Política
Delcy Rodríguez habló al país: lo que dijo y lo que dejó pendiente
La presidenta encargada Delcy Rodríguez se dirigió a los venezolanos tras el doble terremoto con un paquete de medidas: estado de emergencia, un mando único para la contingencia, suspensión de clases y transporte, y un recuento preliminar de los estados afectados. Evaluamos su mensaje con la única vara que importa en una catástrofe: si informa, coordina y dice la verdad.
ESPECIAL INCÍSOS · EL PAÍS QUE TEMBLÓ
En dos alocuciones sucesivas, la presidenta encargada Delcy Rodríguez pasó del anuncio de medidas de excepción al primer balance oficial: al menos 32 muertos y más de 700 heridos. Evaluamos su comunicación con la única vara que importa en una catástrofe: si informa, coordina y dice la verdad.
Ficha 6W
| Qué | Delcy Rodríguez declaró estado de emergencia, designó un mando único y dio un balance preliminar de 32 muertos y más de 700 heridos. |
| Quién | La presidenta encargada Delcy Rodríguez, junto al ministro Diosdado Cabello y un Estado Mayor de contingencia. |
| Cuándo | Entre la noche del 24 y la madrugada del 25 de junio de 2026, en dos alocuciones. |
| Dónde | Desde Caracas, con alcance nacional; La Guaira declarada zona de desastre. |
| Por qué | En una catástrofe, la comunicación oficial debe ofrecer datos y coordinación, no solo presencia. |
| Cómo | A través de un recuento de daños, medidas de excepción, aceptación de ayuda internacional y un llamado a la unidad. |
Lo que dijo
A diferencia de lo que suele ocurrir, esta vez el mensaje oficial llegó cargado de medidas concretas, y eso conviene reconocerlo. En su alocución, la presidenta encargada Delcy Rodríguez enumeró los estados con mayor afectación —Miranda, La Guaira, Aragua, Carabobo y Falcón—, detalló los cortes en servicios (gas doméstico desconectado por seguridad, fallas eléctricas y de agua en varias entidades) y anunció un paquete de medidas de excepción: suspensión de clases durante toda la semana, suspensión del metro y el ferrocarril, y de las actividades no esenciales, para liberar vías y recursos hacia el rescate.
En el plano institucional, activó un Estado Mayor de contingencia con varios vicepresidentes sectoriales, designó un mando único para coordinarlo, declaró el estado de emergencia conforme a la Constitución e informó del cierre del aeropuerto de Maiquetía por daños. Llamó al personal de salud a presentarse en hospitales públicos y privados, habilitó una plataforma digital para reportar desaparecidos y daños, y agradeció la solidaridad de una lista de gobiernos. Como puede verse, no fue un mensaje vacío: hubo coordinación anunciada y medidas operativas.
Medido contra la vara
Un mensaje en catástrofe debe responder cuatro cosas, y conviene evaluar el de Rodríguez frente a cada una, sin indulgencia ni mezquindad. En coordinación, el mensaje cumplió razonablemente: dijo qué se suspende, qué instituciones se activan y por dónde reportar. Para una población que necesitaba instrucciones claras, eso tiene valor real.
En los hechos, el cuadro se completó con una segunda alocución. Pasadas las primeras horas, la presidenta encargada ofreció el primer balance oficial de víctimas: al menos 32 fallecidos y más de 700 heridos, una cifra preliminar que probablemente varíe a medida que avance la evaluación. Declaró a La Guaira zona de desastre, informó del avance de las labores de rescate, anunció la llegada de brigadas especializadas desde varios países y la habilitación de hoteles y refugios para quienes perdieron sus viviendas. Es decir, lo que en el primer mensaje fue prudente reserva ante cifras no confirmadas, en el segundo se convirtió en un balance con números. Ese tránsito —de la cautela inicial al dato preliminar— es el manejo correcto: mejor un silencio temporal que una cifra inventada, y mejor un balance preliminar honesto que una opacidad prolongada.
En recursos, el segundo mensaje mejoró respecto al primero. Si en la alocución inicial la mención a organismos financieros fue vaga, después la presidenta encargada agradeció y aceptó expresamente la ayuda de una amplia lista de países y anunció la llegada inminente de brigadas de rescate de Estados Unidos, República Dominicana, El Salvador, México y Qatar, entre otros. Aceptar ayuda internacional en una emergencia de esta magnitud es lo sensato y lo responsable, y rompe con la histórica resistencia del chavismo a reconocer crisis y admitir asistencia externa. Queda por ver la otra mitad: qué fondos propios se activan y con qué transparencia se distribuye todo lo que llegue, en un país cuya situación presupuestaria —como documenta esta misma edición— es crítica.
