Connect with us
PublicidadTu lugar es aquí62 millones de hispanos. Empieza por los que deciden.Anúnciate →

Política

Venezuela admite una deuda de 240.000 millones y rompe todos los cálculos

Avatar de Desconocido

Published

on

Una cifra que supera todas las previsiones

El número impresiona incluso a un mercado acostumbrado a las malas noticias venezolanas. Según reveló el Financial Times, Venezuela está cerca de reconocer una deuda total cercana a los 240.000 millones de dólares, una cifra que supera ampliamente los 150.000 a 200.000 millones que los analistas venían estimando. Si se confirma, encaminaría al país a la mayor reestructuración de deuda soberana jamás registrada, por encima incluso del histórico default de Grecia en 2012.

El dato no surge de la nada. En mayo, el gobierno de Delcy Rodríguez anunció el inicio formal de un proceso «integral y ordenado» para reestructurar la deuda externa de la República y de la petrolera estatal PDVSA. Lo que ahora se conoce es la dimensión real de esa deuda, y es mayor de lo que casi todos suponían. Venezuela dejó de pagar su deuda externa en 2017 y es uno de los mayores casos de default soberano del mundo, con bonos en circulación de la República y de PDVSA por unos 60.000 millones de dólares.

La inteligencia NO es artificial

Serie · No te lo explicaron

La IA no piensa. Tú sí.

La inteligencia NO es artificial

Conseguir en Amazon →

De qué está hecha esa montaña

La deuda venezolana no son solo bonos. Es una acumulación de obligaciones de distinta naturaleza: bonos soberanos y de PDVSA en default, préstamos bilaterales —se estima que cerca de una décima parte corresponde a créditos de China—, intereses acumulados durante años de impago, laudos arbitrales por expropiaciones de la era Chávez y juicios internacionales pendientes. Sumar todo eso es lo que lleva la cifra hacia los 240.000 millones.

Para dimensionar el peso, conviene compararlo con el tamaño de la economía. Venezuela prevé publicar un marco macroeconómico que estimaría su PIB en torno a los 100.000 millones de dólares, lo que situaría la relación deuda/PIB por encima del 200%. Es decir, el país debe más del doble de lo que produce en un año. Pocas economías en la historia han enfrentado una reestructuración con semejante desproporción.

Los mercados reaccionan, pero con cautela

La noticia movió los precios. Tras la publicación del Financial Times, los bonos soberanos venezolanos y los de PDVSA subieron alrededor de un centavo por dólar, continuando un repunte que arrancó con la captura de Maduro en enero y la apuesta de los inversionistas por una eventual reestructuración. Hay apetito: los fondos que compraron deuda venezolana a precios de remate ven ahora una posibilidad de recuperar valor.

Pero el escepticismo domina. El banco central reportó ingresos petroleros de apenas 5.500 millones de dólares en el primer trimestre, una leve mejora respecto al final del gobierno de Maduro pero todavía lejos de los niveles previos a las sanciones. Sin petróleo suficiente que respalde los pagos, pocos creen que el acuerdo se cierre en 2026; la mayoría ya mira hacia 2027. Además, el Departamento del Tesoro de EE.UU. mantiene restricciones: autorizó servicios de asesoría —Venezuela contrató a la firma Centerview Partners— pero aún prohíbe negociaciones directas con acreedores y la participación de entidades de Rusia, Irán, China, Corea del Norte y Cuba.

Por qué esta deuda le importa al venezolano

Para el venezolano, dentro y fuera del país, esta cifra no es una abstracción financiera. La deuda condiciona todo el futuro económico. Cada dólar comprometido con acreedores es un dólar que no va a salud, electricidad, educación o infraestructura. El gobierno presenta la reestructuración como una vía para «liberar al país de la carga de la deuda» y «garantizar un alivio sustancial», pero el resultado real dependerá de cuánto se logre renegociar y en qué condiciones.

Y hay un trasfondo que el lector debe tener presente. El tamaño de la deuda, la falta de transparencia histórica sobre el manejo de los fondos públicos y los antecedentes de corrupción en torno a PDVSA son precisamente los obstáculos que complican recuperar la credibilidad ante los inversionistas. La reestructuración no será solo una negociación de cifras: será una prueba de si la Venezuela en transición puede ofrecer la transparencia que su pasado reciente no dio. De esa prueba depende, en buena medida, el ritmo de su recuperación.

Continue Reading
Advertisement

Alfredo Yánez

9 libros que te cambian la perspectiva

Finanzas, emprendimiento, migración y más — disponibles en Amazon

VER LIBROS →
Click to comment

Deja un comentario

Política

Reconstruir el país desde 2015 abre una caja de preguntas sin respuesta

Retomar la institucionalidad desde la Asamblea de 2015 obliga a decidir qué se hace con la Constituyente de 2017 y con el TSJ designado en el exilio. Un nudo sin resolver.

