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Política

El Supremo español probó una organización criminal montada desde un ministerio

La condena a José Luis Ábalos, del 22 de junio de 2026, es la única sentencia firme del especial. Los hilos venezolanos (Delcy en Barajas, el petróleo de…

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ESPECIAL · GOBIERNOS QUE DELINQUEN

La condena a José Luis Ábalos, del 22 de junio de 2026, es la única sentencia firme del especial. Los hilos venezolanos (Delcy en Barajas, el petróleo de PDVSA y Plus Ultra) siguen abiertos, y Zapatero está imputado.

Las 6W · INCÍSOS

QuéCondena por organización criminal a un exministro y causas abiertas con vínculos venezolanos
QuiénJosé Luis Ábalos, Koldo García, Víctor de Aldama, José Luis Rodríguez Zapatero, Nervis Villalobos, Javier Alvarado
CuándoSentencia del 22 de junio de 2026; juicio de Duro Felguera del 19 al 22 de octubre
DóndeTribunal Supremo y Audiencia Nacional, Madrid
Por quéFondos y contactos venezolanos aparecen en varias causas de corrupción española
CómoSentencias, imputaciones y declaraciones judiciales

España no es Venezuela, y el Índice Global de Crimen Organizado lo dice con claridad: el país no presenta criminalidad incrustada en el Estado de forma generalizada. Pero en 2026 su Tribunal Supremo escribió una frase que ningún tribunal venezolano ha escrito sobre un ministro chavista.

La sentencia

El 22 de junio de 2026, la Sala Penal del Supremo condenó por unanimidad al exministro de Transportes José Luis Ábalos a 24 años y 3 meses de prisión; a su asesor, Koldo García, a 19 años y 8 meses; y al empresario Víctor de Aldama a 4 años y 6 meses, suspendidos por su colaboración. La sentencia 418/2026 declara probado que «los tres acusados, eventualmente con intervención de terceros aquí no enjuiciados, constituyeron una organización», que «tenía, desde su origen, una vocación de permanencia en el tiempo». Ábalos, dice el fallo, «aportaba la autoridad que le confería su máxima responsabilidad» en el ministerio.

Es la descripción judicial exacta de lo que plantea este especial: no un funcionario que cobra, sino una organización que usa el ministerio.

La única mención a Venezuela en la sentencia es breve: Aldama «también aportó sus conexiones con políticos venezolanos para preparar diversos encuentros».

Delcy en Barajas

El encuentro más conocido ocurrió la madrugada del 20 de enero de 2020, cuando Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta de Maduro y con prohibición de entrar en la Unión Europea, aterrizó en Barajas y se reunió con Ábalos en el avión. En noviembre de 2020 el Supremo archivó las querellas: dictaminó que incumplir la prohibición europea era una cuestión «esencialmente política», no un delito.

Seis años después, el caso volvió por otra puerta. En el juicio de 2026, Aldama declaró que el viaje «se organiza consensuado con Ábalos y con el presidente del Gobierno». La Guardia Civil encontró en marzo un video de «maletas embaladas en verde» que asocia con el equipaje de Delcy, pero aún no lo ha verificado. Y ante el juez Ismael Moreno, en una causa secreta sobre financiación del PSOE, Aldama sostuvo que, tras esa visita, Zapatero canalizó la venta de seis millones de barriles de crudo de PDVSA, unos 250 millones de euros, para financiar al partido. Zapatero lo calificó de «patraña absoluta». En septiembre, el juez ordenó rastrear los mensajes entre Delcy y Aldama sobre cargamentos de petróleo. Delcy Rodríguez no figura como investigada. En julio presentó en España una querella por injurias contra Aldama.

Plus Ultra y Zapatero

La Fiscalía Anticorrupción investiga desde 2024 si el rescate público de 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra, en 2021, sirvió a una red que lavaba «fondos ilícitos procedentes de actos de malversación cometidos por funcionarios públicos en Venezuela», incluidos programas CLAP y ventas de oro. El 19 de mayo de 2026, el juez José Luis Calama imputó al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental, y lo situó en el «vértice» de una red de influencias. Zapatero declaró que «no ha influido ante ninguna administración pública en favor de Plus Ultra». No tiene medidas cautelares y la causa sigue abierta.

El juicio que empieza el 19 de octubre

La Audiencia Nacional juzgará del 19 al 22 de octubre de 2026 a la empresa Duro Felguera, a su expresidente Juan Carlos Torres y a los exviceministros venezolanos Nervis Villalobos y Javier Alvarado, por presuntos sobornos en contratos eléctricos. Según el tribunal, al menos 105,6 millones de dólares llegaron a Villalobos a través de sociedades pantalla. La Fiscalía pide 8 años y 9 meses para él. España se negó en 2019 y 2020 a extraditar a ambos a EE.UU.

Lo que viene

Delcy Rodríguez prevé viajar a Madrid para la Cumbre Iberoamericana del 4 y 5 de noviembre de 2026, con una excepción a la prohibición europea que aún está pendiente.

¿Qué falta, exactamente, para saber si los hilos venezolanos son crimen o solo escándalo? Que la causa secreta del PSOE se levante, que el caso Plus Ultra llegue a acusación y que la Audiencia Nacional dicte sentencia en Duro Felguera.

Esta pieza forma parte del especial «Gobiernos que delinquen».

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Política

Lo que el registro a Omar les dice a los ciudadanos naturalizados

Un registro sin cargos, papeles firmados por un padre hace décadas y una política que vuelve revisable la ciudadanía naturalizada.

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Foto editorial de la sede de Naciones Unidas o de una sala de conferencias vacía. Nunca retratos de mandatarios.

POLÍTICA · INMIGRACIÓN Y CIUDADANÍA

Agentes federales se llevaron cajas de la casa de una congresista nacida en Somalia. Según fuentes anónimas, buscan en papeles que firmó su padre cuando ella era niña. Ella habla de persecución política y no hay cargos. Lo que sí hay es una política que convirtió el expediente de cualquier naturalizado en un asunto abierto.

Las 6W · INCÍSOS

QuéRegistro con orden judicial en la vivienda de la representante demócrata Ilhan Omar, «parte de una investigación penal federal en curso», según el Departamento de Justicia. Los agentes se llevaron cajas.
QuiénAgentes de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), con una orden obtenida por el Departamento de Justicia y aprobada por un juez federal, según CNN. Omar representa al quinto distrito de Minnesota y busca la reelección.
CuándoAntes del amanecer del lunes 12 de octubre de 2026. Un vecino dijo a CNN que los golpes en la puerta empezaron hacia las 4:30 a. m.
DóndeSu vivienda en el área de Washington, D.C.
Por quéNo hay acusación pública. Fox News, citando dos fuentes cercanas a la investigación, dice que el caso trata de documentos migratorios que llenó su padre, ya fallecido, cuando ella era menor de edad.
CómoSegún CNN, la cúpula del Departamento de Justicia aprobó el registro tras deliberar por la cercanía de la elección. Omar respondió en X: «No me van a silenciar».

Hay una forma de leer este registro como un episodio más en la pelea entre Donald Trump e Ilhan Omar, una de sus críticas más visibles. Ella la eligió: «Esto es un intento de perseguir a enemigos políticos y usar como arma a las fuerzas federales», escribió en X el lunes 12 de octubre. Los líderes demócratas de la Cámara, encabezados por Hakeem Jeffries, calificaron el registro de «profundamente inquietante» a menos de 30 días de la elección. El zar fronterizo Tom Homan confirmó la orden en Fox News, sin más detalles.

Hay otra lectura que importa más fuera de Washington: qué significa que el Estado abra, con una orden penal, el expediente migratorio de una ciudadana naturalizada hace 26 años, a partir de lo que firmó su padre cuando ella era niña.

Omar nació en 1982 en Somalia. Pasó cuatro años en un campamento de refugiados en Kenia, llegó a Estados Unidos con su familia, que obtuvo asilo en 1995, y se hizo ciudadana en 2000, a los 17 años. Si las fuentes de Fox News tienen razón, la investigación vuelve a ese momento. Es decir, a papeles que ella no llenó.

Lo que dice la ley

Retirar la ciudadanía a alguien tiene dos caminos, y la diferencia importa.

El penal exige probar el fraude más allá de toda duda razonable. En 2017, en el caso Maslenjak contra Estados Unidos, la Corte Suprema fijó un límite claro. No basta con encontrar una mentira en el expediente. Escribió la jueza Elena Kagan que el gobierno debe demostrar que el acto ilegal «tuvo algún papel» en la obtención de la ciudadanía. Además, la ley federal da diez años para acusar penalmente por fraude en la naturalización. Para una ciudadanía de 2000, ese plazo pasó hace mucho. Un proyecto del senador republicano Tom Cotton propone eliminarlo para este delito, señal de que ese plazo es un obstáculo real para la vía penal.

El civil no tiene plazo, exige una prueba menos estricta y no garantiza abogado de oficio. Ese es el camino que el Departamento de Justicia eligió reforzar. Un memorando de la División Civil, firmado por Brett A. Shumate el 11 de junio de 2025, puso la desnaturalización entre sus cinco prioridades y pidió perseguirla «al máximo».

Por eso el detalle de la orden penal importa. Una investigación penal puede buscar delitos distintos y más recientes que la naturalización misma. Pero también sirve para reunir documentos que después se usen en un caso civil. Mientras el Departamento de Justicia no diga qué investiga, no se sabe cuál de las dos cosas está pasando.

Lo que conecta

Este caso no está aislado. En las últimas dos semanas, INCÍSOS ha seguido cómo el expediente migratorio se mezcla con el registro electoral. El 2 de octubre explicamos cómo el sistema SAVE revisa la ciudadanía de los votantes naturalizados. El 8, que ICE pregunta a detenidos si votaron. El 10, qué registros de votantes busca ICE y con qué herramientas.

La idea es la misma en los tres casos y ahora en este. La ciudadanía obtenida por naturalización se trata como algo que se puede volver a revisar, no como un hecho cerrado. Para millones de ciudadanos naturalizados, muchos de ellos latinoamericanos, la pregunta deja de ser teórica. ¿Qué pasa si un error en un formulario de hace décadas, llenado por un padre o un abogado, sale a la luz?

El calendario

El registro llega a tres semanas de la elección del 3 de noviembre, cuando en Minnesota ya habían votado más de 127.000 personas, según la secretaría de Estado citada por CNN. No es la primera vez que el gobierno apunta a Omar. En mayo de 2026, el vicepresidente JD Vance dijo que se investigaría su ciudadanía, en referencia a una acusación sobre su matrimonio que nunca se ha probado. A mediados de septiembre, Homan habló de una «investigación penal en curso». Y Omar ha sido una de las voces más duras contra los operativos migratorios federales en Minnesota.

Nada de eso prueba que la investigación carezca de base. Pero un caso contra una crítica del gobierno, anunciado primero por funcionarios políticos y filtrado después por fuentes anónimas, necesita más transparencia, no menos.

Criterio: tres pruebas

  1. El delito: ¿qué delito concreto se investiga y de qué fecha es? Si es la naturalización de 2000, el plazo penal ya venció y el caso real es otro.
  2. El papel de Omar: ¿se le atribuye un acto propio o solo lo que hizo su padre? Para Maslenjak, lo que cuenta es si el fraude influyó en que obtuviera la ciudadanía.
  3. El control judicial: ¿un juez revisará pronto lo que se llevaron, o los documentos quedarán en manos del gobierno sin control durante meses? Como congresista, Omar tiene protecciones constitucionales sobre sus papeles legislativos.

¿Qué falta, exactamente?

Falta saber de qué se le acusa, si de algo. Falta saber qué había en las cajas y por qué hacía falta un registro cuando los documentos migratorios ya están en archivos del propio gobierno. Y falta que el Departamento de Justicia diga si su objetivo es un juicio penal o quitarle la ciudadanía por la vía civil. Hasta entonces, el registro es un hecho. La acusación todavía no existe.


Fuentes principales: Departamento de Justicia (declaración del 12 de octubre de 2026); CNN; ABC News; AP; CBS News; Axios; Bloomberg; Fox News; Patch; Ilhan Omar en X; Corte Suprema de EE. UU., Maslenjak v. United States (2017); memorando de la División Civil del Departamento de Justicia del 11 de junio de 2025 (NPR); 8 U.S.C. § 1451; 18 U.S.C. § 3291; proyecto de ley del senador Tom Cotton.

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Política

Alandete señala a Cabello como el CC-1 que la acusación no nombra

Un acusado sin nombre, un ministro en funciones y un plan de salida a Turquía o Catar. La contradicción que deja la versión de ABC.

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Cabello diosdadología El Mazo Dando

POLÍTICA · EL EXPEDIENTE

Una sola fuente anónima, citada por David Alandete en ABC, dice que el coconspirador número uno del caso de torturas contra Maduro es Diosdado Cabello. Si es cierto, el ministro de Interior de Delcy Rodríguez sería a la vez acusado sin nombre, presunto colaborador de Washington y candidato a una salida en avión hacia Turquía o Catar. Una segunda fuente explica por qué Washington no tiene prisa por las elecciones.

Las 6W · INCÍSOS

QuéEl periodista David Alandete publicó en ABC que Diosdado Cabello sería el «CC-1», el primero de tres coconspiradores sin nombre en la acusación por torturas contra Nicolás Maduro y Cilia Flores.
QuiénDavid Alandete, corresponsal de ABC en Washington; una fuente que describe como vinculada «desde hace años» a los servicios de inteligencia de EE.UU.; Diosdado Cabello, ministro de Interior y secretario general del PSUV.
CuándoLunes 12 de octubre de 2026. La acusación se hizo pública el 8 de octubre.
DóndeTribunal federal del Distrito Sur de Nueva York.
Por quéLa fuente sostiene que Cabello coopera con Washington desde la caída de Maduro y que existe un plan para sacarlo de Venezuela si sigue haciéndolo.
CómoCon una sola fuente anónima. No hay confirmación oficial ni respuesta de Cabello, del gobierno venezolano ni de EE.UU.

La acusación sustitutiva del 8 de octubre contra Nicolás Maduro y Cilia Flores menciona a tres altos funcionarios sin nombre: CC-1, CC-2 y CC-3. Desde entonces, en Caracas y en Miami se juega a ponerles cara. El lunes 12 de octubre, David Alandete puso una en ABC: «CC-1 es Diosdado», le dijo una fuente que describe como vinculada desde hace años a la inteligencia estadounidense.

La fuente agrega que Cabello coopera con Washington desde el 3 de enero de 2026 y que el plan para él «no consiste necesariamente en detenerlo y traerlo a Estados Unidos». Si sigue colaborando, escribe Alandete, «podría ser sacado de Venezuela y trasladado a un tercer país»: Turquía o Catar. «Y hay un avión». Según la carta, la aeronave está identificada, ya hizo la ruta entre Turquía y Catar y, cree la fuente, pudo haber servido para sacar a personas indicadas por Cabello y recursos de su propiedad. Su salida, resume, «ya tiene ruta, destinos posibles y hasta modo de transporte». Nada de eso tiene confirmación pública.

Dos retratos de un mismo CC-1

El detalle que más debe frenar al lector está en el propio expediente. El 8 de octubre, el diario Versión Final, que tuvo acceso al documento, describió a CC-1 como un alto funcionario con mando sobre la Fuerza Armada y acceso directo a Maduro, vinculado al narcotráfico desde 2006 y a envíos de armas a las FARC y el ELN en 2017. Con ese perfil, el diario especuló que podría ser Vladimir Padrino López, y que Cabello sería CC-2.

El retrato que trae Alandete pone el acento en otro lugar: órdenes de matar a opositores, supervisión de torturas y amenazas a familiares de detenidos. Ambos pueden convivir en un mismo funcionario. Pero mientras la fiscalía no levante la reserva, la identidad de CC-1 depende de quién la cuente.

Si es cierto, la contradicción

Supongamos que la fuente acierta. Entonces el hombre que la acusación describe en el centro de la represión sigue siendo ministro de Interior y secretario general del PSUV en el gobierno de la presidenta encargada. Hace una semana defendía en público la Ley contra el Odio, la misma que Delcy Rodríguez pidió reformar y con la que, según el Foro Penal, se ha imputado a 927 personas desde 2017.

Y entonces Washington estaría negociando con él dos cosas incompatibles para las víctimas: su testimonio contra Maduro y su salida a un país sin extradición. La cooperación de acusados es una herramienta normal de la justicia estadounidense. Saab se declaró culpable y coopera desde septiembre. Pero un coconspirador de torturas con pasaje a Doha no es un testigo protegido. Es un arreglo, y las víctimas no estuvieron en la mesa.

El cartel de 2020 y la respuesta de Trump

El mismo lunes, Alandete recordó en X el cartel con el que el Departamento de Justicia anunció en 2020 las acusaciones de narcoterrorismo contra la cúpula chavista: Maduro arriba, con 15 millones de dólares de recompensa; Cabello en la fila de abajo, con 10 millones. «Varios están ya en prisión en Nueva York y Miami», escribió. Y le preguntó a Donald Trump, en la Casa Blanca, si espera más extradiciones en el caso. La respuesta, según la traducción del periodista: «Va a seguir su curso, irá a los tribunales. Pero hizo cosas muy malas. Su captura fue un gran logro. Venezuela fue un gran logro».

Trump habló de Maduro, no de Cabello. Pero el contraste es elocuente: de aquel cartel, unos están presos y otro sigue siendo ministro de Interior.

La tesis de Washington

La carta describe además una «depuración discreta pero evidente» de las estructuras de poder de Cabello desde el 3 de enero: generales y oficiales vinculados a él jubilados o apartados del mando, colectivos bajo presión y un antiguo hombre de confianza, el exdirector del Sebin Gustavo González López, convertido, según la fuente, en uno de los colaboradores más activos de Washington. «Es todo un peón», le dijo a Alandete. El resultado sería «un Diosdado mucho más aislado que hace nueve meses».

Lo más importante lo dice una segunda fuente en Washington, y explica el calendario venezolano: «Todo esto, esta depuración, que Estados Unidos hace porque cree en la democracia en Venezuela, no se podría haber hecho si se hubiera precipitado un cambio político y unas elecciones por la vía rápida». Primero desmontar estructuras militares, de inteligencia y represivas; después, elecciones. Es, escribe Alandete, una de las claves del plan de Marco Rubio.

La tesis tiene lógica. También tiene un problema: nadie ha dicho quién decide cuándo termina la depuración, ni con qué criterio. Mientras tanto, la mesa de Caracas avanza hacia un TSJ nuevo y la fecha electoral sigue sin aparecer.

Lo que conecta

Alandete enlaza este caso con la llegada de Álvaro Pulido a Miami, que comparece el martes 13, y con Miguel Rodríguez Torres, exjefe del Sebin y exministro de Interior, que según sus fuentes estuvo en Washington y se ofreció a cooperar. «Tiene información. Mucha», escribe. Si el retrato es correcto, la transición venezolana se está escribiendo con declaraciones de quienes la impidieron. En quién está acusado de qué y en la parte colombiana del expediente está lo que la acusación sí dice con nombres.

Criterio: tres pruebas

  1. Confirmación: que una segunda fuente independiente o un documento judicial sostenga la identidad de CC-1.
  2. El cargo: si Delcy Rodríguez mantiene a Cabello en Interior con esta sospecha pública, y qué explica.
  3. Las víctimas: si algún acuerdo con un coconspirador pasa por un juez y deja a las víctimas saber qué se negoció.

¿Qué falta, exactamente?

Falta que alguien con nombre y apellido confirme o desmienta. Cabello no había respondido al cierre de esta edición. La fiscalía de Nueva York no comenta identidades protegidas. Y falta lo más difícil: que la palabra «cooperación» no termine sirviendo para que los responsables de torturas elijan dónde jubilarse.


Fuentes principales: David Alandete, carta de ABC del 12 de octubre de 2026; El Universo y Versión Final; David Alandete en X, 12 de octubre de 2026 (pregunta a Donald Trump y cartel del Departamento de Justicia); Versión Final, 8 de octubre de 2026; acusación sustitutiva del Distrito Sur de Nueva York, 8 de octubre de 2026; Infobae, 6 de octubre de 2026; Foro Penal.

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Política

Pulido llega a la corte de Miami con Saab ya cooperando

El socio que llega segundo tiene menos que ofrecer. Pero las CLAP y el oro pasaron por sus manos.

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Exterior institucional de una corte federal, sin personas identificables.

POLÍTICA · JUSTICIA

Álvaro Pulido comparece este martes ante un juez federal. Su socio de dos décadas se declaró culpable hace un mes y prometió contar lo que sabe. En un caso de dos acusados, el que llega segundo tiene menos que ofrecer, y Pulido sabe cosas que Saab quizá no.

Las 6W · INCÍSOS

QuéPrimera comparecencia de Álvaro Pulido Vargas ante la justicia federal de EE.UU.
QuiénÁlvaro Pulido, empresario colombiano de 62 años y socio de Alex Saab; la fiscalía del Distrito Sur de Florida.
CuándoMartes 13 de octubre de 2026, en la tarde. La custodia se confirmó el domingo 11.
DóndeCorte federal de Miami.
Por quéTiene dos acusaciones por lavado de dinero: la de 2019, con Saab, por unos 350 millones de dólares en contratos de vivienda, y la de 2021, por unos 1.600 millones en contratos de las cajas CLAP.
CómoSe espera que el juez trate su representación legal, los cargos y su detención. Cada cargo de lavado tiene una pena máxima de 20 años.

Hace un mes, el 15 de septiembre de 2026, Alex Saab se declaró culpable en Miami de un cargo de conspiración para lavar dinero, aceptó perder 195 millones de dólares y se comprometió a cooperar con los fiscales, incluso, según la prensa local, como posible testigo en el juicio contra Nicolás Maduro en Nueva York. La jueza Kathleen Williams fijará su pena.

Este martes, su socio de dos décadas entra a la misma corte. Álvaro Pulido llegó desde la cárcel de El Rodeo I, en Caracas, sin una extradición conocida. Y llega en la peor posición posible para negociar: la de segundo.

El que llega segundo

En un caso con dos acusados, el valor de cooperar depende de lo que uno sabe que el otro no ha contado. Saab tuvo un mes para hablar. Lo que Pulido pueda ofrecer ahora tiene que ser nuevo.

Y hay una zona donde puede serlo. La acusación de 2021 lo pone en el centro de los contratos de las cajas CLAP, con cuatro coacusados, precios inflados, sobornos a funcionarios y unos 180 millones de dólares que pasaron por EE.UU., según el resumen de Latin Times. La DEA le atribuye además una operación para liquidar oro y pagar a proveedores del gobierno cuando faltaban dólares. Saab fue la cara pública del negocio. Pulido, según los fiscales, fue quien lo operó.

Lo que sabe y a quién toca

Las CLAP no fueron un negocio privado. Fueron el programa de alimentos del Estado, y sus contratos pasaron por ministerios, gobernaciones y la cadena de importación. Quien manejó esos pagos sabe qué funcionarios los firmaron. Varios siguen en cargos o cerca del poder en el gobierno de la presidenta encargada.

Hay un elemento más. En su carta del 12 de octubre, David Alandete pone el traslado de Pulido —«la DEA lo ha trasladado desde una prisión de Caracas a Florida», escribe— en la misma semana en que describe cómo antiguos hombres de Diosdado Cabello cooperan con Washington. Los entregados y los que cooperan forman parte del mismo paisaje: una justicia venezolana que se resuelve en Miami y Nueva York.

El silencio de Caracas

El gobierno de Delcy Rodríguez sigue sin explicar con qué base legal salió Pulido del país. La misma Delcy, cuando Saab fue deportado en mayo, lo llamaba «un diplomático venezolano inocente», según la prensa de Miami. Ahora no hay una palabra sobre su socio.

Criterio: tres pruebas

  1. Su declaración: si se declara no culpable, como es habitual en la primera audiencia, o si su defensa anuncia conversaciones con la fiscalía.
  2. Las CLAP: si la fiscalía añade acusados o nombres de funcionarios venezolanos en los próximos escritos.
  3. Caracas: si el Ministerio Público o la cancillería explican cómo salió de El Rodeo.

¿Qué falta, exactamente?

Falta lo que solo Venezuela puede hacer: abrir su propio expediente de las CLAP. Mientras el caso viva solo en Miami, los venezolanos sabrán lo que convenga a un acuerdo de cooperación, no lo que pasó con la comida que pagaron.


Fuentes principales: AP; Latin Times, 12 de octubre de 2026; Departamento de Justicia (A. Tysen Duva); Local10, Hoodline y Voz, 15 y 16 de septiembre de 2026 (declaración de culpabilidad de Saab); David Alandete, ABC, 12 de octubre de 2026; El Tiempo.

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