Economía
Smith calcula en 2.700 millones el costo de dolarizar Venezuela
Roberto Smith Perera desmonta tres objeciones a la dolarización venezolana: el costo, el obstáculo constitucional y el caso de Ecuador y Panamá. Qué resiste la verificación y qué no.
Tres objeciones se repiten contra la dolarización venezolana: que no hay dólares para hacerla, que la Constitución lo impide y que Ecuador y Panamá salieron mal. Este planteamiento las ataca una por una.
| Qué | El exministro Roberto Smith Perera formuló un cálculo del costo de dolarizar la economía venezolana y refutó tres objeciones frecuentes a esa medida. |
|---|---|
| Quién | Roberto Smith Perera, exministro de Transporte y Comunicaciones y exembajador ante la Unión Europea. |
| Cuándo | Publicaciones difundidas el viernes 21 de agosto de 2026. |
| Dónde | Venezuela, con referencia a las experiencias de Ecuador y Panamá. |
| Por qué | El costo, el obstáculo constitucional y el precedente regional son las tres objeciones que decidirán si la propuesta avanza. |
| Cómo | Mediante un cálculo sobre la liquidez monetaria y una revisión de los antecedentes ecuatoriano y panameño. |
El cálculo
La objeción más repetida contra la dolarización es que hacen falta miles de millones de dólares en reservas internacionales para inyectar liquidez a un país entero.
Smith Perera respondió con una operación aritmética explícita.
Situó la liquidez monetaria venezolana en torno a 2,19 billones de bolívares. Aplicó una tasa de cambio supuesta de 800 bolívares por dólar. El resultado: un costo total de 2.700 millones de dólares para sustituir la masa monetaria en circulación.
Su conclusión es que se trata de un costo bajo para dolarizar un país, y añadió un contraste: mantener reservas de veinte a treinta mil millones de dólares con el solo fin de proteger una moneda local resulta entre diez y quince veces más costoso.
Sostuvo además que la idea de que dolarizar es carísimo es un mito propagado por quienes rechazan la medida para no perder privilegios, empezando por los operadores cambiarios.
Precisión que corresponde. La cifra de liquidez monetaria y la tasa de cambio son suyas y no provienen de una publicación oficial contrastada. Cualquier variación en cualquiera de las dos altera el resultado de manera proporcional.
La objeción constitucional, y el precedente que la relativiza
El segundo cuestionamiento es de rango normativo: el artículo 318 de la Constitución venezolana establece que la unidad monetaria de la República es el bolívar.
Smith Perera sostuvo que es falso que haya que cambiar la Constitución para dolarizar, y ofreció un antecedente concreto: Ecuador dolarizó en el año 2000 sin modificar antes su Constitución, pese a que esta decía expresamente que la unidad monetaria era el sucre.
El antecedente es verificable y resiste la comprobación.
La Constitución ecuatoriana de 1998 establecía en su artículo 264 que la emisión de moneda con poder liberatorio ilimitado era atribución exclusiva del Banco Central y que la unidad monetaria era el sucre.
El presidente Jamil Mahuad anunció la dolarización por televisión el 9 de enero del año 2000, a una tasa de 25.000 sucres por dólar. El Congreso aprobó dos meses después la ley que estableció el marco legal del nuevo régimen. El artículo 264 permaneció con su texto original.
Ahora bien, la precisión que completa el cuadro es la que decide su alcance: no ocurrió que un tribunal validara la operación, sino que nadie la impugnó. La constitucionalidad de la decisión nunca fue cuestionada ante la Corte Suprema ecuatoriana. Se entendió de forma tácita que el decreto y la ley posterior bastaban, y algunos juristas sostuvieron que no se sustituyó la unidad monetaria sino que se autorizó la libre circulación de divisas.
Del otro lado, el economista ecuatoriano Alberto Acosta mantiene hasta hoy que aquella decisión vulneró el artículo 264.
De modo que el precedente existe. Pero consiste en que la pregunta constitucional no se respondió, no en que se resolviera.
Quien invoque el caso ecuatoriano para Venezuela está invocando, en rigor, un antecedente de omisión judicial.
La tercera objeción: Ecuador y Panamá
El planteamiento aborda también la idea de que la dolarización convirtió a esos dos países en economías no competitivas y dependientes.
Smith Perera lo rechaza y aporta ejemplos concretos. Sostiene que Ecuador multiplicó sus agroexportaciones no petroleras, liderando mercados globales de camarón, cacao y flores, e incorporó la minería a gran escala a su matriz productiva. Y que Panamá aprovechó la estabilidad del dólar para consolidar el centro logístico, bancario, multimodal y aéreo más sofisticado de la región.
