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Herederos

A Ellen Ochoa le dijeron que las mujeres no estudiaban ingeniería

Segunda de treinta y una semblanzas. Ellen Ochoa llegó al espacio en 1993 y veinte años más tarde dirigía el centro que entrena a los astronautas.

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ESPECIAL INCÍSOSHEREDEROS02/31

Semblanza diaria · 02/31

Segunda de treinta y una semblanzas de hispanos que cambiaron algo en Estados Unidos.

Qué Ellen Ochoa fue la primera mujer hispana en viajar al espacio y después dirigió el Centro Espacial Johnson.
Quién Ingeniera eléctrica y astronauta, de familia mexicano-estadounidense, nacida en California.
Cuándo Primer vuelo en 1993. Dirección del Centro Espacial Johnson entre 2013 y 2018.
Dónde La Mesa, California; Stanford; Houston; la órbita terrestre.
Por qué Su carrera muestra la distancia entre lo que se le dice a alguien que puede hacer y lo que efectivamente hace.
Cómo Doctorado en ingeniería eléctrica, patentes en sistemas ópticos, selección como astronauta, dirección institucional.

El consejo que ignoró

Cuando Ellen Ochoa era estudiante universitaria y consideraba estudios de posgrado en ingeniería, recibió el consejo que recibían las mujeres de su generación: que ese no era un campo para ellas.

Lo ignoró. Hizo un doctorado en ingeniería eléctrica en Stanford.

El consejo tenía además una ironía particular. En el año en que ella nació no había mujeres astronautas en Estados Unidos, ni las hubo hasta veinte años después. Nadie podía decirle que aspirara a algo que aún no existía como posibilidad.

Óptica

Antes de ser astronauta fue investigadora, y ese periodo se cuenta poco porque el espacio se lleva toda la atención.

Trabajó en sistemas ópticos para procesamiento de información y figura como coinventora en patentes relacionadas con inspección óptica, reconocimiento de objetos y reducción de distorsión en imágenes. Es decir: trabajó en enseñarle a una máquina a distinguir lo que está viendo.

Ese trabajo es la razón por la que entró a la NASA. No entró por vocación aeronáutica: entró como ingeniera con obra propia.

Nueve días de abril

En abril de 1993 despegó a bordo del transbordador Discovery como especialista de misión. El vuelo estudiaba la actividad solar y su efecto sobre la atmósfera terrestre. Fue la primera mujer hispana en salir del planeta.

Voló cuatro veces en total y acumuló cerca de mil horas en el espacio. Operó el brazo robótico de la estación espacial y participó en misiones de ensamblaje.

También llevó consigo una flauta. Tocaba desde niña, con nivel de concertista aficionada, y practicó en órbita.

Del asiento a la silla

La segunda mitad de su carrera es la que más dice sobre lo que significa abrir una puerta.

Pasó de volar a dirigir. Fue subdirectora y luego directora del Centro Espacial Johnson en Houston, entre 2013 y 2018: el centro donde se entrena a los astronautas y desde donde se controlan las misiones tripuladas. Fue la segunda mujer y la primera persona hispana en ocupar ese cargo.

La diferencia entre ser la primera en entrar y ser quien decide quién entra después no es menor. Una primera vez es un hecho biográfico. La dirección de la institución es una posición estructural, y es desde ahí desde donde cambian las cifras.

Después de la NASA presidió el Consejo Nacional de Ciencia y ha seguido vinculada a la política científica del país.

Lo que queda

Hay escuelas públicas en Estados Unidos que llevan su nombre. Eso significa que hay niñas que ven ese nombre todos los días en la fachada y no tienen que enterarse de que existe la posibilidad: la posibilidad ya está escrita en el edificio.

A ella le dijeron que las mujeres no estudiaban ingeniería. Terminó dirigiendo el lugar donde Estados Unidos decide quién va al espacio.


Fuentes principales: NASA, biografías oficiales de astronautas y del liderazgo del Centro Espacial Johnson. Registros de misiones del programa del transbordador espacial. Universidad de Stanford, registros académicos públicos. Consejo Nacional de Ciencia, integración de su directiva.

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La proclamación de 2020 presumió el financiamiento que 2025 retiró

El mes hispano depende de una firma presidencial anual. La serie completa de esas firmas revela un cambio de calendario y otro de contenido.

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Documento oficial sobre un escritorio, imagen editorial para una nota sobre la serie histórica de proclamaciones del Mes de la Herencia Hispana.

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El Mes Nacional de la Herencia Hispana no ocurre solo: requiere que un presidente lo proclame cada año. Leer esas proclamaciones en serie, y no de una en una, produce un hallazgo.