Avatar de Desconocido

Published

on

By

Una legitimidad que arranca en 2015

La arquitectura de la transición tiene un punto de partida claro: la Asamblea Nacional electa en 2015, la última que Washington reconoce como legítimamente electa, presidida hoy por Dinorah Figuera. Sobre esa base se quiere reconstruir la institucionalidad democrática del país. Hasta ahí, el relato es ordenado. El problema empieza cuando se mira todo lo que se construyó —o se destruyó— después de 2015, y que ahora queda en un limbo.

Porque entre 2015 y 2026 pasaron muchas cosas con consecuencias jurídicas. La más grande: la Asamblea Nacional Constituyente de 2017, un órgano que el chavismo creó para sortear al Parlamento opositor y que se arrogó poderes plenos, aprobando leyes y decisiones durante años. Si la legitimidad se reconstruye desde 2015, ¿qué pasa con todo lo que hizo esa Constituyente? ¿Se anula? ¿Se convalida? ¿Se revisa caso por caso? Nadie lo ha dicho.

El sistema no te lo explicó

Serie · No te lo explicaron

Llegaste a construir. El sistema no vino con manual.

El sistema no te lo explicó

Conseguir en Amazon →

El TSJ del exilio y el TSJ de Caracas

El segundo nudo es el Poder Judicial. En 2017, el Parlamento de 2015 designó un Tribunal Supremo de Justicia alterno, cuyos magistrados terminaron operando desde el exilio porque el chavismo los persiguió. Durante años existieron, de hecho, dos Tribunales Supremos: el oficial en Caracas y el nombrado por la oposición fuera del país. Si la institucionalidad revive desde 2015, la pregunta es inevitable: ¿revive también ese TSJ del exilio? ¿Sus magistrados regresan y asumen? ¿O se negocia un tribunal nuevo?

La cuestión no es teórica. Entre los temas centrales de la negociación figura la renovación de la Sala Electoral del Tribunal Supremo, clave para validar cualquier elección futura. Definir quién integra esa Sala —y con qué legitimidad de origen— es decidir quién tendrá la última palabra sobre los resultados electorales. No es un detalle técnico: es el árbitro del partido.

Lo que la negociación tendrá que desenredar

El acuerdo entre Figuera y Jorge Rodríguez contempla una mesa técnica para abordar la reconstrucción institucional. Esa mesa enfrenta un rompecabezas de legitimidades superpuestas: la Asamblea de 2015 cuyo período constitucional venció hace años pero que mantiene continuidad a través de su comisión delegada; la Constituyente de 2017 que el chavismo considera válida y la oposición espuria; los dos Tribunales Supremos; las tarjetas de partidos intervenidas. Cada una de esas piezas tiene defensores y detractores, y ninguna se resuelve sin que alguien ceda.

La dificultad es que no existe una hoja en blanco. No se trata de construir instituciones desde cero, sino de decidir cuáles de las que ya existen —muchas en conflicto entre sí— se reconocen, cuáles se anulan y cuáles se reforman. Y cada decisión redistribuye poder.

Por qué importa, más allá del tecnicismo

Para el lector hispano que sigue el proceso, este nudo institucional explica por qué la transición no avanza más rápido. No basta con la voluntad política o el respaldo de Washington: hay un entramado jurídico contradictorio que debe desenredarse para que las elecciones futuras tengan piso legal sólido. Saltarse ese paso produciría una transición frágil, impugnable, reversible.

La promesa de «reconstruir desde 2015» suena a punto de partida limpio, pero esconde una caja de preguntas que la negociación tendrá que abrir tarde o temprano. Qué pasa con la Constituyente, con el TSJ del exilio, con once años de actos jurídicos en disputa. Mientras esas preguntas no tengan respuesta pública, la institucionalidad que se promete seguirá siendo, más que una realidad, un proyecto en obra.

Continue Reading

Política

Teléfonos y rutas de emergencia tras el terremoto: a dónde acudir

En medio de una emergencia, saber a dónde llamar y qué información dar puede acelerar un rescate. Esta es una guía de servicio con las rutas y los teléfonos para reportar personas atrapadas, daños estructurales y emergencias, dentro y fuera de Venezuela. Conviene guardarla y compartirla.

Avatar de Desconocido

Published

on

By

ESPECIAL INCÍSOS · EL PAÍS QUE TEMBLÓ

En medio de una emergencia, saber a dónde llamar y qué información dar puede acelerar un rescate. Esta es una guía de servicio con las rutas y los teléfonos para reportar personas atrapadas, daños estructurales y emergencias, dentro y fuera de Venezuela. Conviene guardarla y compartirla.

