Sostiene además que las reservas venezolanas nunca fueron certificadas como recuperables por una empresa internacional, sino estimadas como petróleo en sitio.
Veinticinco mil millones de barriles es más que las reservas probadas de la mayoría de los países productores.
Si el activo excede lo comprometido, la pregunta deja de ser cuánto hay y pasa a ser quién decide sobre lo que sobra.