Connect with us
PublicidadTu lugar es aquí62 millones de hispanos. Empieza por los que deciden.Anúnciate →

Economía

EE.UU. rompe el formato y negocia el USMCA por separado

La primera revisión del tratado comercial de Norteamérica empieza el 1 de julio, y Washington rompió el formato trilateral. Qué se juega y por qué le importa al trabajador hispano.

Avatar de Desconocido

Published

on

EE.UU. rompe el formato y negocia el USMCA por separado

ANÁLISIS · ECONOMÍA

El 1 de julio arranca la primera revisión del tratado comercial que rige el comercio de Norteamérica, y Estados Unidos llegó a ella rompiendo el formato: ya no negocia con México y Canadá juntos, sino por separado. Detrás del tecnicismo hay un giro que puede reordenar el empleo y los precios que paga el hispano en EE.UU.

Ficha 6W

Qué Comienza la primera revisión del USMCA, con EE.UU. negociando por vías bilaterales separadas con México y con Canadá.
Quién Estados Unidos, México (Sheinbaum) y Canadá (Carney), con el Congreso de EE.UU. como actor de fondo.
Cuándo La revisión formal arranca el 1 de julio de 2026.
Dónde En Norteamérica, sobre un comercio trilateral de cerca de dos billones de dólares anuales.
Por qué El tratado incluye una revisión obligatoria a los seis años que decide si se renueva, se enmienda o se deja vencer.
Cómo Mediante negociaciones que EE.UU. optó por llevar por separado, fuera del formato trilateral original.

Lo que está en juego

El 1 de julio de 2026 comienza un proceso que, aunque suene a tecnicismo de comercio exterior, puede tocar el bolsillo de millones de familias hispanas en Estados Unidos: la primera revisión obligatoria del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (USMCA, o T-MEC en México). El acuerdo, que entró en vigor en 2020 como sucesor del viejo TLCAN, gobierna un comercio trilateral estimado en cerca de dos billones de dólares anuales y mantiene libre de aranceles alrededor del 85% del intercambio regional. La revisión de los seis años no es una fecha de vencimiento, sino un momento de decisión: los tres gobiernos deben definir si renuevan el tratado por dieciséis años más, si lo enmiendan o si lo dejan derivar hacia una serie de revisiones anuales que podrían terminar, en el peor escenario, en su expiración.

El giro que cambia las reglas del juego

Aquí está el dato que distingue a esta revisión de cualquier expectativa previa: Estados Unidos rompió el formato trilateral. En lugar de sentarse con México y Canadá en una sola mesa, Washington optó por negociar por vías bilaterales separadas: una conversación con México, otra con Canadá. El movimiento no es neutro. Negociar por separado le permite a Estados Unidos aplicar presiones distintas a cada socio y evitar que México y Canadá hagan frente común. De hecho, los dos vecinos habían anticipado esa posibilidad y firmaron en septiembre de 2025 su propia asociación estratégica bilateral, justamente para no quedar aislados frente a Washington.

En este nuevo tablero, México llegó en una posición relativamente mejor que Canadá. La presidenta Claudia Sheinbaum apostó por la diplomacia silenciosa y por no responder a las amenazas arancelarias con represalias, una estrategia que —al menos por ahora— le evitó a México los aranceles más severos. Canadá, en cambio, sí respondió con aranceles propios y vio cómo su relación con Washington se deterioraba más. Para la enorme comunidad mexicana en Estados Unidos, ese matiz importa: la suerte del país de origen en esta negociación incide en el comercio, la inversión y el empleo a ambos lados de la frontera.

De «reglas de origen» a «reglas de control»

Hay un concepto técnico que conviene traducir, porque puede ser el cambio más profundo de toda la revisión. Hasta ahora, el tratado funciona con «reglas de origen»: lo que determina cómo se trata un producto es dónde se fabrica. Estados Unidos está empujando hacia lo que algunos analistas llaman «reglas de control»: la posibilidad de bloquear productos vinculados a empresas chinas aunque se fabriquen en México o Canadá. En el fondo, Washington quiere usar el USMCA como una herramienta para cerrarle a China la puerta trasera al mercado norteamericano, presionando a sus socios para que adopten un frente común frente a Pekín en aranceles, controles de exportación y límites a la inversión.

Ese giro tiene consecuencias concretas para el empleo. La industria automotriz, que representa cerca del 40% de las importaciones estadounidenses desde México, es el corazón de este comercio y la más expuesta a cualquier cambio en las reglas. Endurecer los requisitos de contenido regional puede, en teoría, traer de vuelta empleos manufactureros a Estados Unidos; pero también puede encarecer los autos, alterar cadenas de suministro y golpear a comunidades —muchas de ellas con fuerte presencia hispana— que dependen de esa industria integrada.