Qué Las proclamaciones del mes hispano cambiaron de fecha de firma y de contenido entre el primer y el segundo mandato de Donald Trump.
Quién La Casa Blanca, autora de los textos; las instituciones al servicio de hispanos, mencionadas en uno de ellos.
Cuándo Firmas del 13 de septiembre en 2017, 2018 y 2019. Firma del 22 de septiembre en 2025.
Dónde Estados Unidos.
Por qué Un texto de 2020 presume un financiamiento que una decisión de 2025 redirigió.
Cómo La Public Law 100-402 autoriza y solicita al presidente emitir la proclamación cada año.

La obligación

La ley de 1988 autoriza y solicita al presidente emitir anualmente una proclamación que designe el período del 15 de septiembre al 15 de octubre como Mes Nacional de la Herencia Hispana. Desde 1990, todos los presidentes la han emitido.

Cada proclamación reproduce esa fórmula legal en su penúltimo párrafo. Es el único elemento que no varía entre administraciones.

Todo lo demás varía, y ahí está el material.

El calendario

En el primer mandato de Donald Trump, las cuatro proclamaciones se emitieron con puntualidad y con una regularidad casi idéntica.

La Proclamación 9637, correspondiente a 2017, lleva fecha del 13 de septiembre. La 9783, de 2018, también del 13 de septiembre. La 9927, de 2019, del 13 de septiembre. La 10076, de 2020, se divulgó en torno al arranque del período.

Tres firmas consecutivas el mismo día del calendario, dos jornadas antes de que comenzara el mes que proclamaban.

La Proclamación 10974, correspondiente a 2025, lleva fecha del 22 de septiembre. Siete días después de iniciado el período.

Son nueve días de desplazamiento respecto del patrón que la misma administración había sostenido cuatro años seguidos.

El contenido

Aquí conviene ser preciso, porque la lectura fácil se equivoca.

El encuadre que restringe el reconocimiento a los ciudadanos hispanos no es una novedad de 2025. Aparece ya en el primer mandato: la proclamación de 2018 honra a los ciudadanos estadounidenses de ascendencia hispana. La de 2025 habla igualmente de ciudadanos hispanoamericanos.

Lo que cambió es la densidad y el inventario.

La proclamación de 2020 es larga y está construida sobre afirmaciones concretas de política pública. Cita la tasa de graduación de estudiantes hispanos en secundaria pública durante el ciclo 2017-2018, el ingreso mediano hispano previo a la pandemia, el descenso del desempleo y de la pobreza, la incorporación de 362.000 nuevos propietarios de vivienda hispanos entre 2017 y 2018, las zonas de oportunidad creadas por la reforma fiscal de 2017 y la comisión asesora presidencial sobre prosperidad hispana.

La de 2025 es breve y temática. Habla de contribuciones extraordinarias, de espíritu, de resiliencia, de patriotas hispanos en las líneas del frente militar, policial y de seguridad fronteriza, de defender la soberanía y proteger la bandera.

Ninguna cifra. Ningún programa. Ninguna partida.

El párrafo que importa

Dentro de aquella proclamación de 2020 hay una frase que merece leerse dos veces.

El texto afirma que ese año la administración entregó mil millones de dólares en financiamiento a instituciones al servicio de minorías, incluidas las instituciones al servicio de hispanos.

Es decir: la proclamación del mes hispano de 2020 presenta ese financiamiento como logro propio, con esas palabras, en un documento oficial firmado por el presidente.

Para el año fiscal 2025, el Departamento de Educación cuestionó la constitucionalidad de los programas destinados a instituciones al servicio de minorías y redistribuyó ese financiamiento hacia otros programas. La cifra afectada incluye 229 millones de dólares que el Congreso había asignado por el Programa Título V al desarrollo de instituciones al servicio de hispanos.

Se trata de la misma red de 631 universidades que matricula al 65% de los universitarios latinos del país y gradúa al 67% de quienes obtienen título.

Lo que la serie deja ver

No hace falta atribuir intenciones. Basta con poner los documentos en orden.

Un texto oficial de 2020 exhibe como mérito el financiamiento de una red universitaria. Una decisión administrativa de 2025 lo redirige invocando un problema constitucional. Y la proclamación de 2025, que en teoría celebra a la misma comunidad, ya no menciona el asunto.

El mes conmemorativo siguió proclamándose. Lo que dejó de estar en el texto fue el inventario de lo que el gobierno hacía por la comunidad que celebra.

Una conmemoración sin partida presupuestaria adjunta cuesta una firma. Eso también es información sobre el lugar que ocupa una comunidad en las prioridades de un Estado.


