Lo que dijo, lo que no consta y por qué dolió.
Primero un orgullo opositor. Después, una acusación chavista.
«Yo soy prescindible en la mesa, pero la mesa no».
Machado no rompió. Marcó el límite.
Contratos sin licitación, un caso en Miami y el Pentágono como socio.
Una candidata no puede elegir al árbitro. Pero la inhabilitación sí está en la mesa.
Elogios, medalla, reuniones con Rubio y una mesa sin ella. El péndulo, fechado.
Cuestiona al socio, no el acuerdo. «Hay que seguir adelante».
Machado celebró su triunfo. Ahora Fujimori coordina con Delcy.
Dos días de mesa, cero comunicados. El sábado, 40 ciudades.