucho daño. Mucho. Tiene que haber justicia, tienen que pagar. Sin justicia no hay paz. Así de sencillo. No es que ahora viene el «supéralo, olvídalo y véngase». No es así. El que salió después del 3 de enero a decir que iba a liberar a todos los presos políticos, dos meses y medio después no los ha liberado a todos. Liberan a unos policías a los que les quitaron veinte años de vida, y le dicen que aprecien el gesto. Por supuesto que eso da arrechera. Lo hacen y lo vuelven a hacer porque pueden.

Pero en paralelo dices que están ocurriendo cosas buenas. ¿Cómo conviven las dos cosas?

Están ocurriendo cosas. La entrega de Alex Saab por parte de ellos, para mí fue importante. No solo porque ya el mundo lo sabía, sino porque lo entregaron ellos. Y ahora andan con un ayayay diciendo que la cédula era falsa, que no tenía cédula, que no sé qué. Mi mayor satisfacción es que ellos están desandando sus pasos. Les tocó a ellos. Esa es la mayor humillación que ellos pueden tener. Las relaciones delincuenciales, en la historia del mundo, terminan así: a tiros, a puñaladas, a traición. Todas. Esta no tiene por qué ser distinta.

«Mi mayor satisfacción es que ellos están desandando sus pasos. Les tocó a ellos. Esa es la mayor humillación que ellos pueden tener.»

«Las relaciones delincuenciales, en la historia del mundo, terminan así: a tiros, a puñaladas, a traición. Todas. Esta no tiene por qué ser distinta.»

Los conversos

Te has expuesto defendiendo a personajes que vienen de la otra orilla. Zair Mundaraín, por ejemplo. Hay quien recuerda que era la mano derecha de Luisa Ortega Díaz, que el tipo lo sabía todo, y que ahora se presenta como adalid de la democracia.

Hay que perdonar. La gente tiene derecho a equivocarse y tiene derecho a reivindicarse. Yo creo que Zair es uno de ellos. El trabajo que está haciendo, no sé si viste, lo mandaron a monitorear, porque parece que hay filtraciones. Ese señor nos hace un bien a nosotros en este momento. No es que yo olvide el pasado. Hay que perdonar para poder seguir adelante. Y mira, si Luisa Ortega Díaz no hubiera hecho lo que hizo en 2017 —cuando fue a la Asamblea Nacional con Julio Borges como presidente y presentó aquel informe durísimo, cuando dijo que se había roto el hilo constitucional— el mundo no voltea a ver a Venezuela. Coño, ya va, ya va. Por supuesto que reconozco eso. Ella tenía poder, era una figura de Poder, salió a decir eso. Hizo mucho daño, pero ese gesto, cuando llegó, fue grande.

Vamos a tener que convivir todos. En la playa, en una posada, en cualquier sitio. Uno viene del chavismo y el otro no.

Hay que perdonar. Así como perdonas a una pareja que te falló. Hay que perdonar. La gente cambia. Y nos toca convivir.

El liderazgo opositor que no fue

Has nombrado con apellido a varios dirigentes opositores. Y has sido dura.

Henry Ramos Allup es mi pana, hablamos, nos decimos barriga verde y tripas azules, ahí está. Y nos embarcó con Carlos Prosperi como candidato de Acción Democrática en las primarias. Después de eso, ¿qué hace? Acepta a Pedro Maroun como secretario de organización del partido, justo el que llegó a la oficina de Carlos diciéndome que si ganaba María Corina él no salía a apoyar a nadie. Y ahora veo a Pedro Maroun abrazando a María Corina. ¿Cómo puedo yo creer en alguien así? Esa es la política venezolana hoy. Esa es la oposición, lamentablemente.

La pregunta es de dónde viene el liderazgo nuevo si lo que tenemos es lo que tenemos.

Yo creía en Henri Falcón. Antes del 2017, cuando otra vez la oposición decidió ir a la abstención. Si tú leíste lo que escribió, él lo pidió de todas las maneras. «Vamos a votar, vamos a ganar la batalla electoral. Yo me comprometo a que en dos años haya elecciones libres». Y no le hicieron caso. ¿Por qué? Porque venía del chavismo. Pero ese fue un tipo que se le fue a Chávez, a Chávez vivo y con plata. Le dijo: «hasta ahí lo acompaño». Yo prefiero votar a quien sea que abstenerme. Eso es lo que hay.

