Economía
La inflación más baja en 19 meses es solo media verdad
El Banco Central reportó 6,3% de inflación en mayo, la menor en 19 meses. El dato es real. El problema es lo que no dice: el dólar subió 12,2% en el mismo mes.
El Banco Central de Venezuela reportó que mayo cerró con una inflación de 6,3%, la más baja en 19 meses. La cifra es cierta. El problema es que cuenta solo la mitad de la historia: mide en bolívares una economía que fija sus precios en dólares, y en el mismo mes el dólar subió casi el doble. Cuando se mira la moneda en la que realmente vive el venezolano, la «buena noticia» se desdibuja.
Las 6 preguntas
El dato, primero
Conviene empezar por reconocer lo que es cierto, porque lo es. El Índice Nacional de Precios al Consumidor registró en mayo una variación intermensual de 6,3%, el registro más bajo en diecinueve meses. Y no es un punto aislado: viene de una serie descendente sostenida. Tras el pico de 32,6% en enero —el mes de la captura de Nicolás Maduro y la instalación del plan de transición—, la inflación bajó a 14,7% en febrero, 13,1% en marzo, 10,6% en abril y 6,3% en mayo. Cuatro meses consecutivos a la baja. El Banco Central habla de una «senda de desaceleración», y en términos estrictamente estadísticos, la tendencia existe.
El presidente del BCV, Luis Pérez, había anticipado el 4 de mayo que la inflación a partir de ese mes sería de un solo dígito. El número le dio la razón. Hasta aquí, la versión oficial.
La otra mitad
El problema no está en el número. Está en la moneda con que se cuenta. El INPC mide la variación de precios en bolívares. Pero Venezuela, desde la hiperinflación de 2017 a 2021, funciona como una economía dolarizada de facto: el dólar es la referencia con que se cotizan bienes, servicios, alquileres y salarios reales. Y ahí la historia es distinta.
En el mismo mes de mayo, el dólar pasó de 489,55 a 549,37 bolívares en el mercado oficial del BCV: una subida de 12,2%. Es decir, mientras los precios en bolívares subieron 6,3%, la divisa con la que realmente se mide el costo de vida subió casi el doble. La brecha de ese solo mes es de cerca de seis puntos. Para quien gana en bolívares y compra en una economía referenciada en dólares, eso no es desaceleración: es pérdida de poder de compra que el índice oficial no captura.
La foto del año es más elocuente todavía. El dólar acumula una subida de 82,3% desde enero, y el bolívar ha perdido alrededor del 45% de su valor en lo que va de 2026. Una inflación mensual que baja convive con una moneda que se desploma. Ambas cosas son verdad a la vez, y por eso el dato del BCV, presentado solo, induce a una lectura equivocada.
Por qué la distorsión importa
Cuando un gobierno mide la inflación en la moneda que se devalúa y omite la devaluación misma, el resultado es una media verdad estadística. No hace falta que el número esté falsificado para que el mensaje sea engañoso: basta con elegir la vara que conviene. El BCV mide en bolívares y reporta desaceleración; si midiera el costo de vida en dólares —como lo vive la mayoría—, el alivio se evaporaría.
Esto tiene consecuencias concretas. El 30 de abril se anunciaron bonos de 240 dólares para trabajadores y 70 para pensionados, pagados por fuera del salario, lo que generó rechazo sindical porque esas bonificaciones no inciden en prestaciones ni vacaciones. La razón de fondo de pagar en dólares es la misma que desmiente la «buena noticia»: el bolívar no conserva valor, y ni el propio Estado confía en él para proteger el ingreso de su gente.
Hay también una lectura política que conviene anticipar. En un momento en que la cúpula gobernante recorre el país pidiendo el levantamiento de las sanciones y argumentando que la recuperación «ya se nota», una cifra de inflación a la baja es munición de campaña. Por eso importa leerla completa. La desaceleración del índice en bolívares es real. El alivio en el bolsillo, medido en la moneda que de verdad rige los precios, todavía no llegó.
Fuentes principales: nota de prensa del Banco Central de Venezuela del 6 de junio de 2026 (INPC de mayo); cifras de cotización del dólar del propio BCV; coberturas de El Nacional, Infobae, EFE y TalCual sobre el indicador y el contexto cambiario.
*Fuentes principales: nota de prensa del Banco Central de Venezuela del 6 de junio de 2026 (INPC de mayo); cifras de cotización del dólar del propio BCV; coberturas de El Nacional, Infobae, EFE y TalCual sobre el indicador y el contexto cambiario.*
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Venezuela busca inversionistas para volver al radar energético mundial
Atraer capital exige tres cosas: reglas estables, información pública y previsibilidad. Las tres están en construcción al mismo tiempo.
ECONOMÍA · VENEZUELA
El país tiene las reservas. Lo que está en discusión es si tiene las condiciones para que alguien invierta en extraerlas.