Y en la verdad sobre las limitaciones, el mensaje siguió optando por el registro de la fortaleza. Predominó el llamado a la «unión nacional» y la confianza en la capacidad del Estado, aunque la aceptación abierta de ayuda extranjera constituye, en los hechos, un reconocimiento implícito de que la emergencia desborda la capacidad propia. Es un avance, aunque venga envuelto en el lenguaje de la resiliencia.
La sombra del relato
Aquí aparece la tensión de fondo. Durante meses, el discurso oficial —y el de su aliado en Washington— ha insistido en una Venezuela «feliz», estabilizada, en recuperación. Un terremoto que derrumba edificios y desnuda la fragilidad del sistema de salud choca de frente con ese relato, y el mensaje de Rodríguez mostró las costuras de esa tensión: administró la gravedad sin negarla, pero la envolvió en el registro de la resiliencia y la unidad, más cómodo que la admisión cruda de un país golpeado en su capacidad de respuesta.
No es un mensaje de minimización abierta —sería injusto acusarlo de eso— pero sí de encuadre: la catástrofe presentada como prueba que la unión nacional superará, antes que como evidencia de un Estado que llega debilitado a su hora más difícil. La diferencia es sutil pero importa, porque define si lo que viene será rendición de cuentas o épica de superación.
Un contraste que vale registrar
Otras voces se pronunciaron de inmediato y en otro registro. María Corina Machado, que en las semanas previas había mantenido un silencio notorio sobre el rumbo político, sí habló esta vez para acompañar a la población: «Mi corazón, mi abrazo infinito y mis oraciones están con cada hogar venezolano en estas horas de angustia», y llamó a la calma y la solidaridad. Edmundo González, desde el exilio, puso el dedo en la herida de la diáspora al señalar que «los venezolanos de afuera no pueden saber si sus familias están bien». El dolor humano, a diferencia del cálculo político, no se presta a silencios ni a encuadres.
Por qué esto le importa al venezolano
Para el venezolano que esperaba noticias de los suyos, el mensaje de Delcy Rodríguez fue la fuente oficial de la que dependía para entender qué pasó y qué hacer. Y en ese plano operativo entregó instrucciones útiles, lo que no es poco. La pregunta que queda abierta es la otra: si detrás de las medidas correctas se construye una respuesta que rinde cuentas o un relato que administra la tragedia.
INCÍSOS seguirá contrastando cada anuncio con lo que efectivamente ocurra sobre el terreno. Porque la medida de un gobierno en una catástrofe no es la elocuencia de su discurso ni la rapidez de sus decretos, sino la correspondencia entre lo que dice y lo que efectivamente hace por su gente en las semanas siguientes. Esa es la vara, y es la única que importa cuando hay personas bajo los escombros.
Alfredo Yánez
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Cómo se arma la ayuda de EE.UU. a Venezuela: 150 millones, dos equipos de rescate y una excepción a las sanciones
El Departamento de Estado detalló la respuesta de EE.UU. al doble terremoto: 150 millones de dólares canalizados por socios, dos equipos de búsqueda y rescate, una fuerza de tarea interagencial y una licencia que exime de sanciones las labores de socorro. Las claves de una operación inédita.
El Departamento de Estado detalló su respuesta al doble terremoto: una cifra de asistencia, equipos especializados en el terreno, una fuerza de tarea interagencial y una excepción a las sanciones para que la ayuda pueda fluir. Las claves de una operación que ocurre en un escenario inédito.
Ficha 6W
| Qué | EE.UU. moviliza 150 millones de dólares, equipos de rescate y una licencia que exime de sanciones la ayuda. |
| Quién | El Departamento de Estado, liderado por Marco Rubio, en coordinación con varias agencias. |
| Cuándo | Anunciado el jueves 25 de junio de 2026, un día después del doble sismo. |
| Dónde | Desde Washington hacia las zonas del desastre, con equipos desplegados a Venezuela. |
| Por qué | La magnitud de la catástrofe y el nuevo escenario diplomático abren una respuesta directa. |
| Cómo | A través de socios de cooperación, equipos DART y una licencia específica de la OFAC. |
Un día después del doble terremoto del 24 de junio de 2026, el Departamento de Estado detalló la respuesta de Estados Unidos. Más allá de la cifra que encabezó los titulares —150 millones de dólares—, el comunicado describe una operación con varias piezas que conviene desglosar, porque ocurre en un escenario que no tiene precedentes recientes: una gran respuesta humanitaria estadounidense hacia Venezuela en pleno deshielo diplomático y sin la USAID como brazo ejecutor.
