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Política

El Aissami denuncia torturas y acusa a Tarek William Saab desde la celda 11a

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Línea de tiempo editorial sobre Tareck El Aissami: detención, condiciones de reclusión y testimonio. INCÍSOS 11 mayo 2026.

El exministro de Petróleo rompió dos años de silencio el viernes 8 de mayo en el Tribunal de Terrorismo. Acusó al exfiscal general del régimen anterior de haber dado órdenes de tortura. La audiencia continúa este lunes. Los detalles tienen un peso que va más allá del cruce interno: testifican sobre el aparato penitenciario que la transición tutelada hereda intacto.

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El viernes 8 de mayo de 2026, en el Tribunal 3° de Primera Instancia con competencia en casos de terrorismo del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, Tareck El Aissami habló por primera vez en público después de dos años de incomunicación. Lo hizo sentado en una silla de ruedas. Dirigía sus palabras a la jueza Alejandra V. Romero C. Y lo que dijo, según el reporte difundido por el abogado Zair Mundaray, exfiscal del Ministerio Público, configura el testimonio más detallado que se conoce hasta ahora sobre las condiciones de reclusión en Fuerte Tiuna.

La audiencia continúa este lunes 11 de mayo.

El relato de la detención

El Aissami declaró que el 9 de abril de 2024 hombres encapuchados ingresaron violentamente a su domicilio sin mostrar orden judicial. Golpearon a su esposa. Lo sometieron por la fuerza. Lo trasladaron al Batallón de la Policía Militar en Fuerte Tiuna. Lo recluyeron en una celda de menos de tres metros cuadrados, conocida internamente como la celda del castigo o celda 11a, número que sus captores usaban, según su declaración, para intentar borrar su identidad.

Permaneció en esa celda durante un año y nueve meses sin contacto con su familia ni con abogados de su confianza. La defensa fue impuesta por el Estado: la abogada Silvana Franco y el juez Carlos Liendo, quienes según la denuncia permitieron que le apagaran el micrófono durante una audiencia telemática cuando intentaba exigir la presencia de su abogada privada.

La descripción de la tortura

El testimonio recoge un patrón sistemático. Un reflector gigante encendido las veinticuatro horas del día durante ocho meses consecutivos sobre su cama de cemento. Frío extremo permanente debido al control del aire acondicionado. Más de cien días sin permitirle aseo personal. Episodios donde, según declaró, fiscales del caso junto con un psiquiatra del Ministerio Público lo drogaron y desnudaron durante interrogatorios.

El fiscal Eddy Rodríguez fue señalado en la audiencia como uno de los participantes. Estaba presente en la sala. Según el reporte de Mundaray, miró al suelo durante el señalamiento. Tomaba agua de manera temblorosa. No respondió.

Sobre la cadena de mando, El Aissami responsabilizó directamente al exfiscal general del régimen Maduro, Tarek William Saab. La acusación es la primera de su tipo proferida públicamente por un alto exfuncionario contra otro.

El estado actual

El Aissami se presentó en silla de ruedas. La explicación la dio él mismo. En noviembre de 2025 fue operado de emergencia por una hernia. Funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar lo sacaron del hospital cuatro horas después de la cirugía, lo trasladaron en una camioneta y no en una ambulancia. Producto del traslado, la malla interna de la operación se desplazó. El daño no se ha podido reparar. Tiene además problemas en uno de los brazos, atribuidos a maltratos durante la reclusión.

Pidió que el juicio sea público y que los medios de comunicación tengan acceso a las audiencias. La solicitud no es trivial. Si el tribunal acepta, sería el primer juicio venezolano de alto perfil con cobertura abierta en años.

Un testimonio paralelo del 7 de mayo

Un día antes del testimonio de El Aissami, el 7 de mayo, durante la misma serie de audiencias en el caso Pdvsa-Cripto, un testigo declaró que durante su detención compartió celda con Hugo Marino, opositor desaparecido desde 2019, en la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar en Boleíta. Es la primera referencia pública en años a la ubicación de Marino, cuyo paradero permanece formalmente desconocido.

La aparición de esa información en el mismo juicio no es accidental. El caso Pdvsa-Cripto, que mantiene a sesenta y cuatro personas acusadas, se ha convertido en un canal donde aparecen testimonios sobre el funcionamiento real del sistema penitenciario venezolano de la era reciente. La transición tutelada heredó ese sistema. La pregunta que cada testimonio actualiza es qué tanto lo ha modificado.

El cruce con el caso Quero

La semana del testimonio de El Aissami coincidió con el reconocimiento estatal de la muerte bajo custodia de Víctor Hugo Quero el 7 de mayo, y con su exhumación el 8 de mayo. La simultaneidad importa. El régimen reconoce un caso de desaparición forzada sostenida durante nueve meses al mismo tiempo que un exfuncionario describe en audiencia un patrón de tortura sistemática.

Cofavic, organismo que estima en aproximadamente doscientas las personas en condición de desaparición forzada, se pronunció sobre ambos casos. La frase de Alfredo Romero, presidente de Foro Penal, sobre Quero, podría aplicarse también al patrón que El Aissami describe: es la constatación clara de la desaparición forzosa y de los crímenes de lesa humanidad que se cometen en Venezuela.

El cruce de poder dentro del chavismo

Tarek William Saab fue fiscal general durante todo el período Maduro. Fue removido tras la captura del 3 de enero. Ahora, El Aissami lo señala desde la silla de ruedas como responsable directo. La acusación pone al chavismo institucional ante un cruce que no ha querido procesar públicamente. Si Saab efectivamente ordenó las torturas que El Aissami describe, la responsabilidad penal puede escalar. Si no las ordenó, la posición de El Aissami se debilita en el juicio Pdvsa-Cripto. En cualquiera de los escenarios, la disputa interna ya está planteada.

Diosdado Cabello, ministro del Interior, sigue en el gabinete de Delcy Rodríguez. Vladimir Padrino López sigue en Defensa. Las palancas del aparato coercitivo siguen operadas por figuras del régimen anterior. La denuncia de El Aissami pone esa continuidad bajo una luz incómoda.

Lo que viene este lunes

La continuación de la audiencia el lunes 11 de mayo va a determinar si el tribunal acepta la solicitud de juicio público. Va a determinar también si el Ministerio Público responde formalmente a las acusaciones contra Saab, Eddy Rodríguez y otros funcionarios señalados. Y va a marcar el ritmo de los siguientes meses del proceso.

Para los venezolanos en la diáspora, el caso El Aissami es información operativa de primer orden. No por simpatía con el personaje, sino porque su testimonio expone el funcionamiento interno del aparato que la transición no ha reformado. Y para quienes evalúan si el rodrigato representa un cambio estructural o una continuidad bajo otro liderazgo, los detalles que salgan en las próximas audiencias serán definitorios.

Para los hispanos en Estados Unidos en general, el caso es referencia regional sobre cómo se procesan las transiciones donde el aparato anterior permanece operativo. La fórmula de transición tutelada, exitosa en términos militares y diplomáticos, está enfrentando ahora la prueba de su capacidad reformadora interna. El Aissami, sentado en silla de ruedas frente a una jueza, abrió la primera grieta sostenida desde adentro. Lo que pase en el tribunal el lunes y en los lunes siguientes va a marcar precedente.

