Emprendimientos
Cómo se fija un precio cuando el negocio opera en dos monedas
El error más caro de un negocio en economía bimonetaria es no saber en qué moneda está su costo real.
Un negocio que cobra en una moneda y paga sus costos en otra tiene un problema que no aparece en el estado de resultados hasta que ya es tarde. Se llama descalce, y en economía bimonetaria erosiona el margen en silencio.
Las 6W
| Qué | El desajuste entre la moneda de cobro y la de costo erosiona márgenes de forma no registrada. |
| Quién | Pequeños negocios que operan en entornos con más de una moneda en circulación. |
| Cuándo | Situación estructural de la economía venezolana durante 2026. |
| Dónde | Venezuela, con aplicación a cualquier entorno bimonetario. |
| Por qué | Un negocio puede parecer rentable en la contabilidad y estar perdiendo capacidad de reposición. |
| Cómo | Identificando la moneda real de cada componente del costo y fijando el precio sobre esa base. |
Qué es el descalce
Ocurre cuando la moneda en la que un negocio cobra no es la misma en la que paga sus costos.
Ejemplo simple: un local cobra en bolívares a sus clientes y compra su mercancía en divisa. Entre el momento en que vende y el momento en que repone inventario, la relación entre ambas monedas cambia. Si cambió en contra, el negocio vendió con ganancia contable y no puede reponer lo que vendió.
Ese es el punto que casi nadie mide: la rentabilidad no se mide en dinero, se mide en capacidad de reposición.
Un negocio que vende toda su mercancía y no puede volver a comprar la misma cantidad está perdiendo, aunque el libro diga lo contrario.
El ejercicio que hay que hacer
Tomar cada componente del costo y anotar en qué moneda se determina realmente.
Mercancía importada: divisa, casi siempre. Alquiler: depende del contrato; muchos se pactan en divisa aunque se paguen en moneda local. Nómina: típicamente moneda local, con bonificaciones que pueden ser en divisa. Servicios públicos: moneda local. Reposición de equipos: divisa.
Sumar qué proporción del costo total está determinada en divisa. Ese porcentaje es la proporción del precio que debería fijarse en referencia a divisa, con independencia de en qué moneda cobre efectivamente.
Muchos negocios descubren que ese porcentaje es más alto de lo que suponían.
Los tres errores frecuentes
Fijar el precio sobre el costo histórico. El precio debe cubrir el costo de reposición, no el de la compra anterior. En entornos de variación cambiaria, esa diferencia es el margen completo.
Actualizar precios con retraso. Cada día de retraso es margen cedido. La solución no es subir cada día —eso ahuyenta clientes— sino definir una regla de actualización conocida y aplicarla sin excepciones.
Mantener inventario en exceso de productos de rotación lenta. En una economía con presión de precios, el inventario parado es capital que pierde valor.
Lo que sí conviene
Rotación rápida sobre margen alto. Vender más veces con menos margen unitario protege mejor que vender poco con margen amplio.
Reserva en la moneda del costo. Si el costo principal es en divisa, la reserva debería estar en divisa. Guardar en la moneda equivocada es una pérdida garantizada.
Contratos con cláusula de ajuste. Con proveedores y con arrendador. Un contrato a precio fijo largo, en entorno variable, traslada todo el riesgo a una de las partes.
Registro simple de tipo de cambio aplicado. Anotar a qué tasa se compró y a qué tasa se vendió permite calcular el margen real. Sin ese registro, el negocio opera a ciegas.
Nota: esta pieza ofrece información general de gestión y no constituye asesoría financiera ni contable.
Fuentes principales: Inventario sectorial de mayo de 2026 sobre la situación económica venezolana, con datos de organizaciones independientes; prácticas estándar de gestión de precios en entornos con más de una moneda en circulación.
Alfredo Yánez
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FlixLatino apostó al cine en español antes que los gigantes
En 2015 no había dónde ver cine iberoamericano por suscripción en Estados Unidos. FlixLatino salió con 250 películas y sigue en pie once años después.
En 2015 no existía un lugar donde ver cine iberoamericano por suscripción en Estados Unidos. Luis Guillermo Villanueva salió al mercado con 250 películas a $2.99 al mes. Once años después sigue en pie, y lo que aprendió sobre el público hispano vale para cualquiera que quiera venderle algo.
Las 6W
Qué: FlixLatino cumple once años como la plataforma independiente de cine en español que sobrevivió a toda una generación de competidores.
