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Inciso

Venezuela tiene una oportunidad histórica, y es de voluntad política

Columna de colaborador invitado. Roberto Smith Perera plantea que la transición venezolana enfrenta un dilema fiscal y propone abrir la economía a la inversión privada.

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El dilema fiscal de la transición no se resuelve administrando la miseria. Hay una vía: abrir la economía a la inversión privada y dejar que el sector privado cree los empleos que el Estado debe soltar.

EYEBROW: COLABORACIÓN INVITADA

AUTOR: Roberto Smith Perera

NOTA: Pieza de opinión firmada. No lleva bloque 6W.

Esto no le va a gustar a mis amigos opositores radicales, pero alguien tiene que decirlo. La Presidenta Encargada enfrenta una realidad brutal, y conviene nombrarla sin eufemismos.

Si decide ordenar las finanzas públicas, dolarizar y eliminar el déficit fiscal, tendrá que reducir una burocracia de millones de empleados públicos que hoy cuestan al Estado cerca de mil millones de dólares al mes, una carga que la economía no puede sostener. Si no lo hace, deberá continuar el mismo esquema de emisión monetaria para mantener un elefante que poco produce: inflación, devaluación y empobrecimiento, exactamente lo que destruyó a Venezuela.

Existe una vía mejor. Abrir de inmediato la economía a una ola masiva de inversión privada internacional, anclada en una alianza estratégica con Estados Unidos: seguridad jurídica, protección a la propiedad privada, privatizaciones, apertura petrolera, reforma eléctrica, eliminación de trabas legales y reglas claras para invertir.

Las cadenas de producción de la construcción, la infraestructura, el turismo, la energía, la minería y el petróleo pueden generar cientos de miles de empleos en pocos meses y millones de empleos en pocos años. El colapso eléctrico puede resolverse con inversión privada, competencia y modernización, no con más burocracia estatal.

La reducción del Estado y la expansión explosiva del sector privado deben ocurrir de forma simultánea. Los empleos que desaparezcan en la burocracia tienen que reaparecer en una economía que vuelva a crecer aceleradamente. No se trata de abandonar a nadie: se trata de mover el empleo desde donde destruye valor hacia donde lo crea.

Eso fue, en esencia, lo que hicieron los países que salieron con éxito de la devastación de la guerra o del comunismo: Alemania Occidental, Japón, Polonia, Estonia, la República Checa o Lituania. No esperaron a que todo fuera políticamente perfecto. Crearon las condiciones para invertir, producir y crecer.

> Confíe en la inversión privada. Confíe en el espíritu animal de los capitalistas, que ven en Venezuela un gran destino para su dinero.

Porque la alternativa es seguir administrando la miseria. No es un problema técnico: es un problema de voluntad política. Las oportunidades históricas no esperan, y Venezuela tiene hoy una que pocas naciones han tenido jamás.

Roberto Smith Perera

Colaborador invitado de INCÍSOS

Las columnas de colaboradores invitados expresan la opinión de sus autores y no necesariamente la línea editorial de INCÍSOS.

Fuentes: INCÍSOS elaboró esta nota con información de fuentes públicas y medios de referencia.

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Dos plazas, un mismo viernes

Flores en una, nombres en la otra.

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María Corina Machado durante una conferencia de prensa en Oslo en diciembre de 2025

INCISO

El viernes 6 de noviembre, Venezuela tuvo dos plazas. En una, flores para George Washington. En la otra, un megáfono y 400 nombres.

El viernes 6 de noviembre, Venezuela tuvo dos plazas.

En la de El Paraíso sonaron dos himnos. Delcy Rodríguez y el encargado de negocios de EE.UU., John Barrett, pusieron flores ante la estatua de George Washington, recién restaurada, y hablaron de amistad, de 250 años de independencia y de 191 años de relaciones. Barrett dijo que Washington y Bolívar simbolizan una nueva etapa. Fue una ceremonia impecable.

En la otra, que no es plaza sino un cerro frente a El Rodeo I, no hubo himnos. Hubo una subida empinada, un sol que pegaba y un megáfono. María Corina Machado leyó más de 400 nombres, uno detrás de otro, con los años de cárcel de cada uno. Desde adentro le respondieron. Afuera, la familia de César Omaña, en huelga de hambre desde el 25 de septiembre, no sabía dónde estaba.

Las dos escenas no se contradicen. Se explican.

La primera muestra lo que el gobierno encargado está dispuesto a dar: gestos, petróleo, cooperación, flores. Todo lo que no le cuesta poder. La segunda muestra lo que todavía retiene: más de 300 personas, según Foro Penal, que el propio Washington ha pedido liberar (AFP en Listín Diario; Departamento de Estado). Si hay que adivinar qué le importa más, basta mirar qué entrega rápido y qué demora.

Washington tampoco sale ileso de la comparación. Su plan de tres fases tiene TSJ, CNE, falta absoluta y elecciones. Rubio pidió seguir liberándolos, pero el comunicado que reafirma ese plan no les fija plazo (Departamento de Estado). Y sin un plazo, su libertad queda en manos de la buena voluntad de quien los encarceló. Eso no es un plan, es una esperanza.

Barrett tiene razón en que los símbolos importan. Por eso conviene elegirlos bien. Una plaza restaurada dice que el pasado se puede limpiar. Un preso liberado dice que el futuro ya empezó. Lo primero se hace con pintura. Lo segundo, con una decisión política, como dijo ese mismo viernes Juan Pablo Guanipa en el cerro.

La próxima vez que suenen los dos himnos, que sea en una plaza donde no falte nadie.

¿Qué falta, exactamente, para que pase? Que Washington incluya la liberación de todos los presos políticos como condición del cronograma, con plazo, y que el gobierno encargado publique la lista completa.

Alfredo Yánez Mondragón


Fuentes principales: Runrun.es; AFP en Listín Diario; El Nacional; AP Noticias.

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Inciso

Avalar no es rendirse

Un sí con condiciones.

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Edmundo González Urrutia habla en el Parlamento Europeo; María Corina Machado aparece en la pantalla del hemiciclo

INCISO · ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN

Machado y González firmaron un plan en el que Delcy Rodríguez sigue en el cargo hasta declarar su propia ausencia. Habrá quien lo llame traición. Es otra cosa: aceptar un camino imperfecto porque tiene fechas, y comprometerse a vigilarlo.

Durante años, la oposición venezolana fue experta en decir que no. No a las elecciones amañadas, no al diálogo con trampa, no a las mesas que servían para ganar tiempo. Muchas veces tuvo razón. Por eso llama la atención lo que firmaron María Corina Machado y Edmundo González el jueves 5 en la Declaración de Madrid: un «sí».

Un sí a un plan que no diseñaron ellos, que viene de Washington y que tiene un paso incómodo: que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, siga en el cargo hasta declarar la falta absoluta de la Presidencia. Ya hay quien lo lee como rendición. No lo es.

Lo que se gana

Lo que se gana es un calendario. Nuevo TSJ y nuevo CNE antes de que termine el año, falta absoluta después, elecciones seis meses más tarde. Con fechas, se puede medir. Sin fechas, cada anuncio es una promesa y cada retraso, una excusa. Machado y González cambiaron la consigna por un cronograma, y un cronograma tiene la virtud de que cualquiera puede revisarlo.

La semana lo mostró. El canciller Oliver Blanco prometió en Madrid un TSJ para finales de 2026. Ese mismo día, la fecha en que debían aprobarse los criterios de la entrevista de los magistrados pasó sin que se publicaran. Las dos cosas son ciertas, y por eso existe Verificable: para que la promesa y el retraso queden en la misma página.

Lo que no se puede ceder

Avalar un plan no es avalarlo todo. No es aceptar que la lista de presos políticos siga siendo un secreto, ni que la Ley contra el Odio se reforme en lugar de derogarse, ni que la entrevista del TSJ se decida con reglas que nadie conoce. El mismo viernes en que la declaración circulaba, Machado fue a El Rodeo a sentarse con las familias de los presos. Esa es la otra mitad del sí: estar en la mesa sin dejar de estar en la calle.

Lo dijeron ellos mismos: «La estabilidad del futuro se levanta sobre los acuerdos del presente». La frase tiene una condición escondida. Los acuerdos solo construyen algo si se cumplen.

¿Qué falta, exactamente, para que pase? Que cada fecha del plan se cumpla o se explique en público, y que quienes lo firmaron sean los primeros en señalar cuando no.

— Alfredo Yánez Mondragón


Fuentes principales: Declaración de Madrid, Vente Venezuela; notas de INCÍSOS del 6 de noviembre de 2026: la Declaración, Blanco en Madrid, el TSJ y El Rodeo; Verificable.

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Inciso

Anunciar no es medir

Entre negarlo todo y exagerarlo todo, los datos.

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Fachada del Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional de Venezuela, en Caracas

INCISO · ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN

En la primera semana de noviembre se anunciaron tres avances: una ley sin cárcel, portales liberados y un TSJ con baremo. Los tres son reales, y ninguno es lo que dice el anuncio. Entre la crítica que todo lo niega y el gobierno que todo lo exagera, hay una vara: los datos.

El martes 3 escribimos aquí que medir por hechos aplica en las dos direcciones, y que hay quien prefiere no ver los avances porque recibió tantos golpes que ya no cree en nada. Ahora toca la otra mitad de esa idea. Porque si a la crítica le pedimos que reconozca lo que avanza, al gobierno hay que pedirle lo mismo: que no anuncie más de lo que hizo.

Jorge Rodríguez dijo el martes 3 que «ya se liberaron todos los portales de los medios de comunicación». No es cierto. VE sin Filtro cuenta 140 dominios todavía bloqueados en al menos un proveedor. Pero también es cierto que hace dos meses no se podía abrir X, ni Signal, ni Efecto Cocuyo, y hoy sí. Las dos cosas son verdad a la vez. Lo dicho y lo medido caben en la misma nota.

La reforma de la Ley contra el Odio quita la cárcel. Es un avance enorme para quien podía pasar veinte años preso por un tuit. Pero la ley sigue ahí, con el Estado decidiendo qué es odio, con multas que pueden cerrar un medio y con un ministerio político, el de Diosdado Cabello, como juez. Sin cárcel, pero con ley.

El TSJ tiene ahora un baremo público y siete juristas con nombre y apellido revisando credenciales. Nunca habíamos tenido eso. Pero falta un lapso para que cualquiera pueda objetar a un aspirante, y faltan criterios para quienes fueron parte del tribunal capturado. Quien revisa no escoge.

La vara

Lo que une las tres historias no es que el gobierno mienta ni que la oposición exagere. Es que hay una forma de salir de esa discusión eterna: los números que cualquiera puede revisar. Una lista de dominios. Un texto de ley publicado. Una lista de aspirantes con sus credenciales. Cuando existen, la pelea se acaba, porque ya no es tu palabra contra la mía.

Por eso existe Verificable. No para aplaudir ni para torpedear, sino para que cada compromiso tenga una fecha, una fuente y un estado. Si el gobierno dice que liberó todos los portales, que lo pruebe con la misma herramienta que usa VE sin Filtro. Si la oposición dice que nada cambia, que mire la misma lista.

Anunciar es fácil. Medir es lo que convierte un anuncio en un hecho. Y un país que aprende a medir es un país al que ya no se le puede contar cualquier cosa.

¿Qué falta, exactamente, para que pase? Que cada anuncio del gobierno venga acompañado de su prueba: la lista, el texto, la Gaceta. Y que quienes critican se tomen el trabajo de revisarla antes de opinar.

— Alfredo Yánez Mondragón


Fuentes principales: Notas de INCÍSOS del 5 de noviembre de 2026: Ley contra el Odio, TSJ y desbloqueos; Inciso del 3 de noviembre; Verificable.

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