Fuentes principales: Proclamaciones 9637 (2017), 9783 (2018), 9927 (2019), 10076 (2020) y 10974 (2025), Compilación de Documentos Presidenciales, govinfo y archivos de la Casa Blanca. Public Law 100-402. Library of Congress, guía de investigación legal sobre el Mes Nacional de la Herencia Hispana. Excelencia in Education, análisis de instituciones al servicio de hispanos difundido el 8 de abril de 2026, con datos del Centro Nacional de Estadísticas de Educación.

Nota de la redacción: al cierre de esta edición no se había emitido la proclamación correspondiente a 2026. INCÍSOS actualizará esta pieza cuando el documento sea publicado.

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Herederos

Dos metodologías discuten cuántos hispanohablantes hay en Estados Unidos

Estados Unidos es el segundo país hispanohablante del mundo o lo será en 2060, según cómo se cuente a quien habla español. Ambas cifras son defendibles.

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ESPECIAL INCÍSOSHEREDEROSARCHIVO DEL ESPECIAL

Mes Nacional de la Herencia Hispana

La afirmación circula sin matices en las dos direcciones: que Estados Unidos ya es el segundo país hispanohablante del mundo, o que lo será dentro de tres décadas. Las dos tienen respaldo.

Qué Dos mediciones institucionales del español en Estados Unidos arrojan resultados incompatibles entre sí.
Quién El Instituto Cervantes y el estudio de David Fernández Vítores, de la Universidad de Alcalá.
Cuándo Proyección del Cervantes a 2060; estudio de Fernández Vítores difundido en 2024.
Dónde Estados Unidos, comparado con México y Colombia.
Por qué La discrepancia revela que no existe consenso sobre qué significa hablar una lengua.
Cómo Cada metodología cuenta de forma distinta a hablantes nativos, de competencia limitada y estudiantes.

Las dos cifras

El Instituto Cervantes proyecta que Estados Unidos será el segundo país hispanohablante del mundo hacia 2060, por detrás de México.

El estudio de David Fernández Vítores, de la Universidad de Alcalá, difundido en 2024, sitúa a Estados Unidos en 57,4 millones de hispanohablantes, por delante de Colombia, con 52,6 millones. Bajo ese criterio el país ya ocupa el segundo lugar.

No es que una fuente esté equivocada. Es que la pregunta admite más de una definición.

Dónde está la diferencia

La discrepancia se concentra en tres categorías.

La primera es la de hablantes nativos: personas cuya lengua materna es el español y que lo usan con competencia plena.

La segunda es la de hablantes de competencia limitada: personas que entienden y se comunican en español pero cuya lengua dominante es el inglés. En Estados Unidos este grupo es enorme y crece por generaciones sucesivas de familias hispanas cuyos hijos y nietos conservan el idioma de forma parcial.

La tercera es la de estudiantes de español como lengua extranjera, un país donde el español es con amplitud el idioma más estudiado en el sistema educativo.

Contar solo la primera categoría produce una cifra. Sumar las tres produce otra. Ninguna de las dos operaciones es ilegítima; miden fenómenos distintos.

Lo que la disputa deja ver

La categoría intermedia es la interesante y la que ninguna estadística resuelve bien.

Un hablante de competencia limitada no es un hablante fallido. Es alguien que opera cotidianamente en dos sistemas lingüísticos y que traduce entre generaciones dentro de su propia familia. Es quien acompaña a un abuelo al médico, quien lee un contrato de alquiler para sus padres, quien negocia con una escuela en un idioma y lo explica en otro.

Esa función no aparece en ninguna de las dos cifras, y es probablemente el rasgo más definitorio del español en Estados Unidos.

Un antecedente que rara vez se cita

La presencia institucional del español en el país no es reciente ni informal.

La primera constitución de California, firmada el 13 de octubre de 1849, ordenaba en su artículo XI, sección 21, que todas las leyes, decretos y reglamentos emanados de los tres poderes del estado se publicaran en inglés y en español. Los delegados aprobaron la disposición sin oposición y decidieron deliberadamente no ponerle plazo, según los registros de la Convención Constitucional que conserva la Secretaría de Estado de California.

El estado más poblado del país legisló en dos idiomas por mandato constitucional durante treinta años. La disposición desapareció con la constitución de 1879.

El punto

Discutir si Estados Unidos es hoy el segundo país hispanohablante o lo será en 2060 es discutir una definición, no un hecho.

El hecho es que decenas de millones de personas usan el español en este país todos los días, en proporciones y con competencias que las categorías estadísticas disponibles no capturan bien.

Y que hubo un tiempo en que ese uso no requería defensa, porque estaba escrito en una constitución estatal.