Before the Border

Serie · No te lo explicaron

No es solo cruzar. Es todo lo que viene después.

Before the Border

Conseguir en Amazon →

Ficha 6W

FICHA 6W

Qué Una guía de teléfonos y pasos para reportar emergencias, personas atrapadas y daños tras el terremoto.
Quién Personas en las zonas afectadas y familiares dentro y fuera de Venezuela que buscan ayudar.
Cuándo Tras los sismos del 24 de junio de 2026 y mientras dure la emergencia.
Dónde En las zonas afectadas de Venezuela y para la diáspora que sigue la situación.
Por qué Una ruta de reporte clara acelera las labores de búsqueda y rescate.
Cómo Contactando a Protección Civil, bomberos y los canales oficiales con la información correcta.

Antes de llamar: la información que salva tiempo

En una emergencia, una llamada bien hecha vale más que diez llamadas confusas. Antes de reportar una persona atrapada o desaparecida, conviene reunir y tener a mano estos datos, porque son los que permiten priorizar el rescate: la dirección exacta de la estructura afectada, con puntos de referencia; el número aproximado de personas que podrían estar atrapadas; las posibles zonas de resguardo dentro del edificio, como sótanos, áreas reforzadas o la conserjería; una descripción de la persona, incluida su vestimenta; y cualquier condición médica que requiera atención prioritaria. Dar estos datos de entrada acelera la respuesta.

Los canales oficiales en Venezuela

Las autoridades indican que los reportes de personas desaparecidas o atrapadas bajo estructuras colapsadas deben dirigirse de inmediato al Sistema Nacional de Gestión de Riesgo, conformado por Protección Civil y los cuerpos de Bomberos. Quienes necesiten informar pueden comunicarse con la Protección Civil y Administración de Desastres o dirigirse a los puestos de comando que se instalan en los sectores afectados.

En su mensaje a la nación, la presidenta encargada informó que se habilitó la plataforma oficial VenApp (referida también como BNAP) para que los ciudadanos reporten un familiar desaparecido o una situación específica con su vivienda. Según el anuncio, esa plataforma quedó conectada con el Estado Mayor de contingencia que coordina la respuesta, por lo que un reporte cargado ahí debería llegar al mando que dirige los rescates. Es, al cierre de esta edición, el canal digital que el propio gobierno señaló como vía directa para alertar sobre vidas en riesgo.

Para reportar daños estructurales, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) habilita formularios que ayudan a identificar los sectores con mayor probabilidad de personas atrapadas. Reportar un daño no es solo un trámite: alimenta el mapa que orienta a los equipos de rescate hacia donde más se les necesita.

Una advertencia práctica importante: tras el sismo se reportaron cortes de electricidad, internet y telefonía en varias zonas. Si una vía de comunicación no funciona, conviene intentar otra —llamada, mensaje de texto, redes— y, si es posible, pedir a un familiar en una zona con señal que haga el reporte por uno. En estas situaciones, el que tiene línea ayuda al que no la tiene.

Para la diáspora: cómo ayudar desde afuera

Para el venezolano en el exterior que no logra comunicarse con su familia, la angustia es enorme y la sensación de impotencia, también. Algunas recomendaciones que ayudan. Mantener la calma y no saturar las líneas con llamadas repetidas, que pueden congestionar canales que otros necesitan. Usar mensajes de texto y aplicaciones, que a veces pasan cuando la llamada no entra. Coordinar dentro de la familia para que una sola persona haga el seguimiento y comparta la información, en lugar de que todos llamen a la vez. Y verificar la información antes de difundirla: en una emergencia, los rumores corren más rápido que los hechos y generan pánico innecesario.

Si eres ciudadano de otro país en Venezuela

Quien tenga doble nacionalidad o sea ciudadano extranjero puede recurrir también a su representación consular. La embajada de México habilitó un teléfono de asistencia consular para sus connacionales: +58 412 2524675. Los ciudadanos estadounidenses cuentan con las líneas del Departamento de Estado: +1-202-501-4444 (desde el exterior) y +1-888-407-4747 (desde EE.UU. y Canadá), además de la línea de emergencia de la embajada de EE.UU. en Colombia, +57-1-275-2000. Conviene que cada quien verifique los canales de su propio país de ciudadanía.

