Economía
El bolsillo venezolano sigue pagando la transición con bonos y deuda
Mientras Estados Unidos cobra 713.000 barriles diarios al cierre del 15 de mayo, el trabajador venezolano cobra 240 dólares al mes en un país donde la canasta alimentaria básica cuesta 677. La transición petrolera mejora la macro. La transición doméstica todavía no llega al supermercado.
| Qué | Mapeo del impacto de la transición tutelada en el ingreso, la inflación y el poder adquisitivo del trabajador venezolano en mayo de 2026. |
| Quién | Trabajadores activos del sector público y privado venezolano; jubilados y pensionados; sindicatos independientes; economistas Asdrúbal Oliveros y José Guerra; OIT. |
| Cuándo | Período enero–mayo de 2026, con anclaje en el anuncio del 1 de mayo de 2026 sobre aumento del ingreso mínimo integral a 240 dólares. |
| Dónde | Venezuela. Foco en hogares de ingreso medio-bajo. Referencia internacional: la diáspora que envía remesas a esas familias. |
| Por qué | El alivio macroeconómico no se traduce en alivio doméstico inmediato porque el modelo paga ingresos vía bonos no salariales que no producen prestaciones, vacaciones ni jubilación. |
| Cómo | Lectura cruzada de cifras del Banco Central de Venezuela, anuncios oficiales del Ejecutivo, datos de canasta alimentaria privada, declaraciones de economistas independientes y posicionamiento de la OIT. |
El ingreso mínimo integral subió a 240 dólares el 1 de mayo. La canasta alimentaria cuesta 677. La inflación interanual de abril fue 611,9%. Y el salario base sigue congelado en 27 centavos de dólar. Las cuentas del venezolano en mayo de 2026.
El 1 de mayo de 2026, Delcy Rodríguez anunció en cadena nacional que el ingreso mínimo integral subiría a 240 dólares mensuales. La cifra representa un incremento del 26% sobre el monto anterior de 190 dólares. La presidenta encargada lo calificó como «el más importante de los últimos años» y exhortó al sector privado a aplicarlo en aquellos casos donde el sueldo fuera inferior.
El dato que la cifra oficial no destaca está en la mecánica. El salario base sigue congelado en 130 bolívares desde 2022. Al tipo de cambio oficial actual, esos 130 bolívares equivalen a menos de 27 centavos de dólar. Todo lo demás del «ingreso mínimo integral» son bonos no salariales.
La transición venezolana tiene un balance macroeconómico que mejora cada mes. Las exportaciones petroleras a Estados Unidos llegaron a 713.000 barriles diarios en la semana del 15 de mayo. Chevron firmó en abril la ampliación de su participación en la Faja del Orinoco. El BCV proyecta inflación de un dígito desde mayo. Pero el balance familiar mejora a otro ritmo. Esta es la cuenta concreta del desfase.
La mecánica del ingreso mínimo
El ingreso mínimo integral indexado se compone de tres piezas. El salario base de 130 bolívares (27 centavos de dólar). El bono de alimentación (40 dólares). El bono de «guerra económica», que con el ajuste del 1 de mayo subió hasta completar los 240 dólares totales. Lo confirma Bloomberg Línea en cobertura del 1 de mayo.
Los bonos no son salario en términos legales. No se cuentan para utilidades, vacaciones, prestaciones sociales, aportes a cajas de ahorro ni cuotas sindicales. Es la diferencia técnica que sostiene el modelo. El Estado paga ingresos crecientes en dólares sin tocar el cálculo del pasivo laboral que un salario base creciente produciría. Es una solución de tesorería, no de derechos.
La frase que define el problema vino del propio ministro del Trabajo. Carlos Alexis Castillo lo dijo en entrevista en la emisora Onda, citada por EFE: «En estos momentos no podemos aumentar salario porque aumentar el salario significa que se nos dispara la inflación». La administración Delcy Rodríguez mantiene la arquitectura de bonos diseñada por Maduro entre 2022 y 2025. El cambio es de cantidad, no de modelo.
Los sindicatos independientes han propuesto un salario mínimo de arranque de al menos 200 dólares. La OIT, en la quinta sesión del Foro de Diálogo Social a finales de abril, urgió al Estado venezolano a aplicar los métodos consensuados en 2023 para fijar el salario mínimo conforme al Convenio 26.
La inflación que no termina de bajar tan rápido
El Banco Central de Venezuela reportó que la inflación interanual de abril fue 611,9%, ligeramente por debajo de marzo (649,5%). Es la cifra oficial. El BCV proyecta inflación de un dígito a partir de mayo, atribuida a la mejora en la fluidez de divisas hacia actividades productivas, es decir, a la entrada de dólares vía exportaciones petroleras.