Las piezas de la operación
El dinero. Estados Unidos moviliza 150 millones de dólares en asistencia, canalizados —según el Departamento de Estado— a través de sus «socios de cooperación», es decir, organizaciones que operan sobre el terreno, y no mediante entrega directa al Estado venezolano.
Los equipos de rescate. El Departamento despliega un Equipo Regional de Respuesta para Asistencia en Desastres (DART), que incluye dos equipos especializados de búsqueda y rescate urbano enfocados en localizar sobrevivientes. El secretario de Estado, Marco Rubio, precisó que esos equipos provienen del condado de Fairfax, en Virginia, y de Los Ángeles, dos de las unidades de rescate urbano más reconocidas del país.
La coordinación. Se activó una Fuerza de Tarea dedicada a la Respuesta a los Terremotos en Venezuela, establecida pocas horas después del desastre, que integra a oficinas de Respuesta Humanitaria y de Asuntos Consulares, entre otras. El Departamento la presenta como una célula de coordinación interagencial dirigida por personal con experiencia en desastres previos en la región.
La pieza menos visible y más decisiva
Hay un componente que no apareció en los grandes titulares pero que resulta clave para entender cómo puede fluir la ayuda: la excepción a las sanciones. El Departamento del Tesoro emitió una licencia que autoriza, hasta el 23 de octubre de 2026, transacciones con Venezuela vinculadas a las labores de socorro que de otro modo estarían prohibidas por el Reglamento de Sanciones contra Venezuela.
La precisión importa: esa autorización no implica un desbloqueo general de los bienes sujetos a sanción ni un levantamiento del régimen, sino una ventana acotada y temporal para que la asistencia humanitaria no choque con el muro legal de las sanciones. Es el tipo de detalle técnico que decide si la ayuda llega o se queda atascada en la burocracia financiera.
El contexto que lo vuelve inédito
Dos elementos hacen de esta una respuesta distinta a cualquier otra. El primero es diplomático: Rubio relató que conversó directamente con Delcy Rodríguez, a quien se refirió como presidenta encargada, para coordinar el despliegue. Un diálogo de ese nivel entre Washington y Caracas habría sido impensable hasta hace pocos meses, antes de la captura de Nicolás Maduro a comienzos de año.
El segundo es estructural: esta operación se ejecuta sin la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) como brazo tradicional de la ayuda exterior estadounidense. El liderazgo recae ahora en el Departamento de Estado, que activó su propia maquinaria de respuesta. Es, en los hechos, una prueba de cómo Washington gestiona una emergencia humanitaria de gran escala bajo su nueva arquitectura de cooperación.
Para la diáspora
El comunicado incluye información práctica para los afectados. Los ciudadanos estadounidenses en Venezuela pueden comunicarse las 24 horas al +1-202-501-4444. Sus familiares y amigos en Estados Unidos pueden llamar gratuitamente al +1-888-407-4747. Se recomienda además inscribirse en el Programa de Inscripción para Viajeros Inteligentes (STEP), en STEP.state.gov, para recibir actualizaciones de seguridad, y seguir los canales oficiales de la embajada para información verificada.
Fuentes principales: Comunicado del Departamento de Estado de EE.UU. «Respuesta a los terremotos en Venezuela» y declaraciones del secretario Marco Rubio (25 de junio de 2026); Departamento del Tesoro (OFAC); reportes de Diario Las Américas y Telemundo (25 y 26 de junio de 2026).
Política
«La ayuda llega a cuentagotas»: el clamor de La Guaira mientras la gente rescata con las manos
En las zonas más golpeadas por el terremoto, los vecinos denuncian que la ayuda oficial llega «a cuentagotas» y rescatan a sus familiares con las manos. La oposición cuestiona la falta de despliegue militar; el Gobierno respondió militarizando La Guaira.
En las zonas más golpeadas, el reclamo se repite: la ayuda oficial no llega o tarda demasiado, y son vecinos y voluntarios quienes rescatan con las manos. La oposición denuncia la inacción militar; el Gobierno respondió militarizando La Guaira. Esto es lo que dicen unos y otros.
