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La elección especial al Senado. Marco Rubio dejó su escaño en enero de 2025 al asumir como secretario de Estado. La ley de Florida faculta al gobernador a designar un reemplazo temporal hasta la siguiente elección general, y DeSantis designó a la entonces fiscal general Ashley Moody. Moody debe ganar esta elección para conservar el escaño y completar el mandato.
La gobernación, abierta. DeSantis no puede repostularse. El próximo gobernador asume el 5 de enero de 2027.
Los 28 escaños de la Cámara de Representantes, la fiscalía general y el resto del gabinete estatal.
Florida es el único estado de cuyas candidaturas todavía no están definidas. Las primarias son el 18 de agosto de 2026 y hasta entonces no hay nominados confirmados en ninguna de las dos carreras principales.
En la carrera al Senado, Moody parte como favorita de su partido. En la primaria demócrata compiten varios aspirantes, entre ellos el exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional Alex Vindman.
En la gobernación, el campo republicano incluye al representante Byron Donalds y al expresidente de la Cámara estatal Paul Renner. Por los demócratas compite el excongresista republicano David Jolly. El exsenador estatal Jason Pizzo compite sin partido, lo que introduce una tercera vía que puede alterar la aritmética.
Los demócratas no ganan la gobernación de Florida desde 1994.
Esta es la primera elección de Florida bajo límites congresionales nuevos, aprobados en una sesión legislativa especial de 2026 y firmados por DeSantis el 4 de mayo. El rediseño alteró territorio en el sur del estado y empujó a legisladores con largas trayectorias hacia distritos desconocidos o más disputados.
El mapa enfrenta una impugnación judicial, pero se está usando.
Florida tiene alrededor de 3,5 millones de latinos elegibles para votar, según el Centro de Investigaciones Pew. Representan cerca del 22% del electorado del estado, la tercera mayor cifra absoluta del país.
Su composición es distinta de la de cualquier otro estado grande. No es un electorado mayoritariamente mexicano sino cubano, puertorriqueño, venezolano, colombiano y nicaragüense, con un nivel educativo promedio más alto que el de otros estados. Y Florida es el estado donde más de la mitad de los ciudadanos naturalizados con derecho a voto son latinos, la proporción más alta del país.
Una encuesta nacional de la Universidad Internacional de Florida publicada en abril de 2026 registró que cerca de siete de cada diez latinos desaprobaban la gestión de Trump. Pero el mismo estudio encontró que en Florida esa diferencia era mucho menor que en California, Texas o Arizona.
Es la excepción del ciclo. En el resto del país el respaldo latino que Trump obtuvo en 2024 se erosionó; en Florida se sostuvo con más firmeza.
Eso convierte al estado en la prueba de una hipótesis que se discute poco: si el desplazamiento latino hacia los republicanos fue un fenómeno nacional o un fenómeno cubano y venezolano del sur de Florida, mal leído como nacional.
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