Fuentes principales: Instituto Cervantes, anuario El español en el mundo, proyecciones de población hispanohablante. David Fernández Vítores, Universidad de Alcalá, estudio difundido en 2024. Secretaría de Estado de California, Archivos del Estado, Constitución de 1849 y registros de la Convención Constitucional.

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Herederos

La cocina hispana es el rubro más visible y peor medido

La influencia hispana en la mesa estadounidense se repite con cifras de firmas privadas que se contradicen entre sí. Auditamos las que más circulan.

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ESPECIAL INCÍSOSHEREDEROSARCHIVO DEL ESPECIAL

Mes Nacional de la Herencia Hispana

Cada septiembre se repite que la salsa desplazó al kétchup. El dato existe, tiene treinta y cinco años y no dice lo que se le hace decir.

Qué Las cifras más citadas sobre la influencia gastronómica hispana proceden de firmas privadas y se contradicen entre sí.
Quién Packaged Facts, la Tortilla Industry Association y media docena de consultoras de investigación de mercado.
Cuándo El dato de la salsa corresponde a 1991. Las estimaciones sobre tortillas van de 2021 a 2026.
Dónde Mercado minorista de alimentos de Estados Unidos.
Por qué El rubro donde el aporte hispano es más evidente carece de medición pública confiable.
Cómo Comparación de las cifras publicadas y de las entidades que las producen.

El dato de la salsa

La afirmación circula cada año: la salsa superó al kétchup como condimento número uno de Estados Unidos. Su origen es un informe de la firma Packaged Facts difundido en febrero de 1992 sobre el año anterior. Las ventas minoristas en dólares de salsa y salsas picantes alcanzaron unos 640 millones; las de kétchup, unos 600 millones.

Tres precisiones cambian su significado.

La primera: mide dólares, no consumo. La salsa se vendía más cara por unidad. Por volumen, el kétchup seguía muy por delante, con cifras de la época que hablaban de unos 10.000 millones de onzas frente a unos 4.000 millones.

La segunda: Packaged Facts es una firma privada de investigación de mercado, no una agencia estadística pública.

La tercera: el dato tiene treinta y cinco años y se sigue citando en presente.

Nada de esto significa que la influencia sea falsa. Significa que el argumento más repetido para probarla se apoya en una estadística vieja de una fuente comercial que dice algo distinto de lo que se le atribuye.

El caso de la tortilla

Con la tortilla ocurre algo más llamativo. Las estimaciones publicadas sobre el tamaño del mercado no se parecen entre sí.

Una firma calcula el mercado estadounidense en unos 9.900 millones de dólares para 2024. Otra lo situaba en más de 20.000 millones ya en 2021. Para el mercado global, las cifras publicadas para 2025 y 2026 van desde unos 44.000 millones hasta unos 69.000 millones de dólares, según qué consultora firme el informe.

La diferencia entre el extremo inferior y el superior se acerca a un factor de siete. Todas son firmas privadas que venden el informe correspondiente.

La afirmación de que la tortilla es el segundo pan más consumido del país se atribuye a la Tortilla Industry Association, que es la asociación del sector y por tanto parte interesada.

Lo que no se mide

El contraste con otros rubros es instructivo. La población hispana la cuenta el Censo. El empleo lo mide la Oficina de Estadísticas Laborales. La matrícula universitaria la registra el Departamento de Educación. La representación en el Congreso consta en los archivos de la Cámara.

La cocina no tiene esa infraestructura. La medición del aporte hispano a la mesa estadounidense está tercerizada a consultoras que responden a clientes comerciales.

Lo que sí existe en fuente pública son los datos del Censo sobre negocios de propiedad hispana, incluidos los de servicios de alimentación. Esa es la vía de medición seria, y es la que casi nunca se cita cuando llega septiembre.

La consecuencia

Un aporte que no se mide con rigor no se puede defender con rigor. Queda en el terreno de lo evidente pero indemostrable, que es exactamente donde se lo puede reducir a color local: comida rica, restaurantes simpáticos, festival de temporada.

La cocina hispana en Estados Unidos es una industria con cadenas de suministro, plantas, empleo y exportación. Merece la misma clase de medición que cualquier otro sector, y la falta de ella no es un detalle técnico.

Es la diferencia entre un aporte contabilizado y un aporte celebrado.


Fuentes principales: Informe de Packaged Facts Inc. difundido en febrero de 1992 sobre ventas minoristas de 1991, citado en cobertura de prensa de la época. Estimaciones de mercado de Market Research Future, Research and Markets, Econ Market Research, Future Market Insights, Maximize Market Research y Mordor Intelligence, todas identificadas como firmas privadas de investigación de mercado. Tortilla Industry Association. U.S. Census Bureau, estadísticas de empresas por características del propietario.

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