Emprendimientos
Los dos millones de emprendedores que el rodrigato no puede sostener
** El relato oficial habla de dos millones de emprendedores. Los datos cuentan otra historia: un trabajador precarizado no es un emprendedor.
El rodrigato ha repetido en distintos actos públicos la cifra de dos millones de emprendedores venezolanos como base de una nueva clase económica popular. La pregunta operativa es qué tipo de emprendimiento. Los datos de Ecoanalítica del primer trimestre de 2026 dibujan un escenario donde el 70% de la población gana menos de 300 dólares al mes mientras el costo de vida en Caracas supera los 622 dólares. La distancia entre relato y dato define el problema. —
El relato y los números
«Dos millones de emprendedores». La cifra aparece en discursos oficiales del rodrigato desde el primer trimestre de 2026. Funciona como evidencia de una nueva clase económica venezolana, construida con apertura, flexibilización y reactivación. Es relato útil. La distancia con los datos disponibles, sin embargo, es considerable.
Ecoanalítica, en su informe macroeconómico de febrero de 2026, documentó que el salario promedio del venezolano se ubica en 256 dólares mensuales. El 70% de la población gana menos de 300 dólares al mes. El costo de la vida en Caracas, según el mismo informe, supera los 622 dólares mensuales para una canasta básica con servicios. La aritmética es directa: el venezolano promedio no cubre la canasta básica de la capital con un salario formal. Eso obliga a las familias a destinar prácticamente todo su ingreso a alimentación y medicinas.
Qué es un emprendedor en ese contexto
La definición técnica de emprendimiento incluye iniciativa propia, capital de arranque, plan de negocio, y vocación de crecimiento. La definición operativa que aplica en buena parte de los dos millones citados es otra: trabajador independiente que vende lo que puede para sobrevivir. Vendedores informales en semáforos. Pequeños comerciantes que cargan inventario de un mayorista. Choferes de Uber o equivalente con vehículos propios. Servicios profesionales freelance con clientes en el exterior. Cocineras que venden comida desde su casa. Reparadores domiciliarios. Es economía de subsistencia, no economía de inversión.
Esa distinción es importante porque define lo que el Estado puede o no esperar de ese segmento. Un emprendedor real genera impuestos, contrata personal, expande operaciones, paga proveedores formalmente, accede a crédito bancario. Un trabajador precarizado consume ingresos, no los reinvierte. Confundir los dos conceptos en cifra agregada produce diagnóstico equivocado.
El cuello operativo
Los emprendedores reales venezolanos enfrentan obstáculos cuantificables. Solo el 27,3% accedió a financiamiento durante 2025, según Conindustria, principalmente a través de la banca nacional. Eso significa que tres de cada cuatro empresas operaron con capital propio, con financiamiento informal o no operaron proyectos de inversión.
Los cortes eléctricos consumen entre 24 y 30 horas semanales de capacidad operativa en estados industriales como Carabobo, según Fedecámaras Carabobo el 14 de mayo. El acceso a internet de banda ancha es desigual y caro. Las trabas burocráticas para constitución de empresas, registro de marcas y obtención de permisos siguen extensas. La brecha cambiaria entre tasa oficial y mercados paralelos introduce incertidumbre sobre cualquier proyección financiera.
Quién invierte y quién no
Las inversiones serias en Venezuela durante 2026 vienen de tres tipos de actor. Primero, grandes empresas internacionales (Chevron, Eni, Repsol, Shell) en sectores petrolero y energético, bajo licencias específicas otorgadas por la administración estadounidense. Segundo, capital de origen no claro que ingresa al país en operaciones de adquisición de empresas reorganizadas. Tercero, capital de diáspora que regresa parcialmente, ya sea en remesas para microemprendimientos familiares o en proyectos puntuales de retorno técnico.
Esa tipología tiene consecuencias. El primer grupo opera con marco bilateral. El segundo opera en zona gris, con las advertencias que Transparencia Venezuela hizo el jueves 14 de mayo sobre opacidad y riesgo de oligarquía. El tercero opera con limitaciones de escala. Ninguno responde al perfil del «emprendedor popular» del discurso oficial.