Las seis claves
| Qué | Venezuela desarrolla una estrategia para atraer inversionistas y recuperar presencia en el mercado energético internacional. |
| Quién | Estado venezolano; Pdvsa; operadores internacionales; inversionistas de la diáspora. |
| Cuándo | Estrategia en curso, con reportes del 27 de agosto de 2026. |
| Dónde | Venezuela, con captación de capital en el exterior. |
| Por qué | El ingreso petrolero es la principal fuente de divisas y financia buena parte del gasto de reconstrucción. |
| Cómo | Mediante acuerdos con operadores privados, apertura de áreas y señales de seguridad jurídica. |
Venezuela busca inversionistas como estrategia para regresar al radar energético mundial. La iniciativa se apoya en los cincuenta acuerdos estratégicos en petróleo y gas anunciados el 24 de agosto de 2026, que incorporarían inversiones en más de 76 áreas productivas.
Lo que un inversionista evalúa antes de las reservas
Las reservas venezolanas no están en discusión: son de las mayores del mundo y llevan décadas siéndolo. Eso nunca fue el problema.
Lo que un operador evalúa antes de comprometer capital son otras tres cosas.
Estabilidad de las reglas. No basta con que las condiciones actuales sean favorables: hace falta que no cambien a mitad del proyecto. Un desarrollo petrolero se amortiza en décadas, y la historia reciente del país incluye reversiones de concesión que hoy se litigan en tribunales internacionales.
Información pública. Un inversionista serio necesita saber qué áreas están asignadas, a quién, con qué compromisos y con qué plazos. Los cincuenta acuerdos no vinieron acompañados de identificación de contrapartes ni de cronogramas.
Previsibilidad operativa. Suministro eléctrico, transporte, aduanas y disponibilidad de personal técnico. Un campo puede ser rentable en el papel y no serlo si la operación se detiene por falta de servicio.
Las señales que se están enviando
La devolución de activos expropiados se plantea explícitamente como señal de seguridad jurídica. La normalización con organismos financieros multilaterales apunta en la misma dirección. La reforma judicial en discusión también, porque un contrato vale lo que valga el tribunal que lo hace cumplir.
Son señales coherentes entre sí. Y todas están en construcción simultánea, lo que significa que ninguna está todavía consolidada.
El régimen de licencias sigue siendo la variable
Las operaciones con el sector petrolero venezolano se rigen por un régimen de licencias de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro estadounidense.
Ese régimen determina quién puede operar, con qué contrapartes y bajo qué condiciones. Cualquier evaluación de riesgo que no lo incorpore está incompleta, y su alcance puede modificarse por decisión administrativa de un tercer Estado.
Para el inversionista de la diáspora
La apertura genera ofertas de participación dirigidas a venezolanos en el exterior.
Antes de comprometer capital corresponde verificar cuatro cosas: registro y antigüedad de la sociedad que ofrece, situación ante el régimen de licencias, documento de adjudicación del área que dice operar, y capacidad técnica demostrable.
Una oportunidad legítima en un sector regulado admite verificación documental y tiempo de revisión legal. La urgencia es, en sí misma, un dato.
Esta nota no constituye asesoría financiera.
Fuentes principales
Reportes del 27 de agosto de 2026 sobre la estrategia de captación de inversión. Mensaje a la nación del 24 de agosto de 2026.
Economía
La Cámara de Comercio de La Guaira denuncia ausencia de alivio fiscal
Un comercio destruido sigue generando obligaciones tributarias. Esa es la primera razón por la que muchos no reabren.
ECONOMÍA · VENEZUELA
La reconstrucción física avanza y la carga tributaria no se detuvo. Son dos relojes que corren en direcciones opuestas.
Las seis claves
| Qué | La Cámara de Comercio de La Guaira denunció que no ha habido medidas de alivio fiscal a sesenta días de los terremotos. |
| Quién | Cámara de Comercio de La Guaira; comerciantes del estado; administración tributaria. |
| Cuándo | Denuncia difundida el 27 de agosto de 2026, a dos meses de los sismos del 24 de junio. |
| Dónde | Estado La Guaira, Venezuela. |
| Por qué | Las obligaciones tributarias siguen corriendo aunque el establecimiento haya dejado de operar. |
| Cómo | Sin exoneraciones, prórrogas ni regímenes especiales anunciados para la zona afectada. |
La Cámara de Comercio de La Guaira señaló que a sesenta días de los terremotos del 24 de junio de 2026 no ha habido alivio fiscal para el sector. De los 7.000 comercios que operaban antes del desastre sobreviven poco más de 1.700.
Por qué el impuesto pesa cuando no hay ingreso
Un desastre destruye activos, no obligaciones.
Los tributos municipales sobre actividad económica, las tasas de funcionamiento y las obligaciones formales de declaración siguen vigentes aunque el establecimiento haya dejado de operar. En varios casos, la obligación de declarar subsiste incluso cuando no hubo ingresos que declarar, y su incumplimiento genera sanciones.
Para un comerciante que perdió inventario y local, esa carga se acumula sobre una actividad que no existe.
Los instrumentos que suelen usarse
En situaciones de desastre, los sistemas tributarios contemplan mecanismos conocidos: exoneración temporal de tributos en la zona afectada, prórroga de plazos de declaración y pago, suspensión de sanciones por incumplimientos formales durante el período de emergencia, y fraccionamiento de deudas anteriores.
Ninguno de ellos requiere una ley nueva en la mayoría de los ordenamientos: se instrumentan por decreto o resolución administrativa, con delimitación geográfica y temporal.
Su ausencia, a sesenta días, es una decisión tanto como lo sería su adopción.
El efecto sobre la reapertura
Un comerciante que evalúa reabrir hace una cuenta: cuánto necesita vender para cubrir alquiler, servicios, personal y reposición de inventario.
Si a esa cuenta se le suma una deuda tributaria acumulada durante los meses en que no operó, el número deja de cerrar. Y un negocio que no reabre no genera empleo, no consume servicios y no vuelve a tributar.
El alivio fiscal en una zona de desastre no es una concesión: es la condición para que exista base tributaria futura.
El contraste
El balance oficial del 24 de agosto de 2026 informó del avance en remoción de escombros y entrega de viviendas.
Ninguno de los indicadores presentados mide actividad económica. La reconstrucción física y la recuperación del tejido comercial avanzan por carriles distintos, y hasta ahora solo el primero está siendo contado.
Fuentes principales
TalCual, 27 de agosto de 2026. El Nacional, 27 de agosto de 2026. El País, 26 de agosto de 2026, sobre la situación del comercio en La Guaira.
Economía
Los cortes eléctricos costaron a la industria 44% de sus horas productivas
No es una molestia doméstica. Es casi la mitad de la capacidad de producción de un país que necesita producir.
ECONOMÍA · VENEZUELA
Una cifra convierte el apagón en un problema económico medible: casi la mitad del tiempo productivo del año se perdió.
Las seis claves
| Qué | Los cortes eléctricos de hasta ocho horas diarias costaron a la industria venezolana 44% de sus horas productivas en 2026. |
| Quién | Sector industrial; comercios; trabajadores; Corpoelec. |
| Cuándo | Balance correspondiente a 2026, difundido el 27 de agosto de 2026. |
| Dónde | Venezuela. |
| Por qué | La interrupción del suministro detiene procesos productivos y genera pérdidas que exceden el tiempo del corte. |
| Cómo | Mediante racionamiento sin cronogramas oficiales, tras años de falta de inversión. |
Los cortes eléctricos de hasta ocho horas diarias alteran la rutina de las personas, paralizan comercios y le costaron a la industria venezolana 44% de sus horas productivas en 2026. El racionamiento ocurre sin cronogramas oficiales publicados.
Por qué una hora sin luz cuesta más de una hora
Un corte no equivale a una pausa. En buena parte de los procesos industriales, detener y reiniciar tiene costos propios.
Un horno que se apaga debe volver a alcanzar temperatura. Un proceso químico interrumpido puede perder el lote completo. Una línea de producción que se detiene deja material en proceso que a veces se descarta. Y el arranque consume energía y tiempo antes de recuperar el ritmo normal.
Por eso el tiempo productivo perdido excede la duración del corte. Cuatro horas sin servicio pueden significar seis de producción.
El problema de los cronogramas
La ausencia de cronogramas publicados es, en términos económicos, tan costosa como el corte mismo.
Con un horario conocido, una planta puede reorganizar turnos, concentrar los procesos críticos en las horas con suministro y programar mantenimiento durante las interrupciones. Sin horario, no puede planificar nada: cada corte es una sorpresa que detiene lo que estuviera en curso.
La previsibilidad no resuelve el déficit de generación. Pero permite administrarlo, y su ausencia multiplica el daño.
El gasto que sustituye al servicio
Quien puede comprar una planta eléctrica lo hace. Quien puede instalar inversores y baterías lo hace.
Eso convierte un servicio público en un gasto privado y produce una desigualdad concreta entre empresas: la que puede pagar el respaldo opera ocho horas más al día que su competidora. Ese gasto no figura en ninguna estadística oficial de costo del servicio eléctrico, y es el costo real que paga el productor.
El horizonte
Especialistas del sector advierten que el sistema eléctrico venezolano opera al límite de su capacidad y que los racionamientos podrían extenderse hasta 2027.
El 24 de agosto de 2026 se anunciaron acuerdos para incorporar nuevos megavatios y un plan de ampliación de capacidad termoeléctrica. Ninguno de esos proyectos produce electricidad en el corto plazo: la construcción y puesta en marcha de capacidad de generación se mide en años.
Entre el anuncio y el megavatio disponible hay un período que no fue precisado. La cifra de 44% describe lo que cuesta ese período.
Fuentes principales
El Nacional, 27 de agosto de 2026. El Pitazo, 27 de agosto de 2026, análisis sobre las causas de los apagones. Mensaje a la nación del 24 de agosto de 2026.
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