Economía
Lo que cuesta que un dato tarde diez días en publicarse
Sin datos publicados con periodicidad, ni un donante ni un inversionista ni una familia pueden decidir. Eso encarece todo.
El balance de víctimas del terremoto se actualizó a 6.125 fallecidos tras diez días sin publicarse. Los ingresos del fondo petrolero no tienen desglose público. La opacidad suele discutirse como asunto ético; también es un asunto de costos.
Las 6W
| Qué | La falta de publicación periódica de datos oficiales tiene efectos económicos verificables. |
| Quién | El gobierno encargado; los organismos de cooperación internacional; inversionistas y donantes. |
| Cuándo | Balance actualizado en los primeros días de agosto de 2026, tras diez días sin publicación. |
| Dónde | Venezuela, con impacto en la asignación de ayuda y de inversión. |
| Por qué | Ningún actor externo asigna recursos sobre datos que no puede verificar ni actualizar. |
| Cómo | Mediante la ausencia de series publicadas con periodicidad fija y desagregación. |
Los dos casos de la semana
El balance de víctimas. Se actualizó a 6.125 fallecidos, más de 16.700 heridos y cerca de 18.000 personas sin vivienda. La cifra anterior era de 5.546. El intervalo fue de diez días.
El fondo petrolero. Más de 13.000 millones de dólares recaudados por la venta de crudo venezolano, según confirmó el propio presidente estadounidense. El gobierno encargado reporta haber recibido 300 millones. No hay estado de cuenta publicado. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno estadounidense abrió una revisión.
Son asuntos distintos con un rasgo común: la información existe y no se publica con periodicidad.
Por qué eso cuesta dinero
La cooperación internacional no funciona por buena voluntad. Funciona por asignación.
Un organismo que decide cuánto destinar a un país necesita series actualizadas: cuántos damnificados quedan, dónde, con qué necesidades. Cuando el dato llega con diez días de retraso y sin desagregación por municipio, la asignación se hace sobre estimaciones propias y, por prudencia, se ajusta a la baja.
Lo mismo ocurre con la inversión privada. Un inversionista no exige que el panorama sea bueno: exige que sea conocido. Un riesgo medible se financia con una prima; un riesgo desconocido, no se financia.
Y ocurre con el crédito soberano. La calificación de un país depende en parte de la calidad y la periodicidad de sus estadísticas. Un país que publica malos números de forma confiable paga menos que uno que no publica.
El caso que ilustra el costo humano del mismo problema
Un vuelo con 146 venezolanos deportados llegó desde Miami el 24 de junio, horas antes de los sismos, y sus pasajeros fueron alojados en un hotel de La Guaira que colapsó.
De ese grupo existe un registro nominal previo, cosa que no ocurre con ninguna otra población afectada. Aun así, no se ha publicado cuántos fueron localizados.
Mientras el balance general se actualice sin desagregar, esa pregunta —que tiene respuesta administrativa— seguirá abierta.
Lo que se pide, y es concreto
Tres publicaciones que las autoridades necesariamente producen para operar:
Un boletín de damnificados con periodicidad fija, desagregado por municipio, distinguiendo fallecidos identificados, sin identificar y personas no localizadas.
Un estado de cuenta del fondo petrolero: ingresos, comisiones, saldo y desembolsos con fecha y destinatario.
Indicadores del sistema eléctrico: generación, demanda e interrupciones por estado.
Ninguna de las tres requiere una negociación política. Las tres existen como documento interno.
Lo verificable
Si el balance de víctimas vuelve a publicarse con periodicidad regular o si el intervalo de diez días se repite. Ese es el indicador más simple de si la transparencia mejora, y no depende de ningún acuerdo.
Nota: esta pieza ofrece análisis económico general y no constituye asesoría financiera.
Fuentes principales: Balance oficial actualizado del doble terremoto, difundido tras diez días sin publicación; declaraciones de Donald Trump del 27 de julio de 2026 sobre los ingresos petroleros; diario ABC de España (revisión de la GAO); AP y Reuters (vuelo de deportación del 24 de junio de 2026); Banco Mundial (estimación de daños).
Alfredo Yánez
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El impuesto a las remesas solo golpea a quien paga en efectivo
El impuesto aplica a envíos pagados en efectivo, giro postal o cheque de caja. Las transferencias con cuenta o tarjeta están exentas por ley.
El gravamen del 1% vigente desde enero de 2026 no depende del estatus migratorio ni de tener seguro social. Depende del método con el que se paga el envío. Esa distinción decide quién paga y quién no.
| QUÉ | Un impuesto federal del 1% sobre ciertas transferencias internacionales de dinero. |
| QUIÉN | Lo paga quien envía. Las remesadoras lo cobran y lo reportan al IRS trimestralmente. |
| CUÁNDO | Vigente desde el 1 de enero de 2026, bajo la ley promulgada el 4 de julio de 2025. |
| DÓNDE | Se cobra dentro de Estados Unidos. Quien recibe en el extranjero recibe el monto completo. |
| POR QUÉ | Los migrantes con menor acceso bancario son los más expuestos al cobro. |
| CÓMO | Aplica solo a envíos fondeados con efectivo, giro postal o cheque de caja. |
El impuesto del 1% a las remesas entró en vigor el 1 de enero de 2026. Nació dentro de la ley promulgada el 4 de julio de 2025 conocida como One Big Beautiful Bill Act, y su base legal es la sección 4475 del código fiscal.
Casi ninguna cobertura explicó bien la parte que más importa: no aplica a todas las remesas.
Quién paga y quién no
Según la guía del IRS, el impuesto se aplica cuando el remitente realiza la transacción en efectivo, con giro postal, cheque de caja o instrumento físico similar.
Las transferencias fondeadas desde una cuenta bancaria estadounidense, o con tarjeta de débito o crédito emitida en Estados Unidos, están exentas por ley.
La línea que separa pagar de no pagar no es el estatus migratorio. No es tener o no tener número de seguro social. Es el método con el que se fondea el envío.
Dos precisiones adicionales:
- El impuesto no reduce lo que llega. Se cobra al enviar, sobre el método de pago. Quien recibe en México, Guatemala, Honduras o donde sea recibe exactamente la misma cantidad.
- No tiene mínimo ni máximo. Aplica al monto en efectivo, sea grande o pequeño.
En números: enviar 100 dólares en efectivo por giro postal cuesta 101 dólares, más la comisión de servicio que cobre la empresa.
La distribución del golpe
Aquí está el dato que define quién sufre realmente esta medida.
Según análisis de BBVA Research, el 84% de los migrantes mexicanos en Estados Unidos tiene cuenta bancaria, por lo que muchos pueden evitar el impuesto sin cambiar nada sustancial en su rutina. Por esa razón, la entidad concluye que el gravamen no representa un riesgo para la balanza de pagos de México.
La situación es distinta para otros corredores. Los niveles de bancarización son considerablemente menores entre migrantes de Honduras (65%), Guatemala (72%) y El Salvador (74%), según la misma fuente. Son ellos quienes quedan más expuestos.
Y ahí aparece la ironía de la medida: el impuesto recae con más fuerza sobre quien tiene menos acceso al sistema financiero formal, que suele ser también quien envía montos menores y con mayor frecuencia.
El Center for Global Development estimó que los envíos podrían reducirse en 1,6% y que México sería el país más afectado en términos absolutos, con más de 1.500 millones de dólares anuales; otros cálculos más conservadores sitúan la cifra cerca de los 600 millones, precisamente por el uso extendido de medios digitales.
Qué hacer
Si envía dinero regularmente en efectivo: revise si puede fondear el envío desde una cuenta o tarjeta. Sobre envíos frecuentes, el 1% acumulado a lo largo del año no es trivial.
Si no tiene cuenta bancaria: existen instituciones que abren cuentas con identificaciones consulares o extranjeras. Vale la pena preguntar antes de asumir que no es posible.
Cuidado con la comisión cambiaria. Especialistas advierten que el diferencial en el tipo de cambio que aplica la empresa puede superar al 1% del impuesto. Comparar tipo de cambio y comisión entre proveedores suele producir más ahorro que evitar el impuesto.
No confunda esta regla con otra más antigua. Los bancos deben reportar transferencias de 10.000 dólares o más por leyes contra el lavado de dinero. Es una obligación distinta, existía antes y no tiene relación con este impuesto.
El contexto
Las remesas hacia México venían cayendo antes de la medida: descendieron 5,1% anual entre enero y octubre de 2025, y 5,7% en noviembre, según datos del Banco de México. En enero de 2026 los ingresos por remesas acumularon 4.594 millones de dólares.
El debate legislativo había contemplado tasas considerablemente más altas —se habló de 5% y de 3,5%— antes de fijarse en 1% y limitarse al efectivo. El IRS otorgó alivio de penalidades a los proveedores durante los primeros trimestres de 2026 para permitir la adaptación.
Esta nota describe una obligación tributaria general y no constituye asesoría fiscal. Para su caso particular, consulte con un preparador de impuestos acreditado.
Fuentes principales: Servicio de Impuestos Internos (IRS), guía sobre el impuesto del 1% a remesas · BBVA Research (2 de enero de 2026) · Center for Global Development · Banco de México · Univision (enero de 2026).
Economía
El estrecho de Ormuz cerrado encarece la gasolina en Estados Unidos
El promedio nacional fue de $4.01 por galón el domingo 9 de agosto. Irán mantiene bloqueado el estrecho por donde pasaba una quinta parte del petróleo mundial.
La gasolina promedio en Estados Unidos está 34,6% más cara que antes de la guerra iniciada en febrero. La cadena que une una vía marítima bloqueada con el presupuesto semanal de una familia tiene cuatro eslabones.
| QUÉ | El bloqueo del estrecho de Ormuz mantiene elevados los precios del petróleo y del combustible. |
| QUIÉN | Irán, Estados Unidos, Omán como mediador, y los países exportadores del Golfo. |
| CUÁNDO | El estrecho permanece bloqueado desde febrero de 2026. Cotizaciones del lunes 10 de agosto. |
| DÓNDE | Estrecho de Ormuz, entre Irán y Omán. El efecto es global. |
| POR QUÉ | Por ese canal transitaba cerca de una quinta parte de la producción mundial diaria de petróleo. |
| CÓMO | El precio del crudo se traslada al combustible, al transporte de carga y de allí a los precios de consumo. |
Hay una pregunta razonable que mucha gente se hace sin formularla en voz alta: qué tiene que ver una guerra en el Golfo Pérsico con lo que cuesta llenar el tanque en Ohio o en Texas.
La respuesta tiene cuatro eslabones y todos son verificables.
Eslabón uno: la vía
El estrecho de Ormuz es el canal entre Irán y Omán. Por allí transitaban unos 20 millones de barriles de petróleo al día, cerca de una quinta parte de la producción mundial diaria, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos. También circula por ahí aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de gas natural licuado.
La EIA lo clasifica como punto crítico del transporte de petróleo y advierte que existen muy pocas alternativas para sacar ese crudo si el estrecho se cierra.
Irán controla la parte norte del canal y lo mantiene bloqueado desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra en febrero de 2026.
Eslabón dos: el precio del crudo
Al lunes 10 de agosto, el Brent —referencia mundial— cotizaba en 84,03 dólares por barril y el WTI —referencia estadounidense— en 78,49 dólares.
Esas cifras son moderadas comparadas con lo que se vio en semanas anteriores: el Brent llegó a tocar 100,69 dólares. Analistas consultados por Reuters sitúan el rango de corto plazo entre 80 y 100 dólares, dependiendo de la intensidad del conflicto y de cuántos buques logren atravesar el estrecho. Incluso en un escenario de distensión, estiman un piso cercano a los 80 dólares.
El mercado reacciona a cada anuncio. Irán negocia con Omán una ruta segura y temporal, de entre uno y tres meses, pero ha señalado que ese acuerdo no bastaría para reabrir el paso: exige que Estados Unidos cese los ataques, levante el bloqueo naval a sus puertos, retire fuerzas, levante sanciones, descongele activos y pague indemnización por daños de guerra.
El presidente Donald Trump declaró el domingo 9 de agosto a Axios que las negociaciones se mantienen en «perfil bajo» y que el énfasis está en aumentar la presión económica sobre Irán.
Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos buscan ampliar rutas alternativas. Los analistas energéticos advierten que los precios seguirán elevados mientras el estrecho no sea transitable.
Eslabón tres: la bomba
El promedio nacional de gasolina regular fue de 4,01 dólares por galón el domingo 9 de agosto: ocho centavos menos que la semana anterior, pero 34,6% más alto que antes del inicio de la guerra.
Ese 34,6% es la cifra que conviene retener. No es una subida de esta semana: es un nivel nuevo que se instaló y no ha bajado.
En Columbus la medición local llegó a 4,23 dólares el 3 de agosto, por encima del promedio estatal y del nacional.
Eslabón cuatro: el resto del presupuesto
Aquí es donde el efecto deja de ser visible y se vuelve más caro.
El combustible no solo se paga en la gasolinera. Se paga incorporado en el precio de todo lo que llega en camión: comida, materiales de construcción, productos de limpieza, mercancía de tienda. El diésel —que mueve el transporte de carga— superó los 5,32 dólares por galón a principios de agosto.
Para un hogar hispano de ingreso medio o medio-bajo, ese traslado tiene dos características que lo hacen especialmente pesado. Primero, el gasto en combustible y alimentos ocupa una proporción mayor del ingreso que en hogares de renta alta. Segundo, muchos empleos en construcción, jardinería, limpieza, reparto y servicios exigen desplazamiento propio: el combustible no es un gasto de ocio, es un costo de ir a trabajar que rara vez se compensa en el salario.
La ironía venezolana
Hay una consecuencia adicional que conecta directamente con la cobertura permanente de este medio.
Un mercado con Ormuz bloqueado y crudo entre 80 y 100 dólares vuelve al petróleo venezolano considerablemente más atractivo para las refinerías del Golfo estadounidense, que están configuradas para procesar exactamente ese tipo de crudo pesado.
La guerra en el Golfo Pérsico es, en ese sentido preciso, uno de los factores que sostiene el interés estadounidense en la recuperación de la industria petrolera de Venezuela.
Esta nota describe condiciones de mercado y no constituye asesoría financiera ni de inversión.
Fuentes principales: CNN en Español, cobertura de la guerra EE.UU.–Irán (2, 4, 9 y 10 de agosto de 2026) · Administración de Información Energética de Estados Unidos · AAA, promedio nacional de combustible · Reuters, citado por Diario Libre (29 de julio de 2026) · GasBuddy (3 de agosto de 2026).
Economía
El comercio venezolano cobra en bolívares y calcula en euros
El dólar oficial cerró la primera semana de agosto sobre los 752 bolívares y el euro sobre los 865. La diferencia entre ambas tasas se cobra en el mostrador.
El precio se marca en dólares, se paga en bolívares y se convierte usando la tasa del euro. La diferencia entre ambas referencias del Banco Central rondó el 15% en la primera semana de agosto de 2026.
| QUÉ | Comercios formales convierten precios usando la tasa del euro en lugar de la del dólar. |
| QUIÉN | Comercios formales, consumidores y el Banco Central de Venezuela como emisor de las tasas. |
| CUÁNDO | Práctica sostenida. Cifras verificadas al lunes 3 y martes 4 de agosto de 2026. |
| DÓNDE | Documentada en varias zonas de Caracas; reportada por usuarios en todo el país. |
| POR QUÉ | Con inflación de tres dígitos, la brecha entre tasas funciona como cobertura del comerciante. |
| CÓMO | Elección de la referencia de conversión más alta entre las que publica el Banco Central. |
El lunes 3 de agosto de 2026, el Banco Central de Venezuela fijó el dólar en 748,78 bolívares y el euro en 861,18. El martes 4, el dólar subió a 752,09 y el euro a 865,17.
La diferencia entre ambas referencias es de alrededor del 15%.
Ese porcentaje es, para muchos hogares venezolanos, la operación aritmética más importante del día.
La mecánica
El procedimiento tiene tres pasos y cada uno es defendible por separado.
Uno: el comercio marca el precio en dólares, porque en una economía con inflación anualizada de tres dígitos —629,66% en la medición M2 de abril de 2026— fijar precios en bolívares obligaría a reetiquetar cada semana.
Dos: el cliente paga en bolívares, porque es la moneda de curso legal y la que recibe en su salario.
Tres: para convertir de uno a otro, el comercio elige una tasa. La norma es clara: los establecimientos que fijan precios en divisas están obligados a usar la tasa oficial publicada por el Banco Central. Pero el Banco Central publica varias. Y algunos comercios aplican la del euro.
El resultado es que un producto marcado en diez dólares no cuesta 7.520 bolívares sino cerca de 8.650. El cliente pagó el precio en dólares que vio, más un 15% que no vio.
En un recorrido de campo, El Estímulo constató que en varias zonas de Caracas los comercios formales optaron por cobrar a la tasa del euro en lugar de la del dólar. Más recientemente, algunos han empezado a ajustar en dólares como alternativa. Usuarios en redes sociales llevan meses reclamando por la práctica.
Por qué existe
El recargo no es principalmente codicia. Es cobertura.
Entre la venta y la reposición del inventario pasan días. En ese lapso, la tasa oficial se mueve. El comerciante que vende hoy a tasa dólar y repone en dos semanas a una tasa más alta pierde margen sin haber cometido ningún error. Cobrar a tasa euro es comprarse un colchón contra ese movimiento.
La política cambiaria explica de dónde viene el temor. Durante los primeros nueve meses de 2024 el dólar oficial subió apenas 2,67%; a partir de octubre, cuando el anclaje fue sustituido por una estrategia de ajuste controlado, subió 40,66% hasta el cierre del año. Quien vivió ese salto aprendió que la estabilidad de la tasa oficial puede terminar sin aviso.
El problema es a quién se le traslada el costo de esa cobertura. Y se le traslada al consumidor, que no tiene forma de cubrirse porque su salario está en la moneda que se deprecia.
El ejercicio diario
Comprar en Venezuela exige, cada vez, la misma secuencia mental: ver el precio, identificar en qué moneda está expresado, preguntar o deducir a qué tasa lo van a convertir, calcular el bolívar resultante, comparar con lo que se tiene disponible, y decidir.
Esa secuencia se repite en cada transacción. No es una anécdota de la crisis: es una carga cognitiva permanente que se suma al costo real de vivir.
Hay una dimensión adicional para quien envía remesas desde Estados Unidos. El dólar que sale de Columbus, Miami o Dallas no llega al bolsillo del receptor con el valor con el que salió. La tasa de conversión aplicada en el destino determina cuánto de esa remesa sobrevive al mostrador.
Lo que la mesa no está discutiendo
La agenda de la negociación de Caracas tiene tres ejes: víctimas del terremoto, fortalecimiento democrático, derechos y garantías políticas.
La política cambiaria no está entre ellos.
Es una omisión defendible en una negociación política de primer ciclo. También es la razón por la cual, cualquiera sea el resultado de la mesa en diciembre, el cálculo del mostrador seguirá siendo el mismo en enero.
Esta nota describe condiciones de mercado y no constituye asesoría financiera. Las tasas cambian a diario.
Fuentes principales: Banco Central de Venezuela, tipo de cambio oficial (3 y 4 de agosto de 2026) · El Estímulo (3 y 4 de agosto de 2026) · Diario El Regional del Zulia (3 de agosto de 2026) · Reporte Confidencial (4 de agosto de 2026).
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