Su matiz es honesto y conviene consignarlo: sostiene que la tarea pendiente de ambos países no es cambiar de moneda sino superar la concentración productiva, y pasar de exportar materias primas o servicios tradicionales a generar tecnología y valor agregado.
Y afirma que ninguno de los dos querría volver a una moneda local.
Qué pasaría con las exportaciones venezolanas
Aquí está la parte del planteamiento que responde a la objeción técnica más seria: que una economía dolarizada pierde la capacidad de devaluar para abaratar sus exportaciones.
Su respuesta es que en Venezuela eso no importaría, porque las principales industrias de potencial exportador no compiten por precio de mano de obra: petróleo, gas, energía, minería, petroquímicos, siderurgia, aluminio, oro y minerales especializados.
Sostiene que tampoco afectaría a la agricultura si se enfoca en los rubros donde el país es competitivo —café, cacao, ganadería, frutas— ni al turismo si se orienta a segmentos de calidad. Ni al potencial exportador basado en talento profesional y tecnología, que no depende de mano de obra barata.
El contraargumento que no aborda. Una economía dolarizada tampoco puede amortiguar con el tipo de cambio la caída del precio del petróleo. Y en Venezuela ese precio es la variable que más pesa. El ajuste, en ese escenario, recaería sobre empleo y salarios. El planteamiento no entra en esa dimensión.
El diagnóstico de fondo
Por debajo del cálculo hay una observación que no es económica sino social.
Smith Perera sostiene que el descrédito del bolívar es irrecuperable, y lo ilustra con una prueba de calle: preguntarle a cualquier persona, en el último pueblo o en el último barrio, si prefiere que le paguen y guardar dólares o bolívares.
Su conclusión es que nadie quiere ahorrar en bolívares porque perderán la mitad de su valor en pocos días, y que lo grave es tener un país que no cree en la moneda que se le impone desde arriba.
Ese diagnóstico es difícil de rebatir con datos, y es el que sostiene toda la discusión. La inflación mensual venezolana fue de 19,9% en julio de 2026, y el salario mínimo permanece congelado en 130 bolívares.
Quién lo dice
Roberto Smith Perera nació en Barquisimeto en 1958. Es matemático egresado de la Universidad Simón Bolívar, con maestría y doctorado en Políticas Públicas de la Universidad de Harvard, donde fue docente e investigador de su escuela de gobierno.
Fue ministro de Transporte y Comunicaciones entre 1990 y 1992 y embajador ante la Unión Europea hasta mediados de los noventa. En el sector privado fundó y presidió la operadora de telefonía celular Digitel.
Su formación es de política pública y organización industrial. Eso importa para leerlo con precisión: su aporte más fuerte está en el diseño institucional y en la aritmética del esquema, no en la modelización macroeconómica.
Un apunte sobre el origen de la discusión
Estas publicaciones se produjeron en reacción a la versión —después desmentida por la presidencia de la Asamblea Nacional— de que el Parlamento venezolano había contratado a un economista estadounidense para conducir una dolarización.
Smith Perera había celebrado inicialmente esa noticia y lamentó luego el desmentido, sosteniendo que la dolarización sería una medida vital para recuperar la sanidad económica del país.
Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni de inversión.
Fuentes principales: Publicaciones de Roberto Smith Perera en su cuenta de la red social X del 21 de agosto de 2026. Constitución Política de la República del Ecuador de 1998, artículo 264. Registro histórico del anuncio de dolarización del presidente Jamil Mahuad del 9 de enero del año 2000 y de la ley aprobada en marzo de ese año. Análisis jurídicos publicados sobre la constitucionalidad de la dolarización ecuatoriana. Planteamientos del economista Alberto Acosta sobre el artículo 264. Datos de inflación del Banco Central de Venezuela correspondientes a julio de 2026. Artículo 318 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Alfredo Yánez
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El hambre cero de Delcy choca con una canasta de 755 dólares
La economía crece, la inflación también y el ingreso va detrás. Lo que mide de verdad el hambre en Venezuela.
ECONOMÍA · VENEZUELA
La meta que Delcy Rodríguez anunció en la FAO es hambre cero antes de 2030. En agosto, una familia necesitaba 755 dólares al mes para comer y el ingreso mínimo cubre menos de un tercio. La economía crece; el plato no crece al mismo ritmo.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | La distancia entre la meta de hambre cero y el costo actual de la comida en Venezuela. |
|---|---|
| Quién | Delcy Rodríguez; el Cendas-FVM; los economistas Alejandro Grisanti (Ecoanalítica) y Luis Crespo. |
| Cuándo | Meta anunciada el lunes 12 de octubre de 2026. Canasta de agosto de 2026; proyecciones publicadas el 6 de octubre. |
| Dónde | Venezuela. |
| Por qué | Porque el plan alimentario se presentó sin cifras, y las que existen dicen dónde está el problema. |
| Cómo | Comparando la canasta alimentaria familiar con el ingreso mínimo y con las proyecciones de crecimiento, inflación y tipo de cambio. |
En Roma, la presidenta encargada prometió hambre cero antes de 2030. No dio cifras. Aquí están las que existen.