La pregunta que falta hacer
Si Venezuela quiere realmente sostener una clase emprendedora amplia, las condiciones operativas son tres y no cinco. Primera: acceso al crédito en términos comparables a la región. La banca nacional venezolana es pequeña frente al PIB. Ecoanalítica proyecta su duplicación posible, pero requiere reformas regulatorias específicas. Segunda: estabilidad eléctrica, conectividad y servicios básicos. Sin esos, ninguna escala es posible. Tercera: marco regulatorio claro para constitución, operación y eventual cierre de empresas. La Ley Antibloqueo de 2020, con sus cláusulas de confidencialidad, opera en contra de esa transparencia.
Sin esos tres elementos, los dos millones de emprendedores siguen siendo dos millones de venezolanos buscando sobrevivir. Lo cual es respetable. No es, sin embargo, una clase económica en sentido técnico.
Qué significa para el hispano en EE.UU.
Para la diáspora venezolana en Estados Unidos, los datos importan a la hora de decidir formas de apoyo a familiares en el país. Las remesas son utilizadas mayoritariamente en consumo, no en capitalización de microempresas. Eso refleja la realidad económica: no hay margen para invertir, hay urgencia por sobrevivir.
Para empresarios hispanos que evalúen inversiones binacionales con Venezuela, la lectura es de doble vía. Hay oportunidades en sectores específicos (energía, manufactura selectiva, servicios profesionales) donde el capital encuentra contraparte técnica calificada. Hay también riesgos derivados de operar en un país donde el 70% de la población gana menos de 300 dólares al mes. El mercado interno es limitado. La operación productiva debe estar orientada a exportación o a sectores de mayor poder adquisitivo.
El relato de los dos millones no es totalmente falso. Es incompleto. Y la diferencia entre una cifra agregada y una cifra desagregada es la diferencia entre un análisis útil y un eslogan.
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Fuentes principales
- Ecoanalítica, informe macroeconómico del primer trimestre de 2026, presentado en febrero.
- Conindustria, informe del primer trimestre de 2026.
- Transparencia Venezuela, foro y declaraciones del 14 de mayo de 2026.
- Fedecámaras Carabobo, declaración del 14 de mayo de 2026.
- Infobae, El Nacional, Banca y Negocios, coberturas cruzadas de mayo de 2026.
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
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El BID vuelve a prestar en Venezuela: Polar, Banesco y Mercantil
Los primeros préstamos del BID a empresas venezolanas en años: capital para dos bancos y cultivos para Polar. Qué significan para el crédito.
ECONOMÍA · VENEZUELA · BANCA
BID Invest, el brazo privado del Banco Interamericano de Desarrollo, aprobó préstamos para Empresas Polar, Banesco y Banco Mercantil, los primeros en años a empresas venezolanas. No es el FMI ni es dinero para el Estado: es crédito para el sector privado, en un país donde el crédito bancario equivale a menos del 4 % del PIB.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | BID Invest aprobó financiamiento para tres empresas venezolanas. |
|---|---|
| Quién | BID Invest; Empresas Polar, Banesco y Banco Mercantil. |
| Cuándo | Aprobación reciente, reportada el 2 de octubre de 2026. |
| Dónde | Venezuela; en el caso de Polar, cultivos del estado Portuguesa. |
| Por qué | Para capitalizar a los bancos y fortalecer la producción agrícola. |
| Cómo | Con préstamos sin garantía soberana, a empresas privadas. |
Empresas Polar, Banesco y Banco Mercantil recibirán financiamiento de BID Invest, el brazo para el sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo, según informó el semanario Exclusivas Económicas, recogido el 2 de octubre de 2026 por varios medios. En el caso de los dos bancos, el préstamo ayudaría a su capitalización; en el de Polar, financiaría el fortalecimiento de cultivos en el estado Portuguesa. Son los primeros financiamientos de la institución a empresas venezolanas en años. No se han informado los montos.
Contexto: no es el FMI
Conviene no confundir los nombres. El Fondo Monetario Internacional abrirá una oficina en Caracas en 2027 para asistencia técnica, pero no tiene un programa de financiamiento con Venezuela. BID Invest es otra cosa: presta directamente a empresas privadas, sin garantía del Estado, para proyectos de infraestructura, banca, agronegocios o manufactura.
Análisis: un país sin crédito
La noticia importa por el tamaño del problema que toca. En Venezuela, el crédito bancario equivale a apenas el 3,6 % del PIB, según El Estímulo, y solo dos de cada cien emprendimientos sobreviven. Los bancos prestan poco porque tienen poco capital y porque la política monetaria mantiene el crédito apagado para contener el dólar.
Capitalizar a Banesco y Mercantil, dos de los bancos privados más grandes, podría ampliar su capacidad de prestar, incluidas pequeñas y medianas empresas. El préstamo a Polar apunta a la cadena agrícola, de la que depende la producción de alimentos básicos. Polar ya anunció en marzo un programa para crear 1.000 empresas en 15 años, con capital semilla no reembolsable.
Pero son tres de las empresas más grandes del país. La pregunta es si el crédito llega más abajo.
Criterio: tres pruebas
- Los montos y condiciones. Si BID Invest publica los préstamos, como suele hacer con sus operaciones.
- El crédito a pymes. Si Banesco y Mercantil anuncian nuevas líneas para pequeñas empresas con ese capital.
- Los siguientes. Si BID Invest o la Corporación Andina de Fomento aprueban financiamiento para empresas medianas y no solo para los grupos más grandes.
Fuentes principales: Exclusivas Económicas (vía Contrapunto, Bitácora Económica y Noticia al Minuto), 2 de octubre de 2026; El Estímulo, 22 de septiembre de 2026; Empresas Polar, comunicado del 25 de marzo de 2026.
Emprendimientos
Tu empleado tenía TPS: qué debe hacer tu negocio desde hoy
Reverificar sí, discriminar no. La guía para negocios con empleados venezolanos cuyo permiso por TPS vence el 2 de octubre.
EMPRENDIMIENTO · EMPLEADORES
Si en tu negocio trabaja un venezolano con permiso de trabajo basado en el TPS que vence el 2 de octubre, tienes que volver a verificar su autorización. Hay una forma correcta de hacerlo y varias formas de meterte en problemas. Esta es la guía.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Los empleadores deben reverificar la autorización de empleo de trabajadores cuyo permiso por TPS vence. |
|---|---|
| Quién | Negocios con empleados venezolanos que usaban un EAD basado en el TPS. |
| Cuándo | A más tardar el 2 de octubre de 2026, fecha de vencimiento del permiso. |
| Dónde | Todo Estados Unidos. |
| Por qué | El EAD por TPS deja de ser prueba válida de autorización de empleo. |
| Cómo | Con el Suplemento B del Formulario I-9, sin exigir un documento específico. |
Si en tu negocio trabaja un venezolano que presentó un permiso de trabajo (EAD) basado en el TPS con vencimiento el 2 de octubre de 2026, ese documento deja de ser válido hoy. La ley te obliga a volver a verificar su autorización para trabajar. Pero también te prohíbe hacerlo de forma discriminatoria.
Lo que sí tienes que hacer
- Reverificar a tiempo. La reverificación se hace en el Suplemento B del Formulario I-9, a más tardar en la fecha de vencimiento del permiso.
- Dejar que el empleado elija el documento. Puede presentar cualquier documento válido de la Lista A o de la Lista C del I-9, por ejemplo un nuevo permiso de trabajo basado en otra categoría, como un asilo pendiente.
- Guardar el registro. Conserva el I-9 actualizado con la fecha y el documento presentado.
Lo que no debes hacer
- No pidas un documento específico ni más documentos de los necesarios.
- No reverifiques a otros empleados solo por su nacionalidad o su acento. Solo se reverifica a quien tiene un permiso temporal que vence.
- No despidas por suposición. Que un trabajador sea venezolano no significa que su permiso dependía del TPS.
Si el empleado no puede presentar un documento válido, no puede seguir trabajando legalmente. Pero si presenta uno que razonablemente parece auténtico, no puedes rechazarlo.
Por qué importa para un negocio pequeño
Equivocarse tiene costo en las dos direcciones: multas por no verificar o reclamos por discriminación si se verifica de más. Y para muchos negocios hispanos, perder de golpe a un trabajador con experiencia es un golpe a la operación. Conviene hablar con el empleado con tiempo, y si tiene otra vía migratoria en trámite, pedirle que consulte a su abogado.
Esta guía es informativa y no sustituye la asesoría legal.
Fuentes principales: USCIS, I-9 Central (reverificación y Suplemento B); Departamento de Justicia de EE.UU., Sección de Derechos de Inmigrantes y Empleados (IER); La Opinión, 10 de septiembre de 2026.
Emprendimientos
José Andrés llegó con cincuenta dólares y hoy cocina en las catástrofes
Decimoquinta de treinta y una semblanzas. El cocinero que convirtió un plato caliente en una forma de ayuda humanitaria.
ESPECIAL INCÍSOS · HEREDEROS · 15/31
Decimoquinta de treinta y una semblanzas de hispanos que cambiaron algo en Estados Unidos.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | José Andrés fundó World Central Kitchen, que da comida caliente en desastres y crisis humanitarias. |
|---|---|
| Quién | Cocinero y empresario nacido en Mieres, Asturias, en 1969, radicado en Washington. |
| Cuándo | Llegó a Estados Unidos a principios de los noventa. Fundó la organización en 2010. |
| Dónde | Washington, Puerto Rico, Haití, Ucrania, Gaza y decenas de zonas de desastre. |
| Por qué | Convirtió la comida en primera respuesta ante emergencias. |
| Cómo | Con cocineros y voluntarios que llegan al lugar y cocinan ahí, sin esperar a los gobiernos. |
Cincuenta dólares
Llegó a Estados Unidos a principios de los años noventa, con 21 años y, según cuenta su propia organización, 50 dólares en el bolsillo. Traía una escuela de cocina, el servicio militar como cocinero y tres años en un restaurante catalán famoso por reinventar lo que se podía hacer con un plato.
En las décadas siguientes se hizo un nombre en Washington. Se le atribuye haber enseñado a los comensales estadounidenses a comer tapas, ganó estrellas Michelin y varios premios James Beard, y su grupo de restaurantes reúne hoy alrededor de 40 locales.
Hasta ahí, una historia de éxito como tantas. La parte que lo trae a esta serie empieza en 2010.
Haití, 2010
Después del terremoto que devastó Haití, José Andrés y su esposa, Patricia Fernández de la Cruz, fundaron World Central Kitchen. La idea inicial era usar la comida como agente de cambio: formar cocineros, apoyar la agricultura local, pensar el hambre como un problema que se puede resolver.
El giro llegó en 2017. Tras el huracán María, en Puerto Rico, la organización dejó de ser un proyecto de desarrollo para convertirse en otra cosa: la primera red de primeros auxilios alimentarios del mundo. Cocinas montadas en el terreno, platos calientes servidos donde estaba la gente, mientras la ayuda oficial llegaba tarde o no llegaba.
El método
La tesis de José Andrés es simple y, por eso, incómoda para las burocracias: un plato de comida caliente no es un lujo en una emergencia, es la primera forma de ayuda. «La comida, en esencia, te da la esperanza de que tal vez mañana será mejor», ha dicho.
Su organización trabaja con cocineros y restaurantes locales, compra a productores de la zona y cocina ahí mismo. Durante la pandemia de COVID-19 coordinó a cocineros y voluntarios de todo el mundo para servir alrededor de 25 millones de comidas.
Desde entonces ha estado en Ucrania, en Turquía, en Israel y en Gaza. En Gaza, en abril de 2024, siete trabajadores de World Central Kitchen murieron en un ataque aéreo israelí contra su convoy, después de supervisar la descarga de 100 toneladas de alimentos llegadas por mar. La organización suspendió operaciones y después las retomó.
Lo que le reconocieron
El 4 de enero de 2025 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, la mayor distinción civil del país. En 2026, Georgia Tech le otorgó el Premio Ivan Allen Jr. al Coraje Social, y la organización recibió el Premio Roger E. Joseph.
Es profesor en la Universidad George Washington, donde fundó el Global Food Institute, y sigue publicando: en 2026 salió su libro de cocina Spain My Way.
Por qué está aquí
Casi toda la historia de la inmigración hispana en Estados Unidos se cuenta como la de quien llega a recibir. José Andrés invierte el relato: llegó con 50 dólares y construyó una organización que llega a los desastres antes que muchos gobiernos.
Se describe como un washingtoniano con acento. El acento es parte del punto.
Fuentes principales: World Central Kitchen, biografía oficial del fundador; CNN, «The 1 on 1», 7 de abril de 2026; The Atlanta Journal-Constitution, 2 de abril de 2026; WBUR, «Here & Now», 3 de junio de 2026; Premio Roger E. Joseph, 2026; Reuters vía Gulf News, abril de 2024.
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