Miles de empleos bien pagados es una cifra honesta. También es una cifra pequeña frente a una fuerza laboral de millones.
Diecisiete casas no resuelven una emergencia. El modelo con que se construyeron sí puede replicarse.
El conocimiento técnico existía. Lo que faltó no fue estudio: fue aplicación.
Un comercio destruido sigue generando obligaciones tributarias. Esa es la primera razón por la que muchos no reabren.
Las dos partes de la mesa describieron con dos días de diferencia dos destinos distintos para el mismo activo.
El ciudadano recibiría apoyo y compraría en el mercado de segunda mano. Ese diseño mueve una economía distinta a la de la obra pública.
La reapertura del principal aeropuerto del país es la pieza que faltaba para que la diáspora vuelva a moverse.
Si el activo excede lo comprometido, la pregunta deja de ser cuánto hay y pasa a ser quién decide sobre lo que sobra.
Recuperar los activos no significa que el dinero llegue a Caracas. El mayor activo líquido del país pasaría de custodia británica a custodia estadounidense.
Reabrir no es una decisión: son cuatro, y el orden en que se toman decide si el negocio sobrevive.