Ficha 6W
| Qué | Vecinos y dirigentes denuncian que la ayuda oficial llega tarde o no llega a las zonas del sismo. |
| Quién | Damnificados de La Guaira, dirigentes opositores y el Gobierno, que responde a las críticas. |
| Cuándo | Desde las primeras horas tras el terremoto del 24 de junio de 2026. |
| Dónde | Sobre todo en La Guaira, el estado declarado zona de desastre. |
| Por qué | La falta de maquinaria y de coordinación retrasa los rescates en las primeras horas críticas. |
| Cómo | El reclamo se canaliza por redes y declaraciones; el Gobierno respondió con militarización. |
Mientras los equipos de rescate internacionales llegaban al país, en las zonas más castigadas por el doble terremoto del 24 de junio de 2026 se levantaba un mismo reclamo, repetido por vecinos, rescatistas y dirigentes: la ayuda oficial no llegaba, o tardaba demasiado. La distancia entre el despliegue anunciado desde las instituciones y lo que ocurría en la calle se volvió, en esas primeras horas, el centro de la conversación nacional.
«A cuentagotas»
En La Guaira, el estado más golpeado y declarado zona de desastre, numerosos vecinos denunciaron que la ayuda oficial llegaba «a cuentagotas». Bomberos, policías, algunos contingentes militares y efectivos de Protección Civil se desplegaron en las zonas afectadas, pero muchos carecían de la maquinaria necesaria para retirar grandes estructuras de hormigón, según constataron medios en el terreno. En videos difundidos en redes sociales se vio a efectivos pidiendo prestados teléfonos celulares para iluminarse al llegar a edificios derrumbados en Caracas, ante la falta de insumos tan básicos como linternas.
A falta de equipos, la respuesta la pusieron los propios ciudadanos. Por la autopista que une La Guaira con la capital se veía a vecinos en moto que bajaban cargando herramientas para sumarse a los rescates. En los escombros, las escenas se repetían: familiares cavando con las manos. «Está ahí», sollozaba Alessandro del Giudice, un joven de 23 años que intentaba encontrar a su padre bajo una montaña de escombros, mientras su abuela retiraba ruinas con sus propias manos. «Son muchas rocas y con las manos no se puede», se lamentaba, impotente. Otro afectado, Argenis Méndez, resumía el sentir ante la escasez de recursos de rescate: pedía que se pusiera orden y lamentaba que faltara lo más básico.
La oposición cuestiona a la Fuerza Armada
El reclamo ciudadano tuvo eco político. El dirigente opositor Juan Pablo Guanipa cuestionó la actuación del alto mando militar durante la emergencia. Sostuvo que la Fuerza Armada tiene entre sus funciones apoyar al país ante desastres y que, hasta ese momento, no se había visto una verdadera movilización ni actuación a la altura de la gravedad de la situación, en contraste con lo que sí hacían familiares, vecinos y rescatistas improvisados.
El líder opositor Edmundo González Urrutia, por su parte, pidió que la ayuda internacional entrara «sin condicionamientos ni intermediarios» y se repartiera directamente a los afectados. Y la líder opositora María Corina Machado pidió la liberación de «todos los presos políticos», civiles y militares, para que pudieran reunirse con sus familias en estas horas trágicas.
La respuesta oficial: militarización
Frente a las críticas, el Gobierno respondió con una medida concreta. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció que todo el estado de La Guaira «se encuentra totalmente militarizado». La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, que había declarado el estado de emergencia y visitado la zona, enmarcó el despliegue de la Fuerza Armada en la coordinación de la seguridad, la logística de alimentación y agua, y el apoyo a los equipos de rescate.
El despliegue militar respondía también a otro problema reportado en el terreno: vecinos y voluntarios denunciaron que varios comercios fueron desvalijados mientras los equipos de emergencia se concentraban en la búsqueda de sobrevivientes. La lectura de esos episodios, sin embargo, conviene hacerla en contexto: reflejan la desesperación de una población sin servicios ni presencia estatal en las primeras horas, más que una ola de criminalidad organizada.
Una red humanitaria desgastada
Detrás de la lentitud de la respuesta hay un factor de fondo que distintos especialistas señalaron. El periodista y analista Luis Carlos Díaz recordó que, tras un informe parlamentario sobre presuntas irregularidades en Citgo —filial estadounidense de PDVSA— presentado en octubre de 2024 y que salpicó a varias ONG, distintas organizaciones humanitarias abandonaron el país o retiraron a su personal. La oficina de derechos humanos de la ONU registró que al menos tres cesaron actividades en medio de denuncias de vigilancia y represalias. A las que resistieron, agregó Díaz, se las confinó a unos pocos estados, de modo que ni siquiera estaban presentes en zonas como La Guaira cuando ocurrió el desastre.