Quién: Luis Guillermo Villanueva, creador de FlixLatino, el área digital del Grupo Somos.
Cuándo: Martes 11 de agosto de 2026, en el año once de operación.
Dónde: Estados Unidos y Puerto Rico, el único mercado donde la categoría «latino» funciona como una sola cosa.
Por qué: Lo que aprendió sobre acentos, gustos y país de origen contradice buena parte de lo que el mercadeo da por sentado.
Cómo: Con catálogo propietario, distribución en las plataformas que el espectador ya usa y una tarifa por debajo de los cinco dólares.
Cuando FlixLatino salió al mercado, en 2015, no existía ViX y Netflix apenas tenía catálogo en español. Villanueva vio un hueco que hoy parece obvio y entonces no lo era: millones de personas en Estados Unidos que querían ver cine hecho en sus países y no tenían dónde.
Arrancó con 250 películas y una tarifa de $2.99 al mes.
De aquella generación de plataformas —Prende, Fusion, Pantaya, Póngalo— casi ninguna llegó al año once. Villanueva las enumera de memoria, sin dramatismo. Hoy quedan dos jugadores en pie: ViX, el proyecto de Televisa Univision, y la plataforma que él dirige, que opera con una fracción de esos recursos.

El catálogo como activo, no como alquiler
La diferencia estructural está en la propiedad. FlixLatino es el área digital del Grupo Somos, que reúne además a Somos TV, Somos Distribución y una unidad de producción. El cine que ofrece la plataforma pertenece al grupo: no es un arrendamiento que un competidor pueda superar con una oferta mayor en la próxima renovación.
¿Qué tiene FlixLatino que no pueda tener otro?
Miles de títulos de cine estrenados en los últimos quince años, combinados con series de alto perfil de distintos países. Villanueva sostiene que no existe otra plataforma que agrupe cine premium con contenido episódico de esa procedencia al mismo precio.
Ese catálogo incluye contenido de RCTV, negociado directamente y no a través de intermediarios. También series turcas dobladas al español, programación infantil y documentales, además de dos canales lineales propios.
¿La empresa es rentable o depende del grupo para subsistir?
Han pasado diez años. Si no fuera rentable, no estaría todavía flotando.
Es la única respuesta financiera que ofrece. Tampoco entrega número de suscriptores: dice que no puede hacerlo por los acuerdos con sus socios de distribución, una restricción habitual en modelos de este tipo.
Estar donde el espectador ya está
La arquitectura comercial explica buena parte de la supervivencia. FlixLatino no le pide al usuario que cambie de hábito: aparece dentro de los servicios que ya usa.
En un cableoperador como Xfinity, el suscriptor lo añade como servicio adicional y lo paga con su cuenta existente. Con una telefónica como Verizon, la plataforma opera a través de su propia aplicación pero usando el sistema de pagos del operador.
¿Por qué ceder el dato de pago a un tercero?
Para no tener nosotros los datos de pago, sino que ya estén autentificados directamente con su compañía telefónica.
La tercera vía es directa por el sitio. A eso se suman Prime Video Channels, Roku Channels, Vizio y las tiendas de Apple, Google y Samsung. El único ausente relevante que menciona es YouTube TV.

Lo que once años enseñan sobre el público hispano
Aquí está la parte de la conversación que trasciende al negocio del streaming.
Villanueva sostiene que la categoría «latino» solo existe en Estados Unidos. En cualquier otro lugar uno es argentino, ecuatoriano, peruano, venezolano o colombiano. Aquí, en cambio, esa audiencia se agrupa bajo una misma bandera y se mueve con patrones parecidos, del mismo modo que la música en español dejó de segmentarse por país: Bad Bunny, Natalia Lafourcade y Maná suenan hoy para el mismo oyente.
Pero los datos de consumo de su plataforma muestran las costuras de esa bandera común. Los tres países que más pesan son México, España y Argentina. Y de los tres, el argentino es el que menos se ve.
¿Por qué, si es de los de mejor calidad?
Lo que afecta un poquito es el acento argentino.
El detalle se extiende. El acento español no le gusta al mexicano, dice; el argentino no le gusta a ninguno de los dos; el mexicano no le gusta al español. Son exactamente los tres países que más contenido aportan al catálogo, y sus acentos se rechazan entre sí.
No es un juicio cultural: es una descripción de mercado, y desmiente la idea de una audiencia hispana homogénea mejor que cualquier estudio de segmentación. La variedad y la calidad, dice, terminan neutralizando esas fricciones.