¿Y el liderazgo nuevo, dónde está?

Una de las cosas buenas que trajo todo este desastre es que aquí aprendimos políticamente. Aquí hay gente en los barrios, en los pueblos, llevando la palabra democracia, haciendo entender que la libertad es preciada, que no te tienes que dejarte humillar, que no te tienes que dejarte chantajear por una bolsa de comida. Son muchachos y muchachas. No son conocidos en el ámbito nacional, son conocidos en su pueblo, en su barrio. Lo están haciendo calladitos. Ahí está. Pero falta una medida clara. Falta que la oposición sepa convocar.

El sindicalismo de cuna

Hablas con coherencia política, con referencias históricas. ¿De dónde viene esa formación?

Mi papá era maracucho. Llegó al Tigre como jefe de reclamos del sindicato petrolero, lo mandaron del Zulia. Tenía sexto grado nada más. Mi mamá perteneció al partido. En mi casa siempre se habló de política. Siempre. Nos metieron en la cabeza que teníamos que ser tolerantes, que el bien común era lo más importante. Mi papá decía: las cosas no son del dueño, sino de quien las necesita. Yo me crié en eso. Para mí todo el mundo es importante. Todo el mundo tiene el derecho a pensar como quiera. Por eso uno no es enemigo de nadie. Esa era mi casa.

¿Y cuándo empieza tu interés más activo por la política?

Cuando llegó el fenómeno Chávez. Yo me preguntaba: ¿dónde estaban todos estos resentidos? Porque eso no lo lograba palpar. Yo era clase media. Mi hermano mayor fue a estudiar a Londres y a mí me mandaron a Canadá al high school. Mucha gente salía a estudiar afuera, pero nadie se pensaba quedar afuera. Eso me impresionó muchísimo. Ahí empecé a interesarme más por la política y a preguntarme cómo un sentimiento tan mezquino como el resentimiento puede hacer llegar a una persona al poder.

Los gringos, el método y los plazos

Hay una conversación frecuente en X que dice que a Estados Unidos solo le interesa el petróleo y que no va a haber elecciones.

No lo creo. No les conviene otra cosa que un gobierno democrático. Eso lo tengo claro. Ahora, que las elecciones las quiero ya, no. Espérense. Aquí todavía hay un Tribunal Supremo de Justicia que da ganas de llorar. El poder público está destruido, tarifado. La migración tiene tarifa. Las cárceles tienen tarifa. Si esto es por delitos, hay tarifa. ¿Cómo se limpia eso? No es tocando un interruptor.

¿Por dónde empezarías?

Por las regionales. Comenzaría con alcaldes y gobernadores. Es la manera más fácil de comerse este elefante. Una vez que tengas alcaldes y gobernadores de las fuerzas democráticas, controlar el país es mucho más fácil. Puedes empezar a hacer pequeñas cosas en todos los sitios a la vez. Cambiarle la mentalidad a la gente. Y eso le da una fuerza inimaginable al candidato que se postule después. Por mí, ojalá pudiera tener una varita mágica. Pero no la tengo. Yo no veo elecciones presidenciales antes de mediados del año que viene.

Mencionaste algo más sobre el ritmo de las cosas. La burocracia americana, los tiempos.

Hace unas semanas conversaba con alguien metido en el tema y me decía: tenemos 200 millones de dólares en una cuenta para comprar tomógrafos y equipos para hospitales venezolanos. Y los van a gastar en seis o nueve semanas. Ya está aprobado. Pero la fecha de entrega de los tomógrafos gringos se va a seis u ocho meses porque ellos también tienen problemas de fabricación. Y la burocracia gringa es lenta. Setecientas cincuenta y siete mil firmas para todo. Lo que la gente ve en redes es la foto y el abrazo. La verdad es que se complica.

Algo bueno está pasando

Si tuvieras que cerrar la conversación con un balance. Cuánto falta.

Nos falta muchísimo para volver a ser, por lo menos, lo que éramos en educación. Falta. Pero ya empezamos. Yo creo que ya se comenzó. La gente está por la labor. Yo quiero elecciones. Sí. Pero las quiero limpias, transparentes, con un CNE preferiblemente con gente que venga de otro lado. Lo más pronto posible que yo veo es mediados del año que viene, y empezando por regionales. Mientras tanto, hay que tener pulmón. Porque algo bueno está pasando. Lo veo todos los días.

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