La proyección puede ser técnicamente plausible. La experiencia ciudadana, mientras tanto, es otra. Los anaqueles de los supermercados venezolanos están llenos. La escasez de productos básicos quedó atrás. Pero los carritos de compra no se llenan porque el poder adquisitivo del venezolano promedio sigue disminuyendo, según cobertura de Primicias.ec de abril.
El éxito macroeconómico que se mide en exportaciones a Estados Unidos tarda más en llegar al supermercado de Catia que a la sala de la junta directiva de PDVSA. Esa es la asimetría que define la experiencia económica del trabajador venezolano en mayo de 2026.
La canasta que el ingreso no alcanza
El costo de la canasta alimentaria básica para una familia de cinco personas es de 677 dólares mensuales, según estimaciones privadas recogidas por Reuters y El Nacional. Otras fuentes ubican la canasta total —no solo alimentaria— por encima de los 1.100 dólares mensuales.
Las cuentas del nuevo ingreso son simples. Los 240 dólares del ingreso mínimo integral cubren aproximadamente el 35% de la canasta alimentaria. Cubren el 22% de la canasta total estimada.
El cálculo para jubilados y pensionados es peor. El bono se elevó de 42 a 70 dólares mensuales —un aumento del 40%—. Pero en términos de capacidad adquisitiva, esos 70 dólares solo alcanzan para comprar el 12,72% de la canasta, según Bloomberg Línea.
Las estrategias documentadas de sobrevivencia están en cualquier cobertura periodística reciente. Una trabajadora pública entrevistada por Primicias.ec en abril dijo que vende «cualquier cosa, hasta gelatinas» para complementar ingresos. Es testimonio, no estadística. Pero refleja una práctica generalizada que el Banco Central no mide.
La economía que sí mejora
Hay indicadores positivos que conviene reconocer sin militancia. Venezuela podría ser el país de América Latina que más crezca en 2026 en medio de la reactivación económica, según Bloomberg Línea. La producción petrolera se acercó al millón de barriles diarios en marzo. Las exportaciones de abril llegaron a 1,23 millones de bpd —récord de siete años—. El acuerdo Chevron del 13 de abril apunta a un aumento del 50% en la producción en los próximos dos años. Y el martes 19 de mayo, Jorge Rodríguez anunció la excarcelación de 300 presos políticos entre el lunes 18 y el viernes 22 como «beneficios humanitarios».
Para el inversionista extranjero, los indicadores son positivos. Para el trabajador venezolano que cobra en bolívares y vive de bonos, el indicador relevante sigue siendo otro: cuántos dólares ingresan al hogar cada mes.
El factor remesas
Hay un actor económico que no aparece en las cifras oficiales pero define la experiencia real de millones de familias venezolanas: la diáspora. Son 7,9 millones de personas según ACNUR. Una proporción significativa envía remesas mensuales.
Lo que hace una remesa es completar lo que el bono no llega a cubrir. Para muchas familias venezolanas, el ingreso mensual real no es lo que paga el Estado. Es lo que paga el hijo, el hermano o el primo que vive en Madrid, Miami, Bogotá o Santiago. En mayo de 2026, la diáspora venezolana en Estados Unidos funciona como red de absorción del desfase entre el ingreso integral y la canasta básica. Cuanto más se prolongue ese desfase, mayor será el peso económico que la diáspora asume, y menor el alivio que la transición produce dentro del país.
La cuenta abierta
Cuatro indicadores conviven en Venezuela en mayo de 2026. Las exportaciones petroleras suben. La inflación interanual baja pero sigue en tres dígitos. El ingreso mínimo integral sube por bonos. La canasta familiar sigue por encima del ingreso. Los cuatro son ciertos al mismo tiempo.
Lo que hay que observar son tres movimientos. Si el Ejecutivo desbloquea aumento real del salario base —no solo bonos— tras presión de OIT y sindicatos. Si la inflación efectivamente baja a un dígito como proyecta el BCV. Si el flujo creciente de divisas petroleras se traduce en mejora del poder adquisitivo, o se queda en cuentas del Tesoro estadounidense y en márgenes de refinerías del Golfo.
La cuenta está abierta. Y la diáspora, mientras tanto, sigue cubriendo la diferencia.
Fuentes principales: Bloomberg Línea (cobertura del 1 de mayo de 2026 y semanas siguientes sobre el nuevo ingreso mínimo integral); Banca y Negocios (guía sobre ajuste del ingreso mínimo del 1 de mayo); El Nacional (cobertura del anuncio del 1 de mayo y del Foro de Diálogo Social de finales de abril); NoticiasCaracol con base en AFP (cobertura del anuncio del 1 de mayo); EFE (entrevista al ministro de Trabajo Carlos Alexis Castillo); Banco Central de Venezuela (cifra de inflación interanual de abril, 611,9%); Primicias.ec (cobertura de abril sobre sobrevivencia ciudadana); informes de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi); ACNUR (cifra de diáspora venezolana de 7,9 millones).
Este análisis se publica bajo los criterios editoriales de INCÍSOS. Cómo trabajamos →
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El riesgo país cayó a la mitad y Venezuela sigue en default
De 12.671 a 6.037 puntos básicos. Una caída que refleja apuestas sobre la recuperación de los bonos, no la capacidad de pago del país.
ECONOMÍA · DEUDA · MERCADOS
El índice de riesgo de JPMorgan para Venezuela bajó 52% en 2026. No significa que el país pueda financiarse: sigue en cesación de pagos desde 2017 y su deuda duplicaría el tamaño de la economía. El mercado compra expectativa, no solvencia.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | El EMBI de Venezuela cayó 52% en 2026, de 12.671 a 6.037 puntos básicos. |
|---|---|
| Quién | Tenedores de bonos venezolanos y de PDVSA, JPMorgan y el gobierno encargado. |
| Cuándo | Entre el 2 de enero y el 3 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Mercados internacionales de deuda. |
| Por qué | Las licencias petroleras y los acuerdos de inversión mejoraron las expectativas de recuperación. |
| Cómo | Por la subida de precio de bonos en default en el mercado secundario. |
El índice de riesgo país que calcula JPMorgan para Venezuela pasó de 12.671 puntos básicos el 2 de enero de 2026 a 6.037 el 3 de septiembre: una caída de 52%. Solo entre el 27 de agosto y el 3 de septiembre bajó 556 puntos, impulsado por anuncios como el de Chevron.
Contexto: un indicador distinto al de otros países
En la mayoría de los países, un riesgo país más bajo significa que el Estado puede endeudarse más barato. En Venezuela no. El país está en cesación de pagos desde 2017, no ha completado la reestructuración de su deuda y no tiene acceso normal a los mercados. Como advirtió Jonathan Fortun, economista del Institute of International Finance, el indicador refleja el valor que el mercado asigna a los bonos existentes y lo que espera recuperar, no el costo al que Venezuela podría financiarse.
Análisis: cuánto se debe
La cifra que decidirá todo es la de la deuda. Reportes financieros citados por El Nacional hablan de unos 240.000 millones de dólares que Caracas se prepararía a reconocer, equivalentes a más del doble de un PIB estimado en 111.300 millones para 2026. Aun con una cifra menor, la carga seguiría siendo desproporcionada para una economía con infraestructura deteriorada y servicios precarios.
Criterio: expectativa no es solvencia
La caída del riesgo país es una apuesta sobre la reestructuración futura, alimentada por el petróleo y por la tutela de Washington. Para quien tiene bonos venezolanos o piensa comprarlos, la pregunta no es cuánto bajó el índice, sino en qué términos se negociará la deuda: qué quita se aplicará, qué acreedores tendrán prioridad y con qué ingresos se pagará. Mientras esos términos no existan, el precio de los bonos refleja optimismo, no garantías.
Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni recomendación de inversión.
Fuentes principales: Bloomberg Línea, septiembre de 2026; Globovisión, septiembre de 2026; El Nacional, columna «Vitrina», septiembre de 2026.
Economía
Seiscientos cincuenta ejecutivos y pocos compromisos firmes en Caracas
Entradas agotadas, lista de espera y memorandos. La distancia entre el interés y la inversión en el petróleo venezolano.
ECONOMÍA · PETRÓLEO · INVERSIÓN
La Cumbre Internacional de Petróleo y Gas agotó sus entradas. Pero la producción sigue en 1,2 millones de barriles diarios, muchas empresas solo han firmado memorandos y un inversionista acusa a PDVSA de no tener «ninguna sensación de urgencia».
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | La Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela reúne a unos 650 ejecutivos y funcionarios. |
|---|---|
| Quién | Empresas petroleras y de servicios, PDVSA, el gobierno encargado y diplomáticos. |
| Cuándo | 29 y 30 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Caracas. |
| Por qué | Es el mayor intento hasta ahora de convertir el interés en inversión. |
| Cómo | Con paneles, reuniones y negociaciones bajo las licencias de la OFAC. |
La Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela empieza el martes 29 de septiembre de 2026 con unos 650 asistentes y más de 150 en lista de espera, según Bloomberg. Es la señal más visible del interés que despierta el crudo venezolano mientras la guerra con Irán restringe los suministros de Oriente Medio.
Contexto: el punto de partida
Venezuela produce alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, frente a más de 3 millones en los años noventa. El anuncio más grande del año es de Chevron: más de 7.000 millones de dólares en cinco años para llevar su producción cerca de 600.000 barriles diarios. Muchas otras empresas han firmado acuerdos preliminares con PDVSA, pero pocas han asumido compromisos firmes.
Análisis: lo que frena la inversión
Tres obstáculos aparecen en todas las conversaciones:
- Las sanciones. Las licencias de la OFAC permiten negociar, pero cada inversión grande necesita una autorización específica.
- La propia PDVSA. Farhad Moshiri, de Amos Global Energy, exjefe de operaciones de Chevron en América Latina, dijo a Reuters que no hay «ningún proceso, ninguna sensación de urgencia» en la estatal para cerrar acuerdos.
- La infraestructura. Los apagones interrumpen la producción, y algunas empresas evalúan generar su propia electricidad en los campos.
Criterio: qué medir al cierre
El éxito de la cumbre no se mide por la asistencia, sino por lo que quede firmado y sea ejecutable. Al cierre conviene contar tres cosas: cuántos contratos pasan de memorando a compromiso con montos y plazos, cuántos solicitan licencias específicas a la OFAC y si alguno incluye inversión en electricidad, el cuello de botella que afecta tanto a los pozos como a los hogares.
Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni recomendación de inversión.
Fuentes principales: Bloomberg vía Bloomberg Línea y Bitácora Económica, 28 de septiembre de 2026; Reuters vía Costa del Sol FM, septiembre de 2026; Bloomberg Línea, septiembre de 2026 (anuncio de Chevron).
Economía
La OFAC deja negociar en Venezuela, pero no invertir sin permiso
Tres licencias nuevas y una regla constante: Washington decide caso por caso. Lo que cambió el 28 de septiembre y lo que no.
ECONOMÍA · SANCIONES · PETRÓLEO
El Tesoro renovó tres licencias para operar con petróleo venezolano, suministrar bienes y servicios y negociar inversiones. La letra pequeña es la que manda: los contratos quedan en suspenso hasta una autorización posterior y los pagos pasan por cuentas controladas.
Las 6W · INCÍSOS
| Qué | La OFAC renovó las licencias generales 46E, 48D y 49B para Venezuela. |
|---|---|
| Quién | El Departamento del Tesoro, empresas estadounidenses, el gobierno venezolano y PDVSA. |
| Cuándo | Lunes 28 de septiembre de 2026. |
| Dónde | Washington, con efectos sobre el sector energético venezolano. |
| Por qué | Mantener las operaciones autorizadas y evitar la parálisis por exceso de cautela de las empresas. |
| Cómo | Sustituyendo las versiones 46D, 48C y 49A por nuevas licencias con condiciones. |
El lunes 28 de septiembre de 2026, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro estadounidense emitió tres licencias generales que sustituyen a las anteriores: la 46E, que autoriza operaciones con petróleo y petroquímicos venezolanos; la 48D, para suministrar bienes y servicios al país; y la 49B, que permite negociar y firmar contratos contingentes de inversión en petróleo, gas, petroquímica y electricidad.
Contexto: una renovación cada pocas semanas
Las 46D y 48C eran del 27 de agosto; la 49A, del 13 de marzo. Desde enero de 2026, Washington ha ido abriendo el régimen de sanciones licencia por licencia, sin levantarlo. La del lunes busca, según Bitácora Económica, evitar la parálisis que produce el exceso de cautela de bancos y empresas.
Análisis: negociar no es invertir
La licencia 49B es la más citada y la más malinterpretable. Permite negociar y firmar contratos, pero esos contratos quedan sujetos a una autorización posterior de la OFAC para poder ejecutarse, como precisó Bloomberg Línea. En la práctica, una empresa puede cerrar un acuerdo con PDVSA y aun así no poder mover un dólar de inversión hasta que Washington diga que sí.
Además, los pagos a entidades bloqueadas deben canalizarse a los fondos de depósito de gobiernos extranjeros bajo control del Tesoro, y se mantiene la prohibición de operar con el petro, la criptomoneda venezolana.
Criterio: el poder sigue en Washington
El resultado es una apertura con llave. Cada gran inversión en Venezuela pasa por una autorización específica, y cada licencia se renueva por períodos cortos. Eso da a Washington un control fino sobre el ritmo de la recuperación petrolera, y a los inversionistas una incertidumbre que se refleja en la distancia entre los memorandos firmados y los compromisos firmes. La cumbre petrolera del 29 y 30 de septiembre en Caracas mostrará cuánto pesa esa llave.
Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni recomendación de inversión.
Fuentes principales: OFAC, licencias generales 46E, 48D y 49B, 28 de septiembre de 2026; Bloomberg Línea y Efecto Cocuyo, 28 de septiembre de 2026; Bitácora Económica, 28 de septiembre de 2026.
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