Aun así rechaza que el motor del consumo sea la nostalgia. Sostiene que lo que funciona es el buen cine y las buenas historias, no el recuerdo de una plaza. Y señala la generación de directores y actores iberoamericanos que hoy trabaja en la industria estadounidense como prueba de que ese talento dejó de ser una categoría aparte.
La segmentación, explica, se construye con encuestas al momento del registro y patrones de consumo cruzados con palabras clave. Un sistema anterior a la inteligencia artificial, que después se automatizó.
Venezuela: la novela como formato de regreso
Villanueva es venezolano, de modo que la pregunta por el futuro de esa industria no es abstracta para él.
Después del 3 de enero de 2026, ¿puede reactivarse la producción audiovisual venezolana?
Si hubiera un apetito de generar contenido en Venezuela, podría regresar la novela venezolana y, por ende, el cine venezolano.
Su argumento es de formato, no de política. La telenovela volvió con fuerza, dice, y señala como prueba el éxito del drama turco doblado al español, que funciona con enredos similares. Menciona incluso Yellowstone como una telenovela adaptada a este mercado.
Sobre la diáspora venezolana afirma que está representada en la plataforma como contenido y como público, junto al colombiano, el argentino, el dominicano, el puertorriqueño y el cubano. Ese ciento por ciento latino, dice, es la diferencia con las plataformas de mayor escala.

Lo que viene
De 250 películas a más de 4.000 horas de contenido de más de veinte países. El precio pasó de $2.99 a $4.99 en el plan básico, con un premium de $5.99 que permite descargar y ver en hasta cuatro pantallas. Ambos tienen versión anual con descuento.
Preguntado por lo que falta, Villanueva menciona dos frentes. El primero es seguir ampliando el catálogo de manera costo-efectiva, sin trasladar el costo al usuario. El segundo es más ambicioso: contenido original propio —comedia, entrevistas, cápsulas diarias— que acompañe la programación como lo haría un canal abierto. Reconoce que eso hay que producirlo, no se compra hecho, y que es la siguiente frontera.
¿Y si Univision o Amazon ponen una oferta sobre la mesa?
Llevamos diez años en este negocio, le vemos diez años más y diez años más después de eso.
Ante una oferta que valorizara lo construido, admite, se consideraría. Pero aclara que no es la estrella norte.
Al cierre, cuando se le pregunta qué falta por decir, no habla de suscriptores ni de facturación. Dice que lo importante es seguir empujando la industria audiovisual en español dentro y fuera de Estados Unidos, porque el arte que se produce en esos países merece verse y todavía no se ve lo suficiente.
Once años después, sigue siendo el mismo argumento con el que empezó.
Datos de la plataforma verificados al 11 de agosto de 2026: plan básico $4.99 al mes o $44.99 al año; plan premium $5.99 al mes o $53.99 al año, con hasta cuatro pantallas simultáneas y descarga sin conexión. Desde abril de 2026 existe además un nivel gratuito con publicidad. La empresa declara más de 4.000 horas de contenido de más de veinte países.
Fuentes: entrevista propia del martes 11 de agosto de 2026. Precios y planes verificados en el centro de ayuda de FlixLatino y en las fichas de App Store y Google Play.
Emprendimientos
Aceptar pagos digitales dejó de ser comodidad para el negocio hispano
Operar solo en efectivo tiene costos que no aparecen en ninguna factura: crédito, clientela y exposición.
El impuesto a las remesas en efectivo y el giro del sector financiero hacia infraestructura digital modifican el cálculo para el negocio que opera solo en billetes. Los costos de quedarse fuera no aparecen en ninguna factura.
| QUÉ | Operar exclusivamente en efectivo genera costos indirectos crecientes para el pequeño negocio. |
| QUIÉN | Pequeños negocios hispanos en EE.UU.: restaurantes, servicios, construcción, cuidado personal. |
| CUÁNDO | El cambio se acelera en 2026, con el impuesto a remesas en efectivo vigente desde enero. |
| DÓNDE | Estados Unidos, con efecto mayor en corredores de alta migración. |
| POR QUÉ | Sin historial de transacciones no hay historial de crédito, y sin crédito no hay expansión. |
| CÓMO | Incorporando medios de pago digitales sin abandonar el efectivo como opción. |
Hay una razón perfectamente sensata por la que muchos negocios hispanos en Estados Unidos operan principalmente en efectivo: funciona, es inmediato, no cobra comisión y no exige papeleo.
En 2026 esa ecuación está cambiando, y no por una moda tecnológica.
