No es una molestia doméstica. Es casi la mitad de la capacidad de producción de un país que necesita producir.
Una brecha puede cerrarse de dos maneras: bajando el paralelo o subiendo el oficial. No son lo mismo para quien cobra en bolívares.
Dolarizar no es una decisión monetaria aislada: es renunciar a instrumentos a cambio de estabilidad.
La recuperación no se mide en toneladas de escombros retiradas. Se mide en cuántas persianas volvieron a subir.
La brecha cambiaria mide cuánto se aparta el mercado paralelo del tipo oficial. Su reducción tiene efectos concretos sobre precios y salarios.
La recuperación de la producción convive con advertencias sobre la opacidad en la contratación y la entrada de empresas sin trayectoria en el sector.
El acceso a la banca multilateral define qué tipo de financiamiento puede recibir Venezuela y bajo qué condiciones de supervisión externa.
El Banco Central reportó 6,3% de inflación en mayo, la menor en 19 meses. El dato es real. El problema es lo que no dice: el...