Por qué le importa al lector hispano

Para el trabajador hispano en Estados Unidos, esta negociación no es un asunto de diplomáticos: es empleo, precios y estabilidad. Buena parte de la manufactura, la agricultura y la logística que emplean a hispanos en EE.UU. depende del comercio fluido con México. Si la revisión termina bien y el tratado se extiende, se reduce la incertidumbre que hoy frena inversiones. Si se traba y deriva en aranceles o en un régimen de revisiones anuales, esa incertidumbre se traslada a las decisiones de las empresas: dónde abrir una planta, a quién contratar, cuánto cobrar por un producto. Y eso llega, tarde o temprano, al supermercado y a la nómina.

Para el consumidor, el efecto es igual de directo. Buena parte de lo que una familia hispana compra —desde un auto hasta los alimentos frescos— pasa por esta red comercial. Una negociación que encarezca el comercio se siente en el precio final. Por eso conviene seguir esta revisión sin dejarse intimidar por la jerga: detrás de las «reglas de origen» y los «aranceles de sección 232» hay decisiones que terminan en el recibo de la compra y en el sobre del salario. INCÍSOS seguirá traduciendo esos movimientos a lo que de verdad significan para quien vive y trabaja en Estados Unidos.

Fuentes principales: análisis de CSIS, Brookings, Council on Foreign Relations, Chicago Council on Global Affairs y Convera sobre la revisión 2026 del USMCA; reportes del Congressional Research Service de EE.UU.; declaraciones de la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR).

Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →

Continue Reading
Advertisement

Alfredo Yánez

9 libros que te cambian la perspectiva

Finanzas, emprendimiento, migración y más — disponibles en Amazon

VER LIBROS →
Click to comment

Deja un comentario

Economía

Las obras que Venezuela pagó y nunca recibió

Fechas prometidas, avances reales y millones comprometidos. El inventario de las obras que el chavismo anunció, cobró y no terminó.

Avatar de Desconocido

Published

on

Obras inconclusas del puente Cacique Nigale en el Lago de Maracaibo
Alianza INCÍSOS+El Canal de Nitu

ECONOMÍA · VENEZUELA · OBRAS PÚBLICAS

Puentes, trenes, túneles y un río que iba a ser balneario: cada promesa llegó con su partida de dinero, y casi ninguna con su obra. Son deudas sin dueño. Una transición que quiere reconstruir el país tendrá que saber primero cuánto se pagó por lo que nunca existió.

Las 6W · INCÍSOS

QuéInventario documentado de las grandes obras públicas anunciadas, financiadas y no terminadas desde 2005.
QuiénLos gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, sus ministerios y contratistas como Odebrecht.
CuándoObras iniciadas entre 2005 y 2013; la mayoría debió terminar entre 2006 y 2019.
DóndeCaracas, Miranda, La Guaira, Zulia, Bolívar, Guárico, Cojedes, Anzoátegui y Lara.
Por quéLas fallas de servicios que hoy sufre el país, de la luz al transporte, tienen detrás obras pagadas y no entregadas.
CómoCon los registros de Transparencia Venezuela, informes de la Asamblea Nacional de 2015 e investigaciones periodísticas.

Venezuela tiene un registro de promesas que se puede medir en kilómetros de puente que no existe. Transparencia Venezuela contabilizó en 2022 246 obras inconclusas en 21 estados. En 153 de ellas pudo reconstruir el dinero comprometido: unos 316.000 millones de dólares, según la organización. Ninguna de las grandes tiene un responsable condenado por su abandono.

La lista volvió a la conversación el 30 de septiembre de 2026, en un programa del canal de Nitu Pérez Osuna en el que participó el editor de INCÍSOS, cuando la audiencia empezó a enviar sus propias obras pendientes. Aquí están las que se pueden documentar.

Contexto: ocho obras, ocho fechas vencidas

ObraInicioPrometida paraEstado conocidoDinero
Metro Caracas–Guarenas–Guatire20062012Paralizado; tuvo al menos cuatro fechas de inauguraciónOdebrecht. La AN de 2015 estimó unos 5.000 millones de dólares invertidos
Segundo puente sobre el Lago de Maracaibo (Nigale)20082014; luego 201816,7 % de avance; paralizado desde marzo de 2017USD 3.187 millones (valor total)
Tercer puente sobre el Orinoco20062010; luego 201770,3 % de avance; paralizadoUSD 2.525 millones (valor total); USD 828 millones comprometidos
Ferrocarril Tinaco–Anaco20092013; luego 2019Paralizado desde finales de 2013Obra con China; el Estado no pudo pagar la deuda ferroviaria
Túnel Baralt y prolongación de la Cota Mil20122016–201730 % de avance; paralizadoUSD 1.475 millones (valor total)
Estación Central Simón Bolívar, Barquisimeto20052006; luego 200950 % de avanceUSD 597 millones (valor total); USD 300 millones comprometidos
Modernización del aeropuerto de Maiquetía20132015; luego 201934 % de avance; paralizadaUSD 305 millones (valor total)
Saneamiento del río Guaire20052014Ejecución no superior al 26 % en 2016Préstamo del BID de USD 300 millones (2012)
Fuente: base de datos de obras inconclusas de Transparencia Venezuela, salvo donde se indica otra. Montos y porcentajes según su último registro disponible.

Algunas fechas cuentan su propia historia. En 2006, Hugo Chávez anunció que el tercer puente sobre el Orinoco llevaba 30 % de avance y estaría listo en 2011. Odebrecht, la contratista, admitió en 2016 ante la justicia de EE.UU. haber pagado 98 millones de dólares en sobornos en Venezuela. La obra quedó a medio cruzar el río.

En marzo de 2005, Chávez invitó a los caraqueños a bañarse en el Guaire. Su ministra del Ambiente, Jacqueline Faría, prometió el río saneado. En 2016, la Asamblea Nacional denunció que se habían gastado 77 millones de dólares con una ejecución que no pasaba del 26 %. Faría dirige hoy la Misión Venezuela Renace, encargada de reconstruir La Guaira tras los terremotos del 24 de junio.

Lo que la memoria colectiva recuerda distinto

No todo lo que se recuerda como abandonado lo está, y la precisión importa. El hotel del aeropuerto de Maiquetía sí abrió: Nicolás Maduro lo inauguró en septiembre de 2025, unos 25 años después de anunciado. Según Armando.Info, en 2013 la empresa de Alex Saab y Álvaro Pulido había recibido 42 millones de dólares para terminarlo en un año. Lo que sigue paralizada es la modernización del aeropuerto encargada a Odebrecht.

El sistema de buses Transbarca, en Barquisimeto, funciona desde septiembre de 2013. Lo que no se terminó es su Estación Central, el nuevo terminal de la ciudad, por el que en 2008 se aprobaron 340 millones de dólares con la promesa de inaugurarlo en 2009.

Y la promesa eléctrica tiene fecha: en 2001, tras un apagón, Chávez ofreció que en diez años Venezuela tendría el mejor sistema eléctrico del continente. Quince años después de ese plazo, el país arrastra un déficit de más de 1.500 megavatios.

Análisis: deudas huérfanas

Cada promesa llegaba con su asignación presupuestaria. Por eso estas obras no son solo infraestructura que falta: son deudas sin dueño. Se pagaron con petróleo, con préstamos del Fondo Chino o del BID, con fondos como el Fonden, y nadie ha rendido cuentas por ellas.

El patrón importa ahora por dos razones. La primera es la reconstrucción tras los terremotos, que vuelve a mover grandes contratos públicos. La segunda es la electricidad: el ministro Rolando Alcalá anunció 1.300 megavatios nuevos para el último trimestre de 2026, y el plan del gobierno encargado habla de hasta 4.800. Son promesas con cifra y con fecha, como lo eran las de 2001, 2005 y 2006. La diferencia la hará su verificación.

Criterio: tres pruebas

  1. Una auditoría con nombres. Si la mesa de Caracas o la nueva Asamblea incluyen una revisión pública de las obras inconclusas: cuánto se pagó, a quién y quién lo autorizó.
  2. Contratos a la vista. Si los contratos de la reconstrucción de La Guaira y de la Misión Venezuela Renace se publican con montos, contratistas y plazos.
  3. Megavatios verificables. Si el 31 de diciembre se pueden contar, con datos del sistema eléctrico, los megavatios prometidos para el último trimestre.

Las preguntas sobre el destino del dinero público forman parte del especial En voz alta.


Fuentes principales: Transparencia Venezuela, base de datos de obras inconclusas e informe de 2022; Transparencia Venezuela, presentación sobre obras del Ministerio de Transporte (2016); Asamblea Nacional (2016), informe sobre obras inconclusas; Armando.Info (vía La Patilla), 28 de septiembre de 2025; Voz de América, 2024 (río Guaire); BID, proyecto VE-L1037; NTN24 (Jacqueline Faría y la Misión Venezuela Renace); teleSUR, 29 de septiembre de 2026 (anuncio de 1.300 MW); La Patilla, 17 de diciembre de 2021 (promesa eléctrica de 2001); Departamento de Justicia de EE.UU., acuerdo con Odebrecht (2016); El Diario, 11 de mayo de 2025 (túnel Baralt).

Continue Reading

Economía

Qué falta para que las petroleras pasen del foro al pozo

Licencias renovadas, memorandos sin contrato y una red eléctrica que no alcanza. Lo que dejó la cumbre petrolera de Caracas.

Avatar de Desconocido

Published

on

Foro energético con instalaciones petroleras al fondo.

ECONOMÍA · VENEZUELA · PETRÓLEO

La cumbre petrolera de Caracas cerró con cientos de ejecutivos dispuestos a entrar y casi ningún contrato definitivo. Los permisos de Washington ya están; lo que falta es lo que ningún permiso resuelve: contratos firmes, reglas estables y electricidad suficiente para producir.

Las 6W · INCÍSOS

QuéCerró la Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela (VIOGS 2026), con el Caracas Gas Forum integrado.
QuiénMás de 600 delegados de unas 250 empresas y más de 30 países, según los organizadores; entre ellas Repsol, Siemens, Hunt Oil, Maurel & Prom y la catarí UCC Oil and Gas Holding.
CuándoDel 28 al 30 de septiembre de 2026.
DóndeIESA y hotel JW Marriott, Caracas.
Por quéEs la primera gran conferencia energética desde que Washington lanzó un plan de reconstrucción petrolera de 100.000 millones de dólares, según Reuters.
CómoPaneles, mesas y reuniones bilaterales para convertir recursos en proyectos, bajo licencias de la OFAC renovadas el 28 de septiembre.

La Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela terminó el 30 de septiembre de 2026 en Caracas con un mensaje repetido desde el escenario: las empresas quieren entrar. «Toda Venezuela es una tremenda oportunidad para nosotros», dijo Erik Keskula, de la catarí UCC Oil and Gas Holding. Lo que no salió de la cumbre fue una lista de contratos definitivos.

Contexto: la puerta legal ya está abierta

El obstáculo de los últimos años eran las sanciones. Ya no es el principal. El 28 de septiembre, en vísperas de la cumbre, la OFAC renovó la licencia 46E y las licencias 48D y 49B, que permiten a petroleras estadounidenses operar e invertir en Venezuela. El jefe adjunto de misión de la embajada de EE.UU., Michael García, dijo en la cumbre que Washington trabajó con el gobierno encargado para reabrir las puertas a empresas de renombre.

Los acuerdos de septiembre son, sin embargo, preliminares. Continental Resources, de Harold Hamm, firmó el 16 de septiembre un memorando de entendimiento con PDVSA para el bloque Ayacucho 2 y dijo que esperaba cerrar un acuerdo de largo plazo en semanas. TotalEnergies firmó otro memorando el 20 de septiembre. Y la empresa del acuerdo que la Casa Blanca llamó el mayor de la historia, North American Blue Energy Partners, con 17 campos, no participó en el encuentro, según Infobae.

La producción ronda 1,2 millones de barriles diarios, frente a los más de tres millones de hace dos décadas.

Análisis: lo que ningún permiso resuelve

Con las licencias en regla, la conversación de los paneles se desplazó hacia lo que ninguna licencia arregla. Según Reuters, el país arrastra un déficit eléctrico de más de 1.500 megavatios, con apagones de hasta 10 horas diarias en algunas regiones. Una norma aprobada en enero exige a los nuevos proyectos energéticos generar su propia electricidad, pero muchos ejecutivos no ven viable ampliar operaciones si no se repara la red. Varias empresas presentaron proyectos para producir electricidad con el gas que hoy se quema o se ventea; ninguno ha arrancado.

Hunter Hunt, de Hunt Energy, admitió no tener la respuesta, aunque recordó que la demanda máxima del país, unos 16.000 megavatios, no es tan alta como para hacer imposible la solución. Pidió identificar primero las debilidades institucionales y luego las de infraestructura. El orden no es casual: sin reglas estables, nadie construye una planta eléctrica para alimentar un pozo.

El gobierno encargado respondió con cifras. El ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, anunció avances con Eurobras, IMPSA, GE Vernova y Siemens Energy, y el plan de Delcy Rodríguez promete restituir hasta 4.800 megavatios antes de fin de año. Reuters recogió las dudas de analistas tras años de promesas incumplidas.

La propia cumbre sufrió dos cortes de luz el 29 de septiembre. Es el detalle que más circuló, pero no es la noticia. La noticia es que la pregunta cambió: ya no es si Washington deja invertir, sino si Venezuela puede sostener la inversión.

Criterio: tres pruebas antes de fin de año

  1. El contrato de Continental. Si el memorando de Ayacucho 2 se convierte en un acuerdo de largo plazo en las semanas prometidas.
  2. Los 4.800 megavatios. Cuánta de esa generación está operando el 31 de diciembre, con cifras verificables del sistema eléctrico.
  3. El primer proyecto de gas a electricidad. Si alguno de los proyectos para aprovechar el gas venteado recibe aprobación y arranca.

INCÍSOS publicó al inicio de la cumbre el balance de expectativas y compromisos.


Fuentes principales: Reuters (Deisy Buitrago y Vivian Sequera), 30 de septiembre de 2026; Infobae (con EFE), 30 de septiembre de 2026; El Nacional, 30 de septiembre de 2026; Inspenet, 29 de septiembre de 2026; Diario Las Américas, 28 y 30 de septiembre de 2026; CNBC y Bloomberg, 16 de septiembre de 2026 (acuerdo de Continental Resources).

Continue Reading

Economía

El riesgo país cayó a la mitad y Venezuela sigue en default

De 12.671 a 6.037 puntos básicos. Una caída que refleja apuestas sobre la recuperación de los bonos, no la capacidad de pago del país.

Avatar de Desconocido

Published

on

ECONOMÍA · DEUDA · MERCADOS

El índice de riesgo de JPMorgan para Venezuela bajó 52% en 2026. No significa que el país pueda financiarse: sigue en cesación de pagos desde 2017 y su deuda duplicaría el tamaño de la economía. El mercado compra expectativa, no solvencia.

Las 6W · INCÍSOS

QuéEl EMBI de Venezuela cayó 52% en 2026, de 12.671 a 6.037 puntos básicos.
QuiénTenedores de bonos venezolanos y de PDVSA, JPMorgan y el gobierno encargado.
CuándoEntre el 2 de enero y el 3 de septiembre de 2026.
DóndeMercados internacionales de deuda.
Por quéLas licencias petroleras y los acuerdos de inversión mejoraron las expectativas de recuperación.
CómoPor la subida de precio de bonos en default en el mercado secundario.

El índice de riesgo país que calcula JPMorgan para Venezuela pasó de 12.671 puntos básicos el 2 de enero de 2026 a 6.037 el 3 de septiembre: una caída de 52%. Solo entre el 27 de agosto y el 3 de septiembre bajó 556 puntos, impulsado por anuncios como el de Chevron.

Contexto: un indicador distinto al de otros países

En la mayoría de los países, un riesgo país más bajo significa que el Estado puede endeudarse más barato. En Venezuela no. El país está en cesación de pagos desde 2017, no ha completado la reestructuración de su deuda y no tiene acceso normal a los mercados. Como advirtió Jonathan Fortun, economista del Institute of International Finance, el indicador refleja el valor que el mercado asigna a los bonos existentes y lo que espera recuperar, no el costo al que Venezuela podría financiarse.

Análisis: cuánto se debe

La cifra que decidirá todo es la de la deuda. Reportes financieros citados por El Nacional hablan de unos 240.000 millones de dólares que Caracas se prepararía a reconocer, equivalentes a más del doble de un PIB estimado en 111.300 millones para 2026. Aun con una cifra menor, la carga seguiría siendo desproporcionada para una economía con infraestructura deteriorada y servicios precarios.

Criterio: expectativa no es solvencia

La caída del riesgo país es una apuesta sobre la reestructuración futura, alimentada por el petróleo y por la tutela de Washington. Para quien tiene bonos venezolanos o piensa comprarlos, la pregunta no es cuánto bajó el índice, sino en qué términos se negociará la deuda: qué quita se aplicará, qué acreedores tendrán prioridad y con qué ingresos se pagará. Mientras esos términos no existan, el precio de los bonos refleja optimismo, no garantías.

Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni recomendación de inversión.


Fuentes principales: Bloomberg Línea, septiembre de 2026; Globovisión, septiembre de 2026; El Nacional, columna «Vitrina», septiembre de 2026.

Continue Reading

Tendencias

Contexto, análisis y criterio para entender lo que pasa

Descubre más desde INCÍSOS

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo