Emprendimientos
Remesas como ventaja para emprender: tres modelos que funcionan
Los hispanos en EE.UU. enviaron más de 90.000 millones de dólares en remesas a América Latina en 2024. Ese flujo abre oportunidades para emprendedores hispanos. Tres modelos de negocio que funcionan.
Los hispanos en Estados Unidos enviaron más de 90.000 millones de dólares en remesas a América Latina y el Caribe durante 2024. Ese flujo no es solo un dato macroeconómico: es la base de oportunidades de negocio para emprendedores hispanos en EE.UU. que sepan posicionarse alrededor del ecosistema de envíos. Tres modelos que están funcionando en 2026.
Las claves
| Qué | El ecosistema de remesas EE.UU.-América Latina genera oportunidades de emprendimiento más allá del envío directo de dinero. |
| Quién | Emprendedores hispanos en EE.UU. operando en agentes remesadores, comercio cross-border y servicios complementarios. |
| Cuándo | Modelos consolidados en 2025-2026, con crecimiento sostenido. |
| Dónde | Concentración en Texas, California, Florida, Nueva York, Illinois y Georgia. |
| Por qué | El flujo de 90.000 millones de dólares anuales sostiene una infraestructura de servicios cuyo valor agregado los emprendedores hispanos están en mejor posición que nadie para capturar. |
| Cómo | Mediante posicionamiento en agentes, comercios duales y servicios digitales conectados al ecosistema. |
El tamaño del mercado
Los datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de los bancos centrales de América Latina ubican el flujo total de remesas desde EE.UU. hacia América Latina y el Caribe en 90.300 millones de dólares en 2024. México concentra la mayor parte (64.700 millones), seguido por Guatemala (21.500 millones), Honduras (9.700), El Salvador (8.500), República Dominicana (10.800), Colombia (11.700), Ecuador (6.400) y Venezuela (4.800). Aunque las cifras varían mensualmente, el orden de magnitud se ha mantenido estable.
Sobre esa base, tres modelos de emprendimiento están funcionando.
Modelo uno: agente autorizado
El modelo más tradicional. Un emprendedor abre un punto físico que opera como agente autorizado de una empresa remesadora establecida (Western Union, MoneyGram, Remitly, Ria, Sigue). El negocio cobra una comisión por cada transacción procesada.
El margen es modesto por transacción (típicamente entre 1,50 y 3 dólares por envío) pero el volumen alto en zonas con población hispana densa lo vuelve rentable. Un agente bien ubicado en San Antonio, Houston, Miami o el Bronx puede procesar entre 80 y 150 transacciones diarias.
El modelo funciona mejor cuando el agente se integra a un negocio complementario: bodega, taquería, locutorio, peluquería, lavandería. La diversificación de servicios reduce la dependencia de la comisión y aumenta el tráfico al local.
Modelo dos: comercio cross-border
Un modelo emergente con margen superior. El emprendedor opera un negocio que aprovecha el flujo bilateral de dinero y bienes. Hay tres variantes que están funcionando:
Envío de paquetes a domicilio: ya hay empresas hispanas operando rutas semanales o quincenales que recogen paquetes en EE.UU. y los entregan en domicilios específicos en México, Centroamérica o el Caribe. El servicio cobra entre 10 y 25 dólares por kilo y tiene margen alto.
Importación selectiva: distribución en EE.UU. de productos de nicho de los países de origen (café, especias, artesanías, productos cosméticos). Funciona bien con marketing dirigido a la diáspora.
Marketplaces bilaterales: plataformas que conectan vendedores en países de origen con compradores en EE.UU. (productos hechos a mano, ropa, joyería, gastronomía artesanal).
Modelo tres: servicios digitales conectados
Un modelo más nuevo y con techo alto. El emprendedor desarrolla o representa servicios digitales pensados específicamente para usuarios de remesas:
Tarjetas prepagadas bilaterales con condiciones favorables para clientes que envían remesas regularmente.
Asesoría financiera digital en español para familias con flujo continuo (cómo invertir parte de la remesa, cómo proteger ahorros, cómo planear retiro).
Plataformas educativas para receptores de remesas en países de origen (educación financiera, alfabetización digital, certificaciones laborales).
Estos servicios suelen tener margen alto y escala. Requieren capital inicial menor que un punto físico pero capacidades técnicas o de marketing digital sólidas.
La oportunidad estructural
Lo que tienen en común los tres modelos es que aprovechan algo que los grandes operadores remesadores no pueden replicar fácilmente: la confianza cultural, el conocimiento del lenguaje específico de cada país y la cercanía con las familias. Es ventaja competitiva real de los emprendedores hispanos.
La pregunta no es si hay oportunidad en el mercado de remesas. Es cuál modelo se adapta mejor al capital, perfil y red de cada emprendedor.
Alfredo Yánez
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El motor que más crece en la economía avanza con el freno puesto
Los negocios de dueños latinos crecen más rápido que cualquier otro segmento en Estados Unidos. Pero un obstáculo los frena con una fuerza desproporcionada: la presión migratoria. El retrato de un motor económico con el freno puesto.
Hay una historia económica que rara vez llega a los titulares: los negocios de dueños latinos son el segmento que más rápido crece en Estados Unidos, por encima de cualquier otro grupo. Crean empleo, generan ingresos y sostienen economías locales. Pero cargan un freno que sus pares no enfrentan con la misma intensidad: la incertidumbre migratoria. Es el retrato de un motor potente que avanza, a la vez, con el pie puesto en el freno.
Una historia de crecimiento que pocos cuentan
Mientras los titulares económicos se concentran en la inflación, las tasas de interés o los vaivenes de las grandes corporaciones, hay un fenómeno de fondo que avanza casi en silencio. Los negocios de dueños latinos se han convertido en uno de los motores más vigorosos de creación de empresas, empleo y expansión económica en Estados Unidos. No es una impresión: es lo que muestran, año tras año, los datos.
La investigación más citada en este terreno, la que realiza la Universidad de Stanford junto a la Latino Business Action Network, lo documenta con claridad. Entre 2018 y 2023, el número de negocios de dueños latinos creció alrededor de un 44%, mientras que el de dueños blancos no hispanos se mantuvo plano o incluso retrocedió. Hoy se cuentan cerca de cinco millones de empresas latinas en el país. Es, sin discusión, el segmento de más rápido crecimiento del panorama empresarial estadounidense.
No es solo el restaurante de la esquina
Conviene desmontar un cliché. La imagen del negocio latino suele reducirse al restaurante, la peluquería o la tienda de barrio. Esos negocios existen y son valiosos, pero el dato actual cuenta otra cosa: los emprendedores latinos están en todas las industrias, incluida la tecnología, donde una porción creciente de ellos opera. Y muestran una orientación al crecimiento notable: según los estudios recientes, son más propensos que sus pares a perseguir estrategias de expansión, desde buscar nuevos mercados hasta considerar adquisiciones.
Hay además un dato geográfico interesante. El crecimiento ya no se concentra solo en los estados tradicionales de población hispana. Ciudades del medio oeste y de regiones antes poco asociadas a la migración latina se vuelven cada vez más relevantes, a medida que las comunidades crecen y diversifican las economías locales. Donde llega la comunidad, llega también el negocio.

El freno que los demás no sienten igual
Y aquí aparece la otra cara, la que da sentido al título de esta nota. Ese motor avanza con un freno puesto. Los estudios más recientes detectan que los dueños de negocios latinos tienen una probabilidad mucho mayor —del orden de tres veces— de señalar la presión migratoria como un obstáculo para su actividad, en comparación con los dueños blancos no hispanos. No es un dato menor: significa que una parte del esfuerzo emprendedor se gasta no en crecer, sino en lidiar con la incertidumbre sobre el estatus propio, el de los empleados o el de los clientes.
A ese freno se suma otro clásico y persistente: el acceso al capital. Los emprendedores latinos enfrentan, históricamente, más dificultades para obtener financiamiento bancario en las condiciones que reciben otros grupos, lo que los empuja a crecer con recursos propios o por vías más caras. Cuando un segmento crece 44% pese a tener el crédito más difícil y la incertidumbre migratoria encima, la pregunta inevitable es cuánto más crecería sin esos lastres.
Por qué importa para el lector hispano
Para quien tiene un negocio, sueña con abrirlo o trabaja en uno, este cuadro tiene una lectura doble. La primera es de orgullo y de dato duro: la comunidad hispana no es solo fuerza laboral, es fuerza empresarial, y sostiene una parte sustancial del dinamismo económico del país. Esa realidad es un argumento, no una consigna.
La segunda es estratégica. Si los dos grandes frenos son el capital y la incertidumbre migratoria, ahí están también las dos grandes palancas. Buscar fuentes de financiamiento diseñadas para pequeños negocios, apoyarse en las cámaras de comercio hispanas y en programas de mentoría, y mantener en orden la situación legal del negocio y de su gente, no son trámites menores: son, hoy, parte central de la estrategia de crecimiento. El motor está probado. Se trata de soltarle, poco a poco, el freno.
Esta nota es informativa y no constituye asesoría financiera ni legal. Para decisiones sobre financiamiento o situación migratoria de un negocio, consulte a un profesional acreditado.
Fuentes principales: State of Latino Entrepreneurship (SOLE) de la Stanford Graduate School of Business y la Latino Business Action Network, ediciones 2025 y 2026; datos de la Stanford Latino Entrepreneurship Initiative (SLEI) sobre el número de negocios latinos; análisis de Brookings sobre el aporte de los emprendedores latinos a la economía estadounidense.
Emprendimientos
El dueño hispano paga la gasolina que el grande no paga
La guerra de Irán encareció el combustible, pero el golpe no se reparte parejo.
El dueño hispano paga la gasolina que el grande no paga
La guerra de Irán encareció el combustible, pero el golpe no se reparte parejo. Las grandes flotas tienen contratos que lo amortiguan; el food truck y la cuadrilla de jardinería absorben el alza completa.
- Qué
- El impacto desigual del alza del combustible sobre los pequeños negocios hispanos que dependen de vehículos.
- Quién
- Dueños de food trucks, flotas de reparto, transporte, jardinería y servicios a domicilio.
- Cuándo
- Desde el inicio de la guerra de Irán el 28 de febrero de 2026, con precios aún elevados.
- Dónde
- En todo Estados Unidos, con casos extremos en California, Texas y los estados de mayor logística.
- Por qué
- Los grandes tienen cláusulas de ajuste de combustible; los pequeños absorben el sobrecosto casi completo.
- Cómo
- Optimizando rutas, renegociando tarifas, ajustando la flota y usando incentivos fiscales disponibles.
Hay una injusticia escondida en el tablero de la estación de servicio, y los pequeños emprendedores hispanos la conocen bien. Cuando el precio del combustible sube, no todos los negocios sangran igual. Las grandes empresas de transporte tienen contratos con cláusulas de recargo por combustible que se ajustan solas cuando el diésel sube. El dueño de un food truck, de una camioneta de reparto o de una cuadrilla de jardinería no tiene esa red: paga el alza completa, de su bolsillo, esa misma semana.
El detonante de esta ola fue geopolítico. La guerra de Irán que comenzó a finales de febrero disparó el crudo, y de ahí al surtidor el camino es corto: una regla que usan los economistas dice que cada diez dólares que sube el barril se traducen en unos veinticinco centavos más por galón. El crudo saltó con fuerza en pocas semanas. La cuenta la conoce cualquiera que llene un tanque para trabajar.
Cuánto subió, y para quién duele más
El promedio nacional del galón de gasolina trepó a alrededor de 4,45 dólares, cerca de 1,27 dólares más que un año atrás. Pero el promedio engaña, porque el golpe se concentra. En California, donde vive una enorme comunidad hispana emprendedora, el galón superó los seis dólares y el diésel rozó los ocho en algunas zonas, más de dos dólares por encima del año anterior. Para quien mueve un negocio sobre ruedas, esa diferencia se come el margen.
La diferencia entre el grande y el pequeño es la clave de esta historia. Un operador pequeño tiene suerte si logra recuperar la mitad del sobrecosto del combustible en sus tarifas; las grandes flotas, con contratos de largo plazo que incluyen recargos automáticos por combustible, casi no lo sienten. El pequeño compite en el mercado al contado, donde cada carga se negocia suelta y nadie le garantiza el ajuste. Por eso, cuando el surtidor sube, el que primero piensa en estacionar el vehículo es siempre el más chico.
Qué puede hacer hoy un negocio pequeño
INCÍSOS practica el periodismo de servicio: primero lo accionable. Estas son medidas concretas que los pequeños negocios aplican para amortiguar el golpe sin esperar a que el precio baje, según coinciden analistas del sector logístico y de pequeñas empresas.
Cinco palancas contra la gasolina cara
- Optimiza rutas y elimina kilómetros vacíos. Las herramientas de telemática y las apps de ruteo reducen los recorridos sin carga (los «deadhead miles»). Menos vueltas inútiles es ahorro inmediato, sin comprar nada.
- Renegocia tarifas con cláusula de combustible. Si trabajas por contrato, pide un recargo por combustible que se ajuste con el precio, como tienen los grandes. Es lo que separa a quien absorbe el alza de quien la traslada.
- Revisa el método de deducción fiscal correcto. Con el combustible caro, el método de gasto real —que incluye gasolina, seguro y mantenimiento— suele convenir más que la tarifa estándar por milla. Consultar a un preparador fiscal puede recuperar dinero.
- Agrupa pedidos y consolida entregas. Salir una vez con la camioneta llena rinde más que tres viajes a medias. Para el food truck, planificar la ubicación reduce los traslados de equipo y el uso de generadores.
- Evalúa la flota antes de expandirla. Antes de comprar otro vehículo, calcula su costo real de operación con el combustible actual. A veces conviene mantener la flota chica y eficiente que crecer con costos que no se recuperan.
El telón de fondo que conviene entender
La presión no se queda en el surtidor. Cuando el combustible sube, sube también el costo de todo lo que viaja en camión: los ingredientes del restaurante, los insumos de la tienda, los materiales del taller. Es una inflación de segunda vuelta que llega disfrazada en la factura del proveedor. Muchos dueños hispanos enfrentan entonces un dilema clásico: subir los precios y arriesgar clientes, o mantenerlos y comerse el margen. La mayoría, por miedo a perder clientela, elige lo segundo, y aguanta.
Hay además un dato que conecta con la economía del hogar. Buena parte de estos emprendedores no solo gasta más combustible en el negocio: también lo paga en su carro personal y lo ve subir en el supermercado. La gasolina cara golpea dos veces a quien tiene un negocio sobre ruedas: como empresario y como jefe de familia. Por eso este tema, que parece técnico, es en realidad uno de los más sentidos de la economía hispana de este año.
Cuando el surtidor sube, el primero que piensa en estacionar el vehículo es siempre el negocio más chico.
Reportaje de servicio. Cifras de precios según AAA y reportes de prensa especializada (CNN Business, CBS, FreightWaves, NBC). Las recomendaciones recogen prácticas señaladas por analistas del sector logístico y de pequeñas empresas, y no constituyen asesoría fiscal o financiera personalizada. Datos al cierre del 7 de junio de 2026. · Contexto, análisis y criterio para entender lo que pasa.
Emprendimientos
Newsletters hiperlocales: un modelo de negocio que cabe en un correo
La economía del conocimiento abre espacio a newsletters hiperlocales rentables. Cómo un boletín bien enfocado se convierte en un negocio viable para emprendedores hispanos.
La economía del conocimiento abre espacio a newsletters hiperlocales rentables. Cómo un boletín bien enfocado se convierte en un negocio viable para emprendedores hispanos.
Un newsletter hiperlocal es exactamente lo que parece: un boletín de correo electrónico enfocado en una comunidad específica, una ciudad, un barrio o un tema concreto. Lo que no es obvio es que puede ser un negocio viable, con ingresos reales y costos de operación bajos.
El modelo funciona porque llena un vacío. Los medios locales tradicionales han reducido su cobertura en los últimos años, y las comunidades hispanas en ciudades medianas como Columbus, Nashville o Charlotte tienen necesidades de información que nadie está cubriendo bien: noticias del barrio en español, recursos para inmigrantes, oportunidades de empleo locales, eventos comunitarios. Quien cubre ese vacío con consistencia y calidad construye una audiencia leal.
Cómo se monetiza
Hay tres modelos principales. El primero es la suscripción de pago: los lectores pagan una tarifa mensual o anual por acceso al contenido. El segundo es la publicidad local: negocios del barrio pagan por aparecer en el boletín que llega a sus clientes potenciales. El tercero es la combinación: contenido gratuito con una versión premium de pago. Los tres funcionan; el que mejor encaja depende del tamaño y la disposición a pagar de la audiencia.
Por dónde empezar
Las plataformas de newsletters reducen la barrera técnica a casi cero. Substack, Beehiiv y Ghost permiten crear y enviar un boletín sin conocimientos de programación, con planes gratuitos para empezar. El costo real es el tiempo: investigar, escribir y publicar con consistencia. Esa consistencia es lo que construye la audiencia.
Qué mirar
El mercado hispano en ciudades medianas de EE.UU. es el espacio con mayor potencial y menor competencia. Una comunidad de 1.000 suscriptores comprometidos puede generar ingresos suficientes para sostener el proyecto; una de 5.000, para convertirlo en un trabajo de tiempo completo.
Análisis del mercado de newsletters independientes, Nieman Lab. Datos de plataformas de newsletters (Substack, Beehiiv). Reportes sobre la fragmentación de medios locales en EE.UU.
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