Lo que cambió este año
El impuesto a las remesas en efectivo. Desde el 1 de enero de 2026 rige un gravamen federal del 1% sobre transferencias internacionales fondeadas en efectivo, giro postal o cheque de caja. Las fondeadas desde cuenta o tarjeta están exentas. Esto no afecta directamente al negocio, pero está empujando a millones de personas hacia la bancarización. Cambia los hábitos de pago de su clientela.
El giro del sector financiero. Según cifras del Banco Interamericano de Desarrollo, América Latina y el Caribe alcanzó 3.069 empresas fintech en 26 países, un crecimiento superior al 340% desde 2017. Los segmentos con más empresas son pagos y remesas —21% del total— y préstamos, con 19%. El sector se está desplazando hacia modelos de infraestructura para empresas. Traducción práctica: aceptar pagos digitales es hoy más barato y más simple que hace cinco años.
Los costos invisibles del efectivo
Ninguno aparece en una factura, y por eso rara vez entran en el cálculo.
El historial crediticio que no se construye. Un negocio que factura bien pero no deja rastro documentado de esa facturación es, para efectos de un préstamo, un negocio sin historia. Cuando llega el momento de comprar equipo, tomar un local mejor o contratar, no hay expediente que mostrar. Este es el costo más caro y el que tarda más en repararse: el historial se construye con tiempo, y el tiempo no se recupera.
La clientela que no entra. Un porcentaje creciente de consumidores, sobre todo de segunda generación y menores de cuarenta años, sencillamente no carga efectivo. No es que prefieran no pagar en efectivo: no lo tienen encima. Ese cliente no discute, se va al negocio de al lado.
La exposición física. Manejar volúmenes de efectivo implica riesgo de robo y de pérdida, además de tiempo dedicado a conteo, depósito y cuadre.
La informalidad como techo. Contratos con empresas, proveedores mayoristas, plataformas de reparto y programas de contratación pública exigen registro formal y trazabilidad. Sin ellos, el negocio queda limitado al mercado que puede alcanzar caminando.
Lo que no significa
Nada de esto implica abandonar el efectivo.
El efectivo sigue siendo una parte importante de la economía de barrio y hay clientela que solo paga así. La recomendación no es sustituir: es añadir una opción.
Tampoco significa que la digitalización sea gratis. Las comisiones por transacción son reales y hay que calcularlas contra el margen. Un asesor tributario consultado por medios especializados planteó el punto con precisión: el reto no es solo digitalizar, sino generar incentivos reales para dejar la informalidad. Si el costo de formalizarse supera al beneficio, la gente no se formaliza, y hace bien.
Cómo empezar sin gastar de más
Primero, mida. Durante dos semanas, anote cuántos clientes preguntaron si pueden pagar con tarjeta y se fueron al oír que no. Ese número decide si vale la pena. Si es cero, no cambie nada.
Segundo, empiece por lo simple. Los lectores de tarjeta que se conectan a un teléfono cuestan poco y no exigen contrato de largo plazo. Es la forma más barata de probar.
Tercero, separe las cuentas. Una cuenta bancaria de negocio distinta de la personal es la base sobre la que se construye historial. Varias instituciones abren cuentas con identificación consular o extranjera; conviene preguntar antes de asumir que no se puede.
Cuarto, compare comisiones. Varían de forma significativa entre proveedores, y en volúmenes pequeños esa diferencia se nota.
Quinto, no confunda herramienta con estrategia. Aceptar tarjeta no atrae clientes por sí solo. Elimina una razón para perderlos, que no es lo mismo.
Esta nota describe condiciones generales del mercado y no constituye asesoría financiera, contable ni legal. Para su negocio, consulte con un contador acreditado.
Fuentes principales: Banco Interamericano de Desarrollo, datos del ecosistema fintech regional · IRS, guía sobre el impuesto del 1% a remesas · Foro Económico Mundial, informe sobre el futuro de la fintech global · El Estímulo, declaraciones de asesoría tributaria (6 de agosto de 2026).
Emprendimientos
Las cuatro cláusulas que salvan un contrato cuando falla el tribunal
En un entorno donde los tribunales no son confiables, el contrato tiene que hacer el trabajo que el juez no hará.
Un empresario no controla el sistema judicial de su país. Sí controla lo que firma. Estas son las cuatro cláusulas que más diferencia hacen cuando la previsibilidad de los tribunales no está garantizada.
Las 6W
| Qué | Existen cláusulas contractuales que reducen la exposición ante sistemas judiciales poco previsibles. |
| Quién | Emprendedores y pequeños empresarios, dentro de Venezuela y en la diáspora con operaciones en el país. |
| Cuándo | En un contexto de renovación anunciada del Tribunal Supremo de Justicia y de reconstrucción posterior al sismo. |
| Dónde | Venezuela y operaciones transfronterizas con contrapartes venezolanas. |
| Por qué | El costo de una disputa mal prevista suele superar el margen de la operación que la originó. |
| Cómo | Mediante previsión contractual de jurisdicción, método de resolución, garantías y escalamiento. |
Advertencia previa
Esta guía no es asesoría legal. Las cláusulas que siguen deben redactarse con un abogado y adaptarse a cada operación y a cada jurisdicción. Lo que aporta esta pieza es saber qué preguntar.
1 · Jurisdicción y ley aplicable
Es la cláusula que más se omite y la que más cuesta cuando falta.
Define ante qué tribunales se resuelve una disputa y con qué ley se juzga. Pueden no coincidir: un contrato puede regirse por la ley de un país y resolverse ante los tribunales de otro.
La pregunta práctica: si la contraparte incumple, ¿dónde se demanda y bajo qué normas? Si el contrato no lo dice, se abre una discusión previa sobre eso, antes de discutir el fondo.
2 · Arbitraje
Es la alternativa a los tribunales ordinarios y por eso importa donde estos no son previsibles.
Un acuerdo arbitral remite las disputas a árbitros designados según reglas pactadas, con sede en un lugar convenido. Los laudos son ejecutables internacionalmente conforme a convenios de reconocimiento.
Lo que hay que definir: institución que administra, número de árbitros, sede, idioma y ley aplicable. Un acuerdo arbitral incompleto es peor que ninguno, porque genera su propia disputa.
Y una advertencia de costo: el arbitraje suele ser más caro que la vía judicial. Para operaciones pequeñas puede no compensar, y ahí conviene un mecanismo escalonado.
3 · Garantías reales y ejecutables
Una garantía vale por su ejecutabilidad, no por su valor nominal.
Las preguntas: ¿qué garantiza la obligación? ¿Ese bien está libre de gravámenes y con registro en regla? ¿Ante qué instancia se ejecuta y en qué plazo estimado?
En Venezuela esta cuestión tiene una urgencia particular: el propio gobierno encargado solicitó al Tribunal Supremo de Justicia una jurisdicción especial para litigios de propiedad, identidad y sucesiones tras el sismo, y no se ha informado el resultado. Una hipoteca sobre un inmueble con titularidad en disputa no es una garantía: es un litigio futuro.
4 · Escalamiento de conflictos
Es la cláusula más barata y la que más disputas evita.
Establece qué ocurre antes de litigar: un plazo de negociación directa entre las partes, luego una mediación, y solo después el arbitraje o el tribunal.
Por qué funciona: la mayoría de los conflictos comerciales no son de mala fe sino de interpretación. Un escalamiento pactado obliga a hablar antes de gastar.
La nueva ley de arrendamiento venezolana, sancionada el 31 de julio de 2026, contempla instancias de mediación. Ese mecanismo valdrá lo que valga el órgano que lo administre, y conviene identificarlo antes de firmar.
Las tres cosas que un contrato no arregla
No arregla una contraparte insolvente. Ninguna cláusula cobra de quien no tiene.
No arregla la falta de documentación. Si el objeto del contrato tiene el título en desorden, el problema es previo.
No arregla un sistema que no ejecuta. Reduce exposición; no la elimina.
La conclusión práctica
En entornos de baja previsibilidad judicial, el contrato deja de ser un trámite de cierre y pasa a ser parte del diseño de la operación.
Una tarde con un abogado antes de firmar cuesta una fracción de lo que cuesta un litigio de tres años. Y es la única parte de este problema que un empresario controla por completo.
Nota: esta pieza ofrece información general de gestión y no constituye asesoría legal.
Cobertura previa de INCÍSOS (enlaces de contexto, no fuentes): el análisis sobre seguridad jurídica e inversión · la ley del régimen especial de arrendamiento · el especial Verificable, Nivel 2, sobre la renovación del TSJ.
Fuentes principales: Asamblea Nacional de Venezuela (Ley del Régimen Especial de Arrendamiento sancionada el 31 de julio de 2026); The Daily Journal (solicitud de jurisdicción especial ante el Tribunal Supremo de Justicia); prácticas estándar de redacción contractual en operaciones transfronterizas.
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