Una nota final de cuidado

Esta guía reúne los canales y datos verificables al cierre de esta edición. En una emergencia que evoluciona hora a hora, la información oficial puede actualizarse, así que conviene contrastar con las fuentes oficiales más recientes. Y una advertencia que nunca sobra: las catástrofes atraen a estafadores que se hacen pasar por organismos de ayuda o que abren falsas colectas. Antes de donar o entregar datos, hay que verificar que el canal sea legítimo. La solidaridad es necesaria; la prudencia, también.

Compartir esta información con quien la necesite es, en sí mismo, una forma de ayudar. En medio del temblor, los datos correctos en las manos correctas también salvan.

Continue Reading

Política

Trump celebra una Venezuela feliz mientras Machado calla

Mientras Trump celebra una Venezuela «feliz» y bien administrada, María Corina Machado mantiene un silencio público que muchos leen como cálculo, espera o desplazamiento.

Avatar de Desconocido

Published

on

By

El relato del «país feliz»

Donald Trump tiene una frase favorita sobre Venezuela y la repite cada vez que puede. «Venezuela es un país muy feliz ahora mismo; eran miserables, ahora son felices. Está bien administrado», ha dicho, vinculando esa felicidad al auge petrolero y a la llegada de empresas estadounidenses. En sus palabras, la captura de Maduro abrió una era de prosperidad: «el petróleo que está saliendo es enorme», «tenemos una relación fantástica con el pueblo de Venezuela».

El relato es funcional para Washington. Presenta la intervención del 3 de enero como un éxito rotundo y la alianza con el gobierno de Delcy Rodríguez como una victoria. Pero choca de frente con la realidad que viven los venezolanos. Un reportaje reciente del New York Times lo resumió en el título: Trump dice que Venezuela es un país feliz, su gente no está de acuerdo. La recuperación económica es lenta, los salarios siguen siendo insuficientes y, según el Foro Penal, aún quedan presos políticos pese a las excarcelaciones registradas desde enero.

La inteligencia NO es artificial

Serie · No te lo explicaron

La IA no piensa. Tú sí.

La inteligencia NO es artificial

Conseguir en Amazon →

El silencio que habla

En ese ruido de declaraciones triunfales, hay una ausencia notable: la de María Corina Machado. La dirigente con mayor respaldo en la opinión pública venezolana, premio Nobel de la Paz, que en enero llamó a la movilización y reclamó que Edmundo González asumiera como presidente, hoy guarda un silencio público llamativo sobre el rumbo concreto de la transición tutelada.

Ese silencio se ha vuelto, por sí mismo, materia de especulación. ¿Es una estrategia, una forma de no legitimar un proceso que la excluyó de su primera fase? ¿Es una espera calculada, el cálculo de quien guarda su capital político para un momento más decisivo? ¿Es indiferencia, distancia de un proceso que avanza por carriles que no controla? ¿O es el reconocimiento tácito de un desplazamiento, de haber quedado fuera del tablero que diseñó Washington? Cada interpretación tiene defensores, y ninguna puede confirmarse, porque la protagonista no habla.

Lo que sí está documentado

Conviene separar lo verificable de la especulación. Lo documentado es que Machado fue excluida de la primera etapa de la transición tras la captura de Maduro. Que Trump, en enero, dijo que «tal vez» podría involucrarla «de alguna manera», sin precisar cómo. Que la dirigente entregó a Trump su medalla del Nobel en un gesto interpretado como acercamiento. Y que, esta semana, fue un dirigente de la Plataforma Unitaria —Freddy Superlano— quien pidió públicamente que Machado se incorpore a las negociaciones, no la propia Machado.

Es decir: otros piden por ella, Washington la menciona de pasada, y ella no se pronuncia sobre el fondo. Esa configuración —ser nombrada por terceros mientras se mantiene en silencio— es lo que alimenta las lecturas. En política, callar también es una posición, aunque su significado quede abierto.

Por qué importa para el lector hispano

Para el venezolano en la diáspora, que en buena parte ve en Machado a su referente, este silencio es una incógnita cargada de consecuencias. Su voz tiene un peso que ningún cargo otorga, y su decisión de hablar o callar puede inclinar el rumbo de la transición en un momento decisivo. Que no se pronuncie no es un vacío menor: es una de las variables abiertas más importantes del proceso.

La pregunta que queda flotando excede a Machado. Si la líder con mayor respaldo popular permanece al margen —por estrategia o por desplazamiento—, ¿qué tan representativa será la transición que se negocia sin ella? El «país feliz» de Trump y el silencio de Machado son, en el fondo, dos caras de la misma incógnita: cuánta voz venezolana real hay en un proceso que se decide, en buena medida, fuera de Venezuela.

Continue Reading

Tendencias

Contexto, análisis y criterio para entender lo que pasa

Descubre más desde INCÍSOS

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo