Emprendimientos
El negocio de las remesas se reordena y deja huecos
El cambio en las remesas hacia lo digital abre oportunidades de servicio y asesoría para quien sepa guiar a la comunidad. Dónde están los huecos del mercado.
El impuesto del 1% y el desplazamiento hacia lo digital están reordenando el mercado de remesas. En ese reacomodo aparecen huecos: servicios de orientación y acompañamiento para una comunidad que necesita enviar dinero mejor.
| Qué | El mercado de remesas se reconfigura hacia lo digital, abriendo espacio para servicios de orientación y asesoría. |
| Quién | Emprendedores con conocimiento financiero y la comunidad migrante que envía dinero. |
| Cuándo | A partir de 2026, con el impuesto del 1% vigente y la digitalización en marcha. |
| Dónde | En las comunidades hispanas de Estados Unidos. |
| Por qué | El cambio normativo y tecnológico genera confusión que un servicio bien orientado puede resolver. |
| Cómo | Ofreciendo acompañamiento para elegir el canal de envío más barato y seguro. |
Un mercado en plena reconfiguración
Las remesas son una de las grandes corrientes económicas de la comunidad hispana en Estados Unidos: solo hacia México fluyen decenas de miles de millones de dólares al año. Ese mercado, históricamente estable, está hoy en plena reconfiguración por dos fuerzas simultáneas: el impuesto del 1% a los envíos en efectivo, vigente desde enero, y el desplazamiento acelerado hacia los canales digitales.
Donde hay cambio y confusión, hay oportunidad de servicio. Buena parte de la comunidad no sabe con precisión cómo funciona el nuevo impuesto, qué envíos quedan exentos o cómo comparar el costo real entre plataformas. Esa brecha de información es un espacio que un emprendedor con conocimiento puede ocupar.
Dónde están los huecos
La oportunidad no está en competir con las grandes empresas de transferencias, sino en lo que ellas no ofrecen: orientación. Muchos remitentes pagan de más sin saberlo, porque eligen el canal equivocado o no comparan las comisiones y el tipo de cambio. Un servicio que ayude a la persona a entender sus opciones —cuándo conviene la transferencia bancaria, cuándo una app, cómo evitar el impuesto, cómo tramitar alternativas como las tarjetas diseñadas para remesas— responde a una necesidad concreta.
Ese acompañamiento puede tomar muchas formas: asesoría presencial en un local de confianza, contenido educativo en redes sociales, talleres comunitarios, servicios complementarios en negocios que ya atienden a la comunidad. El valor no está en mover el dinero, sino en ayudar a moverlo mejor.
La ventaja del conocimiento de la comunidad
El emprendedor hispano tiene aquí una ventaja difícil de replicar para una gran corporación: conoce a su comunidad, habla su idioma y entiende su desconfianza. Una persona que duda entre enviar en efectivo o abrir una cuenta confía más en alguien cercano que le explica las opciones que en un sitio web impersonal.
Esa confianza es capital. En un terreno donde el riesgo de fraude es real —vías informales, estafas, comisiones ocultas—, ser la voz confiable que orienta tiene un valor que la gente reconoce y por el que está dispuesta a volver.
Cómo entrar sin prometer de más
La recomendación incluye una advertencia importante. Un servicio de orientación sobre remesas debe ser justo eso: orientación, no asesoría financiera o legal formal, que requiere licencias y formación específica. El emprendedor que ayuda a comparar opciones y a entender el impuesto presta un servicio valioso, pero debe ser claro sobre los límites de lo que ofrece y no presentarse como asesor financiero certificado si no lo es.
Dentro de ese marco honesto, el espacio es real. El mercado de remesas mueve cifras enormes, está cambiando y deja a mucha gente desorientada. Quien ofrezca claridad, cercanía y honestidad en ese terreno construye un servicio útil para la comunidad y un negocio con demanda sostenida. La clave es servir bien antes que prometer mucho.
Fuentes principales: Banco de México; BBVA Research; IRS (normativa del gravamen); Financiera para el Bienestar (Finabien); Center for Global Development.
Alfredo Yánez
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El Mundial es una oportunidad de seis semanas para el negocio hispano
El Mundial mueve consumo hacia comida, bebida y ambiente. Para el emprendedor hispano, son seis semanas de oportunidad concreta. Cómo aprovecharla.
El torneo concentra consumo durante seis semanas, y buena parte se desplaza hacia comida, bebida y lugares para ver el partido. El pequeño negocio hispano está bien posicionado para capturar ese flujo, si entiende dónde está la afición.
| Qué | El Mundial concentra consumo durante seis semanas, con oportunidades concretas para el pequeño negocio hispano. |
| Quién | Emprendedores latinos del rubro de comida, bebida, transmisión y servicios. |
| Cuándo | Del 11 de junio al 19 de julio de 2026. |
| Dónde | En ciudades de EE.UU. con afición hispana, dentro y fuera de las sedes. |
| Por qué | El precio de las entradas desplaza a buena parte del público hacia espacios alternativos de consumo. |
| Cómo | Capturando a la afición que ve los partidos fuera del estadio: en bares, locales y reuniones. |
Donde no llega el boleto, llega el negocio
El Mundial 2026 dejó fuera del estadio a buena parte de la afición hispana. El esquema de precios dinámicos de las entradas encareció los partidos más atractivos, y mucha gente que quería ver a su selección en vivo se quedó sin esa opción. Ese filtro económico, que es una mala noticia para el aficionado, es una oportunidad para el emprendedor.
Porque el público que no entra al estadio no deja de ver el partido: lo ve en otro lado. En bares, en restaurantes, en fan fests, en reuniones. Y en cada uno de esos espacios hay consumo: comida, bebida, ambiente. El negocio hispano, que conoce a esa clientela y habla su idioma, está naturalmente posicionado para capturar ese flujo durante seis semanas.
Qué tipo de negocio puede aprovecharlo
La oportunidad no es solo para los bares. Un food truck que se ubica cerca de un fan fest. Una cocina que ofrece menú especial los días de partido de selecciones latinoamericanas. Un local que instala una pantalla y se convierte en punto de reunión del barrio. Un servicio de catering para quienes organizan la reunión en casa. Un negocio de productos —camisetas, banderas, accesorios— que acompaña la fiebre del torneo.
El común denominador es leer el calendario. Los partidos de las selecciones con más hinchada hispana —México, Colombia, Argentina y las demás de la región— son los picos de consumo. Planificar el negocio alrededor de esas fechas, y no de forma genérica, es lo que separa una oportunidad aprovechada de una desperdiciada.
El factor que conviene atender
Hay una variable que el emprendedor no debe ignorar: la cautela de parte de la clientela ante la incertidumbre migratoria. Algunos aficionados evitan los grandes eventos y prefieren espacios más cercanos, conocidos y seguros. Eso, lejos de ser solo un problema, refuerza la oportunidad del negocio de barrio: el local de confianza, en la zona donde la gente se siente segura, capta justamente a quien no quiere arriesgarse a un evento masivo.
El negocio que se presenta como un espacio acogedor y familiar para ver el partido ofrece algo que el estadio caro y lejano no da: cercanía y tranquilidad. Esa es una ventaja competitiva concreta en el contexto actual.
Cómo no dejar pasar las seis semanas
La recomendación es de planificación inmediata, porque el torneo ya está en marcha y termina el 19 de julio. Conviene identificar las fechas clave de las selecciones que más mueven a la clientela, preparar una oferta específica para esos días, y comunicarla con anticipación por los canales donde está el público: redes sociales, grupos de mensajería, el boca a boca del barrio.
El Mundial es un acontecimiento que ocurre cada cuatro años y, esta vez, en casa. Para el emprendedor hispano es una ventana breve pero intensa. Quien la lea con criterio —dónde está la afición, qué consume, cuándo— puede convertir seis semanas de fútbol en un impulso real para su negocio.
Fuentes principales: FIFA (calendario del torneo); reportes sobre precios de entradas y operativos en sedes; análisis de consumo en grandes eventos deportivos.