Ficha técnica · 6W

Qué Tareck El Aissami, exministro de Petróleo y exvicepresidente de Venezuela, rindió su primera declaración pública el viernes 8 de mayo de 2026 en el juicio por la trama de corrupción Pdvsa-Cripto. Denunció torturas, aislamiento y violaciones al debido proceso, y acusó directamente al exfiscal general Tarek William Saab.
Quién Tareck El Aissami como denunciante; Tarek William Saab, exfiscal general del régimen Maduro, como acusado de dar órdenes; Eddy Rodríguez, fiscal del Ministerio Público, señalado en audiencia; jueza Alejandra V. Romero C., presidente del tribunal; Zair Mundaray, exfiscal del MP, fuente principal del reporte público.
Cuándo Audiencia del viernes 8 de mayo de 2026 en el Tribunal 3° de Primera Instancia con competencia en casos de terrorismo, Caracas. Continuación fijada para el lunes 11 de mayo. Detención original: 9 de abril de 2024. Juicio formal: inició abril de 2026.
Dónde Audiencia en el Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas. Detención inicial: domicilio de El Aissami. Reclusión denunciada: Batallón de Policía Militar en Fuerte Tiuna, celda llamada 11a.
Por qué Es la primera declaración pública de un alto exfuncionario del régimen Maduro tras dos años de incomunicación. La declaración expone el aparato penitenciario heredado por la transición tutelada de Delcy Rodríguez, en línea con el caso Quero. Y desnuda un cruce de poder dentro del chavismo que tiene implicaciones para el plan de tres fases.
Cómo Reportaje basado en cobertura de Runrun.es, El Nacional, La Patilla, El Pitazo, Infobae, La Verdad, Diario Primicia, Entornointeligente. Fuente principal: declaraciones del abogado Zair Mundaray (exfiscal MP) en X. Datos verificados al 9 de mayo de 2026.

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– Runrun.es · cobertura del 9 mayo 2026 – El Nacional · cobertura del 9 mayo 2026 – La Patilla · cobertura del 9 mayo 2026 – El Pitazo · cobertura del 9 mayo 2026 – Infobae · cobertura del 9 mayo 2026 – La Verdad · cobertura del 9 mayo 2026 – Diario Primicia · cobertura del 9 mayo 2026 – Entornointeligente · cobertura del 9 mayo 2026 – Declaraciones de Zair Mundaray, exfiscal del Ministerio Público, en X

Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →

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Política

Trump promete US$1 millón por denuncias de fraude electoral, sin explicar cómo funcionaría

El pago anunciado por Trump queda condicionado a arresto y condena. No se ha identificado una fuente de fondos, una agencia responsable, reglas de elegibilidad ni un procedimiento para cobrarlo.

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Donald Trump prometió pagar US$1 millón a quien reporte fraude electoral en comicios pasados o en las elecciones intermedias de 2026, siempre que el reporte conduzca al arresto y la condena de quienes hayan cometido el fraude. El anuncio fue publicado el 26 de octubre en su cuenta de Truth Social y, horas después, el presidente lo reiteró ante periodistas.

La cifra llama la atención; la condición importa más. No es una oferta por presentar una denuncia ni un programa de recompensas con reglas públicas. El mensaje condiciona el eventual pago a una cadena completa: reporte, arresto y condena. Al cierre de esta edición no se conocían la fuente de los fondos, la agencia que administraría el mecanismo, el canal específico para postular casos ni los criterios para decidir quién recibiría el dinero.

“Anybody reporting Voter Fraud in the past Elections, or the upcoming 2026 Midterm Election, will be paid $1,000,000 upon the arrest and conviction of those that created the Fraud!”

Donald J. Trump, publicación en Truth Social, 26 de octubre de 2026

La promesa y el mecanismo que no aparece

La formulación de Trump deja preguntas básicas sin respuesta. No dice si el millón corresponde a cada denunciante, a cada caso o a un monto total; tampoco precisa qué elecciones previas abarca, qué entiende por fraude ni cómo se establecería que un reporte fue la causa de una condena. La Casa Blanca remitió a la publicación de Trump cuando fue consultada por NBC News y no aportó detalles adicionales.

La diferencia entre una promesa pública y un mecanismo ejecutable es especialmente relevante porque el dinero del Tesoro federal solo puede salir mediante asignaciones aprobadas por ley. Esa regla no permite concluir, por sí sola, que la propuesta sea ilegal: podría existir una fuente o una autoridad que no haya sido explicada. Pero hasta ahora no se ha identificado una partida, un reglamento, una agencia responsable ni un proceso de pago.

Una semana antes de las intermedias

El anuncio llegó una semana antes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre. Trump lo insertó en una agenda más amplia de presión sobre la integridad electoral y de intervenciones federales en asuntos que administran principalmente los estados. El dato verificable es la promesa y su condición de arresto y condena; no hay evidencia de que exista una recompensa federal operativa que cualquier persona pueda solicitar.

Los canales oficiales para reportar posibles delitos electorales ya existen. El FBI remite a tips.fbi.gov, al teléfono 1-800-CALL-FBI y a sus oficinas locales, y señala que las autoridades estatales administran las elecciones y las infracciones locales. La publicación de Trump no creó un canal paralelo ni vinculó el pago anunciado con esas vías.

El problema de prometer una cifra sin reglas

La promesa transforma una discusión sobre vigilancia electoral en una promesa económica de alto impacto. También desplaza el foco hacia la ejecución: quién recibiría los reportes, cómo se verifican, quién relaciona un aviso con una investigación, y qué ocurriría si varias personas aportan información sobre el mismo caso.

Esas preguntas no son accesorias. Sin ellas, la recompensa sigue siendo una declaración política y no una política pública verificable. El desenlace no dependerá solo de la cifra anunciada, sino de si aparecen fondos, reglas, una autoridad responsable y un procedimiento que convierta la oferta en algo que pueda exigirse y auditarse.

Fuentes y documentos

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Política

La vacante que Washington necesita para llevar a Venezuela a elecciones

Estados Unidos propone una secuencia: nuevo TSJ, CNE renovado y una vacante presidencial permanente. INCÍSOS separa esa hoja de ruta de los actos venezolanos que aún faltan.

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La secuencia que Washington expuso para Venezuela no termina con un nuevo Consejo Nacional Electoral ni con una fecha en el calendario. Su último paso es una decisión que hoy no existe: una vacante permanente de la Presidencia. Un alto funcionario del Departamento de Estado dijo el 26 de octubre que, después de instalar un nuevo Tribunal Supremo de Justicia y renovar el CNE, Delcy Rodríguez tendría que declararla para abrir el camino hacia una elección presidencial.

Ese planteamiento convierte la vacante en la pieza política decisiva de una ruta que Estados Unidos presenta como salida de la transición. También obliga a precisar qué es, por ahora: una hoja de ruta explicada por Washington en una llamada de contexto, no una decisión venezolana ya tomada, un acto del CNE, una convocatoria electoral ni un acuerdo publicado por las partes de la mesa.

“Once those two things are in place — the new TSJ at the end of this year, the new CNE very shortly thereafter — … Delcy will have to declare a vacancy in the presidency, a permanent vacancy.”

Alto funcionario del Departamento de Estado, llamada de contexto del 26 de octubre de 2026

La ruta que Estados Unidos dibuja

El funcionario describió tres movimientos encadenados. Primero, un comité integrado por representantes de la Asamblea Nacional de 2015 y del oficialismo propondría 32 magistrados para un nuevo TSJ. La meta de Washington es que ese tribunal esté instalado antes de terminar el año, con una referencia a mediados de diciembre. Segundo, se reformaría el CNE y se renovaría su integración para que opere como una instancia técnica: organizar, contar y reportar los votos, sin decidir qué partidos o candidatos pueden competir.

Solo después aparece la vacante. Según la explicación estadounidense, una declaración de falta permanente abriría un período de seis meses para una presidencial y el nuevo CNE determinaría la fecha. Es la versión de Washington sobre el itinerario que busca respaldar. No equivale a que Delcy Rodríguez haya anunciado esa declaración ni a que exista un cronograma venezolano con esas etapas.

La vacante no es un detalle técnico

La frase importa porque desplaza la discusión desde el deseo de elecciones hacia la autoridad que tendría que abrirlas. Un TSJ distinto y un CNE distinto son instituciones; una vacante presidencial es el acto que cambiaría la condición del poder encargado y pondría en marcha otro procedimiento. Sin esa definición, la promesa de una elección sigue siendo una expectativa con varios pasos pendientes.

Ahí aparece una primera pregunta constitucional. El artículo 233 de la Constitución enumera las causas de falta absoluta y prevé una elección dentro de 30 días consecutivos si ocurre durante los primeros cuatro años del período. El artículo 234 regula las faltas temporales. La llamada del Departamento de Estado habló de seis meses. Esa diferencia no autoriza a adelantar una conclusión jurídica: exige saber qué figura se invocaría, quién la declararía y bajo qué interpretación institucional se aplicaría.

Lo que todavía tendría que verse

La ruta propuesta solo podrá medirse cuando deje documentos, nombres y actos públicos. El primer control es el comité: quiénes lo integran, cómo se reciben las postulaciones, con qué criterios se ordenan y qué nombres llegan a la Asamblea Nacional. El segundo es el CNE: qué norma cambia sus funciones, quiénes lo integran y qué garantías concretas ofrece para registro, candidaturas, voto exterior, escrutinio y divulgación de resultados.

El tercero es la vacante. No bastará con que sea mencionada en una llamada de Washington. Tendrá que existir un acto venezolano que permita conocer su fundamento, su alcance y la fecha desde la cual corre cualquier plazo. El cuarto es político: una elección puede tener instituciones nuevas y, aun así, conservar obstáculos si no se garantizan competencia, libertad de organización, información y posibilidad de cuestionar decisiones ante una autoridad creíble.

La diferencia entre una ruta y una transición

La intervención estadounidense aporta una arquitectura más precisa que la simple exigencia de “elecciones ya”. Coloca al TSJ y al CNE antes de la fecha, y a la vacante como bisagra entre las reformas y la convocatoria. Pero una arquitectura anunciada no sustituye su construcción. La prueba no será que Washington describa el trayecto, sino que cada estación pueda comprobarse en Venezuela.

Ese es el punto que deja abierta la transcripción: la política venezolana tiene ahora una secuencia atribuida a Estados Unidos, pero todavía debe mostrar si puede producir las decisiones, los controles y las garantías que conviertan una hoja de ruta externa en un proceso propio y verificable.

Fuentes y documentos

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Aquí en Columbus

Los centros de datos llegan a la papeleta con una pregunta: quién paga

Acton y Ramaswamy discuten energía, impuestos e inversiones. El contraste debe hacerse sobre compromisos verificables, no solo anuncios de campaña.

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Ilustración conceptual de un centro de datos conectado con hogar, factura y urna.

Los centros de datos se han convertido en un eje de la última semana de campaña por la gobernación de Ohio. Una cobertura publicada el 26 de octubre por Statehouse News Bureau contrasta las posiciones de Amy Acton y Vivek Ramaswamy sobre incentivos, energía y condiciones para esos proyectos.

Acton ha planteado una moratoria condicionada a requisitos sobre costos, energía, trabajo, ambiente y acuerdos comunitarios. Ramaswamy ha dicho que se opone a exenciones del impuesto a la propiedad para centros de datos y que los proyectos deben aportar beneficios a las comunidades. Statehouse News Bureau reportó que las campañas también intercambiaron cuestionamientos sobre inversiones financieras; son alegaciones de campaña que deben leerse junto con las respuestas de cada parte.

Para Central Ohio, el tema tiene una traducción doméstica: electricidad, agua, suelo y recaudación local. Un proyecto puede aportar inversión y, a la vez, exigir infraestructura cuyos costos deben distribuirse. El número anunciado de empleos no responde por sí solo quién financiará esas necesidades.

La comparación útil distingue facultades del gobernador, decisiones de la legislatura, regulación de servicios y acuerdos locales. Una promesa de campaña no modifica automáticamente esos instrumentos ni garantiza que otros actores la aprueben.

La comparación entre las condiciones que ofrece cada candidato, su aplicación y la información disponible para las comunidades será clave antes de decidir. La expansión tecnológica está en la conversación electoral porque sus beneficios y costos se sienten en lugares concretos.

Imagen conceptual generada para INCÍSOS; no es una fotografía documental.

Fuentes y documentos

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