Esa red desgastada es la que hoy intenta responder a la mayor catástrofe sísmica de la historia moderna del país. La ayuda internacional —de El Salvador, Colombia, México, España, Suiza, Francia y EE.UU., entre otros— empezó a llegar para suplir lo que el aparato estatal no alcanzaba a cubrir. Mientras tanto, en La Guaira, los vecinos seguían cavando.
Nota de sensibilidad
Esta nota recoge denuncias y testimonios de damnificados, dirigentes y analistas, atribuidos a sus fuentes. Reproduce reclamos ciudadanos verificados en cobertura de prensa; no constituye una toma de posición de INCÍSOS sobre la actuación de ninguna institución.
Fuentes principales: Semana, France 24, Acento, Mundiario, El Tiempo, La Nación y declaraciones públicas de los dirigentes citados (25 y 26 de junio de 2026).
Política
El balance se dispara a 920 muertos: Jorge Rodríguez da el nuevo parte
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, entregó un nuevo parte que eleva a 920 los fallecidos por el doble terremoto. El balance sigue en aumento conforme avanzan las labores de rescate.
Bajada: El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, entregó un nuevo parte que eleva a 920 los fallecidos. La cifra sube con rapidez y, en paralelo, los números de heridos y desaparecidos varían entre voceros oficiales y plataformas ciudadanas.
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| Qué | El balance oficial de fallecidos por el doble terremoto subió a 920. |
| Quién | Lo informó Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. |
| Cuándo | El viernes 26 de junio de 2026, en un parte posterior al de la madrugada. |
| Dónde | En las zonas afectadas, con La Guaira y la Gran Caracas como focos de la devastación. |
| Por qué | El número crece conforme avanzan el rescate y la evaluación de los edificios colapsados. |
| Cómo | El conteo se actualiza con los cuerpos recuperados de las estructuras derrumbadas. |
El número de víctimas del doble terremoto que golpeó Venezuela el miércoles 24 de junio de 2026 siguió escalando con rapidez. En un nuevo parte entregado el viernes 26 de junio, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, elevó a 920 la cifra de fallecidos, un salto considerable respecto al balance de 589 que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, había ofrecido apenas horas antes, en la madrugada del mismo viernes.
Según el funcionario, el balance continúa actualizándose conforme avanzan las labores de rescate y la evaluación de daños en las zonas afectadas. La cifra de muertos, advirtió, podría seguir subiendo a medida que los equipos accedan a los edificios colapsados.
Las cifras que no cuadran
En una catástrofe de esta escala, los números rara vez coinciden entre fuentes, y este caso no es la excepción. Conviene exponer las discrepancias con claridad, porque cada cifra proviene de un origen distinto:
- Fallecidos: el parte de Jorge Rodríguez fija 920. El balance previo de Delcy Rodríguez, de esa misma madrugada, marcaba 589. Otras fuentes manejaron durante el jueves cifras intermedias.
- Heridos: los reportes oscilan entre los 2.000 y los más de 4.000, según el vocero. El ministro de Salud, Carlos Alvarado, llegó a hablar de 4.300; la presidenta encargada, de 2.980.
- Desaparecidos: circulan cifras muy elevadas —algunos reportes mencionan decenas de miles de personas bajo los escombros—, pero esos números provienen en buena parte de plataformas ciudadanas de búsqueda y no de un conteo oficial verificado. Deben tomarse con la máxima cautela: reflejan reportes de familiares, no necesariamente víctimas confirmadas.
El contexto del nuevo parte
El salto en el balance coincide con el avance de las labores de rescate tras la militarización del estado La Guaira, ordenada por el Gobierno para reforzar la seguridad y la coordinación logística en la zona más golpeada. A medida que la Fuerza Armada y los equipos internacionales —la ONU coordina al menos doce misiones de búsqueda y rescate— acceden a sectores antes incomunicados, aparecen nuevas víctimas que el conteo anterior no recogía.
Las autoridades insistieron, en paralelo, en desmentir rumores. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, descartó que exista alerta de tsunami «en ninguna parte del país», en un intento de contener la desinformación que circula en redes. La cifra de réplicas, mientras tanto, supera las dos centenas desde el evento principal.
Este parte representa el balance oficial más reciente al cierre de esta nota. Dada la velocidad con que evoluciona la emergencia, es previsible que las próximas horas traigan cifras aún mayores.
Balance previo: 589 muertos y militarización de La Guaira (parte de Delcy Rodríguez, madrugada del 26 de junio).
Fuentes principales: Declaraciones de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional (26 de junio de 2026); balance previo de la presidenta encargada Delcy Rodríguez; Ministerio de Salud de Venezuela; FUNVISIS; reportes de Univision, OK Diario y La Nación (26 de junio de 2026).
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