El balance no es de optimismo ni de sospecha. Es un inventario de lo que ya se sabe y de lo que falta.
La inversión la hacen y la recuperan las empresas. Lo que recibe el Estado es la regalía y el impuesto, y esos siguen sin anunciarse.
Una cuenta personal expresa a una persona. Una cuenta institucional compromete a un departamento.
El dato que faltaba apareció a medias: hay empresas privadas, y también un gobierno que dice haber asegurado el control.
Veinticinco mil millones de barriles es más que las reservas probadas de la mayoría de los países productores.
No es una lista de reproches. Es la lista de lo que hará falta leer cuando exista un documento.