Lo que cuesta comer
La canasta alimentaria familiar costó 755,36 dólares en agosto de 2026, según el Cendas-FVM, más de 3 % por encima del mes anterior en divisas. El ingreso mínimo integral, de unos 240 dólares entre salario y bonos, cubre alrededor de 31,7 % de esa canasta. El salario mínimo en bolívares sigue congelado desde el 15 de marzo de 2022.
Lo que crece
La economía sí se mueve. El PIB creció 7,14 % en el segundo trimestre, con el petróleo arriba 9,1 %. Alejandro Grisanti, de Ecoanalítica, proyecta un crecimiento de 6,6 % para el año, y el profesor Luis Crespo, de 6,5 % a 7 %. Pero la inflación también: Ecoanalítica estima 262 % al cierre de 2026 y Crespo, cerca de 350 %. El dólar oficial rondaría los 1.060 bolívares en diciembre, según Ecoanalítica, frente a los 1.180 a 1.200 que calcula Crespo.
Por qué no alcanza
El crecimiento viene sobre todo del petróleo y de la apertura a inversionistas. Los ingresos de los hogares van detrás. Grisanti lo dijo con prudencia: «Una recuperación amplia, que alcance también a los sectores más vulnerables, podría tomar más tiempo». Crespo, con menos: sin reformas, «vamos a ver mucha asimetría en la generación y distribución de riqueza».
Con inflación de tres dígitos, cualquier aumento de bonos se diluye en semanas. Por eso el hambre en Venezuela no es un problema de oferta en los anaqueles, como en 2016, sino de poder de compra. Y la cifra que el gobierno prefiere mostrar, la brecha cambiaria, no dice cuánto puede comprar una familia.
Criterio: tres pruebas
- El salario: si la ley de economía local o el plan alimentario tocan el ingreso de los trabajadores, congelado desde 2022.
- Las metas: si el plan publica metas intermedias medibles, por ejemplo cuánto de la canasta cubrirá el ingreso mínimo en 2027.
- La inflación: si la desaceleración que proyecta Ecoanalítica para el último trimestre se confirma.
¿Qué falta, exactamente?
Para que el hambre cero sea una meta y no un lema, falta el número que la mide: cuánto gana una familia frente a lo que cuesta comer. En agosto cubría menos de un tercio.
Fuentes principales: Cendas-FVM, canasta alimentaria familiar de agosto de 2026 (La Patilla, Confirmado); Contrapunto, 6 de octubre de 2026 (Alejandro Grisanti, Ecoanalítica; Luis Crespo); discurso de Delcy Rodríguez en la FAO, 12 de octubre de 2026.
Economía
Las aerolíneas vuelven a Venezuela, pero las de EE.UU. siguen sin fecha
El mapa de rutas aéreas que vuelven a Venezuela y las dos que la diáspora espera.
ECONOMÍA · CONECTIVIDAD
Latam anunció que volverá a volar entre Santiago de Chile y Caracas desde el 3 de enero de 2027, Copa abrirá Panamá–Porlamar el 26 de noviembre y Qatar Airways ya opera a Caracas. Las rutas que más interesan a la diáspora en Estados Unidos, las de JetBlue desde Fort Lauderdale y United desde Houston, dependen todavía de autorizaciones de gobierno.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Regreso y apertura de rutas aéreas hacia Venezuela. |
|---|---|
| Quién | Latam, Copa, Avianca, Air Europa, Qatar Airways, Turkish Airlines, JetBlue y United. |
| Cuándo | Rutas activas desde julio y septiembre de 2026; nuevas entre noviembre de 2026 y febrero de 2027. |
| Dónde | Caracas, Valencia, Maracaibo y Porlamar. |
| Por qué | Las aerolíneas retoman Venezuela tras el 3 de enero y la reapertura económica. |
| Cómo | Con frecuencias anunciadas por cada aerolínea; las de EE.UU., sujetas a permisos. |
Latam volverá a unir Santiago de Chile y Caracas con vuelos directos desde el 3 de enero de 2027, cuatro veces por semana, los lunes, miércoles, viernes y domingos, en aviones Airbus A320neo. La aerolínea había suspendido la ruta. El anuncio, del 6 de octubre de 2026, se suma a una lista de aerolíneas que vuelven a Venezuela o abren rutas nuevas, según un recuento de Bloomberg Línea.
Lo que ya vuela y lo que viene
- Copa: opera Panamá–Caracas y sumó una segunda frecuencia diaria; abrirá Panamá–Porlamar el 26 de noviembre, tres veces por semana.
- Avianca: vuela a diario desde Bogotá a Caracas, Valencia y Maracaibo.
- Air Europa: retomó Madrid–Caracas el 1 de septiembre.
- Qatar Airways: opera Doha–Caracas desde el 22 de julio, dos veces por semana; es la primera aerolínea del Golfo en Venezuela.
- Turkish Airlines: mantiene Estambul–Caracas.
- Latam: Santiago–Caracas desde el 3 de enero de 2027.
Estados Unidos, pendiente
Para la diáspora en Estados Unidos, la noticia que falta es otra. United había anunciado Houston–Caracas para el 11 de agosto de 2026; ahora sus sistemas muestran el 12 de enero de 2027. JetBlue tiene en sistema un posible Fort Lauderdale–Caracas diario desde el 4 de febrero de 2027, «pendiente de confirmación». Las dos rutas dependen de autorizaciones de gobierno.
Mientras tanto, viajar desde Estados Unidos a Venezuela sigue exigiendo escalas en Panamá, Bogotá u otras ciudades.
Criterio: tres pruebas
- Washington: si las autoridades estadounidenses autorizan los vuelos directos de United y JetBlue.
- Las fechas: si se mantienen el 12 de enero y el 4 de febrero.
- Los precios: si la competencia baja las tarifas que paga la diáspora con escalas.
Fuentes principales: Bloomberg Línea, 7 de octubre de 2026; Latam Airlines, 6 de octubre de 2026; Forbes Chile; El Diario.
Economía
El aumento del Seguro Social para 2027 se conoce el miércoles 14
Fecha, fórmula y la letra pequeña de Medicare del aumento de 2027.
ECONOMÍA · TU DINERO
La Administración del Seguro Social anunciará el miércoles 14 de octubre el ajuste por costo de vida de 2027, el mismo día que se publica la inflación de septiembre. La estimación de The Senior Citizens League es de 3,5 %, frente al 2,8 % de 2026. Cuánto de ese aumento llega al bolsillo dependerá de la prima de Medicare, que se conoce en noviembre.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | Anuncio del ajuste por costo de vida (COLA) del Seguro Social para 2027. |
|---|---|
| Quién | La Administración del Seguro Social y la Oficina de Estadísticas Laborales. |
| Cuándo | Miércoles 14 de octubre de 2026, hacia las 8:30 a. m., hora del Este. |
| Dónde | Estados Unidos; se aplica a los pagos desde enero de 2027. |
| Por qué | El ajuste se calcula con la inflación de julio, agosto y septiembre. |
| Cómo | Con el promedio del índice CPI-W de esos tres meses frente al mismo periodo de 2025. |
Los jubilados y beneficiarios del Seguro Social sabrán el miércoles 14 de octubre de 2026 cuánto subirán sus pagos en 2027. Ese día, hacia las 8:30 a. m., la Oficina de Estadísticas Laborales publica la inflación de septiembre, el último dato que falta para calcular el ajuste por costo de vida, conocido como COLA.
La fórmula es fija: se promedia el índice de precios CPI-W de julio, agosto y septiembre y se compara con el mismo trimestre del año anterior. La diferencia es el aumento.
Cuánto podría ser
The Senior Citizens League, una organización de jubilados, estima un 3,5 %, por encima del 2,8 % que se aplicó en 2026. Con dos de los tres meses ya conocidos, la estimación suele quedar cerca del dato final. Para el beneficio promedio de un jubilado, unos 2.083 dólares en julio de 2026, un 3,5 % equivaldría a unos 73 dólares más al mes, antes de descontar Medicare.
La letra pequeña
La mayoría de los beneficiarios de 65 años o más paga la prima de la Parte B de Medicare directamente de su cheque. Esa prima de 2027 se anuncia normalmente a mediados de noviembre y suele subir más, en porcentaje, que el propio ajuste. El aumento neto se sabrá entonces.
Quien recibe el Seguro Social sin haber cumplido la edad plena de jubilación y sigue trabajando debe revisar además los límites de ingresos, que también se actualizan cada año.
Fuentes principales: The Motley Fool vía Nasdaq, 22 de septiembre de 2026; Administración del Seguro Social; Oficina de Estadísticas Laborales; The Senior Citizens League.
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