Emprendimientos
Formalizar el negocio dejó de ser un trámite imposible
Operar en la informalidad limita y expone al pequeño negocio. Formalizarse es más accesible de lo que parece y trae beneficios concretos. Por dónde empezar.
Operar en la informalidad limita el crecimiento y expone al emprendedor. Registrar el negocio y separar sus finanzas de las personales es más accesible de lo que muchos creen, y abre puertas concretas a crédito y clientes.
| Qué | Formalizar un pequeño negocio mediante una figura legal como la LLC ofrece protección y acceso a oportunidades. |
| Quién | Emprendedores hispanos que operan de manera informal o que inician un negocio. |
| Cuándo | En cualquier momento del ciclo del negocio, cuanto antes mejor. |
| Dónde | En todo Estados Unidos, con reglas y costos que varían por estado. |
| Por qué | La informalidad limita el acceso a crédito, contratos y protección legal. |
| Cómo | Registrando una figura legal, obteniendo un número de identificación fiscal y separando las cuentas. |
La informalidad tiene un techo
Muchos negocios hispanos nacen en la informalidad por una razón comprensible: empezar es urgente y los trámites parecen complicados. Una cocina que vende desde casa, un servicio de limpieza que cobra en efectivo, un taller que opera de boca en boca. Funcionan, generan ingresos, sostienen familias. Pero la informalidad tiene un techo, y tarde o temprano lo golpean.
Sin una figura legal, el negocio no puede acceder a crédito formal, firmar ciertos contratos, facturar a clientes que lo exigen ni proteger el patrimonio personal del dueño frente a una deuda o demanda del negocio. El emprendedor que quiere crecer descubre que la informalidad, que al principio fue la vía más fácil, después se vuelve la principal limitación.
Qué resuelve formalizarse
Registrar una figura como la LLC —compañía de responsabilidad limitada, por sus siglas en inglés— responde a varios de esos problemas a la vez. El beneficio más importante es la separación: la LLC crea una frontera entre las finanzas del negocio y las personales, de modo que una deuda o un problema legal del negocio no alcanza, en principio, los bienes personales del dueño.
A eso se suman otras puertas que se abren. Un negocio formal puede solicitar crédito, abrir cuentas bancarias a su nombre, construir un historial financiero propio, contratar de manera regular y presentarse ante clientes más grandes que exigen trabajar solo con proveedores formales. La formalización no es solo protección: es acceso.
Más accesible de lo que parece
La percepción de que formalizarse es caro y complicado suele estar exagerada. Registrar una LLC implica un trámite estatal con un costo que varía según el estado, obtener un número de identificación del empleador para fines fiscales y abrir una cuenta bancaria separada para el negocio. No siempre se necesita un abogado para los pasos básicos, aunque conviene asesorarse cuando el negocio crece o tiene socios.
El punto de partida es informarse sobre las reglas del propio estado, porque los requisitos y costos cambian de uno a otro. Existen recursos públicos y organizaciones comunitarias que orientan a los emprendedores en este proceso, muchas veces en español y de forma gratuita.
Un paso que conviene dar a tiempo
La recomendación de fondo es no postergarlo. Cuanto antes se formaliza el negocio, antes empieza a construir el historial financiero y la protección que más adelante serán decisivos. Esperar a «cuando el negocio sea más grande» suele significar perder oportunidades de crédito y clientes en el camino.
Conviene cerrar con una nota de cautela honesta: cada situación es distinta, y las decisiones sobre la estructura legal y fiscal de un negocio tienen consecuencias que merecen asesoría profesional cuando hay dudas. Esta nota orienta sobre el porqué y el rumbo general; los detalles concretos —qué figura conviene, qué implicaciones fiscales tiene— se consultan con un profesional. Pero el mensaje central es claro: formalizarse es un paso al alcance del emprendedor hispano, y darlo a tiempo es una de las mejores inversiones para el futuro del negocio.
Fuentes principales: Administración de Pequeños Negocios de EE.UU. (SBA); IRS (información sobre identificación fiscal de empresas); organizaciones de desarrollo de negocios hispanos.
Emprendimientos
El crédito para el negocio hispano existe, pero hay que saber buscarlo
El financiamiento para pequeños negocios hispanos existe más allá del banco tradicional. Cómo prepararse para calificar y cómo esquivar los préstamos predatorios.
El crédito sigue caro porque la Reserva Federal mantiene las tasas altas, pero existen vías diseñadas para el pequeño negocio latino más allá del banco tradicional. La clave es prepararse para calificar y evitar las trampas.
| Qué | Existen opciones de financiamiento para pequeños negocios hispanos más allá de la banca tradicional. |
| Quién | Emprendedores latinos que buscan capital para iniciar o crecer. |
| Cuándo | En un contexto de 2026 con tasas de interés altas. |
| Dónde | A través de instituciones financieras, microprestamistas y programas comunitarios en EE.UU. |
| Por qué | El acceso al crédito es una de las principales barreras para el crecimiento del negocio hispano. |
| Cómo | Preparando documentación y un historial, y acudiendo a fuentes adecuadas a cada etapa. |
El dinero es caro, pero no inalcanzable
El contexto no es el más fácil. La Reserva Federal mantiene las tasas de interés altas y ha descartado recortes este año, lo que encarece cualquier préstamo. Para el pequeño negocio que necesita capital, esa realidad pesa. Pero «caro» no es lo mismo que «imposible», y el error más común es asumir que, si el banco de la esquina dice que no, no hay más opciones.
Las hay. El mundo del financiamiento para pequeños negocios va mucho más allá del préstamo bancario tradicional, y varias de esas vías están pensadas precisamente para emprendedores que no encajan en los requisitos rígidos de la banca grande.
Las vías que conviene conocer
Más allá del banco, existen instituciones financieras de desarrollo comunitario, conocidas por sus siglas en inglés como CDFI, que ofrecen préstamos a negocios de comunidades desatendidas con criterios más flexibles. Están los microcréditos, montos pequeños diseñados para arrancar o dar un primer paso de crecimiento. Hay programas de garantía de préstamos respaldados por la Administración de Pequeños Negocios, que facilitan que un banco preste a quien no calificaría por sí solo. Y existen organizaciones comunitarias y cámaras de comercio hispanas que orientan, conectan y a veces financian.
Cada una sirve a una etapa distinta. Un negocio que apenas arranca rara vez calificará para un préstamo bancario grande, pero puede acceder a un microcrédito. Conocer qué fuente corresponde a cada momento evita perder tiempo tocando la puerta equivocada.
Cómo prepararse para calificar
El financiamiento favorece al que llega preparado. Tres elementos hacen la diferencia. El primero es la formalización: un negocio registrado, con cuentas separadas, inspira confianza y cumple requisitos básicos. El segundo es el historial: tanto el crediticio personal como el del negocio, que se construye con el tiempo y con pagos cumplidos. El tercero es la documentación: registros de ingresos, un plan claro de para qué se usará el dinero y cómo se devolverá.
Preparar esto antes de pedir el crédito, y no en el apuro de necesitarlo, mejora mucho las posibilidades. Un emprendedor que llega con sus cuentas en orden y un plan claro transmite algo que todo prestamista busca: que el dinero se devolverá.
La advertencia que puede salvar el negocio
Hay una trampa que conviene señalar con claridad. La urgencia de capital empuja a algunos emprendedores hacia préstamos predatorios: ofertas de dinero rápido, sin requisitos, con tasas y comisiones que terminan ahogando al negocio. Esas ofertas que parecen un alivio inmediato suelen ser el inicio de una espiral de deuda difícil de revertir.
La regla de protección es la misma que en cualquier decisión financiera: desconfiar de lo que es demasiado fácil, leer las condiciones completas, calcular el costo real del préstamo y no firmar bajo presión. Esta nota orienta sobre el panorama general; las decisiones concretas de financiamiento merecen, cuando hay dudas, la consulta con un asesor de confianza. El crédito existe y puede impulsar el negocio hispano, pero solo el crédito adecuado. El equivocado lo hunde.
Fuentes principales: Administración de Pequeños Negocios de EE.UU. (SBA); red de instituciones financieras de desarrollo comunitario (CDFI); Reserva Federal (política de tasas); cámaras de comercio hispanas.
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