Economía
Las refinerías del Golfo cambiaron de proveedor de crudo pesado y reactivaron empleo de cuadrilla en cinco estados
Venezuela, Canadá y México llenaron el vacío del Golfo Pérsico. Houston, Corpus y Lake Charles operan a 95 por ciento.
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| Qué | Reconfiguración acelerada de contratos de crudo pesado en refinerías de la Costa del Golfo de Estados Unidos. |
| Quién | Refinerías Motiva (Port Arthur), Marathon (Garyville), ExxonMobil (Baytown) y otras de la Costa del Golfo. |
| Cuándo | Aceleración entre marzo y abril de 2026. |
| Dónde | Costa del Golfo: Texas, Luisiana, Mississippi. |
| Por qué | El crudo pesado del Golfo Pérsico dejó de fluir tras el cierre del Estrecho de Ormuz. |
| Cómo | Sustitución por proveedores de Venezuela, Canadá y México. |
Las refinerías de la Costa del Golfo de Estados Unidos están reconfigurando rápidamente sus contratos de suministro de crudo pesado. La razón es la disrupción del Golfo Pérsico desde el cierre del Estrecho de Ormuz a comienzos de marzo. La consecuencia es un mapa industrial nuevo donde Venezuela, Canadá y México absorben la mayor parte del vacío y donde refinerías que estaban operando bajo capacidad ahora corren a niveles altos.
Para el lector hispano que vive en territorio estadounidense, la reconfiguración tiene un efecto que no aparece en la cobertura general. La mano de obra de cuadrilla en construcción y mantenimiento de refinería en Houston, Corpus Christi, Beaumont, Lake Charles y Pascagoula es mayoritariamente hispana, principalmente mexicana y centroamericana. Cuando una refinería pasa de 75 por ciento a 95 por ciento de capacidad, el empleo asociado se mueve en correlación directa.
El mapa antes y después
Antes del 28 de febrero, una refinería tipo de la Costa del Golfo recibía aproximadamente 30 a 40 por ciento de su crudo pesado del Golfo Pérsico. La fracción exacta variaba por planta. La proporción se sostenía sobre contratos de mediano plazo con proveedores saudíes, kuwaitíes y emiratíes.
Después del 4 de marzo, la fracción del Golfo Pérsico cayó a casi cero. La sustitución se hizo en tres direcciones simultáneas. La primera fue Canadá, que aumentó capacidad de envío vía oleoducto y vía ferroviaria. La segunda fue Venezuela, donde la apertura de OFAC vía Licencia General 53 (en vigor desde febrero) facilitó contratos directos con Chevron y, en condiciones más limitadas, con otras refinerías. La tercera fue México, donde Pemex aumentó exportación marginal a Estados Unidos a costa de su propia refinación interna.
El efecto laboral
Una refinería operando a 95 por ciento de capacidad genera, en promedio, entre 30 y 45 por ciento más demanda de cuadrilla de mantenimiento que una refinería operando a 75 por ciento. Las cuadrillas de Texas y Luisiana han registrado aumento de turnos, contrataciones temporales y reactivación de proyectos de expansión que estaban en pausa.
Los oficios más demandados en mayo de 2026 son: soldadores de tubería certificados, mecánicos de bomba, técnicos de instrumentación, operadores de control room y supervisores de proyecto bilingües. Los rangos salariales típicos están entre 28 y 45 dólares por hora para soldadores certificados, 32 a 50 dólares para mecánicos especializados y 22 a 30 dólares para asistentes de cuadrilla. El multiplicador por horas extras y por proyectos de turnaround puede llevar el ingreso semanal a entre 1.500 y 2.800 dólares brutos.
La doble cara
La pieza no celebra la disrupción. La crisis de Ormuz tiene costos humanos y económicos masivos que la ganancia laboral de la Costa del Golfo no compensa. Pero registrar dónde se está moviendo el empleo es información útil para el trabajador hispano que toma decisiones sobre dónde buscar trabajo en mayo y junio.
Tres proyectos en marcha
El proyecto de expansión de Motiva en Port Arthur reactivó contratación a finales de abril. La refinería de Marathon en Garyville (Luisiana) anunció apertura de plazas de mantenimiento a partir del 12 de mayo. ExxonMobil en Baytown abrió plazas para turnaround de junio. En los tres casos, las plazas tienen requerimiento bilingüe explícito.
Lo que viene en junio y julio
Si la negociación con Irán avanza y Ormuz reabre formalmente, parte del crudo pesado del Golfo Pérsico volverá. Pero el mapa nuevo no se va a desmantelar de inmediato. Los contratos de suministro venezolano, canadiense y mexicano que se firmaron en marzo y abril son de mediano plazo. La capacidad alta de la Costa del Golfo se va a sostener al menos hasta el tercer trimestre.
Para el trabajador hispano de cuadrilla, la ventana de demanda alta es real y va a durar al menos cuatro meses.
Alfredo Yánez
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El Senado financia la deportación hasta el final del mandato
El Senado aprobó un paquete de $70 mil millones que asegura el financiamiento del aparato de deportación por el resto del mandato. Un gasto que ya se anuncia como bandera electoral de noviembre.
El Senado aprobó un paquete de setenta mil millones de dólares que asegura el financiamiento del aparato de control migratorio —ICE, la patrulla fronteriza, las operaciones de deportación— por el resto del mandato presidencial. Pasó por un voto estrecho y ahora va a la Cámara. Más allá de la cifra, el dato político es claro: la deportación deja de depender de presupuestos anuales y se convierte en una máquina con combustible garantizado hasta 2028.
Las 6 preguntas
Una máquina con presupuesto asegurado
El número es grande, pero lo decisivo es su alcance temporal. Con setenta mil millones de dólares, el paquete aprobado por el Senado financia todas las operaciones de control fronterizo —incluidos los agentes de la patrulla fronteriza y de ICE— por lo que resta del mandato presidencial. Es decir, hasta 2028.
Eso cambia la naturaleza del asunto. Hasta ahora, el músculo deportador dependía de asignaciones que se negocian año a año y que un Congreso futuro podría recortar. Con este paquete, la maquinaria queda blindada presupuestariamente: tendrá recursos garantizados sin importar cómo cambien los equilibrios políticos en el camino. Para una administración que hizo de la migración su bandera, asegurar el dinero es asegurar la política.
La votación fue estrecha —cincuenta y dos votos contra cuarenta y siete— y llegó tras una sesión nocturna de enmiendas. Una sola senadora republicana, Lisa Murkowski de Alaska, cruzó líneas para oponerse. El paquete pasa ahora a la Cámara de Representantes, donde se espera su votación en los próximos días.
El cálculo de noviembre
El financiamiento es también munición electoral, y nadie lo ocultó. El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, dejó claro que los republicanos piensan usar el voto contra los demócratas en las elecciones de noviembre, presentándolos como el partido que se negó a financiar la seguridad fronteriza. Los demócratas, por su parte, calcularon que les convenía no respaldar el gasto y conservar el tema como bandera propia.
Es un pulso en el que ambos lados creen ganar. Y aterriza directamente en estados como Ohio, donde la inmigración y la seguridad fronteriza son, según las encuestas recientes, el terreno donde los candidatos republicanos sacan su mayor ventaja. El paquete no solo financia operaciones: alimenta el argumento que dominará la campaña.
Qué significa para el bolsillo y la comunidad
Para el lector hispano, este paquete tiene dos lecturas que conviene separar. La primera es económica: setenta mil millones de dólares es una cifra que compite con otras prioridades de gasto federal —salud, educación, vivienda—, y su aprobación define en qué decide invertir el Estado. Cada dólar destinado a un fin es un dólar que no va a otro, y ese es un debate legítimo sobre el uso del dinero público.
La segunda es directa y personal: un aparato de deportación con financiamiento asegurado hasta 2028 significa que la intensidad de los operativos no es una fase pasajera, sino una política con permanencia garantizada. Para millones de familias migrantes, eso altera el cálculo de la vida cotidiana: dónde trabajar, cómo moverse, qué planes hacer a futuro. La cifra es abstracta; sus efectos, no. Y la Cámara tendrá la última palabra sobre si el paquete se convierte, definitivamente, en ley.
Fuentes principales: Just the News sobre la aprobación del paquete de $70 mil millones por el Senado el 5 de junio de 2026, la votación de 52-47 y las declaraciones del líder de la mayoría John Thune; el proyecto pasa a la Cámara de Representantes para su votación.
*Fuentes principales: Just the News sobre la aprobación del paquete de $70 mil millones por el Senado el 5 de junio de 2026, la votación de 52-47 y las declaraciones del líder de la mayoría John Thune; el proyecto pasa a la Cámara de Representantes para su votación.*
Economía
Delcy vende el petróleo que Washington le dejó vender
Delcy Rodríguez cerró una gira por India y Turquía centrada en el petróleo. Venezuela alcanzó su mayor producción en siete años, pero el verdadero alcance de esa diplomacia lo define Washington.
Delcy Rodríguez cerró una gira internacional con un solo eje: vender petróleo. Pasó cinco días en India, donde Venezuela ya es el cuarto proveedor de crudo, y remató con una escala sorpresa en Turquía para ver a Erdogan. La producción venezolana tocó su máximo en siete años. Pero detrás del activismo diplomático hay una verdad incómoda: el margen para vender ese crudo lo sigue marcando, en buena medida, Washington.
Las 6 preguntas
Una gira con un solo combustible
La agenda fue intensa y tuvo un hilo conductor inconfundible. Rodríguez pasó cinco días en India, donde se reunió el 4 de junio con el primer ministro Narendra Modi, y de allí saltó a Estambul, en una escala que ni siquiera figuraba en la agenda original, para ver al presidente Recep Tayyip Erdogan en el palacio de Dolmabahçe. La delegación venezolana viajó cargada de ministros —Exteriores, Ciencia y Tecnología, Transporte, Comercio Exterior—, pero el tema que ordenaba todo era uno: el petróleo.
El dato que respalda el viaje es contundente. Según la consultora Kpler, Venezuela se convirtió en abril y mayo en el cuarto mayor proveedor de crudo de India, solo por detrás de Rusia, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Para un país que hace pocos años apenas colocaba su petróleo, escalar a esa posición en el mercado del gigante asiático es un salto real.
El número detrás del viaje, y su tamaño real
La gira llega además en un momento de cifras al alza. La producción petrolera venezolana ronda, según distintas estimaciones, un máximo de siete años, situándose por encima del millón de barriles diarios. Después de años de derrumbe —de los más de tres millones de barriles de comienzos de siglo a mínimos históricos bajo las sanciones—, la recuperación es visible.
Conviene, sin embargo, ponerle escala a ese número para no confundir recuperación con bonanza. Aun en su máximo de siete años, lo que Venezuela produce equivale a alrededor del 1% de la demanda mundial de crudo. Es mucho para Venezuela, pero poco para el mundo: ni siquiera en medio de las tensiones de suministro derivadas de la guerra en Oriente Medio ese volumen alcanza para mover de forma significativa los precios globales. El crudo venezolano alivia la economía de Caracas, no la del planeta.
La paradoja: el permiso viene de Washington
Aquí está el matiz que un análisis honesto no puede omitir. Esta diplomacia del petróleo, que se presenta como muestra de soberanía y de relaciones internacionales propias, opera dentro de un cerco que define Estados Unidos. Buena parte del crudo venezolano va a las refinerías del Golfo estadounidense, y el propio acercamiento a India fue impulsado por la Casa Blanca: la administración Trump promovió que Nueva Delhi comprara crudo venezolano en lugar del iraní, como pieza de su presión sobre Teherán. La gira de India incluyó, de hecho, un encuentro con el embajador estadounidense en ese país.
Dicho de otro modo: Rodríguez vende el petróleo que Washington le permite vender, y hacia los destinos que a Washington le convienen. Las sanciones de la Unión Europea siguen vigentes hasta enero de 2027, y sin acceso pleno a los mercados occidentales, Caracas se ve empujada a consolidar vínculos con socios como India y Turquía. El activismo es real, pero el margen es prestado. La soberanía petrolera que proyecta la imagen oficial tiene, por ahora, un techo puesto desde afuera.
Por qué importa para la diáspora
Para el venezolano en Estados Unidos, esta gira dice más de lo que parece. Confirma que la prioridad del actual gobierno es económica antes que política: se mueve cielo y tierra para vender crudo, mientras el calendario electoral sigue sin aparecer. Y confirma también la dependencia estructural del momento: la recuperación petrolera, que podría financiar una reconstrucción, está atada a las decisiones de Washington y al apetito de mercados lejanos. Entender ese cuadro —dónde hay margen real y dónde solo hay permiso prestado— es clave para no confundir el ruido de las fotos diplomáticas con un cambio de fondo en la situación del país.
Fuentes principales: Infobae y Analítica sobre la gira de Delcy Rodríguez por India (4-8 de junio de 2026) y la escala en Turquía con Erdogan; datos de la consultora Kpler sobre Venezuela como cuarto proveedor de crudo de India; NPR sobre la producción venezolana en máximos de siete años y su peso relativo en el mercado global; reportes sobre el acuerdo Trump-Modi para sustituir crudo iraní por venezolano.
*Fuentes principales: Infobae y Analítica sobre la gira de Delcy Rodríguez por India (4-8 de junio de 2026) y la escala en Turquía con Erdogan; datos de la consultora Kpler sobre Venezuela como cuarto proveedor de crudo de India; NPR sobre la producción venezolana en máximos de siete años y su peso relativo en el mercado global; reportes sobre el acuerdo Trump-Modi para sustituir crudo iraní por venezolano.*
Economía
La inflación más baja en 19 meses es solo media verdad
El Banco Central reportó 6,3% de inflación en mayo, la menor en 19 meses. El dato es real. El problema es lo que no dice: el dólar subió 12,2% en el mismo mes.
El Banco Central de Venezuela reportó que mayo cerró con una inflación de 6,3%, la más baja en 19 meses. La cifra es cierta. El problema es que cuenta solo la mitad de la historia: mide en bolívares una economía que fija sus precios en dólares, y en el mismo mes el dólar subió casi el doble. Cuando se mira la moneda en la que realmente vive el venezolano, la «buena noticia» se desdibuja.
Las 6 preguntas
El dato, primero
Conviene empezar por reconocer lo que es cierto, porque lo es. El Índice Nacional de Precios al Consumidor registró en mayo una variación intermensual de 6,3%, el registro más bajo en diecinueve meses. Y no es un punto aislado: viene de una serie descendente sostenida. Tras el pico de 32,6% en enero —el mes de la captura de Nicolás Maduro y la instalación del plan de transición—, la inflación bajó a 14,7% en febrero, 13,1% en marzo, 10,6% en abril y 6,3% en mayo. Cuatro meses consecutivos a la baja. El Banco Central habla de una «senda de desaceleración», y en términos estrictamente estadísticos, la tendencia existe.
El presidente del BCV, Luis Pérez, había anticipado el 4 de mayo que la inflación a partir de ese mes sería de un solo dígito. El número le dio la razón. Hasta aquí, la versión oficial.
La otra mitad
El problema no está en el número. Está en la moneda con que se cuenta. El INPC mide la variación de precios en bolívares. Pero Venezuela, desde la hiperinflación de 2017 a 2021, funciona como una economía dolarizada de facto: el dólar es la referencia con que se cotizan bienes, servicios, alquileres y salarios reales. Y ahí la historia es distinta.
En el mismo mes de mayo, el dólar pasó de 489,55 a 549,37 bolívares en el mercado oficial del BCV: una subida de 12,2%. Es decir, mientras los precios en bolívares subieron 6,3%, la divisa con la que realmente se mide el costo de vida subió casi el doble. La brecha de ese solo mes es de cerca de seis puntos. Para quien gana en bolívares y compra en una economía referenciada en dólares, eso no es desaceleración: es pérdida de poder de compra que el índice oficial no captura.
La foto del año es más elocuente todavía. El dólar acumula una subida de 82,3% desde enero, y el bolívar ha perdido alrededor del 45% de su valor en lo que va de 2026. Una inflación mensual que baja convive con una moneda que se desploma. Ambas cosas son verdad a la vez, y por eso el dato del BCV, presentado solo, induce a una lectura equivocada.
Por qué la distorsión importa
Cuando un gobierno mide la inflación en la moneda que se devalúa y omite la devaluación misma, el resultado es una media verdad estadística. No hace falta que el número esté falsificado para que el mensaje sea engañoso: basta con elegir la vara que conviene. El BCV mide en bolívares y reporta desaceleración; si midiera el costo de vida en dólares —como lo vive la mayoría—, el alivio se evaporaría.
Esto tiene consecuencias concretas. El 30 de abril se anunciaron bonos de 240 dólares para trabajadores y 70 para pensionados, pagados por fuera del salario, lo que generó rechazo sindical porque esas bonificaciones no inciden en prestaciones ni vacaciones. La razón de fondo de pagar en dólares es la misma que desmiente la «buena noticia»: el bolívar no conserva valor, y ni el propio Estado confía en él para proteger el ingreso de su gente.
Hay también una lectura política que conviene anticipar. En un momento en que la cúpula gobernante recorre el país pidiendo el levantamiento de las sanciones y argumentando que la recuperación «ya se nota», una cifra de inflación a la baja es munición de campaña. Por eso importa leerla completa. La desaceleración del índice en bolívares es real. El alivio en el bolsillo, medido en la moneda que de verdad rige los precios, todavía no llegó.
Fuentes principales: nota de prensa del Banco Central de Venezuela del 6 de junio de 2026 (INPC de mayo); cifras de cotización del dólar del propio BCV; coberturas de El Nacional, Infobae, EFE y TalCual sobre el indicador y el contexto cambiario.
*Fuentes principales: nota de prensa del Banco Central de Venezuela del 6 de junio de 2026 (INPC de mayo); cifras de cotización del dólar del propio BCV; coberturas de El Nacional, Infobae, EFE y TalCual sobre el indicador y el contexto cambiario.*
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