El balance no es de optimismo ni de sospecha. Es un inventario de lo que ya se sabe y de lo que falta.
La inversión la hacen y la recuperan las empresas. Lo que recibe el Estado es la regalía y el impuesto, y esos siguen sin anunciarse.
No es una lista de reproches. Es la lista de lo que hará falta leer cuando exista un documento.